La heterosexualidad inexistente en Naruto

La heterosexualidad inexistente en Naruto

Éramos unos críos desamparados, sedientos de amor

Hace unas semanas nos llegó la siguiente pregunta al Curious Cat referida a Naruto:

¿Por qué dice Suzume que se insiste en la heterosexualidad de los protagonistas? ¿En algún momento Naruto y Sasuke han expresado sentimientos amorosos el uno por el otro? Creo que queda claro que lo de ellos es una relación de amistad o casi como si fueran dos hermanos aparte de la rivalidad entre ellos y que por ello sienten respeto.

Podría haber respondido en un par de párrafos, pero dado que es un tema que me interesa bastante, decidí escribir una respuesta más extensa en forma de artículo, y ¡aquí está!

Aviso: en este artículo se tratarán spoilers de todo Naruto, incluyendo películas y novelas.


Naruto es una de esas series que, tras acabar su trama, se molesta en mostrarnos cómo el protagonista y la mayoría de su entorno acaban emparejados en, como no puede ser de otra forma, relaciones heterosexuales. El hecho en sí, más allá de negar un posible ejemplo de diversidad y de parecer perseguir la reproducción, (porque ¡cómo vamos a continuar la franquicia si no!) no sería malo.

Si esas relaciones estuvieran bien construidas, claro. O construidas, a secas.

Podría extenderme a hablar de todas las parejas endgame, pero la pregunta habla específicamente de “los protagonistas”, así que me centraré en cómo se desarrollan las parejas de Naruto/Hinata (Naruhina) y Sasuke/Sakura (Sasusaku) para, posteriormente, ver cómo se trata la relación entre Naruto y Sasuke y compararlas.

Heterosexualidad Inexistente


En la respuesta que Suzume dio en cuanto a su opinión sobre Naruto, destacaba la “insistencia de la historia por la heterosexualidad inexistente” y aunque es evidente que Naruto se siente atraído por las chicas, creo que el Naruhina es el mejor ejemplo.

Es indudable que a Hinata le gusta Naruto; la forma que tiene de comportarse desde el arco de los exámenes chûnin nos da pistas mucho antes de que llegue a exteriorizar esos sentimientos en voz alta. Hinata quiere ayudar a Naruto, animarle. Le tiene como meta y figura a imitar para evolucionar como persona. En su mundo ideal bajo los efectos del Tsukuyomi infinito, además de contar con Neji aún vivo, ella y Naruto están enamorados. En la película Road to Ninja, donde los personajes tienen personalidades o gustos opuestos a los del canon, sus sentimientos por Naruto siguen estando ahí. ¿Cuál es el problema, entonces? Que esos sentimientos, que se muestran tanto a la audiencia como al propio Naruto, nunca tienen una verdadera respuesta por parte de Naruto. No es que sean rechazados; simplemente no se reflexiona sobre ellos.

La escena de la confesión de Hinata durante el ataque de Pain a Konoha es un ejemplo claro. Hinata se muestra dispuesta a proteger a Naruto, e infundada por el valor de haberse interpuesto entre él y la persona que acaba de arrasar su hogar, abre su corazón y se declara de manera que no deja lugar a las dudas:

[…] ¡Por eso no temo morir protegiéndote! Porque te quiero.

La respuesta a esta declaración es que Naruto se consume por la ira y se rinde al Kyûbi cuando Pain ataca a Hinata, aparentemente matándola. Si bien contemplar la supuesta muerte de quien se le acaba de confesar influye en Naruto, su reacción probablemente hubiera sido similar, aunque menos intensa, incluso si Hinata no se hubiera declarado.

Que Naruto esté a punto de romper el sello por completo nos da una idea de que Hinata es importante para él… aunque no se especifica en qué sentido. Y cuando Naruto regresa victorioso a la Villa, quien corre a abrazarle es Sakura, mientras Hinata se queda observando en la distancia, entre el resto de habitantes de Konoha, aliviada al ver que su amado se encuentra bien. Naruto ni siquiera se acerca a ella para comprobar qué tal está después de haber creído ver cómo sacrificaba su vida por él.

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La historia plantea una oportunidad perfecta, ya no para que Naruto de pronto olvide su crush por Sakura y corresponda a Hinata, sino para que Naruto reconozca a Hinata y sus sentimientos a secas. Pero igual que la confesión vino, se fue. No afecta a la trama a largo plazo, ni, lo que es más importante en este caso, a la relación entre los personajes. Una oportunidad no perdida, sino desperdiciada.

Y no es la única.

La siguiente interacción relevante entre los dos ocurre ya iniciada la guerra, nada menos que 17 tomos más tarde.

Hinata, de nuevo, se interpone para proteger con su vida a Naruto. Sin embargo, quien acaba muriendo en esta escena, y esta vez de verdad, es Neji, que intenta defenderles a ambos. Y es un Neji moribundo el que le debe recordar a Naruto, porque al parecer no le ha quedado suficientemente claro:

Naruto… Hinata está dispuesta a morir por ti… Has de ser consciente de que más de una vida depende de ti.

Una forma perfecta para refrescar al lector y a Naruto que Hinata le quiere, ¿verdad? Efectivamente… si Neji no dijera también que la suya era una de esas vidas y reflexionara acerca de cómo Naruto fue quien hizo que se deshiciera de las ataduras del destino y quien le ha hecho experimentar por fin la libertad de la que hablaba su padre. Es decir, se resta el peso emocional que podría haber llegado a tener el Naruhina para centrarse en la relación entre Naruto y Neji.

La escena continúa, esta vez aparentemente por el buen camino, para desarrollar el romance. Gracias a Hinata, Naruto puede superar el golpe de la muerte de Neji y, con el espíritu renovado, le coge de la mano para compartir el chakra del Kyûbi con ella.

Un detalle que se me hace muy curioso es que justo aquí el manga decide hacer un salto para mostrar a Sasuke, que se encuentra a kilómetros de distancia, notando este chakra y a Orochimaru diciendo para sí que Sasuke, a pesar de las apariencias, está preocupado por Naruto. Y aunque evidentemente la reacción de Sasuke sea ante este chakra tan particular, casi llega a parecer que a lo que reacciona es a Naruto e Hinata cogidos de las manos, incluso en la distancia.

Pero no quiero desviarme; a fin de cuentas esta escena es indiscutiblemente Naruhina, ¿verdad?

Sí, y no.

Un gesto que podría hacerse significativo, compartir chakra, se torna casi anecdótico porque entonces Naruto se separa y comparte su chakra con todo el resto del ejército, formado en su mayoría por gente a la que él ni siquiera conoce. Es decir, cada detalle simbólico relacionado con Hinata acaba diluyéndose en un contexto más genérico y masculino y, una vez más, Naruto pierde la oportunidad de ofrecer una respuesta, sea la que sea, a los sentimientos de Hinata. Le da las gracias por darse cuenta de que su vida está conectada con la de otros, sí, pero no se diferencia en mucho del agradecimiento que dio a Neji. No hay nada específico para ella exceptuando el cogerse de la mano, que dista mucho de ser una confirmación de reciprocidad o de reconocimiento.

