Analizando Houseki no Kuni #6. Primera batalla Yellow es el hermano mayor que todos merecemos

Analizando Houseki no Kuni #6. Primera batalla Yellow es el hermano mayor que todos merecemos

Este episodio se llama Primera Batalla y estamos justo a la mitad de la serie así que podemos decir que Houseki no Kuni por fin empieza a dar saltos hacia donde esperábamos que se desarrollara desde un principio. Después de todo, Phos siempre ha querido pelear. Ahora la pregunta es si sabrá lidiar con la narrativa de una forma menos cliché que muchas historias.

En el anterior capítulo dejamos a Phos con unas piernas nuevas y una increíble habilidad a la hora de correr. Tan rápido es que casi parece un borrón a ojos de sus compañeros. Resulta poético que su primera carrera lo lleve a ver el mar, el lugar donde recibió este nuevo don de la velocidad.

Y es que la velocidad es importante para este episodio. Por eso entra en escena Yellow Diamond, el más rápido de todas las gemas.

Yellow huye de los lunarian —recordemos las campanadas del episodio anterior— por campo abierto, dejando una preciosa estela amarilla a su paso. Apenas necesita mirar, seguro de que no lo van a alcanzar, mientras hace tiempo para que llegue el Maestro Kongo. Incluso cuando, de refilón, lo alcanza una flecha, no recibe daño. Yellow se da la vuelta y se para unos instantes, sin dejar de esquivar proyectiles, y masculla al lunarian responsable que es un «pervertido».

No está preocupado, se sabe fuerte, rápido y experimentado. Podría decirse que la rutina ha rebajado el nivel de peligro para él. Así que Yellow se permite despistarse un instante al ver que Kongo está llegando con Euclase y Jade. Sonríe con familiaridad, con cariño. Pensar que ese amor que Yellow siente por su Maestro no se haya aplacado tras miles de años es bonito y también demuestra que siempre tuvo la respuesta a sus preguntas en su interior.

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Por otra parte, y viendo que hay tantos personajes suicidas en Houseki, cabe preguntarse si Yellow no es despistado a propósito como alguna forma de autocastigo… Y es que hechos como que Zircon, a pesar de solo ser un punto más bajo en resistencia que él, se arroje para protegerlo de una andanada de flechas, parecen venir de antiguo. Yellow demuestra tener un síndrome del superviviente, si es que se puede llamar así, y se siente culpable por estar vivo mientras a otros los han llevado a la Luna o niños como Zircon se sacrifican por él.

Por cierto,  ¿no habría bastado con un grito, Zircon? Yellow es tremendamente rápido, seguramente podría haber esquivado las flechas. O haberlas rechazado, como mínimo.

El caso es que Zircon se lanza y el choque hace volar la cabeza de Zircon. La rapidez con la que se corta la escena puede parecer mero fanservice, si es que podemos considerar fanservice ver cómo las gemas se rompen una y otra vez. Pero sirve para establecer la dinámica de una gema demasiado obsesionada con proteger y otra que no deja de sufrir porque las mismas situaciones se repiten una y otra vez.

Horas después —o eso da a entender la iluminación, pues el cielo se ha cubierto de nubes y falta poco para que empiece a llover—, Rutile se despierta de una merecida siesta y se encuentra con que Yellow ya ha depositado en la camilla el cuerpo de Zircon. A pesar de que le dice que no se preocupe, Rutile se siente culpable por haber «evadido sus deberes». Pero no pasa nada porque Yellow tiene nada menos que casi cuatro milenios a la espalda y sabe cómo reparar gemas.

Que Zircon aparezca herido sirve para marcar la diferencia con Phos. Es el más pequeño después de este, pero su nivel de resistencia es de 9 y sabe pelear. Como bien señala Rutile, ha sido capaz de minimizar sus heridas aunque se arrojó casi sin pensar a cubrir a Yellow. Una flecha le acertó en el cuello, pero el resto son heridas de haber chocado contra el propio Yellow. Sin duda es el día a día de las gemas, pero debe doler pensar que has hecho daño indirecto a un niño capaz de matarse por cubrirte…

—No, Zircon es un idiota. ¿Por qué cubrirme?

—Porque te tiene en alta estima.

—Gracias a mí, todo con el que me he emparejado ha sido llevado a la Luna. Green Diamond, Ruby, Sapphire y Pink Topaz también. Nada acerca de mí merece respeto. La única razón porque la que soy el mayor es que soy rápido en escapar del peligro. Tengo 3957 años ya… Ni… ni siquiera recuerdo por qué estoy peleando.

