Analizando el anime de Sailor Moon: episodios 1-5

Analizando el anime de Sailor Moon: episodios 1-5

¡En nombre de luna, te castigaré!

Sailor Moon fue la infancia de muchísimas chicas y chicos. Fue una revolución en muchos aspectos. Doscientos episodios de material de distintos directores y artistas que llevaban a las casas de miles de niños la idea de que unas muchachas podían ser amigas entre sí, proteger el universo y defender distintos tipos de feminidad. A ello se unió cierta representación LGTBI al incluir personajes homosexuales. La censura, irónicamente, crearía personajes o bien incestuosos o bien no binarios o genderfluid.

En definitiva, una mezcla maravillosa, noventera y que marcó para siempre las tendencias de las magical girl. Y también a otros géneros. Por ejemplo, fue una de las inspiraciones de la actriz de Capitana Marvel, Brie Larson. You go, Usagi! Todavía me sorprende que Misato Katsuragi de Neon Genesis Evangelion, tal y como la planteó Hideaki Anno, sea una versión adulta de Usagi Tsukino. ¡Hasta comparten a la seiyuu!

Y bueno, como nunca es tarde, creo que es interesante echar un vistazo a un trabajo con tantas décadas encima y ver cómo se sostiene. Por desgracia no tengo acceso al manga, y por suerte tampoco tengo interés en la adaptación de Crystal, de modo que estos análisis se limitarán al anime antiguo. Es una tarea enorme y no tenemos ni idea de si gustará o no, así que vamos a probar con la primera temporada juntando algunos capítulos y analizándolos, a ver qué tal.

 

La trama


La trama de los cinco primeros episodios de Sailor Moon, la verdad, no merece mucho comentario. La historia se debate entre ser un show episódico y presentar una trama lineal, por lo que acaba contando con los dos tipos de elementos. ¿Por qué? Porque si tuviera que ser lineal, obligaría a que Usagi fuera un personaje que cambiara poco a poco de forma más evidente, y no podría recurrir siempre al «episodio cerrado» tan explotable donde la protagonista tiene una mini aventura divertida y sin más consecuencias. El mejor ejemplo es el poder de Sailor Moon de llorar y destruir así a enemigos. ¿A dónde fue? ¿Cómo es que no volvió a usarlo? ¡Quién sabe, era la gracia de un único episodio!

El problema es que se supone que, a pesar del humor, Sailor Moon no es una comedia. Es una historia de fantasía, con mucho slice of life, y un creciente ingrediente de fantasía dramática. Se supone que hay una villana realmente peligrosa detrás de todo que merecería cierto grado de atención o de curiosidad… Quiero decir, a mí si me reclutan como Sailor me causaría un poco de inquietud y preguntaría qué está pasando. Usagi no, porque entonces ¡adiós al ritmo de capítulo semanal!

Pero bueno, resumiendo a grandes rasgos, tenemos un buen primer episodio que presenta a la perfección a Usagi de forma entretenida y divertida, y que también introduce a Luna y a unos escalofriantes enemigos. Tiene todo para ser algo que te enganche, incluida la inolvidable secuencia de transformación. Con veinte minutos ya sabemos que esto va de magia, de luchar contra el mal, que hay humor, un futuro interés romántico, gatos parlantes y una música genial.

Un niño no necesita mucho más para decidirse a ver una serie. Claro que la baza más fuerte que presenta Sailor Moon es Usagi, pero ya hablaremos de eso en su respectivo apartado.

Tras el primer episodio que asienta las bases y espera muy fuerte que no nos olvidemos de que hay algo importante detrás y no todo va a ser de risas, tenemos cuatro episodios que repiten la misma fórmula una y otra vez. Los villanos (ya hablaremos de ellos, ay) deciden intervenir de alguna forma en Tokio, porque no hay mundo suficiente, insuflando el capitalismo japonés y Sailor Moon debe intervenir para poner fin a sus maldades. Por ejemplo, en el segundo episodio se instaura una casa de adivinación que zombifica a la gente; en el tercero se tira por un programa de radio que regala amuletos que absorben energía; en el cuarto crean un gimnasio que tiene ciertas ideas tóxicas, y en el quinto se venden chanelas (conejos malévolos). Todo esto con la intención de robar la energía de los humanos y usarla para su líder.