Y fin. No hay ninguna otra escena relevante entre ambos en los 8 tomos restantes de la serie. Cuando Naruto está muriendo después de que le hayan extraído el Kyûbi, quienes están a su lado intentando salvarle son Sakura y Gaara. Simbólicamente, Hinata intenta alcanzarlos, pero se queda atrás. Por tanto, ni siquiera se nos llega a mostrar su reacción cuando la vida de Naruto pende de un hilo, momento que protagoniza Sakura.

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Resulta curioso que ninguna de las “parejas” representadas en esta escena acabe siendo canónica, a pesar de la carga emotiva que acarrea.

 

Sí, vemos a Hinata preocupándose por Naruto, o imaginándose junto a él en el mundo del Tsukuyomi infinito, como ya dije. Pero es que los sentimientos de Hinata nunca han sido el problema, sino los de Naruto. Porque no los tiene, no en el mismo sentido. A estas alturas, a Naruto le sigue gustando Sakura, como se demuestra cuando el Cuarto Hokage se incorpora a la batalla y le pregunta a su hijo que si Sakura es su novia.

—Gracias por curar a Naruto. ¿Eres su novia?

—Eh. Esto… ¡Sí, podría decirse que sí!

Sakura, evidentemente, no se lo toma muy bien, pero los sentimientos de Naruto están más que claros.

Con estos antecedentes, encontrarte en el último capítulo del manga que Naruto e Hinata tienen dos hijos juntos resulta, cuanto menos, sorprendente.

La película de Naruto the Last, en la que se hace hincapié en la incapacidad de Naruto para reflexionar sobre los sentimientos explícitos de Hinata, actúa como puente entre un Naruto que claramente no alberga sentimientos románticos hacia ella y un Naruto que acaba casándose con ella. De nuevo, la historia ofrece una oportunidad perfecta para el romance (aún más teniendo en cuenta que el conflicto emocional más importante de Naruto, hacer que Sasuke vuelva a la Villa, ya está resuelto).

Y, de nuevo, oportunidad desperdiciada.

En esta película nos presentan a un ninja que vive en la Luna y que pretende terraformar de nuevo el mundo como castigo a los ninjas terrestres por haber empleado mal el chakra. Y aun así, me pareció infinitamente más surrealista el desarrollo del Naruhina que cualquiera de las cosas relacionadas con la Luna.

Lo peor de todo es que habría sido muy sencillo presentar una evolución creíble. Ahora que Naruto es tan popular que hasta chicas de otras villas se acercan a darle regalos por el equivalente ninja a la Navidad, ¿qué mejor que hacerle reflexionar sobre cómo Hinata siempre ha estado ahí, mucho antes de que se convirtiera en el héroe del mundo, y que por tanto, sus sentimientos son genuinos e independientes de su popularidad actual?

Bueno, pues al parecer una mejor idea es hacer que Naruto caiga bajo una técnica ilusoria del enemigo que le haga revivir en bucle las tres o cuatro escenas significativas que ha tenido con Hinata. Y que sea gracias a eso, no a la confesión en sí de Hinata o al recordatorio de Neji, por lo que se da cuenta de que Hinata está enamorada de él. Y él de Hinata. Repito, no a través de una reflexión interna o de una conversación con otra persona, sino a través de una técnica ilusoria del enemigo que afecta a sus recuerdos. Y a partir de entonces Naruto tarda menos de un día en confesarse a Hinata y actuar como si fuera el amor de su vida, hasta el punto de llegar a decir al final de la película que quiere pasar el resto de su existencia junto a ella antes de darle un beso. Como si se tratase de una princesa Disney, pero con técnicas ninja del espacio exterior de por medio. Es decir, un despropósito.

El problema del Naruhina en The Last, aparte de lo innecesariamente forzado, es que, como evidentemente no ha tenido casi desarrollo previo, se ve obligado a tomar prestados elementos de otras relaciones de Naruto que sí se han establecido como importantes en la historia.

Naruto siempre había dicho que los primeros vínculos que creó fueron con Iruka y Sasuke; ahora, de pronto, se incluye a Hinata en el grupo de gente que hizo que no se consumiera en la soledad.

Sasuke, tras la segunda batalla en el Valle del Final, reflexiona sobre cómo a pesar de todo lo que ha hecho, Naruto nunca se dio por vencido con él y le sigue queriendo. En The Last, Naruto reflexiona sobre cómo a pesar de haber ignorado los sentimientos de Hinata durante tanto tiempo, Hinata nunca se dio por vencida y le sigue queriendo. 

Sasuke y Naruto son descendientes del Ermitaño de los Seis Caminos, lo cual les concede un estatus privilegiado y especial respecto al resto. Así que de pronto los Hyuuga y, por tanto, Hinata, son descendientes del hermano del Ermitaño, que fue quien se quedó viviendo en la Luna para vigilar que el Jûbi no volviera a despertarse. (Nota aparte, no alcanzo a entender cómo es que descienden de alguien que ni siquiera vive en el mismo planeta, pero a quién le importa, a los guionistas encargados de la película claramente no).

Sasuke y Naruto combinan sus poderes y sus chakras, de colores complementarios, durante la pelea contra Obito y Madara, así que por supuesto Naruto e Hinata tienen una escena similar cuando se preparan para destruir el arma que va terraformar el planeta.

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Que el chakra de Sasuke sea morado se justifica porque su Susano’o es de ese color. Que el de Hinata de pronto sea también morado no tiene sentido (sus ataques siempre han tenido el color azul habitual del chakra), más allá de que se quiera hacer un paralelismo con Sasuke.

 

Y la película no solo debe insistir en presentar aspectos que no se han introducido o siquiera dejado entrever previamente, sino que queda obligada a hacer de menos vínculos que sí se han establecido antes, como los sentimientos de Naruto hacia Sakura. Unos que aparecen ya en el primer tomo y se mantienen hasta, mínimo, el 66. No solo se los tacha de mero crush juvenil para ensalzar a Hinata como el amor verdadero de Naruto, sino que incluso se los intenta presentar como no genuinos:

—Naruto, me dijiste hace mucho tiempo que me querías, ¿verdad?

—…

—Pero era únicamente porque a mí me gusta Sasuke, ¿no? No querías perder ante él.

Lo cual, si has estado siguiendo la serie, carece de sentido, porque:

a) Sasuke nunca demostró tener interés por Sakura, con lo cual competir con él al respecto no tiene base alguna y

b) siguiendo ese razonamiento no hay motivo por el que Naruto no podría haberse enamorado de Ino o cualquier otra kunoichi de la escuela.

De todas las cosas de las que se debe apropiar y/o destruir la película para justificar el Naruhina, sin duda alguna la que más molesta es el atacar de esa manera a la relación entre Naruto y Sakura. Y es que si ellos hubieran acabado juntos, no estaría teniendo que escribir un artículo tan largo, porque la historia sí se molesta en desarrollarlos con un vínculo que crece y evoluciona. No solo eso, esta pareja establecería un claro paralelismo con Minato y Kushina (probablemente la relación romántica representada en mejores términos de toda la serie), con Kushina deseando que Naruto, en el futuro, se busque a una chica que sea como ella. Y no haría falta que Minato pensara que Sakura se parece a su esposa para que el lector se diera cuenta de que Sakura se asemeja a Kushina bastante más que Hinata o cualquier otra chica de Naruto. Con lo cual, además de tener más coherencia narrativa, presentarían a mayores un valor simbólico del que el Naruhina carece, y ver cómo se hace de menos solo para poner encima de la mesa una pareja que no ha tenido desarrollo porque no se ha querido es una falta de respeto.