A pesar de que es pura exposición —Rutile ya sabe la edad de Yellow—, creo que el diálogo sobre la pérdida de las otras gemas es algo que Yellow debe repetirse a menudo. Por otra parte, debido a cómo no necesitan mirarse para lanzarse cosas o cómo Rutile deja, nada menos, que Yellow se ocupe de otra gema, se nota que tienen cercanía, familiaridad. Seguramente es un discurso que hayan repetido más de una vez mientras Rutile enseñaba a Yellow los pormenores de reparar a sus compañeros.

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Yellow acaricia el pelo de Zircon antes de ponerse a arreglar su cuello. Él también aprecia a su pequeño compañero, desde luego, pero se siente desligado. ¿Por qué los pondría juntos el Maestro incluso tras ver cómo Zircon tiende a sufrir daño, ya que no parece ser la primera vez? Hasta Bortz señalará que se preocupa demasiado por Yellow y eso reduce sus capacidades de pelea.

Por otro lado, está el tema de la inmortalidad y cómo la repetición de la rutina erosiona la emoción, la decisión y reduce todo a un mero mecanismo repetitivo. Luchar contra los lunarian, vencer, perder, que desaparezca alguien y se vaya a la Luna. No es de extrañar que Yellow se pregunte qué es lo que hace que siga peleando.

Rutile, en una extraña muestra de delicada compasión, contempla la lluvia y señala que al menos van a tener un descanso por un tiempo, ya que los lunarian no aparecen si el cielo no está despejado.

Es entonces cuando se fija en que Phos no está.

Yellow sale de inmediato a buscarlo y se cruza con sus hermanos diamantes. Diamond corre a saludarlo y hasta sacude el trasero como un perrito mientras Yellow lo acaricia. Eso es amor y lo demás tontería. Les informa de la desaparición de Phos —para la profunda irritación de Bortz— y se aprovecha para mostrarnos las dinámicas de las gemas más fuertes. Son las que se ocupan, en general, de todos los problemas y no sienten ninguna clase de temor sano entre ellas. Los diamantes están aislados del resto de gemas por su calidad, pero entre ellos se tratan con familiaridad. Por desgracia no es una escena muy larga, en todo caso demuestra que Yellow es rápido en tomar decisiones y organizar a los demás.

Lo que sí es interesante es cómo se localizan entre sí: Yellow, más fuerte y resistente, sube sin problemas a los árboles para buscar destellos de luz. Sin duda a Phos no se le ocurriría algo tan peligroso.

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Al final, Yellow encuentra a Phos en medio de un bosque. El pobre lleva corriendo todo el día sin parar y se nos muestra que, una vez se mueve, es incapaz de detenerse cuando quiere. Hasta Yellow, el más rápido de todos, se sorprende por la velocidad de Phos. Pero, y como se ha visto antes, Yellow es un buen hermano mayor. Se organiza rápido, está dispuesto a asumir riesgos —como cuando se queda solo y manda a Zircon a por el Maestro y ahora no le importa un posible choque que a esa velocidad hasta a él podría hacerle daño— para solucionar los problemas. Además, su forma de detener a Phos, adelantándose a él y haciendo uso de su agilidad, dejan clara su inventiva.

Cuesta creerse sus palabras de que haya sobrevivido simplemente por ser el más rápido y no alguien inteligente y hábil. Es posible que el único personaje que no tenga mala concepción de sí mismo sea Bortz…

Lástima que Phos se acabe rompiendo. Parece ser más culpa de la roca que de un golpecito en el suelo, pero en el manga daba la impresión de que Yellow lo depositaba con fuerza y aquí… Es que no podía haberlo dejado con más suavidad.

Poco después, con Phos ya vestido y, asumimos, capaz de caminar a una velocidad más aceptable, se informa al Maestro de los hechos. Kongo deduce que las inclusions de Phos tenían un gran potencial para velocidad que nunca pudo manifestarse por la fragilidad del cuerpo. Así que, en cuanto vieron la oportunidad, se salieron de control.

No podría haber dicho nada mejor para alguien con la autoestima tan baja como Phos. Tras siglos, por fin alguien dice que tiene potencial. No, en realidad no «alguien» sino el propio Maestro. Es un rayo de luz para una persona desesperada por hacerse valer.

Y no duda ni un instante en ofrecerse para la batalla. Aquí se juntan, de forma indirecta, las narrativas de Yellow y Phos como los más veloces. Phos demostrará que no vale con correr, que hay que tener habilidad y capacidades de combate. Irónicamente, tanto Rutile como Yellow están de acuerdo. Se ve que, cuando no consiste en despreciarse a sí mismo, Yellow es bastante lógico.

