Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #12, volver a empezar Chica mágica — Watashi (yo)

Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #12, volver a empezar Chica mágica — Watashi (yo)

¡Por fin llegamos al último episodio de Mahou Shoujo Ore! En el episodio anterior, Manager-san —Yamo, se llama Yamo— desvela que todo fue un elaborado plan para hacer que las Macho Shoujo saltaran a la fama y hacer que las chicas mágicas en general se convirtieran en tendencia. ¿Todo para qué? Para tener a gente con la que fanboyear porque adora el concepto de chicas mágicas. Aunque, bueno, las Macho Shoujo no son ni chicas (en su forma digievolucionada) ni mágicas, pero eventualmente les cogió cariño y no había nada mejor en el planeta Tierra.

Mientras Sakigasuki lucha contra una gran manada de machos nya con su inacabable poder del amor y sus músculos de acero, Ore flipa. Flipa porque su manager, en quien confiaba, le dice que tiene que pelear contra él en una batalla épica. O no tanto. Yamo no tiene ni digievolución bara, ni forma alternativa terrorífica ni poderes especiales así chungos, así que la batalla no promete mucho. Pero, oye, si con ello Ore logra salvar el mundo, será un exitazo en audiencias.

¿Os habéis dado cuenta de que, perdiendo, Yamo va a ganar sí o sí? Con lo lerdito que parecía, se va a salir con la suya.

Aun así, Yamo debe asegurarse de que Ore va a luchar con todas sus fuerzas de armario culturista, así que amenaza con electrocutar a Mohiro-chan y, acto seguido, empieza a lanzar chispazos a través de la cuerda con la que retiene al chaval. Será que el señor alien no mazado es impaciente, porque no ha dejado tiempo a que Ore asimilara el mensaje.

Ore se cabrea.

Se cabrea mucho.

¿Cómo osa Yamo chispar a su querido Mohiro-chan?

Así es como empieza a lanzar hostias con su báculo no mágico a diestro y siniestro para cargarse todo. Las cámaras. El decorado. La cara de Yamo. Sus pies.

Tras este arrebato de malgenio terrible, llega el momento emotivo.

Ore llora amargamente porque se ha dado cuenta de que todo fue una mentira. Ella quería ayudar a la gente pero, sin saberlo, acabó involucrando a víctimas inocentes como Mohiro-chan en un plan cuyo objetivo final era hacer famosa su identidad de chica mágica.

—¡Un héroe que hace eso no es un héroe de verdad!

Saki desea acabar con esta situación y salvar a todo el mundo, pero no quiere luchar contra su manager.

Por desgracia, no queda otra.

Yamo perdió su sitio. No tiene a donde ir. Dejó su trabajo en su mundo, lugar donde ahora es un don nadie sin esperanza. En la Tierra, es el gran villano que quiere convertir a la humanidad en un gran derp.

Así que debe morir.

Y si Ore no lo hace, lo hará él mismo.

Yamo usa sus poderes para desprender una estalactita que se halla justo encima de él.

Pero llega el verdadero héroe de la serie y le salva.

Sí.

Todos sabemos quién es.

Mohiro-chan.

La patatita más adorable y con tendencia a ser raptado ha tirado de la soga electrificada que le unía a Yamo para apartarlo de la trayectoria de la estalactita. A mordiscos, claro, porque estaba maniatado.

Nuestro héroe ha perdido la voz —espero que momentáneamente por el shock eléctrico, porque vive de ella— y escribe en la palma de la mano de Ore que lo ha hecho porque quería serle útil salvando a la persona que tanto le importa.

Insertar escena preciosa donde una servidora intenta no llorar porque Mohiro le dice —escribe— que no importa que todo fuera un montaje, Ore siempre lo dio todo para salvar a quien lo necesitara. Por eso, Ore es su héroe.

Buenas noticias: no lloré gracias a Hyoue, con quien siempre se puede contar para cortar el rollo e informar a Ore de que las chicas mágicas no deben mantener relaciones impuras con gente del sexo contrario. El caso es que el príncipe había acudido para echar un cable con su tropa de hadas yakuzas, solo que ha llegado un poquito tarde, así que se intenta hacer el guay con Mohiro-chan, pero la patatita flipa preguntándose qué hace ahí su compañero idol.

Parece que la historia llega a su fin. Las hadas yakuza han logrado capturar a Yamo —aunque, bueno, todo el trabajo lo hizo el propio Yamo al intentar autodestruirse— cuando empiezan los problemas.

Sí, más aún.

