Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #12, volver a empezar

¡Por fin llegamos al último episodio de Mahou Shoujo Ore! En el episodio anterior, Manager-san —Yamo, se llama Yamo— desvela que todo fue un elaborado plan para hacer que las Macho Shoujo saltaran a la fama y hacer que las chicas mágicas en general se convirtieran en tendencia. ¿Todo para qué? Para tener a gente con la que fanboyear porque adora el concepto de chicas mágicas. Aunque, bueno, las Macho Shoujo no son ni chicas (en su forma digievolucionada) ni mágicas, pero eventualmente les cogió cariño y no había nada mejor en el planeta Tierra.

Mientras Sakigasuki lucha contra una gran manada de machos nya con su inacabable poder del amor y sus músculos de acero, Ore flipa. Flipa porque su manager, en quien confiaba, le dice que tiene que pelear contra él en una batalla épica. O no tanto. Yamo no tiene ni digievolución bara, ni forma alternativa terrorífica ni poderes especiales así chungos, así que la batalla no promete mucho. Pero, oye, si con ello Ore logra salvar el mundo, será un exitazo en audiencias.

¿Os habéis dado cuenta de que, perdiendo, Yamo va a ganar sí o sí? Con lo lerdito que parecía, se va a salir con la suya.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #11, mi fandom es tu fandom

Por fin hemos llegado a la recta final de Mahou Shoujo Ore. El décimo episodio nos trajo dos sorpresas. En primer lugar, el papel de Hyoue en todo este embrollo. Si bien todo apuntaba a que el idol era el antagonista de la historia, al final resulta que se trata del príncipe de las hadas. Toma giro argumental. La segunda revelación fue, evidentemente, la identidad del malo maloso. A falta de un idol cabroncete, tenemos a un manager fanboy. Sí, el enemigo de las macho shoujo es Konami Yamo, su propio manager.

Cuesta asimilar que Hyoue sea el próximo rey de las hadas y que el manager no se llame Manager sea el malo.

El episodio empieza con Hyoue siendo un desgraciado sádico Hyoue, y con Saki rememorando los buenos momentos con Manager-kun Yamo. Cuesta mucho creer que alguien así puede ser el líder de los machos nya… Pero Hyoue tiene pruebas. Y cuando digo pruebas, me refiero a una foto de Yamo asomándose por la ventana de su casa rodeado de nyas y Fujimoto. Ojo, Fujimoto está en la calle, alejado de los nyas, chupando cámara como un secundario profesional, curtido tras diez episodios de los cuales solo protagonizó uno de relleno y punto pelota.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #10, revelaciones

En el capítulo anterior de Mahou Shoujo Ore empezó una sesión intensa de stalkeo mal llamado investigación y se nos prometió una continuación de las protagonistas siguiendo descaradamente a Hyoue y, por extensión, Mohiro. Este episodio cumple con las expectativas, pero empieza de una forma inesperada.

Con el pasado de la madre de Saki.

El décimo capítulo de Macho Shoujo nos muestra cómo Sayuri se convirtió en un macho mágico para defender a su crush —Uno— de unos matones. Hay que decir que Sayuri era exactamente igual que Saki: siempre llegaba a clase por los pelos, desayunaba platos tradicionales japoneses mientras corría porque las tostadas están pasadas de moda desde los años ochenta y le atraía un chaval rarito. Igual que Mohiro-chan es una patatita rara e inexpresiva, Uno es un friki de los cíborgs víctima del bullying.

Es importante destacar que existe una diferencia entre madre e hija. Sayuri quería convertirse en macho para vencer a los matones porque tenía un dorama de la leche montado en su cabeza y creía que si se enfrentaba a ellos como una doncella, acabaría… mal. Como en un dorama especialmente dramático de alguna era feudal.

El caso es que se enfrentó a los malos, se presentó a Uno con su nombre real y comenzaron una bella relación que acabó en boda y con una hija un poco tontita (pero, vamos, hemos visto que la madre es igual).

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #9, muy machos y mucho machos

El anterior capítulo de Mahou Shoujo Ore reveló a un nuevo macho: la madre de Saki. Todos sabíamos que lo era, pero fue genial verla en su forma de armario. Parece que ahora que estamos tan cerca del final vamos a ver a los machos que quedan. No, esto no es spoiler: salen en el opening.

Empezamos el episodio con un concierto de PRISMA. Parece que el grupo no está pasando por un buen momento y cada vez consiguen reunir a menos público para sus actuaciones. Da la impresión de que van a tener que ir pensando lo de retirarse si las cosas no mejoran.

