Los hechos históricos tras El Príncipe de Egipto

Creo que todos los que hemos visto El príncipe de Egipto solemos coincidir en que es una maravilla artística. No solo tiene un arte inolvidable, con escenas que se graban a fuego en la retina del ojo, sino personajes creíbles, música soberbia y hace un gran trabajo adaptando un mito de la Biblia. Es una prueba más de que la animación es un campo de trabajo donde el arte puede florecer tan bien como en cualquier otro sitio.

Sin embargo, suele darse el caso de que la religión nunca ha sido la mejor referencia para crear una Historia objetiva y coherente. Sin ir muy lejos, la Biblia tergiversa muchos hechos para adoptarlos a tradiciones mágicas o mitológicas. El «problema» es que la Biblia es el libro más leído del mundo y las películas que adaptan sus versiones de la Historia terminan por afectar al imaginario colectivo. 

Y como siempre es divertido averiguar qué pasó y qué no, ese ejercicio que tan a menudo realizamos con Disney y sus azucaradas adaptaciones históricas como Pocahontas, vamos a adentrarnos en el mundo de Egipto, los «esclavos» y las cosas que pasaron y las que no.

¿Existió Moisés?


No se sabe. Posiblemente no. Lo más probable es que su imagen se construyera sobre el trasfondo de un líder hebreo que sí fuera histórico. El caso es que es difícil hablar de un hombre cuya historia es pura mitología y cuya gran hazaña, el Éxodo, o la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto, no existió. Moisés, casualmente, tiene una historia muy similar a la de Sargón I de Acad. Atentos, pues, a la historia que narró el propio Sargón en tablillas:

Mi madre fue una gran sacerdotisa, a mi padre no lo conocí […]. Mi madre me concibió, en secreto[….] me dejó en una cesta de junco, sellada con betún […] El río me llevaba y me llevó a Akki […] me tomó como su hijo […] Ishtar me concedió su amor.

¡Y con la ayuda de la diosa más afamada de Mesopotamia se convirtió en nada menos que rey de su pueblo! En su leyenda se incluyen sueños proféticos con ríos de sangre (de qué me sonará esto) entre otra mucha propaganda política. Pero no os soprendáis, porque la Biblia bebe muchísimo de Mesopotamia. Ni siquiera Noé o el Diluvio son originales… Entre muchas otras cosas.

La Biblia da detalles sobre el recorrido del pueblo por distintas localidades, y en ninguna se han encontrado restos de cientos de miles de huidos. Y creedme que alguno tendrían que haber dejado.

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