Sí, es tan fascinante como suena. Al menos te hace reír.

Ah, los villanos están buscando el Cristal de Plata. Por el camino, la reina Beryl encarga a su subordinado Jadeite que recopile energía de los humanos para ofrecérsela a otro villano (la reina Metalia), aunque todavía no conocemos su nombre. Luna, nuestra misteriosa y parlante gatita, debe lidiar con una niña que evidentemente no está preparada para luchar y la envía a buscar a una «misteriosa princesa» sin más indicaciones.

Seguro que la Humanidad tendría todas las de perder ya solo por la incompetencia de Luna si los villanos decidieran ir más allá de la única ciudad donde existe una chica capaz de detenerlos. ¿Os imagináis a Usagi teniendo que viajar a Moscú para detener los planes malvados de sus enemigos? Yo tampoco. Pero la serie se asegura de que los demonios de la reina Beryl y de Jadeite afecten al alrededor más inmediato de Usagi por motivos de comodidad y de trama. Al renunciar a explicar cosas y utilizar a los villanos de forma simbólica y episódica, los directores se ahorran tratar temas muy duros —como, no sé, el trauma de luchar contra monstruos y que puedan asaltarte en cualquier momento o que, por algún motivo, los demonios hayan decidido construir empresas de la nada para absorber energía ajena. Es entre incompetente y muy siniestro—.

Al fin y al cabo, los villanos siempre están a la altura del héroe.

La serie se entronca, por otro lado, en un mundo claramente de los años 90. Se trata de una época todavía sin internet, donde las máquinas recreativas eran lo común y el boca a boca para transmitir rumores no había sido sustituido por Twitter. Precisamente por eso, creo, la existencia de Sailor V y Sailor Moon puede pasar más o menos desapercibida mientras no las capturen en una foto o grabación. Lo de los enemigos es menos creíble, pero se puede entender la idea: hay monstruos y no tienes muchas formas de probar su existencia. Sin ir más lejos, el primer enemigo de la historia toma la forma de la madre de Naru. Y es… terrorífico.

Pero como mágicamente todo desaparece, las mentes se borran sin que las protagonistas tengan que hacer nada y todo eso… Bien, sirve a los propósitos de algo episódico. ¡Sin responsabilidades ni consecuencias!

 

Personajes destacados


Al ser el principio de la serie, no hay más remedio que centrarse en Usagi. Usagi y Luna. Sí, Mamoru aparece, pero es siempre de refilón, como una figura misteriosa de la que no hay mucha chicha que sacar precisamente porque se limita a cumplir un rol. Claro que podríamos hablar largo y tendido de cómo Usagi y Mamoru se cruzan y no se reconocen a pesar de que más evidente que son ellos no puede ser. Incluso si asumiéramos que el rostro de Usagi cambia, ¡su peinado no lo hace! ¡Y Mamoru siempre la ha identificado por sus moñitos!

Pero, incoherencias aparte, merece la pena hablar de Usagi.

Una protagonista corriente (de verdad)

Al contrario que muchas otras historias donde el protagonista se vuelve poderoso por fruto de la casualidad como Madoka Magica, Sailor Moon explota y casi abusa del tópico del Elegido. Elegida en este caso. Como muchos sabrán, Usagi lo es todo, en especial en la versión de anime. Reencarnación, ultimate warrior, princesa misteriosa, futura reina, Mesías, etc. Es una tendencia irritante y molesta que a menudo deja un mal sabor de boca porque, por supuesto, a quien estaban buscando desde el principio ¡era a Usagi!

Sin embargo, y al contrario que la versión del manga (que tiene cosas muy buenas, entre otras el permiso de madurar, cosa que el anime a menudo insiste en no hacer porque ¡cómo vamos a dejar que Usagi crezca!), Usagi Tsukino es una niña completamente normal, muy alejada de la idealización que sufren otros personajes femeninos que protagonizan series de magical girl.