Por otro lado, las protagonistas se dedican a seguir a su sospechoso número 1 (el único, en realidad), Hyoue. Si hay que esconderse tras un arbusto, ellas lo hacen como buenas acosadoras investigadoras. Hay que decir que ambas se lo pasan en grande: Saki se pasa el día mirando a Mohiro y sufriendo porque Hyoue se le pega como una lapa y Sakuyo aprovecha para acercarse a Saki con la excusa de que pretende pasar desapercibida. Incluso le besa en la mejilla aprovechando que se hacen pasar por pareja.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #8, aprended de la veterana

El capítulo anterior de Mahou Shoujo Ore nos dejó con intriga: ¿quién es el jefe de los demonios? ¿Cómo luchará Ore sin su báculo? ¿Por qué Saki canta tan mal si se supone que es idol? Al menos una de estas preguntas tiene su respuesta en este episodio.

Empezamos con la ya típica escena de Saki despidiéndose de su madre antes de salir de casa por la mañana. La diferencia es que esta vez se va algo preocupada, pues la mujer se encuentra mal. Y cuando digo que se encuentra mal es que se arrastra literalmente por los suelos. Pero, bueno, Saki confía en que podrá arrastrarse hasta un teléfono para llamar al hospital si le pasa algo. Qué buena hija, desde luego.

No pensemos mal. Lo que pasa es que ese día tiene un evento para celebrar las buenas ventas del primer single de los Machos mágicos y eso es lo más importante de su vida en esos momentos. Mucho más que su madre, dónde íbamos a parar.

El evento es un Meet and greet y Ore está nervioso porque la cola de las fans es casi eterna (prácticamente llega a un lugar censurado que es Disneyland) y le tiemblan las piernas como si fueran hojas suavemente mecidas por un huracán de esos de películas americanas del fin del mundo. Por suerte, la mesa está puesta estratégicamente para que solo se le vea de cintura para arriba.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #7, ¡hora del karaoke!

El capítulo anterior de Mahou Shoujo Ore dejó el listón muy alto con los baños termales. No solo tuvimos humor y fanservice, también vimos cómo Sakuyo empezaba a sospechar que Hyoue es quien está detrás de la aparición los machos nya.

Este episodio empieza con Saki llegando tarde, como siempre. Y es que cuando suena la alarma, la chiquilla siempre le dice medio dormida a su madre que le deje dormir media hora más. Cinco minutos no son suficientes para una joven. Así que se va corriendo con su cazuelita de carne de desayuno. Lo normal. Mientras tanto, su madre parece estar al límite: nada más salir la protagonista por la puerta, pierde sus fuerzas y se desmaya. Un anime sin drama no es un anime. Y eso que este es comedia… Pero el drama vende.

¿Será una maldición? ¿Un efecto secundario por haber sido una macho mágica? Qué intriga.

Gracias al cartel del camerino, por fin aprendemos los nombres oficiales de las formas macho de las chicas: Saki es Ore (ya lo sabíamos) y Sakuyo es Sakigasuki (que significa MegustaSaki y le viene que ni pintado para marcar territorio). Son nombres perfectos para las fans. Imaginad al público gritando «¡Me gusta Yo!» o «¡Me gusta Saki, quiero un hijo tuyo!».  Caóticamente maravilloso.

¿Sabéis qué hacen las machos en el camerino? Lamentar su fama. Y es que la fama conlleva trabajo. El trabajo… No sé, ¿cansa, supongo? Además, cuanto más famosas son, más demonios nyas aparecen. Y siempre van a por Mohiro, que parece que les seduce con su expresiva mirada de pez sensual. Entre su trabajo como idols y su deber como chicas mágicas, están un poquitín muertas.

Su manager aparece para decirles que no se quejen, que la fama les da trabajo y trabajar es bueno. De hecho, llega con más trabajo… y con un doujin R18 de ellas en forma macho que despierta el interés (y vete a saber qué más) de Sakigasuki. La portada además es muy bonita y salen más estilizadas que musculosas. ¿Será yaoi o yuri? Qué curiosidad.

Ah, sí, también tiene buenas noticias. ¡Van a grabar un CD!

