La historia de Emil en ‘NieR’ y ‘NieR: Automata’. Un tiempo petrificado

La historia de Emil en ‘NieR’ y ‘NieR: Automata’. Un tiempo petrificado

¡Cuidado! ¡Este artículo contiene flagrantes spoilers de la historia de Emil!

Emil es uno de los personajes más queridos de Yoko Taro y, cómo no, por los fans de NieR. También ha ganado su merecida fama en NieR: Automata. Su trágica historia, desde un niño precioso e inocente a una suerte de esqueleto mágico volador (inquietantemente adorable) trasciende las eras y traza un constante camino de soledad. Pero, diría, lo que más nos gusta de Emil es que es bueno. De cabeza a los pies. No hay nada que no haga por sus amigos, no hay sacrificio que le parezca pequeño. A pesar de está solo, asustado y aislado por culpa de su inicial maldición, después de su aspecto y, más tarde, como único humano superviviente, sigue adelante como puede para proteger el legado de sus seres queridos, tratando de no desfallecer.

Y es que lleva miles, miles de años haciéndolo.

La historia de Emil comenzó, en cierto modo, bastante antes de su nacimiento. El 12 de junio de 2003 se abrió un portal entre nuestro Tokio y el mundo de Drakengard. Una giganta blanca cayó en pleno Shinjuku, seguida por una dragona y su jinete que buscaban darle muerte. La pareja logró derrotarla, pero poco después fue abatida a su vez por el ejército japonés. El cadáver de la dragona y de la gigantesca criatura quedaron a merced de los humanos y expandieron sus… efectos.

Tras aquello, el mundo cambió. Si queréis tocarlo en algo más de detalle, podéis consultar este artículo. A grandes rasgos diremos, sin embargo, que se extendió una enfermedad llamada White Chlorination Syndrome (WCS) que tenía dos salidas: o la muerte tras la conversión en sal o perder la cordura y volverse parte de la Legión. Para combatir a los crecientes miembros de la misma se desató una terrible guerra que no dudó en emplear bombas nucleares que solo extendieron el problema al resto del mundo. A su vez, se investigó para separar el cuerpo de las almas humanas, lo que se vino a conocer como el Proyecto Gestalt, hasta que se encontrara una cura para el WCS.

Pero como era un trabajo a muy larga escala, más importante fue el desarrollo de una medicina bautizada como Luciferase, que conseguía retrasar los síntomas de la enfermedad. Con unos miembros más o menos inmunes, se pudo formar un grupo de soldados que plantara cara a la Legión en la pomposamente llamada Primera Cruzada. Con todo, lo importantes es que se averiguó que el Luciferase funcionaba mejor que nadie… en niños.

Así, en diciembre de 2016 se formó la Organización Hamelín, encargada de crear batallones de muchachos capaces de pelear. Hamelín creció hasta convertirse en una organización mundial que pretendía criar a los niños con grandes habilidades físicas que pudieran emplearse como máquinas de guerra. Sabiendo que, a su vez, se iban desarrollando los androides, cabe preguntarse por qué no empleaban estos contra la Legión. El caso es que, como respuesta al creciente poder de la Organización Hamelín, Japón creó el Laboratorio Nacional de Armas para concentrarse en el empleo de magia. Una maldición o un don que había llegado con las partículas maso, venidas del universo de Drakengard.

Todo esto es importante para comprender en qué clase de mundo se crió Emil. Ambas organizaciones depredaban niños, y si no hubieran acabado en manos de unos, quizá habrían muerto en los experimentos de otros.

El cuento de The Stone Flower nos habla del destino de Emil a través del punto de vista de su hermana Halua.  Por los sueños de la misma sabemos que, una vez, gozaron de un hogar agradable. Del padre, Halua casi no recuerda nada excepto su espalda, pero su madre solía prepararles dulces y tenían un invernadero y un gatito, lo cual indica cierto grado de estabilidad económica.

Sin embargo, ambos padres fallecieron en un accidente cuando los mellizos contaban solo con ocho años. Qué fue exactamente lo que sucedió, lo desconocemos. Tras aquello, el Laboratorio acogió a los hermanos y vivieron durante dos años en su interior, completamente aislados.