Y con normal quiero decir que es… anodina en muchos aspectos. No tiene en general nada que la haga destacar, como no sea su aspecto; por mucho que se nos diga que es normalita, Usagi es preciosa. Su diseño no deja de ser simple y característico, reconocible. Es juvenil, sin rozar el lolicon como en el caso de Madoka Magica, ni desarrollar un cuerpo casi adulto como solía pecar la animación de Utena. Es fácil echarle entre trece y quince años. Tiene manierismos muy femeninos, en especial cuando fantasea con un romance, pero también resulta brusca y exagerada como ocurre con adolescentes con carácter. Como digo, Usagi es bonita, pero no se imprime en ella una sexualización ridícula (ni tampoco una pureza igual de absurda). La única escena de estos capítulos donde casi se la sexualiza es cuando sale de un baño envuelta en una toalla, e incluso entonces no echa muuucho hacia atrás.

Eso sí, ¿cómo es posible que nadie se dé cuenta de que Sailor Moon es una cría de alrededor de catorce años? La magia de las magical girl. Al menos se ha prescindido en su caso del antifaz que llevó al principio del manga. Tuxedo Kamen no ha corrido la misma suerte.

En cuanto a personalidad, Usagi es una chica que se sabe guapa y que se preocupa por su aspecto, que sueña con matrimonios con hombres que se parecen en personalidad a su padre —amables, atentos y vagamente inocentes—, y que adora los lujos. La serie a veces trata de reírse de ella por su pereza, su incompetencia o densidad, pero creo que cuesta. Al fin y al cabo, Usagi resuena con la audiencia porque es tan natural cuando se muestra glotona y golosa —eso sí, la magia del anime permite que siempre se mantenga en forma—, perezosa, aprovechada y muy poco interesada en los estudios que… Es más fácil reír con ella en vez de reírse de ella. Sus saltos del enfado al llanto o de la pasión más absoluta a la pérdida total de interés… ¿Acaso no es eso muy adolescente?

Usagi carece de ese carisma mágico que acompaña a muchos protagonistas. Es una chica feliz, con una familia normal y corriente (dentro de los estereotipos japoneses), ¡nada menos que con los dos padres vivos! Se lleva así asá con su hermano menor, al que le encanta hacerle bromas y tomarle el pelo, hecho que es recíproco, pero Usagi haría cualquier cosa por mantenerlo a salvo, como se prueba en el episodio donde es poseído por una de las chanelas del enemigo.

No solo eso, sino que, a pesar de su egoísmo, Usagi es una persona que se detiene a ayudar a los demás. Por ejemplo, si un adivino está perdiendo su trabajo por causa de una empresa maligna que ha abierto sus puertas frente a su puesto (para qué cambiarse de calle), Usagi le pide trabajo a él y no va a la empresa (hasta que el adivino abandona su lugar, claro, no va a quedarse sin sus predicciones).

Tiene espacio para cometer errores, para avergonzarse por haber abofeteado a su hermano o enfadarse porque el perdón que concede a Umino, que trató de agredirla cuando fue poseído, se tira por el retrete. ¡Para qué asumir que intentaste acosar sexualmente a tu amiga, Umino!

Usagi es tan «normal» que una vez llega tarde a clase en el primer episodio gruñe y se enfada, rompe las normas y se viene abajo por sus notas… Pero ¡no por el hecho de suspender, sino porque su madre se va a enfadar! No tiene interés en el mundo académico, sino que su aspiración es ser una ama de casa como su madre, así que supongo que este conflicto de «intereses» alberga su lógica.

Como veremos, Usagi será una madre bastante mala, capaz de dar la espalda a su hija durante siglos, quizá tomando algo de nota de su propia madre… Que no deja de echarla a la calle cuando suspende en vez de sentarse a estudiar con ella.

