Recomendaciones para el otoño (2020)

¡Bienvenidos a otro otoño más de recomendaciones en Mistral! Esperamos que, de nuevo, estéis todos a salvo, y vayáis preparando las mantitas o la ropa fresquita depende del lado del globo donde viváis. Por nuestra parte, y una vez vueltas de vacaciones, os dejamos con un surtido variado de ocio para que podáis disfrutar en los próximos meses.

¡Con suerte, si les dais una oportunidad, os gustarán!


Recomendaciones de Suzume

Arkham Knight (Rocksteady)

Leer másRecomendaciones para el otoño (2020)

Analizando Berserk. Capítulo 10: La Edad de Oro (II)

¡Analizando Berserk, capítulo 10, ha llegado! Y no es un capítulo agradable.

Dejamos a Guts a punto de ser violado por Donovan, y ahora toca hacer frente a esta terrible experiencia… De modo proceded con mucho cuidado, porque vamos a hablar de violaciones.

Donovan amordaza a Guts y le dice unas palabras estremecedoras:

—No te voy a comer, chaval… Tú tranquilo, acabaré en seguida. En el ejército esto es el pan nuestro de cada día.

Es decir, ríndete. Acéptalo. Así dolerá menos.

Pero Guts ha sido un rebelde, un superviviente, desde que nació. Así que le encaja un codazo a Donovan, le da una patada en la entrepierna y está a punto de conseguir armarse. Por desgracia, es difícil competir con un hombre de su tamaño, que sin duda está acostumbrado a lidiar sin un pestañeo con golpes peores a las patadas de un niño pequeño.

Leer másAnalizando Berserk. Capítulo 10: La Edad de Oro (II)

Analizando Berserk. Capítulo 9: La Edad de Oro (I)

¡Analizando Berserk, capítulo 9, es el comienzo de una nueva etapa! ¡La de la Edad de Oro! ¡La saga más adorada por los fans, la más adaptada a la pequeña y gran pantalla! ¡El momento en que Miura se arremangó y elevó Berserk por los cielos!

Y, a pesar de todo ello, a pesar de la lustrosidad y grandeza del título… Comenzamos con un árbol. Uno del que cuelgan, ahorcados, numerosos cadáveres.

Leer másAnalizando Berserk. Capítulo 9: La Edad de Oro (I)

Analizando Berserk. Capítulo 8: Guardianes de la codicia (VI)

¡Analizando Berserk Capítulo 8 está aquí! Si queréis leer el anterior análisis, seguid este enlace. El resto de los análisis están aquí. Dicho esto, ¡es la hora de echarle un vistazo al Infierno!

Comenzamos con un flashback, porque si el conde podía tener uno (aunque fuera forzado), Guts no iba a ser menos. Está claro que Miura ya tenía una idea asentada sobre Griffith en, al menos, una cosa: la montaña de cadáveres. Esta idea, que persigue a Griffith durante toda su trama, es lo primero que vemos de él. Solo que el punto de vista pertenece a Guts. Tuvo que ser un momento especial para que lo recuerde en un momento así, y da la sensación de que fue una de las primeras veces en las que Griffith se abrió a él, porque menciona que no suele hablar de esa manera con nadie.

Por eso, quizá, en lo alto de esta montaña ve al sol y a una persona que se alza sobre los demás, impoluto y lleno de energía. Dominando la situación mientras le tiende la mano a un Guts extraordinariamente joven y que aparta la vista, casi a lo tsundere.

Leer másAnalizando Berserk. Capítulo 8: Guardianes de la codicia (VI)

Respuestas al Curious Cat: nuestra opinión de Berserk 360

¡Nos han vuelto a preguntar en CuriousCat por nuestra opinión sobre el nuevo capítulo de Berserk! Y como hicimos la vez anterior —ya hace muchos meses, por desgracia—, ¡vamos a comentar el capítulo 360 de Berserk!

Judeau


¡Por fin! Miura ha roto la racha de más tiempo en hiatus después del enorme parón que hizo para dibujar Gigantomachia. No se lo echo en cara, ni mucho menos. Defiendo completamente que los mangakas puedan tomarse un tiempo alejado de sus proyectos para descansar, porque no olvidemos que Miura lleva ya 30 años con Berserk. —y no hizo nada por el aniversario, sniff—. ¿Este parón ha sido por el nuevo manga de su estudio, Duranki? Puede ser. Al fin y al cabo, ha estado bastante implicado en su desarrollo parar entrenar a sus ayudantes. Y por el estilo artístico de este capítulo, es posible que les haya tocado a ellos cargar con la mayoría del trabajo. O no. Nunca lo sabremos.

