La razón de la existencia de Rutile, Padparadscha

Este artículo está basado en ‘La gran teoría de que Rutile es un psicópata

Uno de los personajes más interesantes de Houseki no Kuni es Rutile, el médico de las gemas. Siempre ha llamado muchísimo la atención dada su profesión y sus conocimientos, su edad y, por supuesto, su relación con Padparadscha. En los últimos capítulos del manga, sin embargo, Rutile ha sufrido un cambio muy interesante en su personalidad, y ya no podemos verle como el elegante y profesional doctor. Vamos a analizar por qué.

Alerta de spoilers para los que no lleven el manga al día (al menos hasta el capítulo 72)


En los capítulos 58 y 59, Phosphophyllite intentaba convencer a varios de sus compañeros para que se marcharan con él a la Luna. Entre esas gemas se encontraba Rutile, al que Phos sobornó con tecnología lunarian que podría despertar a Padparadscha. Cuando creíamos que le tenía en el bote —puesto que Padpa siempre ha sido la debilidad de Rutile— Phos se marchó con el bello durmiente y Rutile se quedó en tierra. Esta fue la última vez que vimos al doctor con su característica calma.

Más tarde, cuando Phos, Yellow y un muy despierto Padparadscha bajaron de vuelta a la escuela (capítulos 70 y 71), Rutile se lanzó a atacarles a los tres. A muerte.

Como era de esperar, los lectores se quedaron muy sorprendidos. Que estuviera enfadado con Phos, e incluso con Yellow, tenía sentido pero… ¿con Padparadscha? ¿A quien habían secuestrado y curado por fin?

Es en ese momento que descubrimos hasta qué punto es malsana la fijación de Rutile sobre él.

Una razón para existir


Ya hemos dicho mil veces que Houseki no Kuni trata sobre el lugar de cada uno en la sociedad. El trabajo de cada uno está estrechamente ligado con su identidad, y por eso Phos, por ejemplo, al no haber desempeñado uno durante trescientos años, se excluía de la comunidad de las gemas.

Algo parecido ocurre con Rutile. No conocemos tanto sobre su pasado, pero sabemos lo suficiente como para comprenderle tanto a él como a Padparadscha. Padpa, recordemos, es la segunda gema de más edad después de Yellow, que tiene unos tres mil años. Y era el compañero de Rutile, que no puede ser mucho más joven. Y a juzgar por el estado de Padparadscha, que ha pasado más tiempo inconsciente que consciente, Rutile lleva milenios dedicándose a encontrar una cura para él. Fue por esa razón que aprendió a recomponer a las gemas y empezó a ejercer como médico.

Yo fui una de las que se derretía de amor con los esfuerzos de Rutile (y con Padpa, en general, pero eso es otro tema). No caí en que toda esta situación tenía que ser muy frustrante para Padparadscha.

Padparadscha no muere, pero tampoco puede vivir. Cuando despierta, ve a las gemas seguir adelante con sus vidas, pero no es capaz de permanecer consciente el tiempo suficiente como para unirse a ellas […]. Está obligado a ser un espectador de su propia existencia, y ni siquiera tiene la opción de rendirse, porque Rutile le sigue despertando.

The Grand ‘Rutile is a Psychopath’ Theory

Lo peor de todo es que… Rutile no lo hace por su bien. Si de verdad le importase Padparadscha, habría aceptado la invitación de Phos y la ayuda de los lunarian. Incluso podría haberle recompuesto a partir de su melena. Pero no: porque sólo vale si es él quien consigue curarle, y por sus propios medios. Cosa que incluso admite en el capítulo 29 del manga:

—Todo es mi culpa y de mi incompetencia.

—¿Y mi mala suerte no tiene nada que ver?

—¡No! ¡Si no soy capaz de curarte no soy un doctor de verdad!

Mirad la carita de Padpa. Si es que encima se da cuenta de lo obsesionado que está Rutile con él. Pero en vez de sincerarse y decirle lo que quiere de forma directa, se resigna para no herir sus sentimientos.

Por si eso no fuese lo bastante desgarrador, recordemos el momento en el que Padparadscha vuelve a caer inconsciente. Rutile ni se sorprende —lo cual es lógico, después de tres mil años de lo mismo—, pero se le ve… aliviado.

Después de todo, así podrá seguir cuidando de él. Seguirá teniendo un propósito en la vida. Y eso significa que…

Padparadscha no debe despertar


Dicho esto, queda claro que Rutile está atrapado en un círculo vicioso. Por una parte, quiere curar a Padparadscha y sentir que se ha ganado el título de doctor; por otra, sentirá que tiene una razón para vivir siempre que este le necesite. Salvarle le aportaría esa satisfacción de que ha logrado lo imposible, pero en cuanto este deje de requerir un cuidado constante… ¿qué será de Rutile?

Podemos deducir, entonces, que lo ideal para Rutile sería curar a Padparadscha pero de un modo en el que no pueda existir sin él. Que no pueda abandonarle.

Quizás parezca algo macabro, pero sólo hay que recordar el momento en el que las gemas se dan cuenta de que sus compañeros han huido. Lo primero que hace Rutile es correr hacia la enfermería, sin detenerse ante nada ni nadie. Al descubrir que Padparadscha ya no está, todo su personaje se viene abajo. Eso se ve resaltado en los paneles con la bata de médico, que Rutile pierde en mitad de su carrera y simboliza su título. En un mismo momento, pierde tanto su profesión como su razón de ser. Sin ellos, no puede formar parte de la sociedad de las gemas. No es nadie.

Todo eso, claro está, según él. Cuando no se dedica a Padparadscha, Rutile es un personaje muy útil. Fabrica los polvos para sus compañeros y les restaura cuando se rompen, da igual por qué empezó, pero en ese momento es incapaz de verlo. Y puede que nunca vuelva a hacerlo, porque no le hemos vuelto a ver ejerciendo de médico: de momento, Adamant es quien se ha encargado de restaurar a las gemas rotas.

Como Rutile nunca vuelve a ponerse la bata, es posible que no retome su rol. Todo parece indicar que ha renegado de él, al igual que ha renegado de Padparadscha.

Porque eso es lo que ha hecho. Al verle despierto y funcional como si nada (y con ropas de lunarian, para más inri, como restregándole lo que no ha podido conseguir), Rutile se lanza a atacarle antes que a nadie. Yellow le grita:

—¡Padparadscha ha despertado! ¿Acaso no es eso lo que querías? ¿Eh?

—Mi…

No sabemos cómo termina la frase de Rutile, pero es muy posible que sea algo como «mi título/rol/profesión». En inglés ha sido traducido como «my own» («mi propio»), lo cuál podría referirse a «tenía que hacerlo con mis propias manos» o algo parecido. Sea como sea, ambas versiones refuerzan el egoísmo de Rutile.

Y hablando de egoísmo, ¿por qué no echamos un vistazo a lo que hace el rutilo, el mineral del cuál recibe nombre Rutile? Resulta que suele aparecer clavado (en forma de agujas, además, jeje) en otras piedras, las gemas hospedadoras… que suelen ser cuarzo, rubí o zafiro, por ejemplo.

Zafiro… como las padparadschas.

Rutile no puede vivir sin la suya.

El papel de Padparadscha


Otra cosa que ha sorprendido mucho a los lectores de Houseki no Kuni es el actual rol de Padpa, y de lo mucho que parece apoyar a Phos. La teoría más popular es que quizás Padparadscha está siendo controlado o que le han lavado el cerebro —y sería posible, sólo hay que ver a Cairngorm—, y es que no sabemos qué pueden haberle metido en el cuerpo durante su reconstrucción. Ahora bien, no todo tiene por qué ser culpa de los lunarian. El comportamiento de Padparadscha tiene bastante sentido in character.

Estaba realmente agotado de pasarse siglos inconsciente; quería incluso acabar con su vida. ¿Y lo aliviado que tuvo que sentirse al despertar y encontrarse con que le habían curado? Ahora está despierto y es libre de tomar sus propias decisiones y vivir. Y todo gracias a Phos. Ni Rutile ni Adamant: Phos. Es la primera vez que alguien se ha preocupado por él de verdad y ha podido hacer algo para ayudarle.

—Phos es quien me ha ayudado al final. Así que voy a darlo todo con tal de que su misión sea un éxito.

—¡P-padparadscha…!

Y parece que con darlo todo se refiere a… absolutamente todo lo que ha conocido hasta ahora. Pero no es que para Padparadscha haya tenido una gran vida, ¿no? Ni siquiera debe guardarle mucha estima a Rutile ahora que es libre.


En defensa del médico, tengo que decir que tras tres mil años de fracaso tras fracaso yo también habría perdido la cabeza (si apenas puedo lidiar con un poco de estrés…). Sea como sea, su relación es otro gran ejemplo de cómo las gemas no saben lidiar con la pérdida y la muerte. Rutile se ha volcado tanto en su trabajo que sus sentimientos con la persona que más le importa se han envenenado. Y para colmo, eso ha provocado que Padparadscha demuestre a las gemas de la tierra que no pueden confiar en el resto. Las cosas han cambiado.

Y mucho más que van a cambiar. Muy pronto.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

¡Un podcast para celebrar nuestro primer aniversario en Mistral!