Pero como todo esto pretende enfocarse como un recurso humor típico del animemanga, no se plantea como violencia. Así que, en general, Usagi es una chica más o menos mimada, que no va a academias para reforzar sus estudios, tiene una paga y puede ir a jugar cuando quiera a las recreativas. Su amiga, Naru, la quiere, y ella la quiere también de vuelta. Es decir, tiene una buena infancia.

Por otro lado, su identidad como Sailor Moon la convierte en una heroína de a pie, que poco a poco ganará cierto nombre por ayudar a la gente en sus asuntos cotidianos. Una idea que, como tantas otras, se perderá a lo largo de la serie porque la existencia de las Senshi no se vuelve una parte implícita y clara del universo como puede pasar con los héroes en Boku no Hero Academia.

Pero, la verdad, al principio se establece la idea de Sailor Moon de una forma bastante interesante. A pesar de que la batalla del primer capítulo alterna entre la pura comedia y el terror, el enfrentamiento de Usagi con su misión se siente real. Es una niña pequeña que necesita ayuda, pero que siempre va a salvar a sus amigos e incluso, cada vez más, a desconocidos.

Sin embargo, el tono de la serie debe ser ligero, así que solo en algunas ocasiones vemos que de verdad le da miedo salir de noche en minifalda a enfrentarse a criaturas extrañas que tratan de hacer daño a la gente que conoce. Su crecimiento como guerrero es, a su vez, escalonado, con retrocesos y tonterías varias. Por ejemplo, en ciertas ocasiones es capaz de reventar a patadas a gimnastas profesionales (¡todo sea por perder peso!) y de esquivar ataques enemigos, mientras que en otras solo puede correr, tropezar y ganar por casualidad. Nunca hay pesadillas que no tengan que ver con no cumplir sus sueños con Tuxedo Kamen. No hay trauma ni verdadero miedo más allá de la reticencia inicial de Sailor Moon a pelear porque… bueno, los monstruos dan mal rollo. Incluso cuando son solo chavales poseídos que desde luego no parecen amenazar, para nada, con una violación.

En vez de desarrollar una fobia o convencerse de que quiere ser una Sailor, Usagi se queda congelada en un estadio apto para las bromas y siempre demuestra un evidente desinterés en pelear. Si lo hace al final es porque gente a la que aprecia está en peligro. El resto del tiempo se dedica a ignorar las lecciones de Luna, porque instinto de supervivencia… cero.

Un lento aprendizaje, pero está bien para empezar. Supongo que es la mejor manera de que no sospechemos que Usagi es la Princesa, cuando nadie, ni ella misma, es capaz de imaginarlo.

Luna

Luna siempre será un personaje extraño, ejemplo de mascota pero también de figura materna que debe ocuparse de guiar a las protagonistas. Al contrario que Kyubey, que engaña a las protagonistas y es más bien un referente a Mefistófeles, u otros animalitos que animan y guían a los personajes, Luna parece limitarse a existir para tres cosas: una trama principal, exposición y para maltratar subrepticiamente a Usagi.

Y digo maltratar porque, sí, le enseña (o intenta) dar lecciones a lo Doraemon sin terminar de ceder a sus deseos como pasaba con Nobita, pero al menos Doraemon no obligaba a su niño a enfrentarse a monstruos mortales y encima lo insultaba por no estar a la altura.

De nuevo, cuando la gente se mete con Usagi no se enfoca como algo cruel, sino cómico… Pero cuando nos sentamos a pensar dos veces las cosas resulta un poco desagradable:

Luna es un personaje que nadie sabe (a estas alturas) de dónde viene. Buscando a la Princesa acabó en manos de unos niños que le cubrieron su tatuaje, que le permite hablar japonés, y en cuanto vio a Usagi decidió reclutarla. Que Usagi la salve sirve para mostrarnos que es una buena chica capaz de proteger animales, y supongo que es eso lo que llama la atención de Luna. Eso y que se supone que es capaz de percibir a las Sailor Senshi por su energía. Nunca comenta algo así de Usagi, igual que no vemos en su frente el símbolo de las otras Sailor… Así que ¿por qué la eligió Luna? No queda demasiado claro.