Parece que han bloqueado los portales al mundo de las hadas. Por otro lado, Sakigasuki cae inconsciente, agotada tras luchar contra tantos enemigos ella sola. No puede mantenerse en pie y lamenta entre lágrimas no poder proteger a Saki—recordemos que estaba protegiendo la entrada a la sala del jefe final—.

Resulta que los machos nya están fuera de control.

¿Por qué?

Porque Yamo, en su infinita sabiduría, decidió introducir mejoras en su programa —el señor se creía Hackerman— y acabaron recuperándose de sus heridas a velocidades super altas y ganando cierta inteligencia como efecto sorprendente secundario. Los bichos han llegado a la conclusión de que dejarán de ser derrotados si acaban con las chicas mágicas.

Toca luchar, esta vez de verdad, y las cosas están más bien descompensadas.

Ore, Hyoue, Kokoro, sus trece camaradas hadas, Yamo y Mohiro-chan, que no cuenta a pesar de haber sido el héroe indiscutible de la primera mitad del episodio, contra trescientos machos nya que se regeneran a la velocidad de la luz.

Por mucho que luchen, los nya no dejan de aparecer.

Cuando parece que todo está perdido, aparecen los machos de PRISMA —aunque la rubia sigue bastante hecha mierda por no encontrar su poder del amor— cargando con Sakigasuki.

PRISMA hace nada entretiene a los machos enemigos para que Ore y Sakigasuki hagan un mega ataque especial del último episodio con arcoiris incluido con el que logran acabar con los nyas y con el derp del mundo.

Una vez han acabado con el mal, Sakigasuki aprovecha para abrazar a Ore y sanar con el poder de sus pectorales. Literal. En serio, lo dice. Voy a dejarlo como cita por si alguien no me cree, que es como más verídico. Y captura de pantalla.

—El poder de tus pectorales me sanará.

 

El caso es que, aunque Yamo ha ayudado a vencer a los nyas, él sigue siendo su líder y debe pagar por sus delitos en el mundo de las hadas. Eso no quita que Ore sea una sentimental y le prometa que se convertirán en unas idol de verdad. Antes de irse arrestado, su manager les pide un apretón de manos, como los que los idol de verdad dan a sus fans.

El manager se va a cumplir condena feliz como una perdiz y Ore y Sakigasuki se vuelven a casa cogiditas de la mano en sus formas macho mientras Mohiro-chan, en segundo plano, sonríe y les canta una canción.

Mohiro-chan, ¿tú también les shippeas?

Al final todo vuelve a la normalidad. Con esto me refiero a que podemos ver a Saki y Sakuyo cantando en la calle sin que nadie se pare a mirarlas. Justo como en el primer capítulo, vamos. ¡Aunque una chica les compra un CD!

Por otro lado, las chicas de PRISMA lamentan que las Chicas Mágicas hayan abandonado el mundo de la música. La escena casi sobraría de no ser por que la rubita ha caído en la cuenta de que Ore probablemente era una chica y se sonroja a lo bestia porque su primer amor fue una mujer. Toca pasar una crisis de identidad sexual, pero seguro que lo supera.

Y, como nada ha cambiado, Saki y Sakuyo tienen que interrumpir su concierto callejero sin público para transformarse en machos e ir a rescatar a Mohiro-chan, quien está siendo acosado por gente chunga que perfectamente podrían ser hadas. Pero no, solo son gente chunga a secas.

Este es el fin de Mahou Shoujo Ore, la serie que con cariño, ¿respeto? y humor hemos bautizado como Macho Shoujo en Mistral.

Hay que decir que todos esperábamos una serie repleta de humor, parodias y derp y no nos ha defraudado para nada. Las expectativas no iban mucho más allá de una comedia sin mucho sentido, pero la verdad es que este anime tuvo de todo. Lo que partió siendo algo raruno sin apenas hilo argumental acabó conmoviendo con escenas como la de Sakuyo luchando por Saki, Ore llorando porque se sentía traicionada o Mohiro declarando que Ore era su héroe.

Mahou Shoujo Ore nos ha dado mucho más de lo que esperábamos y ha sido un placer verla y compartir mis impresiones con vosotros. Muchas gracias por llegar al fin de este anime con Mistral. ¡Espero que hayáis disfrutado de estos artículos tanto como yo al escribirlos!

Escribo tonterías breves y hago reseñas todavía más breves. De vez en cuando se me cuelan algunos análisis de videojuegos que, sorprendentemente, no son tan breves.

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