¡Buenas a todos! A pesar de que creamos antes el blog mientras lo preparábamos y adecentábamos, hace oficialmente un año que empezamos a trabajar en Mistral. Y ha sido un año intenso, lleno de artículos variados y de mucho trabajo duro. ¡Ojalá andemos por aquí unos cuantos más!

Como no se nos ocurría nada mejor, decidimos intentar un podcast entre unas cuantas redactoras para ver cómo nos iba. Entre ellas figuramos yo, Suzume Mizuno, Ryuuju, Denna y Rivka. Además, Judeau nos ha arreglado y editado todo el audio. ¡Mil gracias!

En el podcast decidimos hablar de ese clásico rol de personaje sinceramente amable, bueno, imperturbable, sacrificable y que, en general, se asocia con mujeres. Por supuesto, también mencionamos algunos ejemplos masculinos y cómo la dinámica de esta clase de historias cambia de acuerdo al género del protagonista.

Eso sí, he de advertir que hay muchos spoilers de todas las series que tocamos, así que prestad atención al índice que os voy a incluir si queréis saltaros alguna parte.

Dicho esto, no nos juzguéis con severidad en especial a mí, que es nuestro primer intento, ¡y esperamos que se pueda disfrutar!

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Cairngorm, Aechmea y las dinámicas de poder en Houseki no Kuni

Advertencia de spoilers del manga a partir del capítulo 68

Para los que seguimos al día el manga de Houseki no Kuni, el arco de la Luna está resultando de lo más impactante… en todos los sentidos. Nos encontramos en un punto clave que cambiará para siempre la situación de las gemas, y se acerca el momento en el que Phos tendrá que tomar decisiones muy dolorosas. En un lugar extraño, rodeado de gente extraña, sus amigos empiezan a distanciarse de él, pero ninguno tanto como Cairngorm, irreconocible por culpa de Aechmea.

Nadie se fiaba del príncipe de la Luna desde que hizo su aparición, pero estos últimos capítulos han logrado que sintamos auténtica aversión hacia él. Se presentaba como un caballero de brillante armadura, el salvador de las gemas, en una especie de parodia del maestro Adamant para despertar su simpatía. Condenado a ser siempre la sombra de otros, es normal que Cairngorm se sienta valorado cuando Aechmea reconoce su individualidad. No es justo que tenga que atarse a los deseos de Ghost Quartz, de la misma manera en que no está bien que pida convertirse en Antarcticite para proteger a Phos. Cairngorm se da cuenta de que es cierto, y permite que Aechmea le extirpe los últimos restos de Ghost que quedaban en su cuerpo: sus ojos.

La operación transcurre fuera de escena, y lo siguiente que sabemos de Cairn es que le han separado del resto de las gemas. Cuando vuelve, no sólo sus ojos han cambiado: su ropa es la de un Lunarian —al igual que la de Phos, y más tarde la de Padparadscha y Yellow Diamond—, y su personalidad y perspectiva han dado un giro de 180 grados.

¿Por qué?

Personalmente, no creo que Aechmea le haya «lavado el cerebro» a Cairngorm durante la operacón, o que le haya hecho algo a sus ojos nuevos. En realidad, no es más que un maltratador, el típico novio abusivo y tóxico. Las primeras señales de que estás encerrada o encerrado en una relación de maltrato son el aislamiento —respecto a tus amigos, familiares y tu vida cotidiana en general: tu novio te sugestiona para que te desagrade todo el mundo excepto él—, y la dependencia que se crea en consecuencia. Aechmea ha hecho justo eso, sugestionar a Cairn para que recele de sus antiguos amigos y se vuelva devoto a él, a pesar de que tan sólo cinco capítulos atrás veíamos a la gema prevenir a Phos contra él:

Vamos… ¿Me estás diciendo que te crees a ese Aechmea cada vez que abre la boca? Apesta a sospechas, ¿sabes?

A pesar de que el cambio es voluntario y nadie obliga a Cairngorm a actuar como lo hace ahora, lo cierto es que no tiene ningún control sobre sí mismo. Si nos fijamos, vemos que desde la operación está siempre rodeado de Lunarian. Cuando habla con Phos, cuando baja de la Luna… No le dejan solo en ningún momento. Le tienen vigilado, y eso no parece preocuparle ni un poco. Antes de que nadie haya podido darse cuenta, ya está integrado en la sociedad de los Lunarian por completo, y apoya al cien por cien a Aechmea en todo lo que piense, diga y haga. Justo como este pretendía.

Porque Phos no es un aliado fiable para los Lunarian. Cuando se conocieron, Aechmea ya intentó seducirle de la misma manera que a Cairngorm: cambió su propio aspecto para parecerse más a las gemas, dio ropas nuevas a Phos, le llevó a cenar y le cogía de la mano, se esforzaba en hacerle ver lo sensible que era y lo mucho que estaba de su parte… Pero no funcionó. Y empezó a volverse más frío con él. Además, Phos se vino abajo cuando descubrió que la Luna estaba cubierta de polvo de sus amigos perdidos, y también cuando oyó que nunca recuperarían a las gemas de dureza menor a cuatro. A pesar de que se necesitan el uno al otro, lo cierto es que Phos odia a Aechmea, y no pueden trabajar juntos. Así que ha alimentado las inseguridades de Cairn en su lugar, le ha hecho creer que son iguales, porque Cairn es más fácil de manipular que alguien tan inestable como Phos.

Al contrario que sus compañeros, Cairngorm nunca ha tenido una voluntad fuerte, a pesar de que su carácter nos haya podido sugerir lo contrario. La muerte de Lapis y la Ghost le puso en una posición de poder a la que no estaba nada acostumbrado, de modo que, en vez de elegir cambiar —la gran cruz de las gemas de Houseki no Kuni— decidió seguir callado y seguir a alguien que sí era fuerte: Phos. Phos es, para él, otro Ghost, alguien en quien apoyarse sin necesidad de pensar demasiado por cuenta propia. Cairn es un seguidor por naturaleza. El problema es que tanto Ghost como Phos le hacían sentir menos que los demás, un ser incompleto. Aspira a ser como ellos, pero al mismo tiempo rechaza la idea de madurar y ser autosuficiente. La aparición de Aechmea no ha hecho más que resaltar eso, convirtiéndose el Lunarian en un nuevo líder a seguir que le quiere tal y como es. ¿Cómo podría no gustarte alguien así?

De modo que la situación es la siguiente: tenemos a Cairngorm dependiendo por completo de Aechmea y cada vez más alejado de las gemas. Lo suyo no es evolución de personaje, porque Cairn es igual de inmaduro que siempre, y busca el mismo tipo de relación que ha tenido con Ghost durante siglos, y que ha tenido con Phos los últimos años. Lo único que ha cambiado ahora es que Aechmea es una mala persona que se aprovecha de él. Es más que probable que, una vez deje de serle útil, se deshaga de él como si fuese un pañuelo usado, pero sólo los lectores nos damos cuenta de ello.

Y la reacción que nos ha generado no ha sido positiva, porque el nuevo diseño infantiliza a Cairngorm y lo hace más femenino y pequeñito. Aechmea, por otra parte, tiene el aspecto de un adulto… y su relación es pederastia pura y dura. No es la primera vez que Haruko Ichikawa presenta relaciones pedófilas en sus mangas, y si bien sus representaciones son siempre negativas, en el caso de Houseki no Kuni no es lo bastante tajante. Al menos, de momento. Aechmea nos perturba, desconfiamos de él, pero no necesariamente porque esté «saliendo» con Cairn. Y tanto los Lunarian como las gemas (excepto Phos) encuentran monísima su relación.

¿Logrará Cairngorm escapar de esa espiral de toxicidad? En los próximos capítulos asistiremos a la boda entre los dos, un matrimonio forzado, ya que Cairn no tiene ni la menor idea de lo que implica esa ceremonia. Legalmente, ese desconocimiento podría y debería anular el compromiso, pero están todos demasiado alienados como para darse cuenta. Cruzo los dedos por que Ichikawa establezca ciertos límites, pero sea como sea, Cairngorm cada vez lo tiene más difícil para alejarse de esa relación. Necesitaría mucha, muchísima reflexión y valor, y ya sabemos que eso es algo que a las gemas les cuesta una barbaridad. Aún así, están atravesando una época de cambios brutales. ¿Quién sabe? Puede que haya esperanza para él.

Esperemos que no sea demasiado tarde.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Houseki no Kuni, el foreshadowing y los Admirabilis

Advertencia de spoilers del manga, en especial el capítulo 73

Houseki no Kuni es una historia que, en principio, cierra muy bien todas las ideas que va presentando. Han quedado por ahí sueltos los icebergs, ciertamente, y no parece que vayan a volver nunca… ¡Pero quién sabe! En cualquier caso, creo que merece la pena hablar de cómo Ichikawa ha plantado ideas y luego las ha hecho crecer de maravilla, lo cual demuestra que aunque trabaje sobre la marcha, sabe cómo crear historias redondas.