Pero la elige y Luna alterna entre momentos de brillantez (¿qué mejor forma de convencer a una niña superficial de que confíe en ella que regalándole joyas bonitas?) y absoluto ridículo. Decide que Usagi tiene que luchar, ¡así que la manda al campo de batalla sin decirle cómo usar sus habilidades! ¡Luna espera que Sailor Moon sea capaz de derrotar toda clase de enemigos cuando en la primera batalla ni siquiera le ha enseñado su primer ataque, Moon Tiara Action! Para colmo de males, nunca la entrena ni se esfuerza por que aprenda a pelear. En parte esto se debe a que la historia es episódica y la gracia es ver a Usagi haciendo el tonto antes de conseguir lanzar su ataque final, pero nunca entenderé que Luna regañe a Usagi cuando esta se echa a llorar. ¡Todos lloraríamos si esperasen de nosotros que nos enfrentáramos contra criaturas más fuertes, con poderes, y contra las que no tenemos apenas oportunidad!

De modo que Luna es como una profesora que exige mucho de su alumno en el examen, pero entre medias no se molesta en enseñar. Su papel como animal de compañía sirve más como Pepito Grillo cuando Usagi hace cosas que rozan la inmoralidad que como mentora y guía.

Sí, Usagi no reacciona como una niña normal con pesadillas y reverencial temor ante el mundo que se ha abierto ante ella, pero habría estado bien que Luna hiciera algo más que mangonearla o llamarla gorda.

 

Temas

¡Luchemos contra el malvado capitalismo! ¿O… no…?


Como he comentado antes, Sailor Moon se ubica en los noventa y si Utena se caracterizó por el comentario de los géneros, esta serie tira por el comentario social.

Ahora, los mensajes son contradictorios a más no poder.

Por un lado, resulta refrescante que se muestre de forma natural que las niñas se emocionen con las joyas, les guste escuchar música fantaseando con que está hecha para ellas, envíen cartas a enamorados (que no tienen) para que se lean en la radio o aspiren a adelgazar para ser hermosas… ¿Acabo de decir esto último? Sí, lo he dicho. Ya avisé de que la serie es tóxica en más de un aspecto. Pero digamos que hay una visión amable hacia las niñas, tienen caprichos, ilusiones y no hay nada de malo en ello.

Al menos hasta que entran los villanos en juego y… ¿Se intenta hacer una crítica al capitalismo y cómo este trata de corromper los deseos inocentes de los personajes? ¿Más o menos?

Por algún motivo, Jadeite siempre levanta negocios que ya nos gustaría a muchos. ¡Y salen de la nada! Sin problemas con hipotecas, sin dramas para obtener un recinto, para pagar la publicidad, ni nada por el estilo. En un instante logra que uno de sus monstruos monte, por ejemplo, todo un edificio para un negocio de videntes. Hay que reconocer que en general sus bichos se limitan a poseer a personas decentes que han trabajado duro para sacar adelante un negocio — y a las que los malévolos planes de Jadeite no afectan en sus posteriores ventas, asumo—, ya sea un gimnasio o una joyería. Pero en ocasiones todo sale de la nada y es glorioso. Todos los villanos de a pie de Sailor Moon en realidad son unos frikis de la cultura humana, ya que entienden el capitalismo, y saben cómo manejar hasta cierto punto a las masas. ¡Para qué temer de reyes y reinas que dormitan mientras sus subordinados recopilan energía cuando Jadeite y sus futuros sustitutos saben utilizar el sistema a su favor! Cualquiera diría que lo que quieren es su dinero y no su energía vital.

Por norma general, Jadeite envía a sus criaturas, en general todas mujeres, para que atraigan a humanos. Hay que reconocer que no todos sus planes son inteligentes. ¿Qué es más efectivo, lograr que ciertas chicas se pongan un adorno en la ropa —que puede no conjuntar— después de hacerse con una radio y leer cartas románticas por las noches o poseer a la dueña de una joyería en rebajas…?

¡Pero para qué esperar lógica!