Halua, al contrario que Emil, maduró pronto y se esforzó por comportarse como una buena hermana mayor. Llevada por el sentido de la responsabilidad, abrió los ojos a un mundo de adultos y se intentó hacer cargo de la difícil situación. En el Laboratorio solo se hablaba japonés, un idioma que ninguno de los dos conocía bien (y no, no conocemos el idioma nativo de Emil y Halua), por lo que pronto se encontraron aislados del resto de chiquillos.

Halua abrazó esa posición periférica para observar y así se dio cuenta de que había algo extraño en el lugar.  Los niños con los que compartía habitación iban desapareciendo cada cierto tiempo, pero no se hablaba de adopciones ni de nada similar. Como para sustituir esta ausencia, se les asignó a una mujer para que cuidara de ambos, les leyera cuentos y comiera de vez en cuando con ellos mientras les traía chocolatinas y diversos dulces. Pero no se les permitía salir al exterior; su mayor entretenimiento era someterse a pruebas, hacer ciertos test en un ordenador y Emil intentaba mantener un buen humor contando las nubes que pasaban por las ventanas, tocando música en un piano o, curiosamente, repitiendo siempre un mismo dibujo. Pronto fueron los únicos niños del Laboratorio, un lugar donde todos, incluso la mujer que se ocupaba de ellos, vestían con túnicas blancas.

Halua, que tenía una mente aguda, no se atrevía a poner escrito por sus pensamientos, segura de que estaban vigilándola. Ni siquiera era capaz de susurrarle a su hermano que no confiara en los adultos, porque temía que hubiera algo en la habitación donde dormían que pudiera registrar su conversación. Y, a pesar de todo, quería creer que podría estar a salvo. Que quizá tenían una aliada. En el relato hay cierto momento en que, llorando, se abraza a la mujer que les cuida, a quienes se refieren como Sensei, y piensa:

Eh, Sensei. ¿Estás de nuestro lado? ¿Puedo creer que eres diferente a los otros adultos?

Halua, después de todo, solo tiene diez años. Es demasiado pequeña para llevar el peso del peligro que nota sobre sus cabezas. Pero no es capaz de engañarse. No del todo. Nota un olor químico en la bata de la mujer y, como para intentar convencerse, pregunta seguido, después de que la mujer acaricie su cabello con suavidad:

—¿Me quieres?

—Sí. Te quiero, Halua. A ti también, Emil.

Entonces, quédate de nuestro lado. No nos traiciones. Protégeme.

Halua hacía bien al no confiar. Un día la separaron de su hermano, la hicieron pasar por toda clase de desagradables exámenes físicos y le dijeron que estaba enferma, que necesitaba ser operada. Ella supo de inmediato que era una mentira, porque no se encontraba mal, y mientras intentaba resistirse su único pensamiento era encontrar a Emil, no para que la ayudara, sino para sacarlo de aquel lugar antes de que le hicieran daño.

—Incluso si fallamos, tiene un hermano, ¿verdad? Un familiar directo debería tener posibilidades.

Pudo sentir su sangre tornarse hielo en sus vanas. Iban a matarla. Y a Emil, también.

Pero no, para Halua tenían un destino distinto a la muerte. Cuando despertó, estaba clavada a la pared de una habitación. Le dijeron que era la esperanza de la humanidad, nada menos que el Experimento Nº 6, pero Halua solo se dio cuenta de que su cuerpo era monstruoso, cadavérico. Su cara… ¿acaso podía considerarse tal? No podría presentarse nunca ante Emil, porque era un nuño asustadizo y huiría de ella.

Pero entonces recordó que también querían usarlo a él. Halua, siempre digna hermana mayor, escapó de su prisión con la intención de salvar a Emil antes de que lo convirtieran en un monstruo. Era tan monstruosamente fuerte, pues había sido creada para ser un arma invencible (hecho que luego se reflejará en Emil y su lucha contra los aliens) que nadie podía detenerla. Ni siquiera la mujer que cuidó de ellos logró calmarla interponiéndose en su camino. Halua la asesinó en un ataque de rabia y desesperación, porque aunque pidiera perdón, los había traicionado.

Después, la confrontaron a su hermano.