Y para grabar el CD, deben practicar. Pero el manager es el más rápido del este disparando y no duda en apuntar a Saki y ¡Zas! Le dice que nunca cantó demasiado bien… Y que baila como raro… Pero que lo da todo y eso la hacía brillar. Traducción: es inútil, pero se esfuerza. Cuenta que, cuando las vio cantar en la calle, decidió ser su manager y el entusiasmo, que no el talento, de ambas le hicieron convertirse en un fan número uno aunque las cosas no iban bien. Es tan cuco y tan deprimente que le pega perfectamente a esta serie.

El caso es que se van a practicar al karaoke y el resto de clientes muere. Vale, no mueren, pero alguno llega a desmayarse. Dios, Saki, qué mal cantas. Cuida de tu manager porque, aunque siempre te haga bullying, no duda en animarte con unas maracas mientras los cadáveres clientes inconscientes se apilan por los pasillos. Eso no quita que les diga que cantan de pena… ¡Pero lo ha dado todo con sus maracas!

Cuando le toca hacer un solo a Sakuyo, esta anuncia su amor por Saki, se transforma en macho, saca un radiocassette y anuncia que se tiró la noche escribiendo una canción. Una obra maestra que haría llorar de envidia a grandes de la música como Mozart, Beethoven o Leticia Sabater. Se titula «I love Saki». Consiste en Sakigasuki pegándose a Saki sutilmente, repitiendo su nombre así cual acosador, pidiéndole un beso y diciéndole que si le confunde con su hermano, pues que está abierta a todo tipo de posibilidades.

Aunque Sakigasuki canta con pasión, parece no convencer al manager, que termina por cantar él mismo para enseñarles cómo deben hacerlo. Aquí es donde se nos cae el mito de que los hombres no saben hacer varias cosas a la vez: el señor canta y se anima a sí mismo moviéndose a la velocidad de la luz para crear un efecto óptico y que parezca que son tres personas (el cantante en forma kawaii chibi y los dos animadores al fondo). Es un todo en uno.

Mientras tanto, la madre de Saki y Kokoro hacen cosas en su habitación. Si bien los gemidos y lo que dicen es sugerente… Kokoro le está dando un masaje y punto. Como siempre que se lanza este cebo. Y fijo que alguien ha picado. Es uno de los clichés más usados de la industria. Es tan cliché que hasta ellos mismos lo comentan.

Acto seguido, Kokoro le ofrece finalizar su contrato como chica mágica. Argumenta que la madre de la protagonista ha trabajado lo suficiente y que su espalda ya no está para tanto. Además, tiene a Saki como indigna sucesora. La mujer le pide una semana más para disfrutar de su vida como chica mágica. Podemos ver su báculo y el frasquito de cristal es completamente rojo, lleno hasta los topes de la sangre de sus enemigos.

De vuelta con Saki, abre la puerta del baño sin preguntar y se encuentra con un macho nya haciendo sus cosas, teléfono en mano. Tarda unos segundos en reaccionar, tras los cuales cierra la puerta y sale del baño. Es bueno saber que los nya también hacen sus necesidades curioseando cosas en el móvil. Son más humanos que algunos personajes de manganime que directamente no conocen el concepto de ir al baño.

Al regresar a su sala de karaoke, abre la puerta que no es y se encuentra a Mohiro (con Hyoue y rodeado de animalicos en modo princesa Disney) cantando la canción que antes mató a medio local. La diferencia es que él canta bien y Saki no. Las cosas como son.

Saki cierra la puerta y fangirlea. Fangirlea. Fangirlea más. Y sigue fangirleando. Sakigasuki le dice que da mal rollito (ojo cuidado, que si lo dice ella es que el nivel de mal rollo ha alcanzado niveles bien altos) y Saki sigue fangirleando. Acaba por rendirse cuando Hyoue abre la puerta para echarla y se tira al suelo con la mala suerte de que se le ven las bragas. Por suerte, Sakigasuki se lo advierte como buena samaritana para que rectifique la posición.

Lo que realmente pasó: A Saki se le veían las bragas si te agachabas e inclinabas el cuello cual contorsionista con la clara intención de verle la ropa interior, como era el caso de Sakigasuki.

Podríais pensar que entonces las machos volvieron a su sala de karaoke. ¡Incorrecto! Saki acaba de atar cabos: había un macho nya en el baño y Mohiro estaba cantando por ahí así que era posible que en la sala contigua hubiera una reunión de nyas. ¡Bingo! Allí están, picando en la pared para abrir un boquete y capturar al idol. Porque entrar por la puerta está sobrevalorado. Seguro que en el infierno no hay puertas, solo paredes, paredes y más paredes sin salida. Casi casi como un Ikea.