Una vez Jadeite pone en marcha su proyecto, como suele pasar cuando lo haces todo en la misma ciudad, Usagi se ve atraída por los atractivos descuentos y Luna, sospechando de estos malvados capitalistas, investiga y descubre los planes de los enemigos. Usagi, a regañadientes, se convierte en Sailor Moon y da un discurso que viene a ser el mensaje del capítulo. Normalmente este consiste en echarle en cara a Jadeite que se atreva a corromper los inocentes deseos de la gente de gastar como loca en joyas, en animalitos de moda o en conseguir profecías para sus propios beneficios.

¡Como hace el capitalismo!

Al final la serie no define qué está haciendo. ¿Está poniendo a parir el sistema que se aprovecha de la gente mediante metáforas con los villanos? ¿O está defendiéndolo? Creo que depende bastante del estudio que se encarga de cada capítulo, pero bueno. El episodio más irritante y horrible de esta tanda es el cuarto, donde se trata la obsesión que impone el sistema a las niñas y mujeres en general para que tengan un cuerpo tradicionalmente delgado, tetudo y estético que agrade a los hombres. El mensaje de Usagi, que tiene la figura más «perfecta» de acuerdo a los cánones de Sailor Moon por mucho que traten de decirte que sufre de un poco de sobrepeso, es que las chicas tienen derecho a ser bonitas. Que el episodio termine con ella sollozando porque su hermano, Shingo, ha fastidiado la báscula para que marque más peso del debido y que debamos reírnos es… Podría haber sido peor (al menos te dicen que ser un saco de huesos no es bueno), pero el episodio resulta violento cuanto menos.

Y así, cada capítulo incluye dilemas que no vuelven a tocarse ni a desarrollarse. En el segundo episodio tenemos un claro acoso sexual contra Usagi y su profesora. ¿Importa? ¡No! Mágicamente todo el mundo lo olvida. Aparte de los cambios de tono, también hay que comentar dos elementos: que Jadeite no se vuelve amenazador hasta el tercer episodio, momento en el que rechaza sin esfuerzo los ataques de Sailor Moon, y que evidentemente el guion apesta para tomarse en serio el poder que desprende Jadeite. Como, por ejemplo, que Jadeite pueda atacar a Sailor Moon pero se retire ante el ataque de una solitaria rosa. ¡Qué miedo!

Y, bueno, no podía irme sin comentar cómo van vestidas las Sailor. ¿Fetichismo, sexualización? Sí y sí. Que una mujer haga algo no la convierte, automáticamente, en feminista ni mucho menos. En el manga, con su tono etéreo y distante, los trajes sirven sobre todo a una función estilística… que responde a intereses personales de la autora. Al fin y al cabo, Naoko Takeuchi solía hacer largos viajes para poder patinar sobre hielo durante unas horas y su tercer manga tuvo como protagonista a una patinadora. ¿Y a qué recuerdan los trajes de las Sailor Senshi? Exacto. Hasta tienen un maillot blanco por debajo de la falda (no, no son bragas). Es más fácil percibir el aire de ballet que tienen sus movimientos en el manga, pero las transformaciones han mantenido parte de la idea, igual que las posturas de Usagi en ciertos ataques.

Los trajes de las Sailor no son ni cómodos ni lógicos ni nada. No sirven a más propósito que una transformación y tener figuras reconocibles. Pero como pocas cosas son coherentes en el mundo de Sailor Moon solo puedo destacar lo inquietante que es que muchas veces las Sailor acaban en posturas incómodas e innecesarias, con esas ropas que… No dejan de resaltar que son niñas. El sailor fuku es un uniforme y las Sailor catorceañeras visten una combinación de uniforme escolar con traje de patinadora sobre hielo. A pesar de que en general las faldas sean mágicas y no dejen ver «nada», las transformaciones son insinuantes y la mirada de muchos capítulos es claramente masculina. Y las protagonistas no dejan de ser niñas.

Pero ya habrá espacio para quejarse de situaciones concretas.