Un hermano que se había convertido en el Experimento Nº 7. Como la Medusa de la mitología griega, todo aquello —vivo— que veía se transformaba de inmediato en piedra.

Y, tras pedirle perdón, Emil la petrificó porque le habían dicho (y había visto) que era peligrosa. Con todo, su poder no era lo suficiente inmediato y Halua todavía podría haberlo eliminado de haber querido. Sin embargo, la niña aceptó su destino, agradecida, porque sentía que no era capaz de controlarse a sí misma y temía hacerle daño. Así pues, esperó durante miles de años… A que se diera un nuevo encuentro.

No sabemos cómo o cuándo cambiaron a Emil. Probablemente fue al mismo tiempo que a su hermana. En cualquier caso, se quedó sin su protectora y, a ciertos rasgos, dejó de ser un humano corriente. Para empezar, su crecimiento y envejecimiento se detuvieron tanto física como mentalmente. Lo sabemos en parte porque, si hubiera sido un Replicante, no habría mantenido la maldición de sus ojos —que se habría efectuado sobre su original, igual que la Kainé original no era hermafrodita—.

Esos años no se notarán demasiado a pesar de que llegará a superar el milenio. Con todo, asumiendo que Emil siempre estuvo aislado, supongo que es comprensible que mantuviera cierta actitud infantil. Además, por lo que hemos visto, Emil era un niño extraordinariamente puro. Sacrificó a su hermana por el bien de la gente que lo mantenía encerrado y no culpó a la gente que lo condenó a una eterna ceguera.

Pero ¿qué fue lo que hizo hasta que conoció a NieR?

No tenemos muchos datos, al menos no durante la desaparición de la Humanidad original. Pero el primer disco de los Drama CD, concretamente el track 09, nos cuenta que siguió en el Laboratorio durante un tiempo, y que le gustaba pasearse entre los científicos para ofrecerles escuchar música. Una mujer, distinta a la que les había cuidado hasta entonces, se preocupaba en particular por él. El resto lo consideraba un arma útil, una buena defensa por si Halua alguna vez se libraba de la petrificación, pero no se le cuidaba demasiado.

Entonces, un tal Yura Masayoshi, un golpista de una pequeña organización llamada Ryuu no Kai que derribó a la Organización Hamelín y se hizo con sus armas, atacó la institución. Buscaba a Emil. Para que dejara de matar científicos, Emil se apresuró a entregarse. Su amabilidad fue recompensada con la brutalidad de Yura, que por poco lo estranguló antes de neutralizarlo con un arma mágica.

Yura arrastró a Emil al campo de batalla, donde Red Eye (el líder de la Legión) estaba dejando contra las cuerdas a la organización del golpista. La idea era que Emil petrificara a Red Eye, puesto que los intentos por capturarlo para experimentar con él (o ella) parecían imposibles. Emil protestó; si miraba a Red Eye, también petrificaría al resto de hombres que estaban luchando contra la Legión que servía al mismo.

La respuesta de Yura fue arrancarle la venda que usaba para los ojos. Cuando Emil, horrorizado, vio que comenzaba a petrificar a hombres inocentes, logró hasta cierto punto retener su maldición mediante las lágrimas, que le emborronaban la vista. Yura no perdió el tiempo y le inyectó una droga que lo hizo tornarse berserker y empezar a petrificar sin descanso.

Yura escapó con algunos supervivientes. Su futuro es bastante incierto, pero sabemos que se trata de nada menos que Tyrann, que infectaría más tarde a la Kainé que conocemos durante los eventos de NieR. Eso es historia, sin embargo, para otro artículo. Y vaya artículo. Todos estos incidentes coincidieron con ciertos encuentros de los originales NieR (Brother), Yonah y Kainé, entre otros personajes. ¡Emil no los conoció por algunos metros!

Lo que fue de Emil tras esto es difícil de determinar en detalle. Un informe del Track 19 de Devola y Popola —las originales de NieR, no las de Automata— nos explica que se suponía que había que eliminar a Emil, pero que aún podía ser útil para detener al Experimento Nº 6.

Y hasta aquí llega el primer artículo sobre Emil. En el siguiente, por fin, podremos examinar su personalidad y diversos finales durante los eventos de NieR, con su terrible conversión y sus intensos sentimientos por el protagonista.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.

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