Conocimos a los admirabilis con la maravillosa rey de los mismos, Ventricosus. ¿Y qué fue lo primero que pasó con ella? Bueno, los Lunarian la dejaron caer sobre la escuela de las gemas, a ver si pasaba algo. Exactamente el qué, no lo sé. Pero con ello nos dieron un dato que después Ventricosus desarrolló: que los Admirabilis son prisioneros de los Lunarian. Sus mascotas. Pueden hacer lo que quieran con ellos, en realidad.

Lo siguiente es que los Admirabilis tienen un especial gusto por las gemas. Las encuentran deliciosas. Algo así tendría que habernos disparado las alarmas. Sin ir muy lejos, Ventricosus consume a Phos casi sin pensar y lo asimila en su interior. Pero precisamente su digestión, extremadamente veloz, permite que las partes de Phos se cristalicen en su caparazón. Con la habilidad de Rutile, las gemas son capaces de devolverle la vida a nuestro protagonista sin que haya perdido memorias ni inclusiones.

Poco después, gracias a Aculeatus averiguamos que los Admirabilis se pierden a sí mismos en la Luna, engordados y tratados como animales con los que los Lunarian se divierten. Ventricosus era de las únicas de su especie capaz de mantener la cordura… y solo más o menos. Ya vimos cómo se le fue la cabeza cuando las gemas estuvieron cerca de ella. ¿Y por qué iba a encontrarlas tan deliciosas si no las hubiera probado antes?

De manera que, cuando averiguamos que los Admirabilis pululan «libremente» por la principal Luna y que se dedican a, bueno, desplazarse por encima del polvo de las gemas, resulta evidente lo que han estado haciendo: Ventricosus y Aculeatus, así como todos sus familiares, se han alimentado de gemas desde jóvenes.

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Un lugar en la sociedad: Las gemas dentro y fuera de Houseki no Kuni

Haruko Ichikawa escribió Houseki no Kuni para responder a una pregunta: ¿es posible formar parte de la sociedad sin tener un papel significativo en ella y ser feliz? Toda la trama gira alrededor de ese tema y juega con personajes como Phosphophyllite, que lucha casi con desesperación por hacerse un lugar entre las demás gemas, Cinnabar, que opta por rendirse y aislarse a sí mismo, o Bortz, que tiene su papel muy bien definido y asumido, y es respetado por sus compañeros.

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Analizando Houseki no Kuni Tomo #1 (1/3) Cinnabar y el inicio del cambio

Analizar el manga de Houseki no Kuni, cuando ya nos hemos dedicado a estudiar cada capítulo del anime, parece algo redundante. Sin embargo, el anime cortó detalles, adaptó escenas y, al fin y al cabo, no llega tan lejos como el material original. Y como no tendría mucho sentido comenzar los análisis saltándonos un par de tomos del manga, vamos a empezar desde el principio para disfrutar una vez más del sufrimiento (que aceptamos casi siempre con gusto) del mundo de Haruko Ichikawa.

Eso sí, quedáis advertidos: estos análisis están repletos de spoilers de todo el manga. Si no vais al día, cuidado con adentraros en estos lares.

Ah, y un segundo aviso: las gemas de Houseki no Kuni carecen de sexo. Son seres inmortales que nacen tras millones de años de lenta acumulación de inclusiones, por lo que no existe la necesidad de procreación y carecen de órganos reproductores. Por tanto, se trata de una sociedad asexual y agénero, ya que no se han desarrollado roles sociales que se parezcan a los nuestros. Más allá del diseño extremadamente femenino que puedan tener los personajes —y que hoy sabemos que está modulado por el Maestro, que incluso entregó ojos a estas criaturas para que se asemejaran lo máximo posible a los humanos—, no tienen sexo. Ichikawa declaró que los hizo con grandes caderas y pechos planos para que unieran lo que identificamos de hombres y mujeres, pero nada más.

En japonés, las gemas hablan con pronombres asociados, por lo general, a hombres. Seguramente se empleen para enfatizar que no son mujeres. Por ese motivo, y a falta a día de hoy de otra alternativa que no conlleve faltas de ortografía en castellano, también hablaré de las gemas en masculino. Pero siempre recordando que es por necesidad, que se trata de criaturas sin sexo ni género.

Si todo esto queda claro, ¡vamos a ello!

Un vistazo a la portada del primer tomo


Como se señala en este artículo, parece que todas las portadas y el interior de las mismas siguen un mismo patrón para cada tomo. Por una parte, con la excepción de Phos y Cinnabar, que tiende a aparecer de fondo, no se repiten personajes (al menos hasta que se ha presentado a todos los importantes, ya que Yellow y Padpa repiten en el volumen 9). Por otra, parece que los personajes de la contraportada nunca son gemas. En cuanto al interior, los personajes siempre aparecen sin polvo, sin ropa, y sin el pelo recogido, por lo que los vemos con un aspecto casi natural, pero aun así modificado por el Maestro (tienen ojos, por ejemplo, y formas menos angulosas que las que las caracterizan durante el nacimiento). De este modo, podemos ver cómo Phos poco a poco se irá reduciendo hasta casi no aparecer…

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Analizando Houseki no Kuni #12. Nuevo trabajo

Abrimos el último episodio de Houseki no Kuni con el despertar de una de las gemas más impresionantes de la historia. Una que, al estar llena de agujeros, es incapaz de mantenerse consciente mucho tiempo. Se trata de una concepción fascinante, visto que el descanso y el dormir (o la ausencia de los mismos) son temas recurrentes en Houseki y, en particular, en su opening. En cualquier caso, Padparascha, Padpa de ahora en adelante, es el único personaje junto a Cinnabar que podríamos considerar (y a Cinnabar con muchas comillas) que está enfermo. Una narcolepsia que puede extenderse cientos de años. Doscientos treinta y uno, de acuerdo a Rutile, en esta ocasión.

Qué escalofriante.

Pero nuestro bello durmiente simplemente parece alegrarse de despertar y se lo toma todo con tranquilidad. Puede que por eso deslumbre tanto. Eso y porque Padpa tiene un diseño increíble. Ya no solo por los colores, sino por su impresionante cabello, así como su actitud repleta de seguridad. Que Romi Park le dé la voz no es más que un aliciente para elevarle al rango de magnificencia.

A pesar de que la mayor parte de su vida transcurre en breves parpadeos, Padpa es una persona considerada. Nada más despertarse consuela a Rutile, aunque con ciertas evasivas porque seguramente han tenido siempre la misma conversación, y luego se centra en Phos. ¡Hasta le recuerda de cuando solo tenía unos setenta años! ¡Qué considerado! Uno pensaría que no dedicaría mucho tiempo a los demás, pero es justo lo contrario. Es más, de inmediato establece una conexión personal con Phos porque ha perdido los brazos y ha tenido que sustituirlos con oro.

Las gemas no suelen tocarse entre sí, pero lo primero que hace Padpa es acariciar la cabeza de Phos. Esta inesperada comprensión, viniendo de una persona que solo le ha visto de lejos, resulta abrumadora. Tanto que nuestro protagonista apenas puede creerse lo que está pasando.

—Has pasado por mucho, ¿verdad?

Sin duda es por esto que Phos decide confesarle sus miedos. Porque Padpa parece ser la única gema más o menos racional y con sensibilidad para ocuparse bien de los demás. Tanto que, en cuanto salen a pasear, le pregunta a Phos si ha estado durmiendo bien. A lo mejor es que ha visto que a muchas gemas les pasa lo mismo, pero no deja de fascinarme que sea capaz de acertar de inmediato en los problemas de Phos cuando gente responsable como Jade no es capaz de convencerlo de echar un descanso. También es muy interesante que Padpa sume rápido dos más dos. No hay mucha variación en la vida de una gema, pero hace falta libertad e imaginación para asumir que Phos se opondría a la estructura jerárquica. Eso demuestra lo diferente que es Padpa, hasta dónde es capaz de advertir cosas… Quizá porque también es un extraño en su propia cultura.

—Quiero intentar hablar con un Lunarian. Y entonces averiguar la verdad por mí mismo. ¿Crees que eso también me hace un chico malo?

A pesar de la inicial sorpresa, Padpa no regaña ni exige explicaciones a Phos, no. Se adapta al momento (habilidad de síntesis sin duda necesaria cuando cada minuto puede ser el último que pases despierto en los siguientes cien o doscientos años) y se asegura de volver a lo personal. ¿Desafiar las normas te vuelve malo? ¿Desear autonomía, incluso si significa dormir para siempre, es… malo?

—Por ejemplo… Yo quiero que Rutile se rinda con el puzle que soy. Quiero quitarle ese peso de encima… Pero ¿qué clase de reacción provocaría algo así? La pura y salvaje verdad podría dejar sus heridas, cambiar las cosas de forma que no esperas.

Hasta donde vemos, a Padpa le gusta estar despierto, pero siente que es una carga para Rutile, que lleva cientos, puede que más de mil años, haciendo operaciones para mantenerlo consciente. Fracaso tras fracaso. Error tras error. Una situación así consume, desespera por los dos bandos, tanto que Padpa asume que nunca vivirá como las demás gemas y ya ha aceptado la inconsciencia eterna. Sin embargo, siempre guarda silencio. Uno, porque sin duda Rutile no le haría caso y tampoco tiene tiempo para expresar su voluntad de forma radical. Dos, porque puede hacer daño a Rutile y no quiere.