En cuanto el contenido del capítulo, no es mucho. La información nueva que tenemos es… poca, quitando la explicación de la nueva naturaleza de Flora, que ahora es una especie de ser que habita en varios planos existenciales, cosa que me hace pensar que quizá Schierke o Farnese puedan utilizar estos medios para, quizá, poder dañar a algún miembro de la Mano de Dios. Ah, y también hemos visto lo mucho que Casca quiere a Farnese. Por favor, ese momento en el que le agarra de la manga, para luego darle la mano… se respira el amor en el ambiente. Farnese es, de largo, la persona que más cuidado y amor ha puesto en Casca junto a Erica —y no, Guts no—, y espero que esa semillita germine algún día, si no es una relación romántica, al menos en una amistad preciosa.

La escena de Schierke con las demás magas ha sido muy adorable, y ha servido para enseñarnos lo fuertes que en realidad es la joven bruja. Desde luego ha tenido una maestra excepcional. Además, ha estado bien ver que el entrenamiento de Farnese no ha sido en vano, y el comentario de que ha mejorado tanto y tan rápido por las situaciones tan extraordinarias a las que se ha visto sometida, es todo un acierto. ¡Y tenemos una fecha para situarnos! Farnese comenta que lleva practicando magia unos 3 meses, cuando se subieron al infame barco. No creo que sea de gran importancia ahora mismo, y más cuando ahora mismo Griffith y su banda están guerreando para aumentar su influencia, y expandiendo los territorios de Falconia. Pero quién sabe si al final del arco esto servirá para situarnos cuanto tiempo ha pasado el grupo dentro de Elfhelm —que recordemos que el tiempo transcurre más lento dentro—.

Por otra parte, la aparición de Skull Knight al final del capítulo —otra vez, Miura. Otra vez— puede traer consecuencias curiosas, relacionadas con lo que parece ser un inminente mini arco de entrenamiento de Guts y sus amigos. Quizá similar a cuando llegaron a la cabaña de Flora y estos se fueron con unos pequeños power up.  Esta es la primera vez que el esqueleto aparece y habla desde 2009, cuando se enfrentó a Femto dentro del cuerpo de Ganishka. Y recordemos que, en parte, fue culpa suya que el mundo esté en el estado en el que se encuentra. Así que quizá toma conciencia de lo que ha hecho y aparece ante Guts para entregarle alguna especie de conocimiento o poder. Más que para disculparse, para ayudar a Guts a hacerse más fuerte y ayudarle en la inminente batalla.

Ah y, ¿os habéis fijado? Skull Knight tiene uno de los pinchos de su cuello roto, cosa que en su última aparición no tenía. ¿Habrá batallado con Zodd? ¿Con Void? ¿O fue una “herida” de la “explosión” del cuerpo de Ganishka? Lo sabremos… algún día. Supongo.

El capítulo diría que me ha sabido a poco, pero es que después de ocho meses de espera, cualquier cosa se habría quedado corta para compensar. Aun así, me ha gustado. Sigue en la línea del arco de Elfhelm, y más nos vale atesorar estos capítulos de paz y tranquilidad, porque se acercan tiempos oscuros.

 

Suzume


¡Ha sido un capítulo maravilloso! Siempre había temido, en el fondo de mi corazón, que cuando Casca volviera mágicamente todo fuera bien y tuviéramos a la «pareja» en la cara. Sí, lo temía a pesar de que Skull Knight ya predijo hace mucho tiempo que quizá lo que Guts estaba intentando no fuera lo que Casca deseara. Y un buen escritor no pone esas ideas si no piensa desarrollarlas.

Miura es un buen escritor.

Casca acaba de despertar. Es imposible que no sufra estés post-traumático o que no vaya a tener que superar, a su ritmo, todos los horrores de sus recuerdos. No tiene sentido traer de vuelta a un personaje tan maltratado y que se ha perdido a sí mismo durante años si no se pretende desarrollar esta situación. Y estoy más que sastisfecha. Casca se siente culpable, pero la misma culpabilidad la lleva a pensar en Guts y a caer en los recuerdos. De momento Dannan puede hacerla dormir. Sin embargo, no puede escapar de todo. Tiene que hacerle frente.