Y sí, es cierto que el Narusaku presenta el escollo de que Sakura, si bien quiere a Naruto, no lo hace de forma romántica; pero como estamos viendo, que un amor sea unidireccional no parece impedimento para que dos personas puedan acabar juntas en este universo.

Sasuke y Sakura


Con Sasuke y Sakura no quiero entrenerme tanto porque, si la forma de justificar el Naruhina eran burda, aquí la historia ni siquiera lo intenta en serio. De hecho, lo que parece intentar crear es una “pareja” que solo le sirva de sufrimiento y castigo a Sakura quién sabe por qué.

Es cierto que el enfoque va por buen camino durante la primera parte de Naruto. Cuando Sakura se confiesa para evitar que Sasuke se vaya de Konoha, este la rechaza e incluso la llama pesada. Sin embargo, resultaría creíble que esta relación pudiera arreglarse en un futuro. Al fin y al cabo, aparte de ser un borde, Sasuke le da las gracias por sus palabras y solo la deja inconsciente, cuidadosamente tumbada en un banco, porque ella amenaza con avisar a alguien para que le pare los pies.

Sin embargo, el desarrollo del Sasusaku está truncado, va cuesta abajo y sin frenos en la segunda, y considerablemente más larga, parte de la historia. Aquí Sasuke no tiene ninguna consideración con Sakura; no la considera relevante en primer lugar. Incluso cuando el equipo 7 vuelve a reunirse durante la guerra y a luchar juntos, a Sasuke no le importa su antigua compañera. Sakura misma se da cuenta de que Sasuke no tiene problemas con dejarles morir a Kakashi o a ella durante los combates contra Madara y Kaguya porque “estorban”.

En esta parte final de la historia se insiste en la incondicionalidad del amor de Sakura para intentar que Sasuke recapacite y poder justificar su emparejamiento. Una cosa que me llama la atención es el ejemplo de que ella le sigue queriendo a pesar de que intentó matarla. Convenientemente se omite que Sakura fue quien propició este hecho al ir a buscarle con el objetivo de acabar con él, por considerar que se había sumido demasiado en la oscuridad como para poder salvarle de otra forma. El plan que idea en su momento Sakura para matar a Sasuke es lo bastante elaborado como para omitir su importancia tanto para la historia como para el personaje, incluso si no salió bien. Es decir, el recurso que se lanza casi a la desesperada, apelar a la incondicionalidad de los sentimientos de Sakura, no tiene sentido siquiera porque la historia nos ha demostrado que no es cierto. Sasuke en reflexiones posteriores considera, y con razón, que la única persona que nunca se rindió con él fue Naruto.

La última apelación directa que se hace al Sasusaku es la confesión de Sakura después de que Sasuke haya revelado sus planes para reformar el mundo ninja.

¡Sé que no hay nada que pueda hacer, a pesar de lo mucho que te quiero, a pesar de lo mucho que me importas, Sasuke! No puedo llegar a ti, ni pelear contigo. Solo puedo quejarme, suplicar y llorar una vez más. Es algo patético, ¿verdad? Pero… pero… ¡Sasuke! Si existe aunque sea un rincón en tu corazón que piensa en mí… ¡por favor no vuelvas a irte! Si te quedas sé que algún día podremos estar como en los viejos tiempos…

Si se compara con la declaración de Hinata a Naruto, que mostraba al personaje bajo una luz positiva e incluso heroica, al haberse confesado mientras intenta proteger a su ser amado, la de Sakura resulta casi humillante, como ella misma reconoce. Y no solo la coloca en una posición delicada, sino que la reacción de Sasuke es. Bueno.

Ni siquiera que lo hiciera para evitar que interfiera en su combate con Naruto justifica esta clase de violencia, porque Sasuke cuenta con técnicas ilusorias mucho menos agresivas. Por si esto no fuera suficiente, Sasuke deja bastante claro la opinión que tiene respecto a este romance:

—Sakura quería salvarte en todo momento.

—Y qué sugieres, ¿que juegue a los enamorados? No hay ningún motivo por el que pueda enamorarme de ella y viceversa.

Los sentimientos de Sakura, por tanto, son correspondidos con indiferencia, desprecio e incluso violencia. 

Sí, después de su combate con Naruto, Sasuke le pide perdón “por todo”, haciendo que su relación mejore. Y cuando Sasuke se va de la Villa rumbo a su viaje de redención, comparte una escena con ella en la que se pueden intuir los brotes verdes de la restauración del vínculo, pero es algo tan breve después de todo lo que ha ocurrido que difícilmente podría considerarlo como una justificación para un romance. Menos aún cuando, hasta donde sé, ni siquiera tienen un equivalente a The Last que intente convencerte de que pueden acabar juntos, si es que la relación que terminan por «disfrutar» puede denominarse así siquiera. 

Como dato anecdótico para terminar, en el universo de Road to Ninja, donde las personalidades están cambiadas, aunque a Hinata le siga gustando Naruto a Sakura no le interesa Sasuke, Y Sasuke, por su parte, de pronto se encuentra atraído no ya solo por Sakura, sino por las chicas en general.

Y es que si bien es cierto que a Naruto le gusta Sakura y de vez en cuando le vemos comentando lo guapa que le parece alguna chica, Sasuke no demuestra ninguna clase de interés, sea del tipo que sea, por las mujeres en el canon.

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La escena del sexy jutsu es fanservice puro y duro usado además de forma cómica, y no se trata del Sasuke de verdad, pero no deja de ser interesante el contraste entre estas viñetas (que ocurren en dos capítulos seguidos). El único momento claro en el que se nos muestra a Sasuke incómodo por la cercanía de otra persona es con Karin, es decir, una mujer.

 

Finalizando, el problema que tiene Naruto a la hora de desarrollar las parejas endgame de sus protagonistas es que por parte de ellas los sentimientos están claros, pero por parte de ellos, la historia no aprovecha el potencial de las pocas oportunidades que se le presentan (como es el caso de Naruto) o directamente las echa por tierra (como es el caso de Sasuke). El resultado, pues, es pobre y forzado; relaciones que funcionan a nivel unidireccional hasta que la serie parece darse cuenta de que tiene que justificar un final cuyas bases nunca se han asentado y araña e inventa lo que puede. De ahí que no sea raro que se hable de “heterosexualidad inexistente”.

Y esto es triste porque no solo le hace un flaco favor a las parejas en sí, sino que también se lo hace a la historia en general. Uno de los conceptos centrales en Naruto es la importancia de los vínculos, ¿y cómo se supone que vas a defender esa idea si te niegas a desarrollar en condiciones dos relaciones que tienen que ver con tus dos (tres, si contamos a Sakura) personajes principales?