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A continuación viene una escena maravillosa por lo tonta que es. Nadie excepto Yellow puede permitirse correr a la velocidad de Phos, de modo que… ¿Qué mejor idea que pedirle que sea su compañero? ¡Es la gema más vieja, un diamante nada menos! ¡Sería perfecto! Así que, de paso, hagamos que parezca una confesión de amor.

¡Pero es un amor imposible! Yellow ya tiene a Zircon. Duele pensar en cómo después este se marchará con Bortz, pero así son las cosas. La discusión deriva hacia cómo un grupo de tres gemas no se comunica bien a menos que sean del mismo tipo y, asumo, puedan confiar en las habilidades de las otras. El problema de Phos es que es una gema frágil, inquieta y sin experiencia. Si Yellow tuviera que ocuparse de él mientras Zircon hace frente a los lunarian o viceversa, sería un verdadero problema.

Así que el Maestro intenta que Phos se olvide pelear entregándole una espada, la más ligera posible. La escena es dramática, tensa. Phos no puede creerse que le estén dando la oportunidad. En otra historia, levantaría la espada y demostraría cierto talento.

En esta se ve que no tiene nada de fuerza en los brazos (y el cuerpo en general). Este trauma de que solo sus piernas han cambiado se quedará dentro de Phos durante el suficiente tiempo para que en invierno se plantee perder los brazos a propósito. Hay cosas que no se deberían decir en voz alta, Maestro. Claro que ¿cómo imaginar que Phos sería tan autodestructivo?

Pero Phos insiste. Quiere luchar. Sea como sea.

—He encontrado esto extraño desde hace un tiempo… ¿Por qué deseas pelear, sabiendo que no estás hecho para ello?

—Eso es simple. Quiero ayudar porque ocupas un lugar especial en mi corazón, Maestro.

Las caras de todos, Maestro incluido, no tienen precio. Ante el silencio, Phos no puede imaginarse que haya otro motivo para que sus compañeros puedan pelear. ¡Solo lo hacen por el Maestro, ¿no?! En el manga ya se ha dado una respuesta muy interesante a esta idea, mostrando lo bien que hila la autora los temas planteados, pero para eso tendréis que poneros al día.

—¡No, tienes razón! Todos los que hemos perdido en la Luna querían al Maestro.

Yellow ríe, con alivio, como si no pudiera creerse que fuera necesaria una respuesta tan simple, tan dulce. Todos pelean porque quieren al Maestro.

Lo cual es absurdo, ya que el Maestro prohíbe que luchen solos si es posible y siempre le esperan para que se libre él de los lunarian. Él es el más fuerte, al que ningún lunarian (hasta donde se ve) puede hacer frente. Ni siquiera necesita acercarse a ellos para matarlos. Las presas son las gemas; si bien es cierto que los lunarian parecen tener interés en el Maestro, no se le ataca nunca directamente ni se lo busca en concreto.

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Así que a pesar de ser una afirmación encantadora, debe dejarnos un mal sabor de boca y muchas preguntas en el aire.

Phos no duda en aprovechar la triste declaración de Yellow de que deben seguir peleando por los que ya no están —¿sentís la futura referencia a Antarc y la petición de que Phos cuide del Maestro? Porque yo sí— para intentar que se empareje con él. Y aunque Yellow reconoce que sería interesante pelear con el chico que le ha hecho ver la luz tras cientos de años con su inocencia, ¡nope, ya tiene pareja!

Al final el Maestro claudica y decide que Phos puede probar a patrullar con los hermanos Amethyst.

El atardecer llega a la vez que el Maestro exige un informe sobre lo que Phos vio en el mar. ¿El resultado? Que nos rompe el corazón. Solo recuerda que era grande y que daba miedo. Esas fueron todas las sensaciones que le quedaron tras su aventura con Ventricosus. Duele más cuando la imagen nos muestra cómo Phos se está mirando las piernas de Aculeatus en un intento de recordar.

Pero algo ha quedado. Algo que nos permitirá a cierto nivel de lore en el futuro. Phos recuerda la palabra «humanos», aunque no la leyenda que le contó Ventricosus ni que están extintos. Así que se da a entender que había humanos bajo el mar.

Por primera vez vemos verdadera sorpresa, desconcierto, con un plano en picado casi desagradable del Maestro que exagera sus ojos. Tan agitado está que rompe la mesa. Es evidente que sabe de los humanos —y que nunca les ha contado nada a las gemas— y que no deberían estar vivos.

