Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #11, mi fandom es tu fandom Chicas mágicas — Batalla final

Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #11, mi fandom es tu fandom Chicas mágicas — Batalla final

Por fin hemos llegado a la recta final de Mahou Shoujo Ore. El décimo episodio nos trajo dos sorpresas. En primer lugar, el papel de Hyoue en todo este embrollo. Si bien todo apuntaba a que el idol era el antagonista de la historia, al final resulta que se trata del príncipe de las hadas. Toma giro argumental. La segunda revelación fue, evidentemente, la identidad del malo maloso. A falta de un idol cabroncete, tenemos a un manager fanboy. Sí, el enemigo de las macho shoujo es Konami Yamo, su propio manager.

Cuesta asimilar que Hyoue sea el próximo rey de las hadas y que el manager no se llame Manager sea el malo.

El episodio empieza con Hyoue siendo un desgraciado sádico Hyoue, y con Saki rememorando los buenos momentos con Manager-kun Yamo. Cuesta mucho creer que alguien así puede ser el líder de los machos nya… Pero Hyoue tiene pruebas. Y cuando digo pruebas, me refiero a una foto de Yamo asomándose por la ventana de su casa rodeado de nyas y Fujimoto. Ojo, Fujimoto está en la calle, alejado de los nyas, chupando cámara como un secundario profesional, curtido tras diez episodios de los cuales solo protagonizó uno de relleno y punto pelota.

A parte de chupar cámara, Hyoue explica que usa a Fujimoto para luchar porque las hadas no están para esos menesteres y el robot es un trasto duradero como uno de esos Nokias viejos. Además, Fujimoto y sus hermanos, los animadores pobres, sirven de informadores y ponen el grito en el cielo cuando una serie de portales se abren por toda la ciudad. Poner el grito en el cielo significa que se hacen selfies con ellos y se las mandan al idol.

Mientras, Mohiro-chan ha hecho lo que mejor se le da: desaparecer. Posiblemente le hayan secuestrado y haya acabado al otro lado de un portal. Cuatro personas en el parque y ninguna se da cuenta de que se llevan al chaval. Como para pedirles que cuiden del crío del vecino.

Ahora viene lo guay: de los portales salen rayos derpizadores. Para quien no entienda el término que acabo de inventar, aquí una explicación: bajan la calidad de la animación allá donde tocan. Un poco como las adaptaciones de ToeiSailor Moon Crystal, Dragon Ball Super— o las escenas de patinaje de Yuri on Ice.

Sinceramente, ya podría dejar de escribir, porque diga lo que diga nada será tan gracioso como las imágenes derp que van saliendo, pero supongo que si estáis leyendo esto no querréis que lo deje a medias.

El malo maloso aparece en la tele enmascarado así que no sabemos quién es. Bueno, sí, es el Manager. Pero eso solo lo sabemos los espectadores… Y Saki, Sakuyo, Hyoue y Kokoro-chan. Y los Fujimoto, que son seis. Bueno, lo sabemos un huevo de gente. El caso es que tiene como rehén a Mohiro —¡Sorpresa!—, a quien se refiere como la esperanza de la humanidad —¿por qué?—, y reta a las Macho Shoujo a ir a rescatarlo.

Hay que ser muy idiota para caer en esa trampa.

Saki se tira de cabeza.

O, más bien, Sakigasuki le lanza contra una puerta (ya no es un portal, ojo) y la abre con el duro cabezón de Ore. Va para cerrajera del año.

A continuación hay una escena que no sé si describir como preciosa, romántica o directamente creepy. Sakuyo decide quedarse atrás para que Saki avance, pero ésta no quiere dejarla porque sabe que Sakuyo la necesita en peligro para usar sus poderes. Por suerte, Sakuyo tiene una muñeca hecha a mano de Saki que le dará fuerzas… Y le ha encasquetado una muñeca de su forma femenina (la de siempre, vamos) a Saki para que piense en ella. Pase lo que pase, se tendrán la una a la otra. Todo con música clásica super bonita.

Pero no quita que lo de las muñecas sea como de mal rollo. Sakuyo, ¿qué haces con tu vida? ¿Por qué la muñeca de Saki dice que te ama? ¿Por qué dices que no te rendirás hasta tener una vida amorosa llena de besos con Saki? ¿Saki no opina nada en todo esto? ¿Por qué la música lo hace todo tan romántico a pesar de tus tendencias obsesivas?

Voy a dejar de preguntarle cosas a un personaje ficticio antes de que alguien se entere y me encierren.

Saki, más que pensar que da mal rollo, lo ve como un acto romántico (la música ayuda) y se despide confesando su amor a Sakuyo, que asume que es un amor entre amigas y fin de la cita. Posiblemente lo sea, pero la escena es bonita… Y la música sigue sonando mientras Sakuyo saca sus miles de fotos de Saki, porque no era lo suficientemente obsesa antes y se tenía que notar más. El caso es que esas fotos le dan fuerzas. Bien por Sakuyo.

Mientras Sakuyo lucha, Ore llega al líder de los nyas, que se revela como Dio Konami Yamo, su manager. 

Y, bueno, por lo visto lo de conquistar el mundo y luchar contra los machos le vale verga.

Tal cual. Yamo explica que es el director en una agencia de invasión de demonios y que fue a la Tierra porque escuchó que había chicas mágicas. Su trabajo de directivo le daba algo de palo, así que se ofreció para cumplir su sueño friki y fanboyear a gusto. Y todo esto mientras trabaja.

Lo triste es que al llegar a la Tierra se encontró a la madre de Saki así como muy hecha mierda y ni chicas mágicas ni patatas en vinagre. Su corazón se hizo añicos, como la columna de Sayo. De esta forma, Yamo perdió la motivación y se convirtió en un nini… Pero cuando tocó pagar recibos se hizo manager, conoció a Saki y Sakuyo y ya sabemos lo que sucedió: Saki se convirtió en chica mágica y Yamo se dedicó a secuestrar a Mohiro cada dos por tres para ver a sus ídolos en acción. Además, fue aprovechando cada ocasión para hacerlas famosas.

Y esta no es una excepción.

Yamo piensa grabar su pelea contra Ore para que toda la humanidad sea testigo de su victoria—ojo, la de Ore— y así llevarle al estrellato. Todo el mundo debe adorar a sus chicas mágicas.

Como esto es mucha información de golpe, os voy a hacer un resumen: Yamo quiere que todo el mundo conozca su fandom favorito (el de las chicas mágicas) y va a hacer que esto ocurra a base de actuar como el malo de la película. Así ellas quedarán genial y él tendrá con quien fanboyear.

¿Qué podría salir mal en tan perfecto plan?

¡Lo descubriremos en el último episodio de Mahou Shoujo Ore!

 

Escribo tonterías breves y hago reseñas todavía más breves. De vez en cuando se me cuelan algunos análisis de videojuegos que, sorprendentemente, no son tan breves.

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