Características del romance


Al haber analizado en primer lugar las parejas endgame podemos hacernos una idea de los elementos que la narrativa de Naruto considera característicos y positivos a la hora de representar sentimientos indiscutiblemente románticos:

  • Admiración hacia la otra persona desde la tierna infancia
  • El ser amado como inspiración y meta para el crecimiento y transformación personales
  • Deseo de “alcanzar” a la otra persona para caminar a su lado
  • Disposición para sacrificar la vida
  • Incondicionalidad absoluta a pesar del posible daño causado por parte del interés amoroso o de influencias y opiniones externas

En resumen, se trata de un amor bastante idealizado y, en ocasiones, sufrido por parte de la persona que ama. Es, quizás, esperable teniendo en cuenta que los sentimientos analizados han sido los de los personajes femeninos y el mundo de Naruto es indudablemente machista.

Pues bien, todas y cada una de estas características se dan en la relación entre Naruto y Sasuke, a unos niveles mucho más profundos, intensos y significativos para la historia. Y, lo que me es más importante en este caso, de forma mucho más recíproca.

Pero empecemos desde el principio.

“Éramos unos críos desamparados, sedientos de amor”


El tercer capítulo del manga, cuando el lector ya se ha familiarizado con su protagonista y sus metas, presenta a su interés amoroso y a su “rival”. Y es en este capítulo también en el que sale el beso más famoso de todo Naruto.

Está, por supuesto, planteado de forma cómica. Y aunque se trata de una forma bastante peculiar de introducir el antagonismo entre Naruto y Sasuke, podría haberse quedado como algo meramente anecdótico. No obstante, la historia recupera la escena más adelante, tanto en momentos donde se insiste en su cariz humorístico (Kurama, para meterse con Naruto, le recuerda que la única persona a la que ha besado es Sasuke) como en otros más emotivos (entre los flashbacks que tiene Sasuke antes de “morir” en brazos de Naruto en el País de las Olas o los que tiene durante su primera pelea en el Valle del Final, porque Sasuke piensa que Naruto le besó a propósito, incluso si solo fue para molestarle). Sin importar la intención original que tuviera, este beso acaba convirtiéndose en un hecho lo bastante simbólico como para recordarlo más veces que, por ejemplo, la declaración de Hinata.

Más tarde, Sakura le confiesa a “Sasuke” (que en realidad es Naruto disfrazado) que está dispuesta a todo para que él le reconozca, porque está enamorada de él… y Naruto piensa que ahora por fin es consciente de por qué le gusta Sakura. La escena es un tanto ambigua tras un primer vistazo (¿A Naruto le gusta Sakura porque se identifica con ella estando enamorada de Sasuke? ¿Porque ambos, cada uno a su modo, buscan que Sasuke les reconozca? ¿O porque admira esa voluntad de sacrificio por el ser amado, aunque esté enfocada hacia alguien que no es él?), pero es importante al ser la conversación que introduce la idea del interés amoroso como meta y motivación, justo antes de que todo el Equipo 7 exponga sus objetivos vitales ante Kakashi.

Y aquí es donde hay que dejar claro que una de las mayores motivaciones de Naruto, sino directamente la mayor, es Sasuke.

Cierto, de forma explícita se nos dice que quiere ser Hokage y que todos reconozcan su fuerza, pero lo que Naruto más desea obtener de este título no es poder político para cambiar Konoha. Lo que busca es el cariño, respeto y aceptación que el resto de la Villa le ha negado desde que tiene uso de razón. Es decir, conseguir un reconocimiento hacia su persona que le permita dejar atrás la soledad que acaba consumiendo a otros personajes como Gaara o Toneri.

¿Y cuál es el reconocimiento que Naruto más ansía, por encima del de cualquier otra persona de Konoha?

[Naruto] sigue los pasos de Sasuke desde que estaban en la academia, y durante todo este tiempo, más que tu aprobación o la mía… lo que Naruto busca es que Sasuke reconozca lo que vale.

Interesante paralelismo con la confesión de Sakura, sobre todo porque viene de parte de Kakashi, alguien que lo está observando desde fuera.

No solo es Sasuke la persona que Naruto desea más que le acepte como igual (porque el reconocerle como persona ocurre bastante pronto en la historia), sino que ser Hokage es un objetivo que llega a difuminarse en favor de Sasuke cuando ambas cosas parecen estar en conflicto.

—¿Tu sueño no era convertirte en Hokage? En vez de malgastar tu tiempo persiguiéndome deberías haberlo aprovechado para entrenar, ¿no crees?

—Si alguien es incapaz siquiera de salvar a un amigo no merece ser Hokage.

Naruto llega hasta el punto de renunciar a ser Hokage y predisponerse a morir con Sasuke cuando este ha caído tan bajo que hasta Sakura considera que sus actos son imperdonables. E incluso durante su combate final (una de las pocas veces en las que son realmente rivales, al estar luchando por un mismo objetivo) Naruto no solo pelea por su ideología, pelea por el mismo Sasuke: Sasuke persigue un concepto de Hokage que requiere vivir una eternidad de soledad y odio. Y Naruto no está dispuesto a que se condene de esa forma, no después de saber lo que es no tener a nadie.

Que, cuando se trata de Sasuke, Naruto deje de lado su carrera como Hokage una y otra vez es de esperar. Al fin y al cabo, a partir de la deserción de Sasuke en el tomo 21, el principal propósito de Naruto hasta el final de la historia pasa a ser recuperar a su amigo.

Tsunade le encarga la misión de ir a por Sasuke, pero es el ruego de Sakura, pidiéndole que le traiga de vuelta a la Villa, lo que hace que Naruto tenga este cambio de objetivo de forma definitiva. Se quiere excusar, por tanto, con que es el gesto definitivo de amor de Naruto hacia Sakura. “La promesa de toda una vida” no solo le supone apartar su sueño personal para priorizar la súplica de Sakura, sino que volver a tener a Sasuke cerca reduce sus posibilidades románticas con ella.

Por supuesto, esta promesa es importante (Naruto se refiere a ella indirectamente varias veces, haciendo hincapié en que su camino como ninja es nunca desdecirse de su palabra), pero sería un análisis superficial el creer, por más que se haya intentado contar así, que lo que hace Naruto es solo porque crea que se lo debe a Sakura.

 Sakura… está claro que Sasuke te importa mucho. Sé por lo que estás pasando ahora mismo. Lo entiendo muy bien…

Si bien los argumentos que da Sakura para que Sasuke no se vaya se centran o bien en que la venganza no le hará feliz o bien que al menos le permita acompañarlo, los de Naruto siguen un camino totalmente diferente.

¿De verdad piensas que [Orochimaru] te hará más fuerte a cambio de nada? Quiere usar tu cuerpo como receptáculo. Es posible que no vuelvas. Es posible que te mate. ¿Crees que voy a dejarte marchar así sin más? […] No puedes hacer esto. Te llevaré de vuelta aunque sea a la fuerza.

Que Naruto le de tanta importancia al precio que Sasuke parece dispuesto a pagar resulta llamativo dado el evidente subtexto sexual que tiene el que Orochimaru esté tras el cuerpo de Sasuke.

No es algo puntual: cuando se enfrenta a Orochimaru en el Puente del Cielo y la Tierra, Naruto bulle de rabia al escucharle decir “mi Sasuke”.

Sasuke no te pertenece. No vuelvas a hablar de Sasuke como si fuera tuyo y menos delante de mí.