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Analizando Houseki no Kuni #11. Secretos

En el anterior episodio de Houseki no Kuni, Bortz y Diamond lograban sincerarse y reconocer que se importan mucho el uno al otro. Sin embargo, la amenaza del Lunarian Shiro no se ha acabado, ni mucho menos.

Bortz ignora la recomendación de Diamond sobre escapar. ¡No va a dejarlo ahí! Y menos con dos Shiro a los que enfrentarse. En realidad, lo que sucede es interesante: no es que se multiplique sin más, sino que cada vez que lo cortan se divide en dos criaturas. Como una hidra, solo que con cuerpo entero. Además, cada mitad es más pequeña que la anterior, si bien eso no implica que dejen de ser peligrosas.

Durante la batalla, uno de los fragmentos de Shiro se topa con Phos y Alexandrite. El primero pierde su espada al detener al Lunarian, y tiene que insistir mucho antes de que Alex acceda a coger el arma. Su reticencia resulta comprensible una vez conocemos los motivos: Alexandrite tiende a volverse loco de furia —hasta su aspecto pasa de un agradable y suave azul a un resplandeciente rojo— cuando ve a un Lunarian, por eso se tapa los ojos mientras se niega a enfrentarse a Shiro. ¡Órdenes del Maestro! Hasta ese punto llega su trauma, tras siglos de amargura y rencor. Si el Maestro lo apartó por completo de la batalla, no quiero imaginar qué clase de escabechinas causó en el pasado…

Porque tuvieron que ser intensas. Alexandrite entra en modo Terminator, con alaridos a lo Tarzán, mientras destruye a todo Lunarian que se le cruza por el camino. En esta ocasión les viene bien, porque Phos localiza a Bortz luchando contra cuatro Shiro, que atrapa y arroja para que Alexandrite los elimine… De un solo golpe. Cosa que ni Bortz, EL MISMO BORTZ, ha conseguido.

El estallido emocional es tan fuerte que Alexandrite parece quedar inconsciente y revierte a su estado azul. Phos apenas puede creerse lo que ha visto. Es más, demuestra que no tenía ni idea de esta peculiar naturaleza. Seguramente se deba a que en más de trescientos años nunca se les había colado un Lunarian en la escuela.

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Analizando Houseki no Kuni #10. Shiro

En el anterior episodio de Houseki no Kuni, Phos tuvo que hacerse a la idea de que despertaba entre sus compañeros una inesperada admiración, casi obsesión, gracias a sus nuevas cualidades. Ahora toca ver cómo se desarrolla ese repentino interés, así como sus consecuencias.

En este episodio, los diamantes y Alexandrite brillan en su protagonismo. En el caso de Diamond, no es de extrañar. Se trata de uno de los personajes más importantes y cuyo arco, tan inclinado hacia el cambio de la forma de ser, se presentó muy pronto. En el anterior capítulo fue testigo de la rápida batalla de Phos y, como los gemelos, parece incapaz de asumir que haya cambiado tanto. ¡Cualquiera diría que no es la misma persona! Bortz, en cambio, es un personaje más elusivo y cuando se nos muestra que mira con rabia/enfado a Phos, no sabemos bien cómo reaccionar. Sospecho que lo que le pasa es que ha visto todas las aberturas de su compañero en el combate y le saca de quicio. Pero tampoco puedo afirmarlo con rotundidad.

Al contrario que Diamond, la posición de Bortz se encuentra bien establecida en la jerarquía de las gemas, lo cual significa que no tiene prácticamente conflictos internos. Al menos, que se nos hayan mostrado. Bortz es un personaje que sirve para el conflicto de Diamond y no tanto a la inversa. Al ser el mejor luchador de las gemas, su posición jamás corre peligro ni tiene verdaderos motivos para sentirse incómodo o amenazado. Nadie es tan rápido, tan fuerte ni hábil como Bortz. Diamond trató, con desesperación, de atajar esta diferencia probando un nuevo estilo de lucha que fue un desastre. Eso es todo.

Hasta ahora.

Como se señala en este análisis, las gemas tejen su inmortalidad de acuerdo a la ausencia de cambios. Una vez toman un trabajo, se dedican al mismo en cuerpo y alma. Por ejemplo, Alexandrite, traumatizado por la pérdida de su compañero, lleva cientos de años recopilando información sobre todos y cada uno de los enfrentamientos realizados contra los Lunarian. Estos no han cambiado su sistema de ataque hasta hace relativamente poco, por lo que Alexandrite se ha debido limitar a repetir una y otra vez patrones que ya conoce de memoria. A pesar de ello, su obsesión es tan fuerte que no dudan en considerarlo una suerte de friki, quizá porque sus esfuerzos no dan fruto como puede ser en el caso de hacer espadas o de arreglar a otras gemas.

En este capítulo, Phos se entrevista con Alexandrite de noche para darle los detalles (muy minuciosos) del Lunarian al que ha vencido. Incapaz de encararse a ellos por su doble naturaleza y su profundo trauma —lo cual enfatiza las tendencias autodestructivas de las gemas—, Alexandrite no tiene otro remedio que recurrir a los demás para proseguir su investigación. No puede evitar señalar con sorpresa que Phos ha cambiado mucho. Casi siente envidia por la cantidad de atención que ha prestado a la batalla, cosa que Phos justifica porque ya no puede moverse tan rápido y solo puede observar. El caso es que resulta interesante que nadie más parece saber ni la mitad que Alexandrite sobre los Lunarian por mucho que no les haya plantado cara en siglos. No se les pasa por la cabeza ayudarlo o compartir su oficio, a pesar de que hay muchas gemas que han perdido compañeros. Yellow, sin ir más lejos. No hay una mezcla que los pueda volver más eficientes, sino que cada uno se centra en su tarea y no sale de ella. Así que los guerreros se dedican a pelear, pero sin investigar, el médico a curar y a probar a revivir a Padparadscha, y un largo etc.

Puede que esta dinámica tan rígida fuera el origen del desdén que sentían todos por una enciclopedia, cuya compilación exigiría reunir todos sus conocimientos en un único lugar, de forma accesible y no especializada.

Es decir, afectaría a la estructura jerárquica.

Y Phos se está desmarcando de la misma. Flexible, adaptable, ahora trata con amabilidad y respeto a Alexandrite cuando examina su dibujo (en vez de, como habría hecho antes, burlarse o hacer un comentario desganado) a pesar de que se ha sufrido un ataque de ansiedad sobre Antarc dejado llevar por su ansiedad al pensar en Antarc, que hace despegar también un agudo sentimiento de inferioridad:

—Antarc era… más amable… más valiente… Mucho más…

Mucho más merecedor de haber sobrevivido, ¿no? Al menos desde su punto de vista. Phos no ha cambiado lo suficiente para expresar su dolor con nadie.

En su lugar, se esfuerza por ocuparse con más y más responsabilidades. La siguiente escena lo deja claro:

En cuanto Alexandrite se marcha aparece Jade, preocupado porque Phos no pretende dormir, y le pide que se siga ocupando de patrullas mientras el Maestro continúe durmiendo. Phos, por supuesto, acepta sin vacilar. Cuanto más haga, menos tiempo hay para pensar y, además, es lo que siempre había querido, ¿no? Ser un icono, un referente, alguien al que mandar a la batalla y que brille sobre los demás. Como suele pasar, el deseo se cumple cuando ya no parece tener sentido. No después del sacrificio de Antarc.

Y, aun así, Phos no solo no se queja, sino que valora, admirado, que Jade tampoco se dé descansos (sin considerar que es su mismo caso).

Entonces aparece Rutile, esta vez sin ganas de viviseccionar a nadie y pidiendo las cosas por favor. Quiere examinar los brazos de Phos para su proyecto personal. Es decir, para ver qué hacer con Padparadascha. Para evitar tener que explicar su historia, los guionistas recurren a que Rutile no mencione su nombre. No es la forma más sutil, pero al menos nos dice que Rutile hace algo más que dedicarse a reparar gemas. Con sus antecedentes, no parece nada tan amable como intentar salvar a un viejo amigo.

Sorprendentemente, le vale con tocar un poco y echar un vistazo. ¡No te fíes, Phos!

Los sentidos de este, por cierto, se han aguzado tanto que puede notar que hay alguien más esperando. Nada menos que Bortz, al que invita a venir como si estuviera en una fila de club de fans. Este no vacila en acercarse y exigir que Phos se vuelva su compañero de batalla.

Es magnífico cómo se nos dice tanto de Bortz solo con un discurso. A pesar de lo cruel que pueda ser en general, Bortz es como es porque está enfocado exclusivamente a la protección de las gemas. Para ello, analiza todo al detalle y se esfuerza por suplir las carencias de los demás. Siempre rápido y veloz, siempre dispuesto a salvar una situación aparentemente sin salida.

Sin haber hablado una sola vez con Phos, se ha dado cuenta de que buscaba los fragmentos de Antarc en el anterior Lunarian y eso le ha permitido desgranar en pocos momentos su forma de pelear. Pragmático, le ofrece lo único que cree que ni Phos ni nadie podría rechazar: enseñarle a paliar sus problemas en el campo de batalla.