Sin Guts cerca.

A quien necesita es a Farnese. Reconozco que, por adorable que me pareciera, el encuentro entre ambas en el capítulo anterior me supo a poco. Ver que Casca se aferra a Farnese incluso en sueños me ha estremecido de felicidad, porque Farnese y Luca han sido una de las pocas constantes amables en su vida, y eso es algo que no se puede dejar ir sin más.

¡Pero Farnese es más que una niñera! ¡Es toda una bruja en ciernes! Y Miura se ha dignado a hacerle un traje decente, no como la horterada que llevaba Casca. A pesar de que Farnese y Schierke caen en la escena de la «demostración» tan insufrible de tantos shonen porque, oh vaya, todo el público murmura que lo van a hacer mal y nosotros sabemos que no… Esta vez creo que está bien puesto porque hemos visto a Schierke y a Farnese enfrentarse a cosas que estos niños no pueden ni imaginar. Y es muy satisfactorio ver que Farnese recibe el reconocimiento que merece. También es un buen mensaje: nunca es tarde para empezar.

Ahora, ¿a dónde va esta trama? ¿Pretende Miura hacer un arco de aprendizaje, o va a cortar y a seguir otra trama durante un tiempo aprovechando que el tiempo en la isla transcurre más rápido que en el exterior? Podría ser el último caso, dado que Skull Knight aparece de nuevo al final de un capítulo, como ha señalado Judeau, para… Para algo. No tengo muy claro a dónde podría ir Guts ahora mismo, pero espero que no se marche. Sería huir de nuevo.

Por otro lado, Skull Knight señala que este es el final del viaje de Guts. Eso, por fuerza, significa que empezará pronto otro. Uno que nos encaminará hacia el final de Berserk.

¡Y estoy impaciente por averiguar cuál será!

Dena


El 360 de Berserk ha logrado convertirse en uno de mis capítulos favoritos de todo el manga, cosa que desde luego no me esperaba. Me encanta la estética de Elfhelm, con sus colores blancos y grises suaves, la composición clara de sus viñetas y la paz que transmite. La atención que Miura pone a las caras en especial refuerza esa emoción, que se rompe sólo con las expresiones de Casca el recordar.

Y ay, Casca. Sale muy poquito en este capítulo —con razón, necesita descansar y enfrentarse a sus traumas poco a poco—, pero los momentos en los que aparece son para dejarte sin aliento. La relación que tiene con Farnese es de lo más adorable, y me alegro mucho de que Miura les dé más escenas. Como ha dicho Suzume, Farnese es una de las pocas personas que ha sido amable con Casca, y es agradable ver una relación sana y bonita, para variar. Todo apunta a que ese apoyo será vital para la recuperación de Casca a largo plazo, y espero ver más antes de que la historia nos arranque de Elfhelm, como parece que va a pasar. ¿O quizás podemos demorarlo un poquito con ese posible arco de entrenamiento con Skull Knight?

Ya comentamos que sería lógico que Casca se quedase atrás en vez de acompañar a Guts en su viaje (teoría que refuerza su PTSD), pero todo depende de cuánto tiempo vaya a pasar antes de que abandonen la isla. Quizás persiga su propia venganza, o se recupere lo suficiente como para continuar con el grupo. Puede que este se divida.

Quiero pensar que sabremos más en el siguiente capítulo, pero fijo que saltamos con Griffith. Fijísimo.

Otra cosa que me ha encantado es que el capítulo gire tanto alrededor de Farnese y Shierke, en especial la primera. Es mi personaje favorito de Berserk y no puedo estar más contenta por que reconozcan sus esfuerzos. La evolución que ha tenido desde que apareció por primera vez es espléndida, y en este capítulo vemos que, además de que nunca es tarde para empezar, tampoco lo es para cambiar y empezar a ser mejor persona. Estuve sonriendo como una tonta durante toda la escena de la demostración.

Y poco más puedo decir sin repetir las ideas de mis compañeros. Espero que el siguiente capítulo llegue dentro de menos de ocho meses, y que tenga a Griffith de protagonista. O al Niño Luna. O a ambos.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Planetes, una mirada al futuro

El mundo del manganime está lleno de historias de ciencia ficción. De hecho, me atrevería a decir que la grandísima mayoría, si no son de fantasía, pertenecen a este género. Pero dentro de la ciencia ficción existen sub-categorías. Space opera, retrofuturismo, viajes temporales… Pero personalmente el que más interesante encuentro, y del que menos obras he tenido el placer de leer, es la ciencia ficción dura. Hard Scifi, como se le suele conocer. Y Planetes es el mayor exponente de lo que supone este subgénero dentro del manga.

