Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #6, baños termales

Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #6, baños termales

Después del capítulo de relleno puro y duro, Mahou Shoujo Ore nos trae el típico innovador episodio de baños termales. Es el primer anime que jamás ha hecho algo parecido (de los que he visto durante la última hora, al menos). Bueno, vale, no es nada nuevo, pero… ¿No os morís de ganas de ver qué topicazos parodia esta vez?

Nuestro querido manager amante de las chicas mágicas lleva a Saki y Sakuyo a un complejo de baños termales para que actúen en una competición de karaoke. Lo interesante del trabajo es que la solicitud es de antes de que se convirtieran en machos mágicos así que no necesitan transformarse para actuar porque están contratadas como ellas mismas. Las chicas están encantadas.

Es solo cuestión de tiempo de que algo les salga mal.

Justo lo digo y aparecen Mohiro y Hyoue, que acaban de grabar un videoclip por esos lares. A priori no es nada malo, pero fijo que se lía en un rato… O eso espero. Mohiro saluda a Saki y ésta entra en pánico. Por alguna extraña razón, empieza a explicar así como quien no quiere la cosa que se encontraron por casualidad y que no es una stalker y acaba asustando al chaval. Otra vez. Por suerte, Saki recupera su sentido común y se disculpa. Mohiro la mata, digo, ciega con su sonrisa mientras le patpatea la cabeza. D.E.P. Saki.

Hablando de muertos, la chica se pone a espantar a los malos espíritus porque sí, porque puede. No hay explicación alguna. No parece funcionarle porque el fantasma de Hyoue interrumpe su (para nada unidireccional) conversación con Mohiro. Hyoue y Saki empiezan a picarse y a ver quien lo tiene más grande. El talento, claro. Hyoue se lleva a Mohiro —que se deja porque tiene la personalidad de una patatita hervida— y Sakuyo se muere un poco de celos porque su amor está colada por su hermano. Nada que no hayamos visto antes.

Llegan al evento y… No tengo palabras. No hay adjetivos para describir la escena de un señor cantando con pasión una de las canciones del dúo mientras el público anima con light sticks. Y ese momento en que el señor, que es el jefe del lugar, se cambia de ropa en un abrir y cerrar de ojos para reaparecer con un traje dorado y alas… Indescriptible.

A todo esto, debemos añadir a Saki y Sakuyo a la lista de celebrities que hacen playback en sus conciertos. Y todo por culpa del manager, que olvidó el CD con el karaoke. Pero no pasa nada, porque los fans somos fieles y no se lo vamos a decir a nadie. Nadie sabrá jamás que Saki y Sakuyo hicieron playback.

La prota es un poco lenta y empieza a ponerse nerviosa porque se da cuenta (por fin) de que pasará la noche con Sakuyo. Vale que su amiga suele ser calladita y no se le nota mucho su crush, pero desde que se transformó en macho mágico puede llegar a dar miedito. ¿Y si se transforma? Y es que una se puede transformar confesando su amor por alguien o estando excitada. Saki está acojonada porque Macho Sakuyo es mucho Macho. De hecho, Saki llega a imaginarse que la viola.

A ver, Saki. Sakuyo es tu amiga. No te va a hacer eso. Se te pega como una lapa en su forma macho, pero habla muy mal de ti que pienses así de ella. Tú cuando te conviertes en Ore, sigues siendo la Saki de siempre. Pues Sakuyo igual. Es más directa, pero sigue siendo tu amiga de siempre.

Sakuyo parece notar el nerviosismo de la protagonista porque le dice exactamente eso. «Me gustas, pero no haré nada que no quieras». Y es que cuando alguien te gusta, siempre tienes que respetar sus deseos. O aunque no te guste. El respeto es lo primero.

Cambiamos de tercio y, vaya por Dios, han cancelado el bus de vuelta de Hyoue y Mohiro así que les toca dormir en el mismo hotel que las chicas. Estoy mareada de tanto giro argumental inesperado.

Volvemos con Saki, que no sabe que está en unos baños termales solo para hombres. Eso es casi tan novedoso como que hagan un capítulo dedicado a aguas termales. Casi. Solo que no lo es. Es prácticamente una obligación que la tía se meta en el baño masculino o, al menos, mixto. Si no lo hace, despiden al guionista. Nadie quiere ser el guionista que no metió a la protagonista femenina en el baño de hombres. Es como una desgracia a toda su progenie. Me sale un hijo así y lo desheredo.