Que sepamos, Bortz jamás ha hecho un movimiento así, pero es que Phos se ha presentado casi como una bomba que ha sacudido los cimientos de la tranquilidad de las gemas. No solo tiene habilidades diferentes, sino que ha escalado en cuestión de meses a posiciones que nadie ha alterado en trescientos, seiscientos, puede que miles de años. Bortz valora esto y por eso quiere no solo ayudar, sino desarrollar nuevas formas de combate.

¿Podéis oír a Diamond rompiéndose de dolor? Yo sí. Dia siempre ha deseado cambiar, no por nada fue el primero en dar el consejo a Phos, pero no lo ha conseguido. No, al menos, de la forma que quiere y que lo vuelva digno de pelear junto a Bortz sin que este tenga que protegerlo. Phos, por su parte, logra sin quererlo lo que Dia lleva tanto buscando.

Bortz en seguida empieza una diatriba acerca de cómo deben atacar a los Lunarian, los fallos de Phos a la hora de utilizar la espada y mucho más. ¡Ah, la pasión por su trabajo! Phos se le planta y le pide tiempo. Hasta llega a afirmar que ya no le tiene miedo. Bortz, matón como es, apenas necesita una mirada para ponerlo en su sitio. Phos ha cambiado, pero no tanto. No todavía.

Me fascina que Phos ha asumido como algo natural el hablar con animales marinos, de modo que les pide su opinión a las medusas sobre si debería unirse a Bortz o no. Es adorable. Me pregunto cuándo redescubrió su capacidad para comunicarse y si algún día volverá a darse cuenta de que posee un talento único.

Por otra parte, Phos se ha vuelto agudo y pragmático en muchos sentidos. O, más bien, saca partido de su inteligencia emocional. Para empezar, le angustia estar cerca de Bortz porque no es la persona más agradable del mundo y considera que está chiflado en todo lo que no tiene que ver con su trabajo (justo lo contrario que Alexandrite, ironía). Es una descripción muy acertada, que no se deja cegar por las apariencias. Pero la huella de Antarc es fuerte:

—Ah, no debería negarme antes de intentarlo…

Entonces se plantea que estar con Bortz quizá le permita obtener fragmentos de Antarc y encontrar una forma de facilitar las tareas a las demás gemas. Phos ha dejado de lado todo lo que se refiere a sí mismo y se enfoca en ayudar al resto de las gemas, convencido de que eso es lo que haría Antarc. Es una mezcla de escapismo, pragmatismo y evolución a partes iguales.

El mayor problema es que sabe que le tocará el palo de tener que explicárselo todo a Diamond, aunque solo sea porque quizá tendrá algo de más tacto que Bortz.

¡Así que no! Ni en broma.

Sin embargo, el complejo y la culpabilidad de Phos atacan de nuevo. Ya hemos visto que tiene recurrentes pesadillas, pero ahora llega al punto de que ve a Antarc mientras todavía está consciente. Es cierto que la escena es onírica, en especial con ese laaaargo banco y el juego de luces, pero no se muestra que Phos llegue a despertar. Así que está alucinando. Ni siquiera reacciona al escuchar cómo Antarc vuelve a romperse, como al final de todas y cada una de sus pesadillas.

Antarc se ha convertido en la culpabilidad de Phos hecha persona. Su mente recurre a él cada vez que siente que está haciendo algo mal. Una forma terrible de distorsionar a un antiguo amigo, y también un camino peligroso para lidiar con sus sentimientos.

El caso es que acude a contarle a Diamond las noticias. Este reacciona con un importante shock, tanto que Phos se echa atrás. Sin embargo, prácticamente de inmediato Diamond cede. Con una sonrisa dolida dice:

—No debería haber esperado que Bortz ignorara la forma en que brillas ahora.

Dia ama a Bortz, por mucho que odie estar a su sombra y tener que ser protegido. Es su compañero de equipo. Que no sepa hacerlo ver de forma directa parece cuestión de la inmortalidad y del comportamiento típico de las gemas. Sus sentimientos de amor y frustración chocan con brutalidad, porque Diamond quiere a Bortz y a la vez desea estar a su altura, dejar de vivir a su sombra. Tener un sitio donde pueda brillar por ser fuerte, por defender a los demás.

Qué irónico y doloroso debe parecerle que Phos, el pequeño e inútil Phos, sea quien le suplante. Diamond confiaba en que se podía cambiar, pero el que lo consiguió fue Phos. Tanto que lo desplaza y Bortz lo prefiere. Ni siquiera le preguntó su opinión, tan centrado en lo práctico y necesario.

Aun así, no permitirá que nadie hable mal de su hermano pequeño. Suerte que Phos no necesita dormir en general, porque me puedo imaginar que el discurso de Dia duró buena parte de la noche.

Al día siguiente Bortz asume sin gruñidos que Phos no va a acompañarlo porque no lo ve en el banco, pero cuando se lo cruza se limitar a seguir caminando. Es Phos quien tiene que seguirlo… Y lo hace. Con peligro de su integridad física, eso sí: el pelo de Bortz, como vimos en la lucha contra Ventricosus, también es un arma. ¡Una que se hincha como una vela con el viento!

Podríamos pensar que el amor de Diamond es unilateral porque Bortz guarda silencio. No solo eso, sino que se nos concede el dudoso placer de ver una escena de Dia, sin trabajo ni nada mejor que hacer, recogiendo flores cuando ve cómo su hermano se marcha. Su expresión hace daño. Es como si no se hubiera creído hasta ese momento que de verdad se iba a quedar solo.

Bortz sabe que está ahí, quizá lo ha visto o ha percibido el resplandor de su cabello. Se detiene por un segundo. Quizá, si Phos no hubiera dicho nada, hasta se habría girado. Pero no lo hace. Puede que desde su punto de vista las palabras solo fueran a hacer más daño a Dia.

Euclase, preocupado por los sentimientos de Dia, corre a preguntar a Jade y Rutile si han dado permiso. Lo han hecho, sí, como medida temporal mientras el Maestro duerme. Y la verdad es que tiene sentido que Phos se entrene con el mejor de los guerreros si le están pidiendo que supla tantas cosas. Sin embargo, no pueden dejar de mirar a Dia con incomodidad y puede que algo de culpabilidad cuando aparece para asegurarles que todo está bien.

Por cierto, si queréis saber qué es lo que nos está diciendo Dia con el ramo de flores —porque, sí, es un mensaje. Igual que la flor que cogió mientras Bortz se marchaba, como podéis ver aquí—, no tenéis más que leer este artículo y los comentarios.

—Y siempre, SIEMPRE, tiene razón. A veces… casi lo odio.

Phos y Dia se parecen mucho, a pesar de haber empezado en extremos opuestos de la jerarquía. Allá donde Phos se sentía inútil por no cumplir ninguna función, Dia siempre se ha considerado innecesario porque no es capaz de luchar como Bortz. En ambos casos, sus físicos se interponen en su camino.

Pero Phos ha renunciado al mismo. Diamond, que llegó a creerse que Phos se había convertido en una babosa, no ha pensado (ni tampoco intentado) alcanzar tal extremo. Es decir, se queda atrás.

Así que ve como lógico ser descartado por Bortz, convencido de que sus sentimientos no son recíprocos. Lo cual es otra mentira.

¡Y no dejo de preguntarme por qué el Maestro no cambia las parejas si Dia lleva tantos siglos sintiéndose destrozado al lado de Bortz!

La siguiente escena busca acercarnos a este último mientras se dedica a dar consejos a Phos para que no acabe muerto. Nuestro protagonista no puede evitar sorprenderse por cómo Bortz ha logrado analizarlo lo suficiente para encontrar su máxima debilidad en el combate. Es encantador cómo hemos pasado de Phos aterrorizado en los primeros capítulos a recibir consejos y apartar, sin miedo, el pelo de Bortz para poder acercarse a mantener una conversación. No solo eso, sino que Bortz se sincera:

—Dia me despreciaba por eso.

Por sobreanalizar a su compañero y señalarle sus faltas, imagino. Por supuesto, la situación es diferente. Este es el primer día de Phos. No es una constante en su vida diaria. En cambio, Dia sabe cómo pelear, tiene buena técnica, es rápido y fuerte. Lo que no puede evitar es que unos golpes bien dados sean casi definitivos. Para Bortz, que quiere proteger a Dia, la respuesta más evidente es impedirle que entre en combate y reprocharle sus fallos. Phos es mucho más frágil, pero también tiene recursos que lo protegen de las flechas. No solo eso, sino que es un desafío nuevo con el que emocionarse y del que sacar partido, en vez de quedarse estancados durante siglos. Cuando Dia intentó desarrollar un nuevo estilo, perdió un brazo, para horror de Bortz. Phos, en cambio, es flexible y es en sí mismo un mundo por explorar.

Con todo, es triste ver lo mal que se entienden los diamantes entre sí tras tantos siglos, quizá milenios, juntos.

Por desgracia, no hay más conversación porque ¡ha llegado la hora de Shiro! El peludo Lunarian llega con una doble mancha solar y, en sí mismo, supone un nuevo desafío. Uno que sirve para desmontar el mito de que Bortz es perfecto o que Dia no puede apañárselas peleando —aunque se rompa en el proceso, pero vaya, como le pasa a todas las gemas—. Es solo que, durante toda su vida, Bortz ha perfeccionado técnicas contra unas criaturas que no son muy innovadoras. Hasta ahora.

