Recomendaciones Mistral para el invierno (2019)

Recomendaciones Mistral para el invierno (2019)

Y os recomendamos historias que no transcurren en invierno. Porque podemos.

El tiempo vuela y ya hemos llegado a una nueva tanda de recomendaciones. Empieza el invierno, la Navidad nos pisa los talones, y vamos a aprovechar que la gente tiende menos a la pobreza en esta época para tentaros con juegos y manga variaditos. Así, ya que estamos, os ayudamos a volver a ese estado de ruina económica y quizás hasta emocional que seguro que os resulta tan familiar. Sabemos que el dinero de las estrenas os quema en el bolsillo así que, sin más dilación, os presentamos las recomendaciones de invierno del equipo de Mistral.

Recomendaciones de Suzume Mizuno

Dragon Age Origins (PC, X-box y PS3)

Ahora que se ha anunciado que Dragon Age 4 está en proceso, es un buen momento para recomendar Dragon Age Origins, el primero de la saga. Se trata de un RPG bastante inspirado por Mundo de Tinieblas, si bien es un sucesor de Dragones y Mazmorras de BioWare que se estrenó en 2009. Nos encontramos ante el mundo medieval de Thedas, muy inspirado por Tolkien, aunque con una visión más cínica, política y realista. Y humor, mucho humor. No encontraréis muchas cosas originales, pero no os preocupéis, porque los tópicos se van subvirtiendo juego a juego. 

En Dragon Age Origins eres un Guardia Gris, hombre o mujer cis, a elegir entre humano, elfo o enano. Tu deber es hacer frente a la Quinta Ruina.

¿Y qué es una Ruina? Es la salida a la superficie de los engendros tenebrosos, muy a lo orcos de Tolkien, que en realidad son gente corriente que ha resultado infectada por la sangre de otros engendros. Estas criaturas se dedican a buscar y profanar antiguos dioses del mundo de Thedas, que entonces pasan a liderar esta plaga que trata de cubrir el mundo. Solo los Guardias Grises, que sacrifican literalmente sus vidas bebiendo sangre de engendro para poder sentir su presencia y perseguir al dios oscuro, pueden interponerse en su camino. 

Pero los Guardias son una institución en decadencia, ya que las Ruinas ocurren cada muchísimo tiempo… Y cuando tú, iluso romántico, terminas por unirte a los Guardias de Ferelden, te encuentras con una traición monstruosa. Sobrevives junto a tu compañero Alistair, gracias a la ayuda de unas brujas de la espesura, y sois los únicos que sabéis qué ha pasado, quién os ha traicionado y os veis con la inmensa responsabilidad de unir un reino dividido por política, razas y magia para hacer frente a la Ruina.

Dragon Age Origins presenta un mundo rico, lleno de humor, cinismo y ciertas elecciones dolorosamente machistas (ya no solo en vestuario, sino en historia) que se pueden salvar con mods en algunos casos. Y si bien su historia no es la más fluida del mundo, sus personajes, aunque vivos y repletos de elementos encantadores, solo orbitan a tu alrededor y parecen ignorar que sois un grupo (cosa que se solventa y muy bien en Dragon Age 2), y las elecciones tardan en tener su desastroso o sano efecto, se siente todo maravillosamente orgánico.

Podéis elegir entre ser muy malos, muy buenos o normalitos, y el juego os invita a intentar conocer a los personajes que os rodean para ganaros su amistad antes de que os abandonen. Es una lástima que en general se exijan regalos para alcanzar los máximos, pero al menos ofrece un increíble abanico de romances que incluyen opciones homosexuales.

Las elecciones que hagas tienen sus duras consecuencias, para bien y para mal, y vuelven la aventura más interesante a medida que debes negociar con los distintos grupos. Los dilemas morales son una constante y tus decisiones influenciarán hasta cierto punto sobre lo que ocurrirá en los siguientes juegos.

Dicho esto, solo queda recomendar que se juegue a todos los DLCs posibles, que empiezan a dejarte claro que la historia de Thedas no es tan lineal como puede parecer.

Journey (PS3, PS4 y próximamente PC)

¿No os gusta el frío durante el invierno? Pues entonces lo mejor que podéis hacer es sentaros un par de horas a jugar a Journey. Aclamado como una de las demostraciones de arte en los videojuegos, la obra de Thatgamecompany (¿cómo no quererlos con ese nombre?) siempre está lista para embarcarse en un nuevo y corto, pero satisfactorio, viaje.