A Makoto Yukimura puede que se le conozca como el mangaka de Vinland Saga, su excelentísima obra sobre vikingos. Pero años antes de esta aventura al pasado, viajó al futuro. Planetes pone sobre la mesa una grandísima variedad de temas sociales transportados al futuro hasta la década de los 70.

Leer másPlanetes, una mirada al futuro

Analizando Berserk. Capítulo 7: Guardianes de la codicia (V)

¡Analizando Berserk, capítulo 7 ha llegado! Retomamos la trama justo después de la esperada aparición de Femto y el resto de la Mano de Dios.

Y abrimos el capítulo no con Guts, sino con algo más grande, que desvela las verdaderas dimensiones de Berserk. La aparición de la Mano de Dios es trascendental, un hecho que destruye la lógica del universo, y ¿qué mejor forma de mostrarlo que viendo cómo afecta al mundo? Cuando la dimensión de la Mano desciende sobre la de Midland, se abate como un brutal torbellino que amenaza con engullir el castillo del conde. Imaginaos estar ahí, y que de pronto el cielo se nuble y de la nada descienda esta monstruosidad, como un puño de Dios.

Por ello, digo yo, los Mano de Dios aparecen en lo alto. No solo para establecer una jerarquía visual entre Guts y ellos, sino porque literalmente están descendiendo hacia el mundo terrenal. Es más, quien aparece en una pose «normal», es decir, con los pies en la tierra, es Femto. El único Mano, que sepamos, cuyo objetivo es reencarnarse en vez de conformarse con su existencia incorpórea como entidad maligna. Casi da la sensación de que no sea capaz de desapegarse del mundo.

Leer másAnalizando Berserk. Capítulo 7: Guardianes de la codicia (V)

Un ensayo sobre el automail en Fullmetal Alchemist

Una parte clave del universo de Fullmetal Alchemist es el automail, la prótesis mágica que utilizan muchísimos personajes, tanto en el manga como el anime. Uno de los protagonistas, Edward Elric, tiene un brazo y una pierna metálicos, y si bien en varios puntos de su historia vemos atisbos de cómo funciona su automail, las explicaciones suelen ser básicas y superficiales. Nada lo bastante técnico como para dormir tranquilos satisfacer nuestra curiosidad.

Y entonces llegó Kat (katikacreations), que elaboró un ensayo entero dedicado a cómo funcionan las prótesis de Ed desde un punto de vista científico y médico. Este artículo es una traducción del suyo, que podéis encontrar aquí en inglés. Todas las imágenes y diagramas también son de su propiedad.


Si bien el mundo de Fullmetal Alchemist pertenece a la fantasía, a menudo se subraya que predomina más la ciencia que la magia. Existen ciertos elementos increíbles, como por ejemplo cuando Armstrong emite brillitos, los círculos de transmutación se iluminan, o la alquimia hace ruido, que dejamos pasar porque son típicas del anime. Son gags visuales, los entendemos como tal y no necesitamos una explicación al respecto.

Podríamos añadir el automail a ese grupo. Esa clase de aparatos son algo que requiere cierta suspensión de la incredulidad para aceptar que existen y cómo funcionan, pero eso no significa que, como lectores, no queramos ver un trato más serio y profundo. Por desgracia, eso requiere un análisis muy teórico, ya que Arakawa no se molestó en aplicar al automail la lógica y el funcionamiento de las prótesis reales. Tampoco es de extrañar: Fullmetal Alchemist no va de eso, y no había interés en desarrollarlo porque no era algo que ayudara a avanzar a la trama. ¡Tendremos que conformarnos con este ensayo!

El brazo de Edward: ¿Cómo funciona?


Empecemos con unos diagramas básicos:

Lo primero que se nos viene a la mente a la hora de pensar en el funcionamiento del automail es: ¿cómo se adhiere al cuerpo? Según el canon, dentro del automail hay unos engranajes que se conectan a los nervios del cuerpo. Los impulsos nerviosos les transmiten energía eléctrica, y con ella el usuario puede mover la prótesis a voluntad. A partir de esa idea, vamos a dividir el automail en dos partes: la extremidad y el puerto. El puerto es lo que une el metal al músculo, que se agarra con más firmeza y original el dolor.