Shiro parece quedarse atascado en el intento de salir de la mancha solar, pero se trata de nada menos que una trampa. No le cuesta atrapar a Bortz. La tensión se fabrica a la perfección por cómo suena su cuerpo. No sabemos si Shiro pretende desmembrarlo, triturarlo o solo mantenerlo aferrado.

En cualquier caso, Phos viene al rescate y da una oportunidad a Bortz para que se luzca en una de las transiciones más maravillosas de la serie. No solo es todo una sola toma, sino que la fluidez de los movimientos de la gema es increíble. Si lo paráis paso a paso os aseguro que disfrutaréis, porque a cámara normal nos perdemos muchos detalles de cómo evita a Shiro. Parece algo demasiado bien hecho para ser 3D y lo cierto es que, de acuerdo a este artículo, la mayor parte está hecha con arte 2D para asegurar la máxima fluidez de la acción —el pelo de Bortz contribuye mucho, por cierto—.

El caso es que, por más que la pelea se extienda, no saben cómo salir airosos. Vemos en la cara de Bortz la desesperación, porque no está acostumbrado a no vencer a sus enemigos enseguida. Al final, Bortz toca retirada, con una animación estupenda, lejos del alcance de Shiro. Pese a que Phos le recrimina ser pesimista, la decisión de Bortz es lógica: no tienen manera de ganar, así que tienen que encontrar otra táctica.

—La imprudencia es para los ineptos.

Podría guardarse el comentario, que no es el momento, pero Bortz nunca fue de importarle el ambiente a la hora de decir lo que piensa. Por desgracia para Bortz, esta decisión pondrá en peligro a sus compañeros. Es decir, está lejos de ser perfecto.

Lanzándolo por los aires tras una carrera rapidísima, Bortz le grita a Phos que toque la campana seis veces. Gracias al cielo por los brazos de Phos, por cierto, porque si no extendía el oro ahí la caída iba a doler. Las gemas (¡incluso Cinnabar!) se sorprenden y preocupan al escuchar el sonido, pero permanecen en sus puestos, tal y como se les ordena… para sorpresa de Phos —suponiendo que lo olvidó al perder sus miembros, tiene sentido que Bortz se irrite—. Nadie vendrá a ayudarles, la idea es que las parejas que patrullan se queden donde están mientras Bortz y Phos distraen a Shiro y despiertan al Maestro.

Es un plan que funcionaría muy bien si lo pueden llevar a cabo, sólo que el espectador sabe que no todas las gemas están patrullando. Dia está en la escuela.

Después de comenzar la persecución, en la que Phos señala que el cuerpo le pesa mucho —no debemos olvidar que una de las cosas que sacrificó en el invierno fue velocidad—, Shiro desaparece. Cuando Bortz y Phos deciden que sigue en la escuela y sería peligroso si alguien está ahí, la escena salta a Dia. Se nos rompe el alma mientras continúa embelleciendo el lugar con flores y, de pronto, escucha algo. Al contemplar su florero, se da cuenta de que vibra. Algo se acerca. Es Shiro, que usa ¿niebla? a su antojo, de una forma bastante teatral que pronto derivará en una escena casi típica de una historia de terror.

Dia huye, como es natural. Lo que resulta frustrante es que grite cuando había logrado irse sin ser detectado. En serio, ¿por qué, cariño? De todos modos, su escondite había sido el escritorio de Obsidian, de donde cogió una espada. Vaya si la va a necesitar.

Pero, ¿pensabais que sólo estaba Dia en la escuela? ¡Qué va, Alexandrite también, porque ha estado terminando su informe sobre los Lunarian! El detalle de su habitación, con diagramas y notas sobre los mismos, además de libros, es increíble. Incluso tiene una Luna y un par de ¿soles? que cuelgan del marco de la puerta.

Dia, que pasa gritando, interrumpe lo que debería ser el comienzo de una relajada y renovadora siesta (no tanto como la que está haciendo Kongo, que no se despertaría aunque cayera una bomba). Y luego Shiro. Y después Bortz. Y Phos.

Bortz grita a Alexandrite que le diga hacia dónde se ha dirigido Shiro. Mientras da órdenes sobre cómo proceder, se entera de que Dia está siendo perseguido. Es raro que Alexandrite plantee siquiera la posibilidad de que Bortz ejecutara una estrategia en la que Dia está en riesgo, en vista de que siempre lo mantuvo al margen de las batallas porque lo ve como alguien frágil que debe proteger.

La música y paleta de colores hacen un excelente trabajo poniéndonos en tensión. La niebla juega su papel, por supuesto, pero no sería lo mismo sin la cámara, que nos pone en el lugar de Dia o nos da un campo de vista más amplio según lo que sea necesario.

Cuando Dia lleva un buen rato escondiéndose de Shiro sin perder la compostura, empieza a desesperarse hasta el punto de suplicar para sus adentros que alguien lo ayude. Se ve entonces el cabello de Bortz ondeando en el viento.

Bortz, que se fue con Phos. Con un Phos que ahora es más fuerte.

No, es su momento. Dia tiene que hacerlo por sí mismo. Con decisión, si bien tras el primer golpe reconoce que quizás no fue tan buena idea, sale de su escondite y se enfrenta a Shiro, en una de la que será de las peleas más recordadas de toda la serie en cuanto a animación se refiere.

Dia pierde parte de su rostro y una pierna, hasta que consigue que la mano de Shiro quede atascada. Bortz llega justo a tiempo para ver cómo Dia se usa a sí mismo como arma, aprovechando las extremidades partidas para emplear el filo. Es un despliegue asombroso tanto en ejecución de parte de los animadores como lo que significa para el personaje de Dia. No es, pese a lo que piense Bortz, frágil. Puede valerse por sí mismo, puede luchar.

Y Bortz ahora lo sabe.

Cuando hacen contacto visual, Dia sonríe como respuesta a la reacción más emocional y desesperada que hemos visto en Bortz. Es lo que necesitaba saber. Bortz se preocupa.

No es hasta que Bortz logra llegar a su lado que aprecia la magnitud de las heridas de Dia. Y, aun así, la escena es hermosa no solo gracias a que Shiro desaparece y el sol vuelve a entrar a la escuela, haciendo brillar a Dia, sino a la melancólica emoción que lo envuelve todo.

—Me alegro de que nos hayamos separado. Desde lejos, puedo ver cuánto significas para mí.

—Yo también.

Las expresiones y gestos corporales hablan por sí solos, lo que no sólo crea un marco adecuado para el diálogo, sino que potencia su intensidad. Es una escena terriblemente íntima —incluso aunque la falta de ojos de Dia normalmente lo deshumanizaría—, de suma importancia para los involucrados. El amor es recíproco, como advertían las flores de Dia.

Lástima que Shiro no tenga la decencia de no interrumpirla.

Tras un «Huye, Bortz» de parte de un Dia tranquilo, hasta resignado, y un Bortz que se enfrenta solo y enfadado a la doble amenaza mientras la banda sonora se asegura de seguir jugando con nuestros sentimientos, toca esperar a que el siguiente episodio, Secretos, nos libre del cliffhanger.

Analizando Houseki no Kuni #9. Primavera

Antarcticite ha sido llevado a la Luna y el invierno ha acabado. Houseki no Kuni nos ha dado el primer gran golpe emocional, a pesar de que ya había dejado caer muchos detalles desagradables o desalentadores. Nos habían acostumbrado a que el Maestro siempre llegaba a tiempo, a que era una serie con un tono divertido. Pero a partir de aquí, Houseki cambia…

Junto con Phos.

El invierno está a punto de acabar y vuelve a haber un único vigilante. Como suele pasar en muchas historias en la que un personaje querido desaparece, Phos se obliga a recordar a Antarc adoptando muchos detalles de su forma de ser y vestir. Tacones, pelo corto, su espada, entre otras cosas. ¡Phos ha pasado de ser kawaii a bishounen! Incluso el diseño de sus ojos se ha modificado para darle un aire más maduro.

A su vez, se nos indica que ha pasado el tiempo no solo por la falta de nieve, sino porque Phos sabe manejar a la perfección sus piernas y sus brazos. Su forma de hablar es mecánica, respetuosa, toda su forma de actuar carece de la energía del Phos que conocemos. El trauma es fuerte, pero no sabe cómo lidiar con él.

No solo eso, sino que ha aprendido la lección y no se arroja sobre los Lunarian que se interponen en su camino hasta que Kongo (que imagino que ha hecho todas las rondas con Phos para evitar que se repita lo de Antarc) le está guardando las espaldas. Por cierto, que pueda hacerse el camino hasta la escuela da que pensar sobre la inteligencia de los Lunarian, que se limitan a dispararle desde lo alto…

Phos demuestra mucha originalidad a la hora de controlar su oro y platino (en serio, ¿de dónde sale tanta cantidad?), no solo para protegerse, sino para acceder a terrenos imposibles. Eso sí, todavía no es perfecto y el Maestro debe salvarlo de una flecha vengativa que arroja un Lunarian. Acto seguido pierde la concentración y cae, sin hacer amago alguno por intentar suavizar el impacto contra la tierra. Es Kongo quien lo salva, una vez más. Con todo, los brazos del Maestro deberían haberlo destrozado en la zona del tronco, que todavía está formado del material original de Phos. ¿Quizá el oro que hay en el interior suaviza un poco los impactos?