Naruto suele recurrir al chakra del Kyûbi como respuesta al ver a un ser querido siendo atacado o al sufrir emociones negativas muy intensas. Aquí el ser querido en cuestión ni siquiera se encuentra en escena. Y a pesar de que solo con ver a Orochimaru Naruto ya está usando el chakra del zorro, es al escucharle tratar a Sasuke como suyo cuando pierde el control, activando hasta cuatro colas y dejando que el odio se imponga sobre su conciencia.

Y durante su reencuentro con Sasuke, Naruto le repite su preocupación ante el sacrificio que pretende hacer.

Y es que a estas alturas, Naruto aún no termina de comprender a Sasuke o su ansia de venganza (algo que llegará cuando Pain mate a Jiraiya y Naruto sienta lo que es perder un vínculo valioso), por lo que se engaña a sí mismo respecto a su amigo. Ignora de manera deliberada que Sasuke ha tomado ciertas decisiones muy conscientemente, como desertar o haber estado a punto de matarlo, y culpa de todo a Orochimaru. Está tan obsesionado con que este les ha “robado” a Sasuke que, al enterarse de que Sasuke le ha matado, espera que vuelva a la Villa por su propio pie.

“Obsesión”, de hecho, es quizás la mejor palabra para describir el empeño con el que Naruto persigue a Sasuke. Alcanza unos extremos que difícilmente se pueden justificar solo con la promesa de “traérselo de vuelta” a Sakura.

Si [Orochimaru] me arranca los brazos, le moleré a patadas. Si me corta las piernas, pelearé a mordiscos. Si me retuerce el pescuezo, lo mataré con la mirada. Y si me saca los ojos, le echaré una maldición. Aunque me haga pedazos, pienso arrancar a Sasuke de las garras de Orochimaru.

Hasta cierto punto, esta actitud resulta inspiradora para otros personajes. Sai traiciona a la Raíz, la organización que le ha estado manipulando y condicionando desde niño, y abandona su misión de asesinar a Sasuke, conmovido por cómo Naruto está dispuesto a todo para mantener un vínculo tan importante.

No obstante, en la mayoría de los casos, el resto de personajes valora esta obsesión como algo negativo.

Por ejemplo, Jiraiya le ofrece entrenarlo a cambio de que renuncie a Sasuke; en su opinión, Naruto tiene que madurar y ser más inteligente si pretende sobrevivir en el mundo ninja. La respuesta de Naruto, aún cubierto de vendas tras su combate con Sasuke en el Valle del Final, es clara:

Si eso es lo que implica ser listo, prefiero seguir siendo un tonto toda mi vida.

Durante la escena del reencuentro con Orochimaru, Kabuto comenta que “para ser un hombre” Naruto está demasiado atado al pasado, es decir, a sus vínculos con Sasuke. Una elección de palabras interesante y más cuando Sakura replica que Kabuto no tiene ni idea de cómo se siente Naruto. Kabuto busca insultar a Naruto, sí, pero también está dejando caer una concepción de su sociedad. Los hombres deben ser independientes, no mantener vínculos sentimentales y desde luego no permitir que sus emociones guíen sus acciones. Y Naruto está yendo en contra de todo ello por Sasuke.

Esta clase de reacciones alcanzan su punto álgido en el arco de la Reunión de los Cinco Kages, cuando se declara a Sasuke persona non-grata y se convierte en un objetivo a eliminar por parte de las principales naciones ninja.

Naruto se postra ante el Raikage en medio de un campo nevado y suplica por Sasuke. ¿La respuesta? Que esa clase de amistad no es propia del mundo en el que viven. Gaara, a pesar de que fue gracias a Naruto que abandonó la oscuridad, le advierte a Naruto de que ya no le importa a Sasuke y que debería plantearse lo que significa para él la palabra “amigo” y actuar no solo en función de intereses personales. “Madara” reafirma que Sasuke está totalmente consumido por la venganza debido a la maldición de odio de los Uchiha y que no se puede hacer nada por él. El propio Sai cambia de parecer al ver cómo Naruto se deja dar una paliza por los ninjas de Kumo con la intención de que redirijan su odio por Sasuke hacia él. Y Sakura… su caso es aún más importante si tenemos en cuenta que su petición es la que supuestamente inició todo.

Sakura decide responsabilizarse por los actos de Sasuke y llega a la conclusión de que la forma de hacerlo es acabar ella misma con él. Aquí la tan famosa promesa se convierte en un estorbo, dado que Sakura piensa que si Naruto sigue empeñado en salvar a Sasuke, no va a ayudarla con o aceptar siquiera su nuevo plan. Sakura entonces pretende que Sasuke ya no le importa románticamente, repitiendo motivos que ya han expuesto otros personajes (que es estúpido seguir queriendo a alguien que no ha dejado de alejarse de ellos, de hacerles daño o de asociarse con quien no debía) y finge que Naruto es ahora de quien ella está enamorada. Toda esta escena está basada en la idea de que Naruto fundamentalmente quiere salvar a Sasuke por Sakura. Por tanto, el eliminar la motivación detrás de la promesa haría que Naruto se replanteara de nuevo sus propósitos vitales y regresara a su sueño original de ser Hokage, dejando a Sasuke a un lado.

Excepto que ocurre todo lo contrario.

Naruto no acepta las palabras de Sakura, ni las que tienen que ver con Sasuke ni las que tienen que ver consigo y alega que no soporta a la gente que se miente a sí misma. Y aunque ese comentario está dirigido hacia Sakura, Naruto no deja de estar incluyéndose también, dado que al final declara:

No importa que no exista ya una promesa entre nosotros. Pretendo salvar a Sasuke porque yo quiero.

Usar la promesa como justificación de la obsesión de Naruto es un argumento endeble de base, pero es que hasta la propia trama se la sacude de encima. Es indiscutiblemente algo entre Naruto y Sasuke. Algo que el resto del mundo no ve con los mejores ojos.

Y esto, lejos de quedarse así, va a más.

Antes de seguir quiero volver a la declaración de Hinata que mencioné en la primera parte del artículo. En esta confesión se dan cuatro puntos principales, basados en las características ya señaladas como propias del amor romántico en esta serie:

  1. Hinata desafía al sentido común para meterse entre Pain, que acaba de arrasar Konoha, y Naruto.
  2. Hinata explica cómo se encontraba perdida y Naruto la ayudó a salir de esa situación.
  3. Hinata hace hincapié en que su meta era imitar a Naruto y seguir sus pasos para poder, en algún momento, caminar a su lado.
  4. Hinata dice que no le importa sacrificarse por Naruto.

Tengamos en cuenta estos puntos y comparémoslos con la actitud de Naruto. Después de reconocer que pretende salvar a Sasuke porque quiere hacerlo, ambos personajes sostienen una conversación durante su siguiente reencuentro. Y atentos a estos cuatro puntos:

  1. Naruto desafía al sentido común, a las órdenes de su villa y al resto de sus amigos, para intentar meterse entre el mundo y Sasuke.
  2. Naruto explica cómo pensaba que nunca tendría vínculos con otra persona hasta que conoció a Iruka y Sasuke.
  3. Naruto hace hincapié en que quería acercarse a Sasuke, pero no se atrevió porque era mejor que él. Mentalmente le convirtió en su rival, una forma mucho más sencilla de lidiar con sus sentimientos. Le convirtió en su meta.
  4. Naruto está dispuesto a sacrificarse, a aceptar todo el odio que Sasuke siente hacia Konoha (de hecho, dice que es el único que puede soportar esa carga) y morir junto a él.