Entonces pasamos a la especulación. En el caso de Ed, la forma más lógica de unir su brazo al torso sería mediante un hueso de automail que reemplazaría su húmero. Iría atornillado a las costillas, al omóplato o puede que al acromion, encima de la clavícula. Así se reemplazaría toda la articulación del hombro, aunque menos funcional. No hay nada en Fullmetal Alchemist que insinúe la existencia de tendones y ligamentos artificiales —que sepamos, ni siquiera tienen plástico para fabricarlos—, de modo que supondremos que está todo hecho de metal. Para que Ed pueda levantar y girar el brazo, el hombro, el codo y la muñeca deben de estar repletos de piezas pequeñas con el único propósito de darle cierta flexibilidad.

El metal es muy impráctico. Una prótesis hecha totalmente de ese material es muy pesada (y cara), y haría falta un segundo soporte para mantener el brazo. Sin ese apoyo extra, todo el peso caería sobre un único punto de conexión, y el automail desgarraría el hombro de Ed a la mínima.

Como hemos dicho antes, los tornillos del puerto se insertan directamente en los huesos, debajo de la piel y el músculo. En principio, eso debería hacer que quitar el automail resultase muy difícil, pero en Fullmetal Alchemist no es nada del otro mundo. Duele, sí, pero lo meten y sacan sin problemas. Si fuese más realista, el proceso de quitar el brazo sería mucho más invasivo.

A la hora de realizar reparaciones sencillas o mantenimiento, el húmero siempre permanecería unido al cuerpo: sí, Ed tendría un hueso de metal sobresaliendo de su hombro, inmóvil sin el resto de piezas. Ante algo más grave que requiriera quitar el puerto —como podría haber sido el ataque de Scar en el tomo 2, por ejemplo—, haría falta una cirugía muy compleja. Habría sido interesante ver alguna a lo largo de la serie, dado que la medicina todavía es bastante primitiva en Amestris. Es decir, las amputaciones y el automail son muy comunes. ¿Cómo se las arreglarían con una operación así? Nos atreveremos a asumir que existen los antibióticos y desinfectantes, pero… ¿y qué más?

Porque otra gran desventaja de usar prótesis de metal es que es muy difícil mantener las zonas de unión limpias y asépticas. Lo usual es cubrirlas de injertos de piel u otros materiales orgánicos para que la carne crezca a su alrededor, pero con el automail eso sería imposible. En el caso de Ed, para empezar, haría falta crear una base grande en su torso en la que apoyar el brazo, y eso sólo se podría conseguir extirpando mucha carne y hueso. La extremidad iría sujeta con los tornillos y clavos que ya hemos visto, pero la parte más interna necesitaría algún tipo de adhesivo (que habría que aplicar de vez en cuando) que actuara a la vez de sello hermético. Es decir, que mantuviera estéril esa parte del cuerpo que siempre se quedaría abierta y expuesta. Tan horrible como suena. Sin duda, Arakawa acertó a la hora de decidir que el automail fuese muy doloroso.

La pierna, en esencia, funcionaría de la misma manera. Requeriría menos piezas, porque al fin y al cabo un muñón es más fácil de encajar. Por otra parte, apoya el peso de todo el cuerpo en ella, las conexiones nerviosas rozan el metal con cada paso que da Ed. Unas placas planas en el muslo distribuyen todo el peso concentrado en la rodilla. De esta manera, cuando Ed se apoya en la otra pierna o la mueve, el automail no se va volando.

Partes del automail: Guía de supervivencia para usuarios


Ya hemos visto que tanto poner como quitar un automail no es tan sencillo como Fullmetal Alchemist nos hace creer. Ahora bien, ¿cómo se fabrican? ¿Y cómo viven las personas que llevan uno?

A juzgar por las notas de la autora, la mayoría de automails debería tener al menos cinco capas. La primera y más interna sería el hueso, una barra; después una capa de cableado que cubriría el hueso y las piezas que formaran las articulaciones; a continuación una carcasa que protegería los cables; una capa exterior que serviría de apoyo y protección adicionales; y por último, por supuesto, el soporte que reforzaría la unión entre cuerpo y prótesis.