Lo que sí hace el oro, como nos expone Kongo de forma muy absurda porque es algo que Phos ya sabe, es repartirse por su cuerpo para equilibrar el peso. Eso significa que Phos ya no es rápido y que, cada vez que manipula los brazos, se rompe un poquito por dentro. ¡Hablando de evoluciones autodestructivas!

Phos acepta esto como algo que no puede evitar y, me inclino a pensar, como un castigo por todo lo que ha pasado con Antarc. No solo eso, sino que se fuerza a continuar con sus tareas porque es lo que Antarc habría hecho… Y porque siente que debe estar a la altura. Es decir, se está fustigando.

A pesar de que el Maestro no lo detiene, cabe resaltar que Phos ha ocupado del todo el puesto de Antarc, tal y como este le pidió. Ahora la relación entre Phos y el Maestro parece algo más profunda, Kongo de verdad se preocupa por Phos y es más consciente de los problemas que tiene. Le da consejos, asumo que lo ayuda a entrenarse, pero le da sitio para que siga… destrozándose solo. ¡Kongo, qué estás haciendo! ¡Aparte de no cambiarte de ropa! Me gusta pensar que habla de cómo él también está recordándose, de forma constante, que ha perdido a Antarc y que las heridas siguen. Aunque no las veamos. Pero no deja de ser un headcanon… que luego, quizá, se fortalezca un poco cuando Phos decida arreglarle la túnica. Es decir, que se ayudan mutuamente a salir adelante.

El caso es que Phos vuelve cada día a la orilla donde perdió a Antarc y repasa todos los errores que cometió. No tiene a nadie para decirle que no se haga eso, que acababa de empezar a manejar sus brazos, que estaba roto, que no podría haberlo hecho mejor, que cualquier cosa podría haber salido mal incluso si en vez de lanzar la espada hubiera intentado alargar el oro para atrapar a los Lunarian. Destruye uno de los Lunarian de hielo y se jura que la próxima vez no fallará.

Houseki no Kuni tiene momentos preciosos, a pesar de toda la exposición, como cuando se nos muestra una flor que ha nacido en el hielo y Phos se la lleva a Antarc… A lo que queda de él. Un triste pie. Phos se acerca a hablarle a menudo y, la verdad, sería interesante asumir que Antarc puede entender algo, pero sabemos que las gemas, una vez rotas, pierden la conciencia. De no ser por cómo lo persigue la culpa, esto podría ser terapéutico… En un distante futuro, porque al menos habla en voz alta y deja salir las cosas. Hasta se atreve a reconocer que le cuesta dormir, que tiene miedo de hacerlo, porque solo lo asaltan pesadillas sobre Antarc.

Y lo cierto es que la primera vez que vemos el torso de Antarc resurgir a partir del pie, durante un loco momento pensamos que es algo que puede pasar. Que Antarc está tratando de despertar, de volver de alguna forma. Pero es todo un sueño. Uno que repite una y otra vez el suceso más traumático de la vida de Phos o, al menos, el que recuerda con claridad.

Por suerte, el Maestro saca a Phos de la pesadilla. Está tan exhausto que se quedó dormido al lado de Antarc sin darse cuenta… Y es que no hay que olvidar que lleva todo el invierno en pie y que solo ahora se ve que hay más días en los que puede conseguir energía.

Para entretenerse, decide arreglar la túnica de Kongo (que lanza una exclamación ahogada porque cómo fiarse de Phos) para que Red Beryl no entre en explosión atómica. Curiosamente, Kongo comenta que no tiene otra túnica. Me sorprende mucho que Red Beryl no le haya hecho otra de respuesto… Al menos Phos está contento porque con sus nuevos brazos puede manejar con más habilidad las cosas, en parte porque puede multiplicarlos, y hasta señala que se cortó solo el pelo. ¡Ya te vale, Kongo, podrías haber ayudado!

La escena que sigue es… muy íntima. Sabiendo los temas acerca de la pederastia que ha tocado la autora en el pasado y que quizá lleguen en el futuro, a más de uno se le ha debido de poner los pelos de punta. En general las gemas carecen de cualquier clase de sex appeal, ya no solo por su androginia, sino porque parecen más niños que otra cosa. El Maestro Kongo, en cambio, es un adulto y uno con sus músculos, por los que se nos deja ver. Por suerte, no siente nada por las gemas excepto sentimientos paternales. La intimidad hace más referencia a un momento que las gemas no suelen compartir con el Maestro a otra cosa.

Con un fondo sinceramente hermoso, como muchos de los que ha habido en este episodio, Phos dice que es la primera vez que ve llegar la primavera y reflexiona sobre el rápido cambio de las cosas.

—Da miedo.

—Tú también (has cambiado).

Es, desde luego, un cambio brutal tras 300 años de ser siempre la misma clase de persona. He leído algunas quejas sobre esta evolución acelerada, pero la verdad es que me parece bien un desarrollo llevado. Phos no ha pasado de pronto a ser diferente, sino que se está forzando a serlo a la vez que sufre un profundo trauma. Está rechazando por completo su forma de ser. Si Antarc creó una buena influencia en su persona al impulsarlo a esforzarse y tratar de hacer cosas por las que nunca antes se habría molestado, ahora directamente quiere imitar a Antarc en todo. Y eso no es sano. Phos fue el único que se ofreció a entenderse con Ventricosus, que supo mirar fuera de la sociedad de las gemas o que intentó cambiar la situación de Cinnabar.

Así pues, cuando la autora empezó a escribir esta historia sobre los roles y un personaje tontico, nos fuerza a preguntarnos si lo que hace Phos está bien. Si necesitamos que de verdad se fuerce a cambiar tanto, sacrificando por el camino su cuerpo, sus recuerdos, sus sentimientos y su energía… Solo para intentar encajar.

Phos empieza a temer los cambios, que solo le han hecho daño. De no ser por las prisas que sufre para intentar que Cinnabar no se suicide a todos los efectos, quizá no habría perdido parte de su cuerpo. Apenas conoció a Antarc, pero su vida le había enseñado que las cosas casi nunca se alteraban, que tendría décadas, siglos… Y no fue capaz de asumir ni enfrentarse a la pérdida.

No es de extrañar que, igual que Cinnabar (que cada vez se vaya pareciendo más a él también tiene su importancia en la historia como cierto paralelo; irónicamente, cuando más similares son, más apreciado se va volviendo Phos) rompa a llorar ahora que tiene algo líquido en su interior.

Como forma parte de su ser, Kongo no puede simplemente secarle las lágrimas así que lo ayuda a recoger el oro. Es muy interesante que comente que llorar es un defecto que tenían los humanos. ¿Es una mentira piadosa o de verdad lo piensa?

En cualquier caso, Phos se niega a descansar más porque el invierno está a punto de acabar.

Acto seguido, saltamos a una escena donde se nos muestra a las gemas hechas un verdadero desastre después meses de rodar en sueños. Lo cierto es que bastante de las posturas sobran, queridos animadores, en especial las de Jade porque nadie se dobla así por cansado que esté y es un fanservice innecesario. Pero en fin. Es encantador cómo Jade asume, por supuesto, la responsabilidad de espabilar a los demás… Solo que todos tienen demasiado sueño. Hasta Rutile confunde a Phos con Antarc.

Puede que dolido todavía por su pérdida, Phos carece bastante de mano izquierda y anuncia que fue llevado a la Luna. Quizá estaba buscando que alguien más compartiera su dolor, quién sabe.

El caso es que nunca entenderé esta escena en la que Rutile le pide que vaya a atender a Cinnabar y Phos se pregunta quién es, llevándonos a creer que lo ha olvidado como le sucedió con Jade. Cosa que no. Así que ¿para qué este ataque tan innecesario si no iba a llegar a ningún lado? En el manga es el final de un capítulo, así que resulta todavía más cruel, pero… ¿Qué pretendían con esto…?

Cualquiera sea el motivo, Phos dice que no está en condiciones, y Red Beryl nos interrumpe la seriedad. Tiene que repartir los uniformes de verano, después de todo.

En la reunión (donde, por cierto, Cinnabar no está), Kongo informa que el día 22 perdieron a Antarc. ¿Cómo organizarán los días y los años en general? A saber. Más allá de culparse y pedir disculpas por no llegar a tiempo, es interesante cómo destaca que Antarc peleó bien. Es un consuelo pobre, pero seguro que Antarc estaría contento por el elogio.

Enseguida declara a Phos sucesor de Antarc. Quien, si bien cambiado en aspecto e interior, sigue mostrando partes de su personalidad antigua al llegar tarde. O quizás sea por postergar todo lo posible la presentación de su nuevo yo.

Pese al shock del resto, Kongo sigue hablando y le pide a Phos que informe de los detalles de la captura de Antarc. ¿Es sadismo de su parte? Porque ninguno de los que hibernaron era especialmente cercano a Antarc, podían explicarlo a grandes rasgos y dejarlo estar. Da la sensación de que le eche sal a las heridas de Phos.