Ah, sí, hay que hablar de Tuxedo Kamen… Y no limitarnos a decir que sus apariciones son de todo menos románticas… Quiero decir, parece salido de un programa ridículo de televisión y es maravilloso… A ver….

Me encanta su música flamenca.

Ahora en serio, aunque ya lidiaremos con ello en otros artículos donde Mamoru/Tuxedo tienen más protagonismo, la diferencia de edad entre ambos es un cambio absurdo y doloroso. Podría haberse respetado que fuera un estudiante de 16 a punto de cumplir los 17 años, pero se lo cambió a universitario por algún motivo desconocido. Y que el inicio de su relación se base en Mamoru insultando la inteligencia de una niña que desconoce es una idea romántica muy anime de los noventa. El extremo, de nuevo, es el episodio cuatro donde Usagi literalmente se desmaya porque lleva tiempo sin comer y forzándose a hacer ejercicio. Su crush (Motoki, ¿dueño, quizá? de la tienda de recreativas) la incita a comer como haría una persona normal. Usagi se permite comer unos dulces y Mamoru le asegura que está gorda. Y Usagi vuelve a recaer en la compulsión de hacer ejercicio. Solo por este episodio, de acuerdo, pero sigue siendo una situación que no tiene nada de gracia porque la viven constantemente muchas mujeres y hombres.

¡Dicho esto, continuaremos en el siguiente grupo de episodios!

Apariciones de Tuxedo Kamen

3

4 si contamos los sueños de Usagi. En el quinto episodio se bromea sobre el hecho de que Tuxedo debería aparecer para salvar el día y no lo hace así que Usagi debe motivarse sola para salvar a su hermano y otros niños. Luna, de paso, le ofrece una forma de purificar a poseídos: Moon Tiara Stardust.

Apariciones de Mamoru

4

Uso del extraño deus ex machina bolígrafo para convertirse en cualquier persona

2

 

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.
También escribo literatura (cuando puedo) y he publicado algunos relatos que podéis encontrar en Goodreads.

2 comentarios en “Analizando el anime de Sailor Moon: episodios 1-5

  1. Buenos días, me ha gustado en general este artículo sobre los cinco primeros capítulos de Sailor Moon. Te has parado en varios aspectos, algunos de los cuales hablé en una reseña que le hice a la primera temporada, aunque otros no los toqué. Tampoco profundicé demasiado en el mensaje de los episodios porque si había una crítica al capitalismo era un tanto endeble y simplista. Lo que me hacía gracia es la falta de prudencia al ver que han abierto un nuevo negocio sospechoso.

    Respecto a Usagi, creo que el hecho de ser una chica con sus propios rasgos, preocupaciones banales y aspiraciones la hace muy identificable. No creo que nadie pueda negar que es un ejemplo perfecto de adolescente japonesa de la década de los 90. Además, súmale que tiene bastante gracia. Y respecto a las burlas que hace la serie a veces no creo que haya tanta crueldad. El personaje, como si fuera una persona normal, tiene defectos que los demás usan para reírse a su costa. De hecho que tenga tantos defectos y carezca de la idealización a la que someten muchos personajes femeninos la hace conectar con el espectador.

    Saludos

    • ¡Gracias, Batracio!
      Hay una constante crítica extraña, junto a una constante justificación de ideas terribles, en Sailor Moon. Es fascinante y habla de todas las personas que trabajan detrás del guion y cómo pueden chocar todas las interpretaciones entre sí. Me parece muy interesante de mencionar, en especial porque desde los noventa ha cambiado mucho la mentalidad japonesa y nuestra forma de percibir sus mensajes.
      Como ya he comentado en el artículo -y en otros- sí que creo que la serie es cruel a menudo con ella, lo cual no quita que Usagi se haga querer y sea un amor. El único problema de la insistencia en mantener sus defectos, en vez de que aprenda a superar unos y desarrolle otros, es que fuerzan a Usagi a quedarse encajada para siempre en un tipo de personaje. Quizá por miedo a que fuera muy parecida a su versión del manga, a saber.
      ¡Un saludo!

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