La “confesión” de Naruto, al contrario que la de Hinata, sí tiene una respuesta clara. Naruto le propone a Sasuke que vaya a por él primero cuando decida atacar Konoha y Sasuke acepta. Ambos se toman esa promesa en serio. Cuando envían a Naruto fuera de Konoha está deseando terminar su misión y volver para esperar a Sasuke allí. Sasuke, por su parte, una vez listo para luchar de nuevo, va en dirección contraria a Konoha porque percibe a Naruto en otro lugar y debe enfrentarse a él primero.

Que estas dos escenas se den en arcos consecutivos no hace sino realzar aún más el hecho de que son, en esencia, lo mismo; con el añadido de que la confesión de Hinata virtualmente no cambia nada, ni a nivel de historia ni a nivel de relación entre los dos personajes, y sin embargo las palabras de Naruto a Sasuke sí, en ambos niveles.

No es lo único llamativo de esta “confesión”. Naruto ha interiorizado todas las críticas recibidas sobre cómo sus sentimientos hacia Sasuke no son propios, aceptables o lógicos y ha llegado a la conclusión de que lo que los separa no son ellos en sí, sino las imposiciones y la forma de entender los vínculos de su mundo. Es por eso por lo que espera que, una vez en el Más Allá, libres de toda circunstancia externa, sean capaces de entenderse. La idea de que son otras cosas las que les atan está reforzada porque Naruto ahora sabe la verdad sobre Itachi y la supuesta maldición de odio de los Uchiha, y comprende la venganza de Sasuke contra Konoha, aunque no pueda permitir que la lleve a cabo.

Esta es una ventaja que la historia le niega a Sakura a quien, hasta donde sabemos, nunca se informa del motivo tras la masacre y le impide entender a su futuro marido.

“Conozco tu corazón… y tú el mío”


Todo este tiempo he estado centrándome en Naruto y espero haber dejado claro que las características de su vínculo con Sasuke son las mismas que presentan los sentimientos de Hinata y Sakura, ¿pero qué hay de Sasuke?

A diferencia de Naruto, Hinata o Sakura, cuyos objetivos se alinean con el pilar central de la historia sobre la importancia de establecer vínculos (ya sea en general o con su interés amoroso en concreto), los objetivos de Sasuke requieren (o al menos le hacen creer que requiere) renunciar a dichos vínculos. Su desarrollo de personaje es una bajada a los infiernos, una rendición al odio, la venganza y la búsqueda de una justicia que no tiene cabida en el mundo tal y como existe. No se trata del mejor caldo de cultivo para sentimientos positivos y, mucho menos, románticos.

No es el único escollo. Sasuke tiene menos presencia en la historia que Naruto, e incluso cuando la trama se centra en él muy pocas veces tenemos acceso a sus pensamientos o emociones. Lo único que obtenemos, y eso cuando hay suerte, son sus palabras. Lo cual en ocasiones tampoco ayuda porque Sasuke tiende a mentir sobre sus verdaderos sentimientos, sobre todo en los referidos a Naruto.

Sin embargo, y a pesar de estas dificultades, el vínculo que comparte con Naruto es más que evidente.

Sasuke no tiene motivos para llevarse bien con Naruto, ya que desde el inicio de la historia lo único que ha hecho ha sido incordiarlo. Invade su espacio personal, le besa, le ataca mientras come, le amordaza. Gracias a los flashbacks que se introducen más adelante, vemos que no se trata de algo nuevo. Naruto constantemente le buscaba las cosquillas bajo el pretexto de que eran rivales, cuando lo único que pretendía Sasuke era ser el mejor de la clase para ganar la aprobación de su padre primero, y ser más fuerte para su venganza después.

No obstante, durante su misión al País de las Olas, Sasuke se sacrifica para proteger a Naruto de Haku a costa de renunciar al objetivo de matar a Itachi. La justificación que da es que fue un acto reflejo, que su cuerpo se movió solo.

Primera mentira.

Sasuke, gracias a su sharingan recién activado, se da perfecta cuenta de que Haku va a por Naruto, y de que no va a llegar a tiempo de detener su ataque. Acaba optando por la única opción que le queda: recibir las agujas de hielo en lugar de Naruto. Hasta Haku comenta que Sasuke era consciente de que estaba usando a Naruto de cebo y aun así decidió protegerlo. El mensaje principal de este arco, enunciado por el mismo Haku, es que la gente solo se hace verdaderamente fuerte cuando lucha por aquellas personas que les importan. Significativamente, Naruto y Sasuke consiguen sus primeros power ups (el sharingan y el chakra del Kyûbi) al luchar juntos contra Haku. Sasuke, para salvar a Naruto; Naruto, para vengarse por la “muerte” de Sasuke.

El caso es que Sasuke se pregunta en voz alta por qué ha protegido a Naruto ya que no le soporta.

Segunda mentira.

No ocurre hasta el final de la serie, pero Sasuke acaba admitiendo, aunque solo sea para sí, que lleva fijándose en Naruto desde hace mucho más tiempo del que quería hacerle creer. Admiraba la desesperación con la que Naruto intentaba crear vínculos. Compartir su soledad y aislamiento con él le hacía sentirse acompañado e incluso feliz.

Sin embargo, Sasuke es un personaje cuya premisa se basa en tener que renunciar a los demás para conseguir más poder. Comprensiblemente tras lo ocurrido con su familia, tenía miedo de abrirse a otras personas y enfrentarse a la posibilidad de perderlas. Igual que Naruto camufló su deseo de acercarse a Sasuke convirtiéndolo en su rival, Sasuke se protegió bajo una fachada de indiferencia y desdén. Pero al final los Uchiha son el clan que ama con mayor intensidad, y da igual cuánto se esfuerce Sasuke por disimularlo. Sus actos hablan por él.

Aunque no es el único, que Itachi vaya a por Naruto es uno de los principales motivos que acaban empujando a Sasuke a aceptar la propuesta de Orochimaru. Sasuke considera que ha bajado la guardia, que ha desperdiciado su tiempo al centrarse en sus amigos en vez de volcarse en su venganza. Tener seres queridos le hace vulnerable si su hermano vuelve a atacarlos, porque nadie parece ser lo bastante fuerte como para detenerlo.

Sasuke dice que en el equipo 7 encontró una sombra de lo que era su familia, y el desarrollo del Sasusaku en la primera parte de la historia, aunque no excesivamente brillante, estaba ahí. Pero a partir de cierto momento, el único de estos vínculos al que Sasuke parece darle importancia, aunque lo niegue, es el que sigue teniendo con Naruto.

Cuando Sai, por orden de la Raíz, finge aliarse con Orochimaru, intenta sacudir a Sasuke al revivir su relación con Naruto. La actitud de este es despectiva, como si acabaran de recordarle algo que dejó de ser relevante hace tiempo.

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Naruto no le importa pero Sasuke bien que aprovecha para acercarse a él y hablarle al oído cuando podría perfectamente haber seguido mirándole desde lo alto.