Journey es una historia humilde, bella y directa. En medio de un desierto lleno de lo que parecen ser tumbas, comienzas tu viaje como una criatura andrógina y adorable. Pronto aprenderás que ciertas mecánicas te permiten volar si consigues determinados objetos que hacen crecer tu bufanda, y que, cuando cantas, activas ciertos elementos del escenario. Por el camino te guían antiguos miembros de tu especie, que te hablan mediante dibujos de tu viaje… y de lo que ha sucedido en el mundo.

Sin embargo, es posible que no estés solo. Que encuentres un mentor propio, un amigo que te acompañe durante todo el camino, que te guíe y te muestre los secretos del juego, que te proteja y ayude cuando lo necesitas. Un amigo que te ayude a llegar hasta el final.

Al menos si juegas con Internet, por supuesto. Nada te impide jugar a solas. Pero es cierto que Journey tiene una especial maravilla cuando compartes las experiencias con otra persona. Una cuya cara no conoces, con la que no puedes intercambiar mensajes, pero a la que conoces gracias a cómo se comporta contigo. Una experiencia preciosa e inolvidable.

A ello hay que sumar los paisajes, arrebatadores, la increíble banda sonora que tan, tan bien se complementa con cada escena. Pocos de los sitios que conforman el mundo de Journey no son dignos de fotografiar. Hay amor en cada rincón, en cada pieza de información, en cada construcción del universo de los viajeros. No solo eso, sino que los controles son facilísimos de captar a la primera. El diseño minimalista del juego casi nunca rompe la suspensión de la incredulidad y es fácil olvidar todo mientras uno salta, vuela y juega en la arena o en la nieve mientras se disfruta viendo cómo la luz abre el camino o la bufanda del personaje no deja de crecer.

Y el destino, casi siempre en la distancia, recordándote por qué estás aquí sin que nadie tenga necesidad de decírtelo o exigirte que te intereses por ella. La montaña domina siempre el paisaje. ¿Por qué? ¿Qué hay allí? ¿Qué obstáculos habrá que sortear para alcanzarla? ¿Merecerá la pena?

Bueno, eso toca descubrirlo. Es un recorrido breve, de menos de dos horas. Pero los momentos del camino, los pequeños descubrimientos y las dulces alegrías, son lo que volverán inolvidable el camino recorrido.

 

Recomendaciones de Dena

IS: Otoko demo Onna demo nai Sei (Chiyo Rokuhana)

¿Qué mejor forma de terminar y/o empezar un nuevo año que aprendiendo algo? En especial si se trata de algo tan importante como la intersexualidad, eterna olvidada de la comunidad LGBT. Mediante IS, Chiyo Rokuhana explora las vidas de diversas personas intersexuales, es decir, que nacen con una discrepancia entre su sexo cromosómico y sus rasgos y órganos. A pesar de ser una condición que afecta al 1% de la población mundial, nadie habla sobre intersexualidad.

Rokuhana dedica el primer tomo de IS a presentar a Hiromi y a Ryoma: cómo se identifican a lo largo de sus vidas, sus problemas al crecer, la confusión y la soledad, así como su incapacidad para reproducirse, algo que dificulta sus relaciones. A partir del segundo tomo, la historia se centra exclusivamente un nuevo protagonista, Haru, y desarrolla toda su historia y evolución desde el momento en que sus padres descubren que su bebé va a ser intersexual.

IS puede parecer una historia morbosa para que cotilleemos en las vidas de personas distintas, pero la autora se ha asegurado de que en sus páginas no haya más que respeto y humanidad. Este manga habla sólo de intersexualidad, sí, pero con la intención de divulgar y concienciar sobre un tema demasiado invisibilizado.

Merece muchísimo la pena para informaros sobre el tema. El dibujo y la historia no son nada del otro mundo —no deja de ser un slice of life—, pero cumple con su propósito. Además, a pesar de ser un manga que cuenta con muchos tomos, es una lectura muy ligera.

Phoenix Wright: Ace Attorney (Nintendo DS y PC)

Es más que probable que todos conozcáis la saga Ace Attorney y hayáis jugado al menos a Phoenix Wright, su primera entrega. En caso de que no, se trata de una visual novel en la que el jugador encarna a Phoenix Wright, un abogado recién licenciado. El juego consiste en ir resolviendo asesinatos en el intento de defender a los inculpados, todos ellos relacionados entre sí formando una trama muy entretenida y disfrutable. Se trata de cinco juicios —el último, descargable, está aislado de la historia de los demás—, en los que visitas las escenas del crimen, interrogas a los testigos y reúnes todo tipo de pruebas para vértelas cara a cara con los fiscales en el jurado.

¿Pero qué tiene eso que ver con el invierno?

