Opinión de Berserk 363

Sí, ¡no estáis leyendo mal! Berserk ha vuelto una vez más, y esta vez no hemos tenido que esperar tanto. El capítulo anterior fue uno de los más importantes en años. Contenía piezas esenciales para el desarrollo de lo poco que, en principio, debería de quedar de historia. ¿Y este? Pues… parece que esta vez … Leer más

Impresiones de Banana Fish #6 – Mi ciudad perdida

Al contrario de lo que pueda parecer, me gusta señalar las incongruencias y las barbaridades que Banana Fish nos intenta vender como adultas, románticas y guays, pero en este sexto episodio me he dado cuenta de que he pasado por alto una de enorme. Y ha tenido que ser Max Lobo quien, hablando con Ash, me ha abierto los ojos:

Verte poner muecas de esa manera hace que recuerde que sólo eres un niño.

Por el amor de Dios. Tiene razón. ¡Ash es un crío! Legalmente, es menor de edad en todos y cada uno de los Estados Unidos —y casi todos los países del mundo, por cierto—, y sin embargo… le encerraron en una cárcel de adultos. Qué.

No, en serio. Me parece estupendo que la mafia esté detrás de su reclusión y todo eso, pero no puedes coger y meter a un niño en prisión así sin más, por muy policía corrupto que seas. He estado buscando bajo qué circunstancias pueden encerrar así a un menor y, por lo que tengo entendido, en Estados Unidos se aceptaría en caso de que dicho menor fuese condenado a cadena perpetua. Esa podría haber sido la pena de Ash, ya que le culpaban de asesinato, pero si tenemos en cuenta que lo terminan liberando al cabo de pocos días y sin muchos problemas… Chirría un poco, ¿no?

No sé cómo tomarme Banana Fish después de esto.

En fin. Hola. Bienvenidos.

Como podéis ver, el episodio de hoy empieza fuerte, y esto es sólo el principio. De hecho, estamos ante unos acontecimientos tan especiales que necesito pasarme, aunque sea sólo en esta ocasión, al formato de análisis. Tengo mucho que decir y con unas impresiones no me basta. ¿Lo siento?

Mi ciudad perdida


Vamos a quitarnos el título de encima. Mi ciudad perdida es un ensayo de F. Scott Fitzgerald sobre la idealización de la ciudad de Nueva York en el siglo XX, contrapuesta a una realidad mucho menos atractiva. ¿Es posible separar ambas ideas o están obligadas a coexistir? Aplicamos la obra de Fitzgerald al hogar de Ash, el sitio en el que él y Griffin se criaron —que yo pensaba que habíamos llegado al final del episodio anterior. Ahora entiendo menos lo de quitar el ending, pero… vale— y donde todavía viven sus padres.

En esta escena tiene lugar el que considero que ha sido el momento más gracioso de todo Banana Fish. La pandilla llega a ese precioso lugar bucólico pastoril y todos menos Ash (que es demasiado macho para sentir algo que no sea odio y rabia) se quedan maravillados ante el paisaje. Y entonces Shorter va y suelta:

Cuesta creer que [este sitio tan bonito] sólo está a quinientos kilómetros de Nueva York.

Se me saltan las lágrimas. Quinientos kilómetros.

De no saber lo que está por venir, este sería mi episodio favorito de Banana Fish sólo por esto. Esta delicia de frase. Puede que sólo sea un error tonto, tontísimo de traducción, pero voy a pensar que no es así. Voy a creer que Shorter se ha sorprendido de verdad de encontrar un trozo de campo a más o menos la distancia entre Madrid y Barcelona. La cúspide del humor.

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Impresiones: ‘Dakaretai Otoko’ #6. Es mío. Mi tesoro. Él vino a mí.

El sexto episodio de Dakaretai Otoko empieza con la misma intensidad con la que lo dejó en el anterior. Normal, si te pones a pensar en ello, ya que nos abandonaron a medias en una escenita intensa en la que estamos a punto de ver cómo violan de nuevo a Takato. Lo importante es que esta vez sí o sí se considera violación porque el culpable no es nuestro angelito de la guarda Chunta, sino el nuevo actor principal —retírate, Takato, esas compañías te hacen daño—, Chihiro Ayagi.

Retomamos la escena con Chihiro acariciando los labios del prota mientras piensa que le gustaría que se despertara para ver cómo se resiste. Qué encantador, quiere disfrutar del pack del violador al completo. Claro, es que si la víctima no opone resistencia pierde parte de su encanto. En cualquier caso, no hay que preocuparse, que va resistirse exactamente igual ya que Takato está acostumbrado a estos menesteres y —alucino pepinillos— le confunde con Chunta, su violador de confianza pareja.

Así es. Susurra «Chunta» en sueños, muerde a Chihiro y le pide mil yenes.

El ¿pobre? Chihiro no tiene tiempo de asimilar lo que le ha pasado cuando suena un teléfono móvil… ¡Y es el tal Chunta llamando a su víctima!

Nota: cuando digo «su víctima» me refiero a la de Chihiro, aunque realmente también lo sea de Chunta. Cuesta diferenciarlos cuando el anime va de Takato siendo violado día sí, día también, pero no hay que olvidar que Takato ya tiene interiorizado su bello síndrome de Estocolmo y cree que tiene una idílica relación no tóxica con Chunta.

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Impresiones: Yuri!!! on Ice #4. ¿Empezará a competir algún día?

El tercer capítulo nos dejó bien claro que Yuuri es el Yuri prota de Yuri!!! on Ice. Era evidente desde el inicio, pero el equipo de animación siempre disfruta haciendo sufrir innecesariamente a los espectadores de las formas más crueles. Y sigo hablando del tema de Yuuri vs Yuri, no de la animación en sí, que también tiene su cosilla en cuanto a sufrimiento.

Empezamos el cuarto episodio viendo cómo Yuuri (o ser deforme #1) llega tarde a su entrenamiento con Viktor (o ser deforme #2) y, bueno, entrenan muy deformemente. Es que no tiene más la escena. Sí, a veces Yuuri se sonroja… Pero para mí que es por la carrera que se ha dado desde su cama hasta la pista de hielo. Eso y que está pensando en que Viktor —su ídolo— va a estar con él día a día como entrenador y posiblemente tenga que prostituirse para pagar sus honorarios.

Es broma, no existe la prostitución en Yuri!!! on Ice!

Así como tampoco existe la animación de calidad más allá de las escenas de fanservice y un mediocre porcentaje de primeros planos que ni siquiera llega al 80%.

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Impresiones: ‘Dakaretai Otoko’ #5. Takato, ¡cuidado con el teto!

Takato y Chunta están cada vez más cerca de tener algo parecido a una relación —tóxica— pero como quedan unos 8 episodios, la vida les da una hostia en forma de otro actor salidorro novato, Chihiro Ayagi. Pero todo esto da igual porque el que mola es el Director de la obra. El resto es Dakaretai Otoko en estado puro.

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