 

Sasuke afirma que el motivo por el que no cortó su lazo con Naruto (es decir, no le mató) en el Valle del Final fue por mero capricho. Sasuke sabe que obtener el sharingan caleidoscopio es la condición que le impuso Itachi, acudir a él solo cuando lo tuviera; y matar a Itachi lo es todo para Sasuke. Pero una vez más acaba haciendo concesiones. Después de haberse ido de la Villa, y sabiendo qué es lo que le aguarda en manos de Orochimaru, que una persona tan pragmática como Sasuke renuncie a una oportunidad perfecta de conseguir el poder que sabe que es lo que necesita para alcanzar a su hermano no es un “capricho”. Sasuke decide no seguir las indicaciones de Itachi porque no quiere convertirse en la clase de persona que su hermano pretende y porque, en última instancia, una vez disipado el efecto del Sello Maldito (que le vuelve más cruel y violento), no se vería capaz de dar el golpe de gracia.

Y sí, eso no quita que Naruto probablemente habría muerto en este combate si no contara con el chakra del Kyûbi. Pero que Sasuke intente acabar con Naruto es fruto directo de la importancia de sus sentimientos. Naruto es la única opción que Sasuke considera apropiada para activar el sharingan caleidoscopio, y aunque en su momento Itachi dice que la condición es matar a tu mejor amigo, sabemos que acabar con cualquier otra persona que sea muy valiosa es igual de efectivo.

Sasuke no solo hace concesiones por Naruto en lo referente a su meta de matar a Itachi. Se cree capaz de vencerlo, sí, pero igualmente acepta la propuesta de Naruto de ir a por él primero cuando vaya a embarcarse en su misión de acabar con Konoha, aún conociendo todas las connotaciones de ese combate.

Por último, cuando vuelven a enfrentarse en el Valle del Final, Sasuke lucha contra Naruto porque debe hacerlo. No solo alberga en su interior el chakra de todos los bijû, sino que es el último vínculo que le queda, lo que le une a su humanidad. También porque es consciente de que Naruto no le va a dejar estar si sigue vivo. Y a pesar de ello, en cierto momento del combate, cuando está a punto de darle el golpe de gracia, Sasuke desactiva su sharingan, lo que permite a Naruto contraatacar. No ocurre porque Sasuke en el fondo no quiera ganar o a que le falte chakra, dado que luego sigue usando ninjutsu. Este último gesto de debilidad, que acaba costándole el poder alzarse con la victoria, probablemente se debe a que el sharingan concede una memoria fotográfica y Sasuke no se ve capaz de enfrentarse a la eternidad con el recuerdo siempre vivido de haber matado a Naruto desde tan cerca.

Y si bien Naruto está obsesionado con salvar a Sasuke de la oscuridad, Sasuke está obsesionado con saber por qué Naruto llega a semejantes extremos por él. Las respuesta que obtiene, del corte de que son amigos o que Naruto le considera un hermano, evidentemente no satisfacen a Sasuke. Pregunta una y otra vez, hasta llegar a su conversación final:

—[…] Porque somos amigos”

—No es la primera vez que me dices eso. ¿Pero qué significa para ti exactamente?

—Me pides que te lo explique, pero la verdad es que ni yo mismo termino de entenderlo. Solo sé que verte cargar tanto a tus espaldas y ver cómo te destrozas… me duele… me duele tanto que no puedo quedarme quieto.

Aquí, y no antes, Sasuke acepta y comprende los sentimientos de Naruto. No cuando le llama amigo. No cuando le compara con un hermano. No. Es cuando reconoce que no es capaz de ponerlo en palabras más allá de que le duele verle sufrir. Y lo acepta porque es lo que él lleva sintiendo lo mismo todo este tiempo.

Sasuke recupera en este momento la “confesión” de Naruto para reflexionar sobre cómo era él en realidad quien estaba persiguiendo a Naruto y no la inversa. Es decir, esa “confesión” no solo ha obtenido una respuesta con la promesa de volver a enfrentarse, sino que vuelve a contestarse, esta vez con una clara respuesta afirmativa y recíproca, al final de la historia.

Finalmente, Sasuke admite su derrota y le concede a Naruto el reconocimiento incondicional que este llevaba buscando durante toda la historia.

Que Sasuke derrame lágrimas de felicidad o que Naruto, al despertarse junto a Sasuke crea que se encuentran en el cielo incluso si ambos están desangrándose (porque están juntos, que es lo que importa) no hace más que añadir carga emocional al clímax. Supone el triunfo definitivo del vínculo entre los dos y, por tanto, del mensaje de la serie.

La derrota que admite Sasuke no es tanto física (dado que podría decirse que su pelea acaba en empate) como ideológica. Abandona su forma de entender el cargo de Hokage y accede a ayudar a Naruto a construir un mundo mejor. Por fin acepta que los vínculos no le hacen a uno más débil. De ahí que en la novela de Sasuke Shinden se exprese con las siguientes palabras:

La venganza era lo que me había mantenido, y al mismo tiempo, lo que me había consumido. El odio recorría mi cuerpo como un veneno, acabando con cualquier otra emoción humana. Y cuando me encontraba en ese estado, [Naruto] encendió la llama de mi corazón de nuevo.

También en esta novela, cuando Chino le pregunta que por qué le sigue siendo leal a Konoha, Sasuke responde que su vínculo con Naruto es lo que le une a la Villa. En términos de cronología, no debería quedar mucho para que Sasuke y Sakura acaben emparejados, pero no existe ninguna mención sobre lo que siente por ella. Las únicas constantes en las reflexiones de Sasuke son su familia y Naruto.

Conclusiones


Las diferencias en la representación de las parejas endgame y la relación entre Naruto y Sasuke podrían intentar justificarse con varios argumentos. Primero, que existe una tendencia, y más en obras machistas, de ensalzar los lazos entre hombres (sean amigos, mentor/alumno, familia, etc.) como algo mucho más significativo y profundo que aquellos que puedan tener con sus intereses románticos femeninos. Segundo, que Kishimoto no sabe, o no le interesa, desarrollar romance en un manga que trata sobre otros asuntos. Tercero, que se considere que demostrar emociones y afecto sea más propio de personajes femeninos y, por tanto, las relaciones hetero parezcan tan unidireccionales.

Aunque sin duda hay que tener estas razones en cuenta, ninguna, por sí sola, explica lo que nos encontramos en Naruto. 

Los pocos personajes femeninos más o menos relevantes están desaprovechados. Por lo que sí, es más sencillo escribir una relación significativa tanto a nivel emocional como narrativo entre hombres. Sin embargo, hay que recordar que los sentimientos entre Naruto y Sasuke llegan a ser considerados inapropiados o incomprensibles por el resto de personajes, así que no se trata de una relación al uso.

Es cierto que Naruto no es una historia de romance. O no per se, al menos, pero sí trata sobre los lazos en última instancia. Y Kishimoto ha demostrado ser capaz de escribir parejas hetero no unidireccionales, como Tsunade y Dan o Kushina y Minato. Ni siquiera habría sido necesario añadir muchas más escenas para que el lector perciba como naturales el Naruhina y el Sasusaku. Solo habría tenido que evitar sabotear las que ya existen y Naruto habría seguido sin ser una historia de romance pero con un romance más creíble.