Por supuesto, Phos se culpa mientras muestra en el mapa lo que pasó (las fichas son todo un detalle. La de los Lunarian incluso es alta, ¿quién las habrá hecho?). Tiene sentido que use sus extremidades con naturalidad porque ha tenido gran parte del invierno para acostumbrarse, pero el shock, recelo y curiosidad del resto también es entendible.

Por cierto, la cantidad de detalle que recuerda del ataque es increíble. ¿Será cosa del oro? ¿O simplemente por revivirlo mentalmente incontables veces?

Si bien Phos no es demasiado expresivo (ya sea en gesto o voz, con la que, por cierto, su seiyû hace un trabajo estupendo), es adorable cómo ante la pregunta de Dia (gracias, cariño, por intentar que Phos se sienta menos como un alien) intenta que vean que no es peligroso… haciendo florecillas de oro. Quitando a Kongo, sólo Alex, Bortz y Dia no huyen. Grosero.

Mientras Rutile le pone polvo (curioso que pese a que Phos podría habérselo puesto solo porque tenían en la enfermería no lo hizo. ¿Otra forma de autocastigo?), sólo en las piernas, porque en los brazos sería inútil al deformarlos todo el tiempo, Phos dice que es un cuerpo del que tener vergüenza. Aunque nunca lo había pensado. Claro que no, tuvo todo el invierno con cosas más importantes en mente.

Y dice que es bochornoso por ser extraño. Comprensible: la sociedad de las gemas (y en cierto modo nuestra sociedad, es parte de la moral de la historia) se basa en la idea de encajar. Es triste que recién se haya detenido a pensar en cómo es su cuerpo tras el desprecio de las otras gemas.

Y pregunta por Cinnabar, el otro que no encaja.

Rutile, que parece que esperaba la pregunta, dice que no tenía interés en formar parte de la reunión. Es triste que ese «como siempre» se refiera a que lleva aislado quién sabe cuántos años. Todo el tiempo. Debe parecerle raro a Phos, que ha tenido muchos cambios en un período tan corto de tiempo. Y Rutile le dice que si está interesado vaya a ver por sí mismo. Pero Phos se niega, porque no tiene nada que decirle. No son cercanos, después de todo, y aún no tiene un trabajo para él.

Dia nos interrumpe el momento de drama para tocar el brazo de Phos con un palo (¡os ha dicho que no es peligroso!), y el resto de las gemas están ahí también, husmeando. Es lógico que los pueda la curiosidad en vista de que recién se han despertado y pasan muchos, muchos años sin novedades, pero eso definitivamente no ayuda a Phos a sentirse parte de ellas. Como sí hará el hecho de poder luchar, aunque ahora no le haga feliz.

Algo que es destacable es que Phos no se ha cambiado al uniforme de verano, pese a que debe tenerlo. Red Beryl dice que no es la misma talla que antes, pero si puede tener puesto el uniforme de invierno viejo, lo mismo pasa con el de verano. Por supuesto le hará otro, que vaya a juego con el estilo de cabello nuevo.

Y todas las gemas, menos Rutile, que está a lo suyo y Red Beryl que grita y toma medidas, quieren que les dé un espectáculo, mueva el brazo y haga cosillas. Con la energía que le cuesta, qué horror.

Rutile nos explica que el cuerpo de Phos es más grande porque tiene una aleación importante y ha crecido para adaptarse a ella. Hablando de ella, ¿hasta dónde piensan estirar el brazo de Phos? ¿De dónde sale tanto oro?

Obsidian piensa en cosas geniales que hacer con la espada de Antarc (mientras Red Beryl grita de fondo y le prestamos poca atención), como unirla a los brazos de Phos y luego le pregunta si se puede desvestir. Rutile también, aunque en su caso sólo que porque quiere viviseccionarlo.

Phos huye, como haría cualquiera en su lugar.

Tras pegarse al techo (¿esto es Spider-Man?), baja la mirada al piso cuando se calma el griterío, y allí está Bortz.

—¿Estás satisfecho ahora que eres más fuerte?

—No ha salido nada bueno de ello.

—Me imagino.

¿Qué te imaginas, Bortz?

Me habría encantado decir que Bortz está tranquilo como es usual, pero no. Porque tras una pregunta tan aterradora como la posible vivisección de Rutile —«Esa aleación… ¿qué se sentirá al cortarla?»— ataca a Phos y… llega Dia, a salvarle. O no, porque sólo dice que es injusto que no le deje estirarlo más primero. Y Bortz ordena que sujete a Phos mientras se prepara para su ataque.

El trabajo en equipo de los diamantes es aterrador. Gracias al cielo que no está también Yellow.

Pero Phos huye, otra vez dejando oro en su lugar. Espero que la aleación tenga alguna propiedad que haga que se multiplique, porque si no, no me lo explico, en serio.

Tras lo que no puede llamarse de otra forma que acoso (y una bromita de Kongo de que «Cuánta popularidad»… ¿en serio es el momento, Maestro?), Kongo hace que formen una fila para examinar a Phos y Jade, que gracias al cielo conserva su comportamiento habitual, le dice que Phos huyó. Otra vez.

Kongo admite que era una broma, pero con esa cara nunca vamos a saber. Y, en general… ¿en serio, Kongo? Aunque verlo desanimado es curioso.

Phos huye al exterior de la escuela, y Kongo dice que está bien. Y algo que resumirá muy bien a Phos de ahora en más.

—Un gran poder conlleva una gran soledad.

(Siento que me repito, pero ¿esto es Spider-Man?)

Jade, preocupado, le pregunta al Maestro si también se siente solo. Y él, alzándolo en el aire (¡eso es una técnica de distracción, no me engañas, Kongo!), le dice que es un secreto. Por supuesto, todas las gemas quieren recibir el mismo trato que Jade. Vaya manera de evitar una conversación.

Pero no podemos hablar de soledad sin hablar de Cinnabar, así que vemos cómo se lo encuentra un Phos cansado (es probable que sea la falta de hibernación pasándole factura, además de huir tanto y dejar oro por doquier). Y la sorpresa de verlo es probablemente la expresión más exagerada, más del antiguo Phos que vemos desde el día en que Antarc se fue.

Phos no sabe cómo hablar así que saluda con un «Hola» a secas y poco firme, pero Cinnabar sabe cómo dirigirse a él enseguida.

Después de todo, Cinn no es el que ha cambiado.

—¿Ahora también perdiste los brazos?

—Oh, no, es un cambio de aires.

A Cinn le duele la mentira. Y Phos insiste tanto que ni siquiera puede hacer contacto visual. Cuando le dice que sigue pensando en su tarea, Cinnabar le dice que no le importa y se da la vuelta para irse. Pero ni siquiera está enojado, el mercurio a su alrededor lo delata.

Como dato curioso, Cinnabar también está con el uniforme de invierno.

Pese a que Phos sabe que Cinn se dio cuenta de que le mentía, no se preocupa demasiado. Después de todo, tiene razón cuando dice que no tiene ideas y tiene que ocuparse de sus propios problemas.

Euclase y Jade se encuentran con Phos, y el primero se disculpa en nombre de todos y le dice que el Maestro fue a dormir. Lógico, considerando que tampoco hiberna. Y este invierno se quedó despierto con Phos gran parte del tiempo que no pudo dormir. Casi es un logro que lograra aguantar despierto durante la reunión.

En vista de que Kongo no estará disponible, Jade necesita saber si Phos puede patrullar o no, porque todo el mundo tiene que trabajar. Cuando Phos dice que puede hacerlo, Euclase parece querer decir algo y tanto él como Jade, que le pregunta a Phos si está seguro, se ven preocupados. ¿Será por la conversación con el Maestro o porque se dieron cuenta de qué tan afectado está?

—Siempre soñé con estar aquí, luchando. Ahora es sólo un trabajo peligroso.

Tras esos pensamientos de Phos (que se podrían haber mostrado en vez de tirárnoslos a la cara, pero funciona), aparecen los Lunarian. En el área están los Amethyst, a quienes Phos quiere mostrar lo útil que es. Que sabe lo que hace.

—El Maestro no estará disponible hoy. Tengo que protegerlos, así que tengo que concentrarme.

Las secuelas de Antarc están por tantas partes.

Cómo se mueve Phos habla de rutina. Está calmado, observa y trabaja lenta pero eficazmente. Incluso así, una flecha le alcanza, otra vez (¿eso es una sonrisa? ¿Qué haces sonriendo, Phos?). Pero la evita y se deshace de ese Lunarian. Esta vez, lo logró. Pudo protegerlos, y no arregla lo de Antarc, pero quizás sí enmiende un poco la vez que casi se llevan a los Amethyst a la luna por su culpa.

Es de esperar, pero le llueven elogios. El primero es que «Eso sería impensable para el antiguo Phos». Incluso Dia, que junto a Bortz vio el despliegue cerca, se pregunta si ese de verdad es Phos.

Y tras eso acaba el episodio, con un Bortz que mira fijamente a Phos y murmura su nombre. El siguiente se llamará «Shiro» y será el inicio de la recta final del anime.