La parte más externa sería la más fácil de quitar y la menos dolorosa. Es muy posible que las personas que lleven automail se quiten la carcasa externa a diario para limpiar el interior del automail. Siempre depende de qué parte del cuerpo sustituya y de lo delicada que sea la zona, pero en principio no sería una operación complicada ni costaría mantener limpia esa parte.

El resto… sí, incluso el soporte. Tomemos a Ed como referencia de nuevo: en su caso, el soporte serían las placas que cubren su pecho y parte de su espalda. Hay un trozo que descansa justo encima de su clavícula (ese pequeñito y rectangular que vemos en la segunda imagen), que sugiere que un tornillo podría mantener la placa ahí anclada. Sería una pieza muy incómoda, dolorosa de tocar y también muy susceptible a las infecciones. Al ser una zona pequeña y controlada no causaría ningún problema letal, pero no deja de ser un engorro a la hora de limpiar.

Y no es que nadie pueda permitirse no llevar soporte, claro. Es vital para distribuir el peso del automail, aunque también tiene muchos inconvenientes.

El primero y más evidente es el dolor. Para poner el automail, para quitarlo, para limpiarlo, las heridas que provoca, el esfuerzo al que somete a huesos y músculos… A decir verdad, sería permanente, aunque con el paso de los años uno se termina acostumbrando a la sensación y casi puede ignorarla.

Otro problema a tener en cuenta es que los soportes cubren piel y no metal. Eso significa que esas zonas casi siempre están apretadas y tapadas, y el calor y la humedad se acumulan. Si Ed y los demás no se las quitaran de vez en cuando —para dormir, por ejemplo—, la carne terminaría pudriéndose. Una infección ahí podría tener consecuencias fatales. Por otra parte, desatornillarlas cada noche sería muy doloroso y desagradable, e incluso apretando los dientes y aguantando día tras día, podrían surgir problemas de piel.

Datos de Fullmetal que apoyan este ensayo


Para ir terminando, vamos a echar un vistazo a posibles evidencias en Fullmetal que corroborarían este ensayo. Son, en su mayoría, detalles pequeñitos e hipótesis, pero que vistos con esta nueva información pueden arrojar algo de perspectiva sobre la serie.

Por ejemplo, la motivación de Alphonse. Que su hermano tenga dolor constante es canon, pero sumarle los excesivos cuidados del automail, los problemas en la piel o la falta de medicamentos y operaciones decentes serían unas razones más sólidas para desear recuperar las extremidades de Ed. Al menos no es tan «¡Quiero arreglarte porque claramente estás roto!». Pero tranquilos, en Mistral ya hemos analizado la lectura capacitista de Fullmetal Alchemist, y no vamos a repetirla.

Y el funcionamiento del automail de Ed podría explicar por qué le falla la pierna en Brotherhood. Eso es algo exclusivo de esa adaptación, en la que Bones siempre pone al personaje con una leve cojera. Es un detalle que tiende a pasar muy desapercibido por su sutileza, sobre todo cuando la acción toma protagonismo y centramos nuestra atención en la alquimia y los movimientos.

Y hablando de movimientos, ¿no os ha parecido nunca que la postura de Edward es un pelín forzada? Eso se podría deber a que utiliza una faja. Tiene bastante sentido si nos paramos a pensarlo: lleva una cantidad brutal de metal en el torso, y sin esa ayuda, la espalda le estaría matando. La autora del ensayo teoriza que esa faja podría ser el cinturón que lleva Ed, demasiado ancho para ser funcional y parecido al que usaría un levantador de pesas para no lesionarse. Aunque esa teoría ya es más para cogerla con pinzas, es interesante señalar cómo el cinturón de Ed no está unido a sus pantalones. Pantalones que, para empezar, son demasiado estrechos como para tener necesidad de uno.

Como veis, no hay nada que confirme ni desmienta realmente el ensayo, pero son teorías interesantes. El automail sigue dejando muchas preguntas al aire después de todos estos años, y un poquito de ciencia para arrojar luz al tema siempre viene bien.

De nuevo, este artículo no habría sido posible sin el ensayo original de Kat. Sólo podemos atribuirnos su adaptación y la traducción de sus ideas e imágenes. ¡Muchas gracias por leer!

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Analizando Berserk. Capítulo 6: Guardianes de la codicia (IV)

¡Analizando Berserk capítulo 6 ha llegado! Y es un capítulo que, para iniciar el tomo 3, resulta sorprendentemente corto en comparación con los anteriores… Lo cual no significa que no esté recargado de trama y sangre.