El caso es que Saki se emociona tanto al pensar en Mohiro que se transforma en Ore… y jamás adivinaréis lo que pasa. Sí, aparece Mohiro. Entonces Ore se pone roja al verlo con solo una toalla, sufre un ataque de pánico, recuerda que también va casi desnuda, se vuelve a poner roja y, finalmente, cae en la cuenta de que como tiene aspecto de hombre no debería avergonzarse por llevar solo una toalla en un baño masculino. Todo eso en unos tres segundos.

Mohiro se pone feliz a su sosa manera y arrastra a Ore hacia el agua. Ore no sabe cómo sentirse… Pero  aprovecha la situación para estudiar detenidamente a su crush. Muy detenidamente. Que el agua es clara como la de un manantial y parece que no deja nada a la imaginación. Y, bueno, acaba comprendiendo que, como estaba en el baño de hombres, por eso Sakuyo no estaba allí. Misterio resuelto.

Mientras tanto, Sakuyo —que sí estaba en el baño de mujeres— se pone a pensar en Saki y en cómo sí querría hacer… cosas con ella y se transforma en Macho. Pobrecita, le toca saltar al agua fría para solucionarlo. Por suerte, es un método cien por cien efectivo.

Por un lado, hay que comentar que es refrescante que en un shoujo salga una mujer interesándose por el cuerpo de un nombre. La escena juega con el yaoi, pero Ore es en realidad Saki. Una mujer que, aunque se ponga colorada, mira con ganas. Por otra parte, sería genial que este shojo acabara con una relación homosexual (Ore con Mohiro o Saki con Sakuyo). Y es que un anime no tiene que ser publicitado como yaoi o yuri para incluir algo así. No lo veo probable, pero no estaría nada mal.

Una hora después, los músculos de Ore empiezan a desinflarse como una colchoneta maltratada al final del verano y a la pobre no le queda más remedio que inspirarse mirando fijamente a su musa. Pero a la cara no, que la tiene muy vista. Al sur. Bien al sur. Soluciona su flacidez (no especificaré en cuántos sentidos) justo a tiempo para que Mohiro la lleve a la sauna.

Mohiro parece un enclenque, pero tiene fuerza. De hecho, casi consigue arrastrar a Ore al agua fría… Y se toma su negativa como un reto de machos para ver quién aguanta más en la sauna. Ore sobrevive a duras penas a base de pensar en Mohiro con poca/nada de ropa. Parece mentira lo mucho que le cuesta.

Además de fuerza, Mohiro demuestra estar en posesión de una resistencia al calor brutal. El chaval sigue como una rosa en la sauna mientras Ore yace a su lado como una pasa pocha. Eventualmente Mohiro se rinde (aunque sigue fresco como una florecilla del campo) y sale de la sauna. Por desgracia, Ore no aguanta y vuelve a ser Saki. Al menos Mohiro no la vio.

Entonces aparece Sakuyo en forma macho para sacarla de la sauna. Dato interesante: Sakuyo fue con la intención de rescatar a Saki cuando el manager le comentó que Mohiro estaba en la sauna con un hombre. De camino tuvo que vencer a una convención de demonios macho nya que se habían reunido para cenar juntos en el hotel. Todo esto con música clásica de fondo. ¿No os conmueve el amor ni casto ni puro pero sincero de Sakuyo por Saki?

Al salir de la sauna, Sakuyo encuentra un botón y empieza a sospechar de Hyoue. Vamos, como todo el fandom. Bienvenida al club, Sakuyo.

Y nada, el episodio acaba con Saki y Mohiro cantando en el karaoke. Bueno, Mohiro canta. Saki deja sordo al personal. ¿Cómo puede una profesional cantar tan mal? Pero mal de fatal. Qué horror, cariño.

Bendito ending bien cantado y con hermosas imágenes que nos harán olvidar los berridos de Saki. Especialmente la que hemos usado de portada para este capítulo.

¡Nos vemos para comentar el siguiente!

Escribo tonterías breves y hago reseñas todavía más breves. De vez en cuando se me cuelan algunos análisis de videojuegos que, sorprendentemente, no son tan breves.

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