Phoenix Wright transcurre en invierno, y el cuarto caso coincide justo con la Navidad. Además, cabe resaltar que, a pesar de lo que pueda parecer, es un juego muy divertido, ideal para disfrutar con la familia y los amigos. No hay nada más enternecedor para estas fiestas que ver a Phoenix perseguir a su crush, Miles Edgeworth, y tratar de vencerle en todos los juicios en los que coinciden… con tal de hacerle saber lo importante que es para él.

Eso sí, tengo que decir que es un producto de su época, y no destaca por su feminismo. Habrá mujeres asesinadas (por violencia de género y porque la historia lo requiere) y asesinas, y el tema se trata de forma bastante superficial. Aún así, esa es la única queja que tengo al respecto. Los personajes son entrañables, y la jugabilidad maravillosa.

 

Recomendaciones de Zetsuka

Fate/Zero (Ufotable)

La saga Fate es un clásico así que poco hay que contar de su argumento. Fate/Zero es la precuela de la conocida Fate/Stay Night y comparte su argumento porque las cosas que dan dinero no se deben tocar. Por si alguien no conoce de qué va la cosa, siete Masters invocan a siete espíritus heroicos sin ningún atisbo de rigor histórico llamados Servants para batirse en una Guerra Santa con el objetivo de conseguir el puñetero Santo Grial.

Recomiendo fervientemente ver este anime para que aprendáis a apreciar lo que tenéis y para que os consoléis recordando que siempre hay gente que lo pasa peor. Porque, vamos, Fate/Zero rezuma dolor, sufrimiento, angustia y una retahíla de sentimientos encontrados que os harán comenzar el año con optimismo y con el pensamiento de “Peor que a estos desgraciados no me va a ir”.

Saint Seiya: The Lost Canvas (Shiori Teshirogi y Masami Kurumada)

Ya que estamos hablando de sufrimiento, es un buen momento para presentaros este manga spin off de Caballeros del Zodiaco que, por si el propio manga no es lo suficientemente desgarrador, tiene un anime inacabado cuyo final verá la luz el día en que Suzume juegue uno de mis otome con el único objetivo de disfrutarlo sin coacciones ni nada turbio de por medio. Los anime inacabados me destrozan el alma, pero este me abrió las puertas a un fandom glorioso.

The Lost Canvas narra la historia de la Guerra Santa anterior a la que conocemos por la saga principal. Se puede leer sin tener conocimientos previos del tema y no spoilea nada de nada así que no tenéis excusa para no darle una oportunidad.

Como ya ocurría con Fate, The Lost Canvas rescata el argumento de su antecesora e incorpora sus propias novedades porque el reciclaje tiene su límite. ¿O no? A pesar de que parte de los mismos diseños que la saga clásica, Teshirogi nos permite conocer a unos caballeros muy diferentes a los originales y hace que les cojamos cariño antes de que les pasen cosas terribles y apocalípticas. O quizás es precisamente por eso.

El protagonista sigue siendo un chavalín con la armadura de Pegaso (¡sorpresa!) pero en esta ocasión vivimos un conflicto nuevo que podemos resumir en dolor, sufrimiento, caballeros dorados bien desarrollados —no especificaré en qué sentido— y amistad. Viva el poder de la amistad.

Conclusión: si queréis una buena combinación de acción y mozos guapetones que sufren, este es vuestro manga y cada día el de más gente.

 

Recomendaciones de Ryuuju

Hyôka (Kyoto Animation)


Hyôka trata sobre la juventud, el mundo color de rosa que tiñe la vida en esa época. Pensaréis que he perdido la cabeza recomendando una historia de este tipo en invierno, de todas las estaciones. Después de todo, la primavera es la estación de la juventud, los inicios y las oportunidades, todo el mundo lo sabe.

¿Pero es así? ¿Todos los adolescentes experimentan esos años exactamente de esa forma? Bajo esta base nace Hyôka, que trata el balance entre la vida más risueña, alegre y brillante, y una juventud más sobria, relajada y… gris, como dice el mismo Hôtarô, protagonista de la obra.

La historia sigue a Oreki Hôtarô, que vive su vida en modo de ahorro. Prefiere guardar sus energías en medida de lo posible, así tenga que evitar determinadas situaciones. O personas. Su mismo lema lo dice: «Si no tengo que hacerlo, no lo haré. Si tengo que hacerlo, lo haré rápido». Y bueno, eso llega a su fin: primero por su hermana, que le pide que se una al Club de Literatura Clásica para salvarlo de su muerte (ella fue miembro y no quería que desapareciera), y luego por Chitanda, la coprotagonista, con su curiosidad interminable. Curiosidad que se potencia al ver que Hôtarô tiene una gran capacidad deductiva.