Dejamos a Guts al borde de la muerte, pero es hora de que le dé la vuelta a la situación con un poco de ayuda mágica. El conde intenta devorarlo, y lo habría conseguido de no ser porque Berserk traza otro paralelismo con la muerte de Vargas: Puck interviene. Esta vez no intenta emplear su físico, sino que se enfrenta al conde con palabras, furioso por cómo ningunea a Guts por la fragilidad de su cuerpo (es decir, que simpatiza con la impotencia de Guts, porque él también la vivió con Vargas).

¡Re… Recuerda que tú…! ¡¡Tú también fuiste humano!! ¡¡Fuiste frágil como Guts!!

Leer másAnalizando Berserk. Capítulo 6: Guardianes de la codicia (IV)

Blue Period, el camino del artista

La editorial Milky Way me ha hecho descubrir toda una joya con Blue Period. Es una de esas obras que hacen que conectes con los personajes. Con su pasión, sus logros y progresos. Pero también con su frustración.

Porque a veces no basta con encontrar lo que te apasiona en la vida. Sí, dar con eso que te hace sentir vivo es una experiencia increíble y pocas cosas se le pueden comparar. Pero no acaba ahí. Después de eso, toca trabajar. Esforzarse al máximo para intentar lograr cumplir nuestros sueños. Y eso, Tsubasa Yamaguchi lo tiene tan claro como Yatora Yaguchi, el protagonista de su obra.

A pesar de la primera ilusión, el mundo del arte no es nada fácil.

Al principio de Blue Period, Yatora está perdido en la vida. Sale a festejar con sus amigos cosas que ni siquiera sabe por qué disfruta. Saca las mejores notas de clase como si se tratase de un juego, en vez de como pasión o con un objetivo en mente. Hay algo que le falta. Y como le puede pasar a cualquiera, lo encuentra cuando menos lo esperaba. Volviendo de una noche de desfase, contempla un amanecer en Shibuya que hace que la llamita que yacía apagada en su alma suelte su primera chispa.

Yatora, aunque todavía no lo sepa, está enganchado al arte. Y es maravilloso porque el manga lo presenta de forma sutil, con nuestro protagonista contemplando una pintura… Y ésta devolviéndole una mirada de complicidad, como si se tratase de la famosa frase de Nietzsche, «Cuando miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada».

El que una vez estuvo perdido, ha encontrado su camino.

Y no podría empezar mejor su recorrido como artista, porque cuando se sienta en la siguiente clase de arte, decide representar ese sentimiento que le cautivó. Como es de esperar, cuesta y no consigue hacerlo tal como lo visualiza en su cabeza. Aun así, como buen artista en ciernes, pone su alma en el lienzo y acaba pintando un paisaje urbano teñido de un profundo azul. Podemos entender ese cuadro como la Época Azul que da título al manga y que, como curiosidad, está directamente inspirado en la parte homónima de la vida de Picasso. Por suerte, el sentido que se le da al azul no es tan trágico como el del famoso pintor.

El momento más genuino y en el que, al igual que Yatora, se me saltaron un poco las lágrimas, es cuando uno de sus amigos reconoce el cuadro como ese momento detenido en el tiempo que ambos vivieron. La emoción que se siente al poder expresar un sentimiento, una historia, algo, a través de tu obra es, sin duda, lo mejor de ser artista.

Por supuesto, no todo es bonito ni la obra se ahoga en momentos emotivos. El arte es una disciplina sacrificada y, como tal, un camino plagado de desilusiones y chascos. Para ayudar a afrontar las adversidades y los primeros choques contra la realidad, Yatora y sus compañeros corren la enorme suerte de tener una profesora magnífica. Para los alumnos, es una mentora empática y paciente, pero para los lectores suele hacer de herramienta didáctica para introducir términos y técnicas artísticas. Desde luego, a muchos nos habría gustado tener a una profesora así.

La profesora también introduce el realismo que destila la obra. Es amable, sí, pero también dispone de una honestidad devastadora. Vivir del arte es muy difícil, y si la competencia para acceder a un puesto en la universidad de bellas artes ya es encarnizada, poder dedicarse por completo a ello suena casi a utopía. Por ello es que Yatora debe poner todo su ser para, al menos, acceder a su primera meta: obtener un puesto en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música, la única institución pública de estas disciplinas en todo el país.

