Analizando RG Veda #1. El comienzo de CLAMP, las reinas del shojo

Analizando RG Veda #1. El comienzo de CLAMP, las reinas del shojo

Con dramatismo por todas partes

CLAMP es un nombre más que conocido entre los fans del manga y el anime. Todo el mundo conoce, aunque sea de oídas, Card Captor Sakura y quizá ha escuchado hablar del universo crossover de Tsubasa Reservoir Chronicle o de la bruja Yuko Ichihara de xxxHolic. Los fans más dedicados todavía se tiran de los pelos a medida que las CLAMP abren nuevas series, se pelean por diversos motivos con las revistas y dejan más y más obras en hiatus. Títulos infames como X 1999 saltarán descaradamente en más de una cabeza.

Las CLAMP, en su largo recorrido que comenzó con diez miembros y divertidos doujinshis de Jojo Bizarre Adventure o de Devilman (este en concreto con un tinte yaoi y un estilo muy, muy similar al que se emplea en RG Veda, Tokyo Babylon y X 1999), han tratado casi todos los géneros imaginables. El romance, la aventura de fantasía, la comedia, el terror, el misterio, las historias de detectives, la ciencia ficción y también el slice of life son algunos de ellos. Y sus estilos se han adecuado, dependiendo a veces de la salud de la principal dibujante, Mokona, a lo que querían contar. A menudo han trabajado en dos o tres obras a la vez, sin ayudantes, lo cual ha afectado al ritmo de sus historias, pero también ha contribuido a establecer guiños o incluso tramas interconectadas.

Cuando se lanzaron a las publicaciones profesionales con RG Veda, muchos de los temas que obsesionan a la guionista principal, Nanase Ohkawa, estaban plantados e inmaduros, listos para ser retomados y explotados en otras obras. El destino, el amor, el sacrificio, la pérdida del ser amado y la muerte rebosan por todas partes en esta historia, que adapta textos clásicos hindúes para un retelling muy libre de la mitología de la India.

¿Cómo consiguieron que precisamente esta historia viera la luz en la Shinshokan? De acuerdo a las entrevistas de la Antología Clamp que publicó Norma Editorial en 2005, RG Veda fue una reinterpretación de un doujinshi mucho más alegre que la historia que acabó llegando a nuestras manos:

Pregunta: Para empezar, ¿cuándo ideasteis la historia de RG Veda en sí?

Ohkawa: Cuando éramos aficionadas hablamos de crear un guion original y fue entonces cuando creamos la base de la historia. Hicimos una especie de libro-resumen que presentaba a los personajes y el concepto de ese mundo. Los editores (de Shinshokan) repararon en él y nos invitaron a encaminarlo a una publicación profesional.

Pregunta: ¿Por qué motivos tomasteis el Rig Veda (el libro sagrado de los brahmanes de la antigüedad hindú) como material de referencia?

Ohkawa: Ya lo comentamos en la entrevista de Magic Knight Rayearth, no se me daba bien la fantasía heroica. Soy incapaz de recordar nombres occidentales (risas). Nos pareció que estaría bien algo oriental con lo que estuviéramos un poco más familiarizadas. Pero también tenía que ser distinto de las leyendas de ninjas y optamos por la mitología.

Igarashi: Dentro de las numerosas mitologías que existían en Oriente, elegimos el Rig Veda por influencia de Mokona.

Mokona: Como yo nací en Kioto, todo eso de los templos lo he tenido muy próximo desde la infancia. Y por aquel entonces me apasionaba todo ese mundo y frecuentaba mucho el Sanjusangen-do, un templo de Kioto. Por eso estaba familiarizada con el hinduismo y con el budismo esotérico. Incluso llevaba conmigo libros que no entendía muy bien, como uno titulado El alba de la cultura hindú (risas).

Ohkawa: También llevaba el Rig Veda, se lo pedí prestado y lo leí. Aunque de algún modo lo tomáramos como tema, lo que consultamos fueron los nombres de los personajes que aparecían y la multiplicidad de relaciones humanas. La historia en sí resultó completamente distinta.

El contenido del doujinshi de RG Veda se basaba, sobre todo, en el humor. Las autoras querían divertirse con el trabajo que hacían, como es natural, y tenían muchísima libertad para crear escenas que un editor no permitiría u obligaría a corregir. Los personajes no estaban bien coordinados ni tenían historias muy coherentes. En particular destaca el protagonista, Ashura, que era muchísimo más violento e impertinente que en la versión que publicaron de forma profesional. Comentaré también algunas cositas que cambiaron para la historia definitiva cuando vayamos llegando a ellas, pero hay que resaltar que las primeras pruebas que entregaron fueron rechazadas y tuvieron que elaborar el capítulo de El festival de las estrellas rápidamente para la publicación. No solo eso, sino que se lanzaban a una publicación larga a pesar de ser novatas, y solo tenían permiso inicial para tres capítulos. El resto dependería de la buena recepción.

Y, por supuesto, la tuvo. CLAMP comenzó su larga carrera hacia la fama y los hiatus.