Las machos acaban con los nyas al ritmo de la canción infantil que estaba cantando Mohiro. Ore golpea con tanto ímpetu que termina por romper su báculo. Madre mía la que se va a liar cuando le toque volver a luchar y no tenga arma. Kokoro ha dicho que le costará encontrar un reemplazo y se ve a la legua que algo así va a ocurrir. Si fuera un pelín más ludópata de lo que ya soy me jugaría algo.

Para poner punto y final al capítulo, tenemos la sospecha de Sakigasuki: los nyas siempre saben dónde está Mohiro. Eso significa que su jefe es alguien cercano.

Parece que el cerco se estrecha y cada vez queda más claro quién es el culpable. El final se acerca… Pero sin prisas, que quedan 5 episodios y no queremos más relleno pesado como el de los sixtillizos.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo de Mahou Shoujo Ore!

Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #6, baños termales

Después del capítulo de relleno puro y duro, Mahou Shoujo Ore nos trae el típico innovador episodio de baños termales. Es el primer anime que jamás ha hecho algo parecido (de los que he visto durante la última hora, al menos). Bueno, vale, no es nada nuevo, pero… ¿No os morís de ganas de ver qué topicazos parodia esta vez?

Nuestro querido manager amante de las chicas mágicas lleva a Saki y Sakuyo a un complejo de baños termales para que actúen en una competición de karaoke. Lo interesante del trabajo es que la solicitud es de antes de que se convirtieran en machos mágicos así que no necesitan transformarse para actuar porque están contratadas como ellas mismas. Las chicas están encantadas.

Es solo cuestión de tiempo de que algo les salga mal.

Justo lo digo y aparecen Mohiro y Hyoue, que acaban de grabar un videoclip por esos lares. A priori no es nada malo, pero fijo que se lía en un rato… O eso espero. Mohiro saluda a Saki y ésta entra en pánico. Por alguna extraña razón, empieza a explicar así como quien no quiere la cosa que se encontraron por casualidad y que no es una stalker y acaba asustando al chaval. Otra vez. Por suerte, Saki recupera su sentido común y se disculpa. Mohiro la mata, digo, ciega con su sonrisa mientras le patpatea la cabeza. D.E.P. Saki.

Hablando de muertos, la chica se pone a espantar a los malos espíritus porque sí, porque puede. No hay explicación alguna. No parece funcionarle porque el fantasma de Hyoue interrumpe su (para nada unidireccional) conversación con Mohiro. Hyoue y Saki empiezan a picarse y a ver quien lo tiene más grande. El talento, claro. Hyoue se lleva a Mohiro —que se deja porque tiene la personalidad de una patatita hervida— y Sakuyo se muere un poco de celos porque su amor está colada por su hermano. Nada que no hayamos visto antes.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #5, ¿ya empezamos con el relleno?

Mahou Shoujo Ore llega a su episodio 5 con una sorpresa: los machos (Saki y Sakuyo) se han ido de vacaciones. ¿Qué será de este capítulo sin ellos? Básicamente: caos, cíborgs, animadores y relleno. Lo normal en estos casos, vamos.

Este episodio va a ser protagonizado por Ichigo Fujimoto y sus cinco hermanos. Al final del capítulo anterior pensábamos que eran mangakas pero han resultado ser animadores. Nada más empezar podemos ver una reunión donde un tal C-Mizu presenta el proyecto de un episodio de anime y es rechazado por presentar similitudes con otro anime protagonizado por sextillizos cuyo nombre no voy a decir pero es Osomatsu. Hay que decir que la escena es directamente cruel: C-Mizu no tiene oportunidad de explicarse y el jefe reacciona con violencia: le lanza los folios a la cara con tanta fuerza que le hace sangre.

Como habréis podido imaginar este episodio es una gran crítica a la industria japonesa de la animación y a la precariedad laboral en la que se encuentran sus trabajadores. No es una situación excepcional. No hay más que ver la resignación con la que C-Mizu acepta el trato que recibe. Si bien el plagio (aunque solo sea en el diseño) debe ser rechazado, esas no son maneras de tratar a un subordinado o, más allá de las relaciones laborales, a un ser humano.