Cuando las tres gemas se marchan, restan importancia al extraño comportamiento del Maestro. Esto es interesante, porque demuestra una tendencia típica los personajes a adorar al Maestro e ignorar las partes menos respetables del mismo —por ejemplo, cuando las rompe para darles una lección— o no darle importancia a sus posibles secretos. Rutile en particular descarta la preocupación de Yellow echándole la culpa a Phos por no poder recordar.

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Pero Phos no puede evitar darse la vuelta y contemplar la espalda del hombre que cuida de ellos. Y comienzan las dudas.

Acto seguido se nos presenta a los Amethyst, expertos esgrimistas, de los que Yellow espera que un Phos ansioso por presentarse y ser el foco de atención aprenda unas cuantas cosas. Estos episodios están muy dominados por Kenji Mutou que adora el tema de las composiciones simétricas y la aparición de las gemas gemelas, siempre reflejo el uno del otro, juega a la perfección con cómo se despliegan en el reflejo del agua. Poesía visual.

En fin, los Amethyst son el clásico (casi aburrido) ejemplo de gemelos que parecen una misma persona. No solo hablan o se mueven a la vez, sino que casi parecen compartir pensamientos. Son perfectos como sujetos de prueba para controlar a Phos. Es como estar con una única gema, pero con la capacidad de actuar por dos. Esta increíble sincronización se muestra en cómo pueden golpearse entre sí y no quebrarse, dato que nos brinda con amabilidad Yellow. Aun así no deja de ser horrible verlo (y oírlo), tanto para las gemas como para el espectador. No es muy relevante que digamos, si no fuera porque los Amethyst tienen una fijación con golpear sus cabezas, probablemente porque disfrutan ver las caras de sufrimiento del resto.

Amethyst 84 y Amethyst 33 se presentan —interesante que Amethyst 84 diga que es la primera vez que habla tanto con Phos. Que se tengan, además, que presentar y diferenciar (más allá de servir para el espectador) lleva a preguntarse cuánto se ha aislado Phos durante 300 años. Qué tristeza— y le dan la bienvenida. Es la primera vez que alguien le da la bienvenida a Phos en un equipo, ya que su trabajo previo con la enciclopedia era individual. Pero nada de llantos y sonrojos de ilusión. A Phos le superan los Amethyst y le dice a Yellow que es demasiado y si no pueden cambiar los planes. Pero no, los novatos no pueden ser quisquillosos. ¿No te hace feliz, Phos?

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Ya en la cama y listo para dormir, Phos sostiene la espada (¡sin que sus brazos tiemblen!) y piensa que al fin tiene una oportunidad en el campo de batalla. Cuando casi ha caído rendido, piensa en Cinnabar. Debe estar acercándose a encontrar un trabajo, una razón para que Cinn no quiera ir a la Luna.

Al despertarse los Amethyst están ahí, lo cambian rápidamente de ropa y lo arrastran consigo, ya que tienen que ir a la reunión matutina. Por el fondo vemos desfilar a las otras gemas. Ninguna presta atención al escándalo que arma Phos (que debe ser inusual, sabemos que Phos tiende a dormir de más), en parte porque puede que no les interese, y en parte porque saben de quién es la habitación.

En la reunión, Jade anuncia cuál es la probabilidad de que aparezcan los lunarian (11,4%) y pronostica el tiempo con una exactitud impecable (y sin tecnología. Las gemas son la envidia de todos los meteorólogos), para luego decir cuál será la zona más peligrosa y asignar a Bortz y Día allí, a Yellow y Zircon cerca, y al resto de las parejas a su zona habitual. Cuando Jade tiene que indicar a dónde irán los Amethyst con Phos, mira de reojo a Kongo. Pero este ha cerrado los ojos y no ve su expresión de duda antes de asignarlos a la zona de Meseta Occidental.

De modo que parten a su zona asignada y Phos está muy, muy tenso. No sólo eso, sino que tiene la espada desenvainada en sus manos, y se niega a relajarse cuando se lo recomiendan. Salta a cada comentario que hacen los Amethyst, a menudo sobre bichillos. Es asombroso que, tras tantos años, les sigan llamando la atención. Sin embargo, basados en uno nos dan un dato importante:

—El invierno está cerca.

Empieza el opening de Juego de Tronos. El día pasa, así que el trío vuelve a salvo a la escuela sin nada que reportar. Bueno, nada excepto que tienen que arrastrar a un exhausto Phos. En sus propias palabras, necesita descansar y recuperarse por la ansiedad extrema que ha sufrido. O sea que está en perfecto estado. Gracias, Rutile, por no interesarte por la salud mental de Phos. En realidad sí que le preocupa un poco por cómo mira a Phos cuando los Amethyst le recomiendan que duerma bien.