Con ese objetivo en mente es donde de verdad arranca el manga. A partir de aquí, y con una estructura que recuerda a los spokon, solo queda mejorar. Por suerte para Yatora, los profesores que se encuentra en su camino aderezan las clases y presentaciones con criticas constructivas. Eso sí, a veces son demasiado explicativas y básicas, y se ve a leguas que van dirigidas al lector.

Sus compañeros, personajes a los que se llega a apreciar enormemente, también le ayudan a crecer y madurar. No solo como artista, sino como persona, cosas que parece que van de la mano. Visualizar el mundo, estudiar cómo se construye y ver el orden casi matemático del universo para plasmarlo en un lienzo ayuda a poner en su sitio algún que otro pensamiento. Y eso es algo que Blue Period expone de forma fantástica.

El manga ha malacostumbrado a sus lectores, así que es un poco triste destacar que debo alabar a Yamaguchi por ser capaz de dibujar personas que se salen de la norma sin caer en estereotipos. En especial, mi favorita es Mori, la senpai de Yatora. Es una chica que aunque por su aspecto cae en lo moe, con su estatura chiquitita, reservada y cute, es genial ver cómo se la desarrolla mucho más allá de ser la chica mona. Es consciente de que no es ningún genio, y por ello trabaja más duro que nadie para labrarse un huequecito en el mundo artístico. También, aunque no deje de apoyar a sus compañeros en todo lo que necesiten, es dolorosamente realista cuando debe serlo. Mori es un personaje redondo al que después de un par de tomos con ella, le deseas lo mejor en su carrera artística.

Pero es Yuka quien más ha captado mi atención. No quiero decir mucho sobre este personaje porque sería entrar en el terreno de spoilers, pero quitando su relación con Yatora, que empieza siendo la típica amistad con alguna que otra rabieta, se vuelve más compleja a medida que avanza la historia. Y se ven los tintes de que va a convertirse en uno de los puntos centrales de la obra.

¿Por qué? Bueno… decir que la mangaka ya trató temas que se salían de lo normal en Nude Model, un one-shot que precede a Blue Period y que parece un prototipo de este manga. En Nude Model se habla de la relación entre una pintora y su compañero de clase que le hace las veces de modelo nudista. Todo esto con una sensibilidad y un tratamiento de lo más adecuados, y que me hace tener muchísimas esperanzas para el contenido LGTBI de Blue Period. En los dos primeros tomos que, de momento, ha editado Milky Way, se empiezan a ver pinceladas sobre estos temas, y estoy seguro de que se van a desarrollar más en un futuro.

Visualmente no creo que sea de mis obras favoritas, pero lo que está claro es que el aspecto introspectivo del manga se explota gracias a las expresiones tan claras que Yamaguchi dibuja en sus personajes. Es curioso cómo la mangaka, a pesar de conocer perfectamente cómo funciona la anatomía, la deforma a su favor para potenciar las emociones en las caras de Yatora y sus compañeros. El único punto en contra que puedo encontrar es que las veces que se exponen cuadros y se habla de sus sombras, luces y gama cromática, no se pueden apreciar al completo por culpa del formato en blanco y negro. ¡Me encantaría ver ese Blue Period de Yatora a todo color! Al menos tenemos las preciosas primeras páginas del principio de los tomos…

Por otra parte, es todo un detalle cómo Yamaguchi coge las obras de otros artistas para llenar su manga de distintas técnicas y formas de trabajar. Y es algo totalmente lógico y natural. No tendría sentido ver los trabajos de una clase de 10 alumnos, cada uno con su estilo propio, y que todos parezcan el mismo al haber estado dibujado por la misma mangaka. Además, no se olvida de dar crédito cada vez que salen, y dedicarle unas palabras a cada artista al final del tomo. Yamaguchi rezuma amor por el arte y artistas, y lo usa a su favor para pintar su obra con ello.

Blue Period a veces entiende el “arte” como simplemente obras pictóricas —“El arte es divertido. Es como un lenguaje sin palabras”—, como si no existiese, por ejemplo, la literatura. Pero a pesar de ello, es un manga tremendamente recomendable. Es fácil conectar con la búsqueda de la autorrealización de Yatora, y sentir rabia al ver el desprecio que mucha gente suele tener sobre el arte. Así que ahora que Milky Way acaba de editar el tercer tomo, es el momento perfecto para sumergirse en un mundo azul.

¡Que el viento sople a vuestro favor!