El caso es que C-Mizu llama a los Fujimoto para dar la noticia y arde Troya. Después de tanto trabajo se lo han echado por tierra justo antes de que viera la luz. No tienen recursos para hacer el capítulo con tan poco tiempo, así que la compañía ha prescindido de ellos y ha contratado a otros cuatro que, por mucho dinero, lo pueden tener para emitirlo sin retrasos. Cuatro personas trabajando para el mismo capítulo por separado es una chapuza. Todos hemos visto memes de lo que pasa cuando varias personas hacen las cosas cada una por su cuenta y luego lo juntan al acabar. El resultado es terrible. Apocalíptico. Algo así como la Madriguera de los Weasley. Los Fujimoto son conscientes de ello y por eso piensan hacer ellos mismos el capítulo buscando recursos de debajo de las piedras. Todo para salvar al mundo de… ¿un monstruo raro que hay en la calle?

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #4, aparece un cutre-cíborg

Este cuarto episodio de Mahou Shoujo Ore empieza con la figura del rostro cubierto (no tengo muy claro con qué, aunque parece un cubo de esos de palomitas que se compran en el cine) del final del capítulo anterior luchando contra un pelotón de nyas baras que se disponen a cortar la luz de la ciudad para secuestrar a alguien —mi intuición femenina dice que se trata de Mohiro— en medio del caos. El desconocido vence de una forma mucho más elegante que las protagonistas de la serie (con una pistola eléctrica) y de la nada encuentra un periódico donde hablan del debut como idol de las chicas mágicas. No parece gustarle mucho la noticia porque grita al viento «¡Chicas mágicas!» un total de tres veces y cada vez con más odio que la anterior. Es una escenita tan típica del anime que no sé cómo se han esperado tanto para meterla.

Volvemos con las heroínas, que tienen que ir al baño del estudio de televisión a transformarse. Qué no daría yo por ser una de las señoras que presencian cómo dos chicas se meten en unos cubículos, confiesan su amor por un tal Mohiro-chan y por una tal Saki y salen transformadas en armarios tras una luz cegadora. Es que tiene que ser brutal. Como Ore y ¿el otro tiene nombre? son unos profesionales, se dirigen a sus camerinos ignorando a las miradas indiscretas de la gente, que no se corta en preguntarse en voz alta si son hombres, están haciendo cosplay o cómo va la cosa. Seguramente habrá un montón de chicas con esas pintas por esos mismos pasillos, pero ver a dos tíos en falda es el acabose. Por otro lado, llaman la atención de dos idols veteranas que, a juzgar por el opening, serán importantes más adelante.

Saki sigue dándole vueltas el hecho de que Sakuyo se le haya confesado. Y es que es difícil de ignorar ese detalle cuando lo grita cada vez que se transforma y se dedica a pegársele cual lapa en su forma macho. Por si no lo creéis, tenéis más abajo una captura bella bella que sirve de prueba. Por otra parte, Saki está frustrada porque, si bien su sueño siempre fue el de convertirse en idol (y triunfar), jamás pensó que lo haría como Ore. Lo bueno es que Mohiro comentó que ese día estaría en el estudio, así que tiene las esperanzas puestas en verle. Es justo pensar en ello y aparece… con el personaje enmascarado —¿se le puede llamar así?— pegado del brazo.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #3, ¡el yuri es canon!

Han pasado un par de semanas desde la emisión anticipada del episodio anterior de Mahou Shoujo Ore, pero no creo que nadie haya olvidado cómo quedó la cosa. El final o, más bien, el capítulo entero fue tan intenso que seguramente se os quedó grabado en la memoria. Saki, en su forma Ore, estaba atrapada por los tentáculos del macho nya enemigo—sigo sin saber cómo explicarle esto al psiquiatra— y todo parecía perdido cuando hizo acto de presencia su salvadora: Sakuyo, que había logrado transformarse en Macho Shoujo gritando a los cuatro vientos su amor por Saki.

Algunos malpensados —y la propia Saki— dirán que lo dice de una forma amistosa, o que le gusta la forma Macho de la protagonista (como parece ser el caso de Mohiro). Como el primer armario mágico no quiere quedarse con la duda, se lo pregunta y la respuesta que recibe es clara como el agua. Sakuyo quiere a Saki de forma sexual. De hecho, quiere a cualquier forma de Saki, no específicamente a Ore. ¿Sabéis ese topicazo de la mejor amiga que todo el fandom shippea con la protagonista porque es evidente que está hasta los huesos por ella pero nunca llega a confirmarse que es canon? Pues Mahou Shoujo Ore lo adapta con una mejora evidente: es canon. ES CANON. A Sakuyo le gusta Saki. Tenemos yuri, señores. Y-U-R-I.

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