En lo que respecta a que sea más “propio” de personajes femeninos el mostrar emociones y afecto, el argumento tampoco se sostiene. Sakura se tacha a sí misma de emocional, se impreca que está yendo en contra de las normas ninja que prohíben las lágrimas, se lamenta por llorar una y otra vez por Sasuke sin poder hacer nada más por él (cosa que es mentira, pero ya hemos dictaminado que esta relación parece estar hecha para castigarla). Sin embargo, es probable que Naruto llore más que ella, no solo por Sasuke pero definitivamente por él en múltiples ocasiones. Y, es más, la caracterización de Naruto en varias escenas se acerca mucho a lo que tradicionalmente asociaríamos más con una joven enamorada, porque se establece un claro paralelismo con Sakura.

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Por ejemplo, en cierto momento Sakura contempla una foto del Equipo 7 mientras llora en silencio. Acto seguido se transiciona a Naruto viendo una estrella fugaz y acordándose de Sasuke.

En otras ocasiones, se nos muestra a Naruto tirado en algún sitio y pensando no solo en Sasuke, sino en cómo se estará sintiendo, si es feliz con el camino que ha escogido, si de vez en cuando se acuerda de ellos.

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Y Naruto activamente muestra sus sentimientos hacia Sakura, por lo que excusar su falta de reciprocidad hacia Hinata con que es un personaje masculino y, por tanto, menos emocional y afectivo, no tiene sentido.

Naruto es, además, quien conserva la antigua bandana de Sasuke, que acarrea una importante carga sentimental, durante el tiempo que este permanece fuera de Konoha. No sabemos si la lleva consigo o si la deja en su casa, pero sí que esta bandana sobrevive a la destrucción de la Villa y una guerra mundial, dado que Naruto se la devuelve a Sasuke cuando va a iniciar su viaje de redención. Este gesto, que tiene como telón de fondo las reflexiones finales de Sasuke sobre su relación con Naruto, actúa como promesa de su regreso eventual a la villa y cierra el último capítulo de la historia (dado que el 700 funciona a modo de epílogo).

Antes de terminar quiero hacer una breve reflexión sobre el concepto de “rivales”, dado que también aparecía en la pregunta del Curious Cat.

Sakura e Ino, por ejemplo, tienen un objetivo común, obtener el amor de Sasuke, a partir del cual construyen una competición extensible a otros aspectos de sus vidas y mantienen una rivalidad al uso. Naruto y Sasuke no. Con excepción de su último combate, sus metas no podrían ser más distintas. El servirse de motivación el uno al otro viene del deseo de alcanzar a la otra persona, no de superarla.

En cierto momento, se dice que Sasuke se niega a reconocer a Naruto como un rival digno porque hacerlo supondría admitir que él no ha avanzado tanto en su búsqueda de poder, y hasta cierto punto es cierto. Pero no es el único motivo; Sasuke se niega a reconocer lo fuerte que es Naruto también porque, para él, Naruto de base siempre ha estado por delante (igual que Itachi) y tenía miedo de que si lo admitía, pudiera quedarse atrás y perder su conexión con Naruto.

Ya hemos dicho que Naruto consideraba a Sasuke como su rival para lidiar con sus sentimientos infantiles, pero ni siquiera es capaz de comprometerse con ello del todo. Si así fuera, se alegraría, igual que Yamato, de que su naturaleza de chakra de viento sea más fuerte que la de rayo de Sasuke.

—Vaya, así que Sasuke y yo somos compatibles y todo.

—Sí, el viento le puede al rayo.

—No lo decía por eso. Solo el viento puede avivar al fuego y hacerlo más fuerte.

Fuego, que es la naturaleza de chakra básica de Sasuke. Que la naturaleza de chakra de Naruto sea a la vez más fuerte y más débil que las de Sasuke no es algo casual. No son solo seres opuestos, se complementan el uno al otro. Hasta los colores de su chakra cambian para mantenerse siempre siendo colores complementarios (azul y naranja/rojo vs. morado y amarillo).

Para finalizar, la relación que comparten Naruto y Sasuke no es solo uno de los elementos que vertebran toda la obra, sino que además comparte características con otros vínculos indiscutiblemente románticos, solo que de forma bastante mejor desarrollada, simbólica y, lo que es más importante, recíproca.

Y todo esto sin tener en cuenta los openings/endings de la serie u otras fuentes de arte oficial, cuya imaginería probablemente daría para otro artículo.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

5 comentarios en “La heterosexualidad inexistente en Naruto

  1. Yo ya no sé hasta qué punto Kishimoto quería hacer a estos dos Canon y la Shonen Jump no le dejó o no era consciente de que estaba creando una de las relaciones más homoeróticas de la historia del anime. Además de no ser la única de la obra ya que es innegable que tenemos Romeo y Julieta versión ninja con Madara y Hashirama (otra relación camuflada de rivalidad).

    Me ha encantado el ensayo 💕💕💕

    • ¡Hola, Ak32!

      La verdad es que siempre había tenido la idea (sacada de internet) de que Kishimoto sí pretendía hacer un final BL y la Jump no le dejó, por eso mientras trabajaba en este artículo estuve leyendo varias de sus entrevistas. Y aunque se contradice en algunos detalles según la entrevista o hay cosas que dice que me parece que no son realmente así luego en la historia, por desgracia no he encontrado nada que apoye esa teoría. Imagino que el que Kishimoto siga trabajando para la Jump puede influir en lo que dice o deja de decir, pero creo que a pesar de eso habría encontrado alguna pista o comentario al respecto, porque sí ha hablado de otros cambios que le impuso la revista. Al mismo tiempo, la forma en la que está construida la relación entre Naruto y Sasuke hace que me resulte muy difícil de creer que no haya intencionalidad ahí, por poca que sea.

      Y desde luego, cómo olvidar el retelling ninja gay de Romeo y Julieta de los padres fundadores de Konoha, que representa otra relación entre hombres mal vista por la sociedad que les rodea… Al menos Madara pudo salvarse de la heterosexualidad impuesta, un pequeño consuelo.

      ¡Muchas gracias por el comentario! Me alegro de que te haya gustado el artículo 💛

  2. Me ha encantado este artículo.
    Cuando el anime de Naruto llegó a nuestro país empecé a verlo, como tantos otros en una época en la que veía todo el anime al alcance de mis ojos, pero no duré muchos capítulos al tratarse de una historia de peleas y más peleas (a las cuales no les veía mucho sentido más allá de ser más fuerte y poderoso). Pero ahora conociendo la verdadera historia de Naruto y la relación tan especial y bonita que tienen los personajes principales me incita a querer disfrutar de esta serie.

    ¡Muchas gracias!

  3. Hola.
    Me gustó mucho leer tu ensayo. La verdad no he oído profundizar a nadie más de este ideal de amor romántico del que hablas, y de como se articula en un contexto sumamente machista y patriarcal como el que se expone en Naruto. Además de como se exponen las características del hombre-guerrero ideal de la sociedad japonesa, que bien son familiares en Occidente, frente a un sentimentalismo más «femenino», creo. De las contradicciones de Naruto, y bueno… tu sabes.

  4. Ay madre…Qué artículo para más esclarecedor y bello!!. Yo siempre tuve ese presentimiento de que había algo más que amistad/rivalidad entre Naruto y Sasuke, es una lástima que Kishimoto no lo haya hecho canon, habría sido maravilloso. Al menos muchas personas lo tienen claro, su autor más que todos xD. Muchas gracias!!!!

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