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Al día siguiente toda ir a buscar semillas de las flores de polvo blanco para Rutile y Phos (que está convencido que es venganza por llamarle médico charlatán) comenta que es demasiado terreno a cubrir, pero los Amethyst responden que es una tarea bastante normal. No es de extrañar, considerando que son pocas gemas y mucho territorio. Y que estadísticamente los lunarian aparecen una vez cada tres días, no vayan a estar sin hacer nada el resto del tiempo.

Phos está algo menos tenso, pero sigue agotado. Se acuesta en cierto momento, diciéndose que no va a pasar nada, y los Amethyst le insisten en que se relaje. Entonces vuelve a aparecer la mariposa blanca con la que le asociamos. Casi como si viniera a anunciarnos que se dará un punto de inflexión.

—¿Verdad? Ya soy un profesional en mi tercer día.

Y ya sabemos lo que pasa por norma general una vez cada tres días.

Phos está desanimado, porque nada ha cambiado. Pese a antes haber pensado en que está más cerca de Cinnabar (a encontrarle un propósito), nada ha cambiado. Y los Amethyst le proponen entrenar con la espada. Al fin lo que esperaba Yellow de este equipo.

Mientras tanto, la luz del atardecer hace ver todo entre rosa y rojo. No llega a ser rojo-amaranto, pero se acerca lo bastante como para que lo asociemos a la muerte.

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Cuando los Amethyst desenvainan sus espadas, Phos piensa que están haciéndole una demostración e cómo arrrojar la vaina a un lado, porque da un aire muy genial. Pero no, han llegado los lunarian, así que le tocará a Phos aprender sobre la marcha.

Si bien no es la primera vez que vemos formarse la nube sobre la que viajan los lunarian (pasó también en el capítulo 1), nunca hemos visto que resulte tan amenazadora y desagradable. La nube emerge de la mancha solar junto a los lunarian, que rotan con ella como si fueran a caer. Desde luego, les encanta el espectáculo. Como broche final tenemos un primer plano del lunarian central, que mira directamente a la cámara desde una posición más alta.

Toda esta escena funciona a la perfección porque la vemos desde el punto de vista de Phos, congelado de miedo. Entonces los Amethyst le dicen: mira y aprende. Y vaya si tiene para aprender, porque se mueven con eficacia de movimientos que llega a recordar a Bortz.

Si no hubiese sido uno de los nuevos tipos de lunarian, habría acabado enseguida. Pero cuando cortan a la figura central, esta no se desvanece y se interesan por lo que puede haber dentro. Entonces le dan la espalda y emerge un extraño dispositivo —¿qué clase de tecnología es esta? Hasta ahora se mostraba a los lunarian con flechas y una vez con una red. Daban la impresión de no usar tecnología, pero al parecer no es el caso—. El objeto atrapa a los Amethyst y los rompe en pedazos con una facilidad horrorosa.

Phos, incluso con sus nuevas piernas y con Amethyst 84 ordenándole que corra, no puede moverse. Unidos como uno, los gemelos se rompen en pedazos mientras la nube comienza a alejarse. Toda esta pelea tiene paralelismos muy interesantes con lo que pasará con Antarcticite; ambos sufrieron un ataque por la espalda, el plano enfoca a la mano (las, en caso de Amathyst) y no alcanzando la nube…

Sin embargo, en este caso la ayuda está cerca.

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Yellow y Zircon se acercan a ayudar, pero Bortz los sobrepasa con facilidad. En un instante libera a las gemas mientras Dia y Zircon recogen los pedazos, y Yellow llega con el Maestro. Este se permite recompensar a Bortz por su buen trabajo con una palmadita en la cabeza antes de que Yellow (gracias al cielo por él) aparte a Phos. Luego Kongo destruye a los lunarian, que explotan en nubes de color que parecen pintura.

Y Bortz, visceral como siempre, explota y carga contra Phos. El Maestro está de espaldas, y Yellow mira, relajado, pero sin intervenir. Sabe lo que podría haber pasado si no hubiesen acudido a tiempo. Se demuestra, pues, que Phos es demasiado inexperto y demasiada carga incluso para dos expertos espadachines como los Amethyst. No pueden arriesgarse con los nuevos modelos empezando a aparecer por los alrededores.

Así pues, un nuevo fracaso para Phos que comenzará una terrible tendencia con sus compañeros.

En el próximo capítulo llegará al fin el invierno, y con él el personaje que más marca a Phos.

 

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.

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