Porque Hyôka es una historia de misterio. No de grandes misterios, como puede ser Umineko, sino de los pequeños misterios del diario vivir. Y del gran misterio de Chitanda y una respuesta que no puede recordar. O el misterio de quién robó los chocolates que Mayaka hizo en San Valentín.

Entre caso y caso se desarrollará mucho más a los personajes y la dinámica entre ellos. Hôtarô, Satoshi, Chitanda y Mayaka, los personajes principales, no son sólo el detective, base de datos, detonante de Hôtarô y apoyo respectivamente. Son personajes redondos que pueden gustar más o menos, pero tienen una forma distinta de ver el mundo cada uno y un drama personal que se desenvuelve a lo largo de la historia.

Si os gusta el misterio, las historias algo costumbristas con más mimo en los detalles que velocidad, y banda sonora y animación bonitas —especialmente esta última, cada capítulo tiene la calidad de una película y las metáforas y alegorías visuales son una maravilla—, dadle una oportunidad a Hyôka y a la juventud más dual, un poco gris.

Y si os quedáis con ganas de más siempre tenéis las novelas en las que se basó KyoAni.

 

Yamete kudasai, mabushî desu (Hiwatari Haruki)


El invierno nos tiene a todos en busca de calor todo el tiempo, ya sea cerca de una estufa, bajo mantas, o con nuestro suéter preferido. Ahora, si buscáis el calorcito en el pecho que sólo pueden traer la felicidad y el fluff, seguid leyendo.

Sasano es un chico al que le gustan las cosas lindas. Él le echa la culpa a haber crecido en una casa en la que sólo hay mujeres, pero vamos a pasar de eso, que es un detalle menor. Como sea, dentro de esas cosas lindas se incluye Koga, un chico de otra clase que es, como dice el título, brillante. Además de ser bonito es amable con sus compañeros, sonríe a menudo y está siempre rodeado de gente. Y Sasano no sabe mucho más, porque ha estado mirándolo desde hace tres meses (mágicamente, sin ser creepy), pero siempre desde lejos. Tiene un crush que no puede con él, y está muy agradecido de que sus amigos no lo vean mal.

Sin embargo, se queda en eso. Es más, dice que incluso si no tuviera novia y le gustaran los chicos, no tendría ninguna posibilidad. Un día Koga va a comer con sus amigos donde Sasano trabaja y este colapsa hace que Koga se interese por él, porque por intuición cree que se llevarían bien. Así que lo busca en el instituto y le dice que si pueden ser amigos, mientras a Sasano le da un algo, y así empieza la historia.

Los personajes están muy bien, así como la representación de las diferentes dinámicas. Y la importancia que tiene la amistad, incluso sin sacar la atención de los protagonistas, es algo que se aprecia mucho. Son importantes, se apoyan mutuamente, y es adorable y real. Que se intercale el punto de vista por capítulos también hace que entendamos más a los personajes y la relación que tienen con el resto, así que eso siempre es algo bueno. Como lo es el dibujo y la composición, que son limpios, bonitos, y van con la historia.

Respecto a los estereotipos, recuerda a Sasaki to Miyano en el sentido de evadir algunos y caer en otros:

Por un lado tenemos a Sasano con el tema de que se crió entre mujeres y por eso le gustan las cosas bonitas y el romance, pero se menciona poco —y luego se trata el hecho de que a los chicos les guste lo dulce como algo normal (que lo es)—. Le lleva un tiempo admitir que le gusta Koga, pero sólo lo normal, no una exageración. Y en la historia sólo se dice una vez la tontería de “¡pero somos dos chicos!” y se deja de lado enseguida, cosa que no puedo más que agradecer.

Con Koga empezamos viéndolo bonito y brillante y sonriente. En una historia que comienza por “Yamete”, tenía miedo de que sólo su aspecto fuera angelical, como es común en muchos BL, pero fue bonito que no pasara. También fue agradable que Koga tenga una hermana trans y por eso no tenga prejuicios, pero que aún así admita que es distinto cuando se trata de uno. Es bueno que la narrativa no caiga en tonterías como que no ser cishetero es biológico.

Por último, no es un estereotipo en sí, pero si bien las chicas son pocas, están escritas con cariño y evitan todos los clichés en los que es usual que el género caiga. Es más, al inicio del tomo piensas que ha caído en uno de los más frecuentes, pero luego resulta que no y es… es refrescante. Sobre todo si consideramos que es el primer manga de la autora.

En resumen, es un manga bonito y fluffy que os dejará calidez en los sentimientos.

Y si os interesan los personajes, este manga tiene una continuación que se llama “Yamete kudasai, koishî desu”. Y con suerte Hiwatari sacará alguno más de la misma serie.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.

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