Como eran mucho más jóvenes, RG Veda presenta un estilo no solo en formación, sino con muchos problemas de anatomía (algunos derivados de sus influencias más descaradas, como el caso de los hombros de los noventa y la evidente referencia a Jojo) y diseños con muchísimas líneas, tramas, y que tienden a crear imágenes demasiado abigarradas. Ellas mismas reconocen que saturaban todo mientras se mataban a trabajar:

Mokona: Dibujábamos y dibujábamos pero no terminábamos nunca (risas). En las publicaciones de aficionados podíamos establecer la entrega cuando nosotras queríamos y prolongar las fechas lo que quisiéramos. Pero en las publicaciones profesionales hay que dibujarlo todo en un plazo delimitado. Fue muy difícil ajustarnos a ese ritmo. Por otra parte, la medida de los originales cambiaba. La hoja de dibujo de una publicación profesional es más grande que la de un doujinshi.

Nekoi: Por aquel entonces, siempre estábamos pendientes de si llenábamos todo el espacio. Veíamos las hojas de los originales tan grandes que nos preguntábamos si de verdad podríamos llenarlas. Ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que el simple hecho de llenarlas no resulta siempre estético.

De modo que RG Veda no solo se inclina, en especial hacia los tomos finales, hacia la tragedia sin límites y rehuye el humor, sino que tiene un tono muy digno de teatro. Y no lo digo en el mal sentido, pero ya vemos por aquí la tendencia de CLAMP a repetir muchísimo ideas que han quedado claras las cuatro primeras veces (creedme que si no acabáis hartos de la Profecía del fin del Reino Divino tenéis una paciencia de santos) y a crear escenas de dos páginas que no aportan mucho, pero desde luego son hermosas.

Y sin más dilación, vamos a la historia.

Aviso de spoilers de toda RG Veda


RG Veda comienza contándonos cómo el Reino de los Cielos, habitado por los dioses, era un mundo típicamente épico. A pesar de estar colmado de valientes guerreros, la tierra conocía la paz y el Emperador aseguraba la estabilidad… Hasta que uno de sus generales, Taishaku, se levantó contra él. La rebelión de este dios, más poderoso incluso que el supuesto mejor soldado del imperio (el Rey Ashura), fue brutal y no tardó en derrotar al Emperador para luego ocupar su lugar. No queda muy claro hasta qué punto recibió apoyo, pues no se nos habla de conflictos que pudieran promover una guerra civil que acabara con un cambio de dinastía, pero Taishaku aparece presentado como un hombre cruel, ambicioso y frío. La mayor parte de sus súbditos lo temen, odian o desprecian. Aun así, lleva reinando durante trescientos años con un poder incontestable.

Cuando miramos las cosas en retrospectiva, aunque muchas partes de la historia quedan sueltas, vemos que hay un hilo más o menos coherente en este golpe de estado. El Rey Ashura lo promovió con el deseo de que Taishaku evitara que su hijo cumpliera la Profecía de la destrucción de los Cielos.

Taishaku, decidido a cumplir con la última voluntad del hombre al que amaba (ya hablaremos de los villanos y el romance gay más adelante), se aseguró primero el poder al borrar a buena parte de la generación de los Reyes, puso en el poder a hombres y mujeres que lo respetaban y promovió ciertos matrimonios con la dinastía del Emperador para afirmarse en el poder. Él mismo se casó con la esposa del Rey Ashura, Sashi, con la que ya había engendrado al príncipe Ten, y que tuvo un importante papel político en lograr el golpe, al parecer. Luego, poco a poco, se aseguró de ir promoviendo el odio entre todos sus súbditos y eliminó a muchos posibles enemigos con la esperanza de evitar que las Estrellas de la Profecía se reunieran con el protagonista, Ashura.

Un plan extraño, cuanto menos, y que hace muchas aguas. Por ejemplo, se cuenta en cierto punto que los que tienen un tercer ojo han recibido una maldición y todo el mundo les teme y rechaza. Taishaku tiene un tercer ojo por haber devorado al Rey Ashura, pero nadie comenta nada. Con todom es el primer trabajo de CLAMP, se nota muchísimo que trabajaban sobre la marcha y las explicaciones o el desarrollo de personajes se atropellan muchísimo, en especial en los últimos tomos, cuando llega el momento de justificar y aclarar los actos de los personajes.

En fin, una vez comienza la narración, lo primero que hace Taishaku es enviar al coprotagonista, el Rey Yasha, a asesinar a la profetisa Kuyoh, que resulta que era una amiga suya de la infancia. Al parecer, esta lleva trescientos años sin doblegarse a la voluntad del Emperador y ha terminado por huir del palacio divino. Lo que sorprende es que siga viva, la verdad. La Reina Karura, que se revelará más tarde como una de las Estrellas, salta al frente para intentar evitarle a Yasha tan mal trago… En vano. Taishaku adora presionar los límites de la gente, como veremos a lo largo de la historia, y ha escogido a Yasha a propósito para este trabajo. Dadas las órdenes, Taishaku ignora a los Reyes para hablar con uno de sus generales jamás me convenceréis de que Taishaku y Bishamon no son amantes, probablemente para ordenarle que siga a Yasha, y este parte del palacio imperial.

No tarda en encontrar a Kuyoh en un templo abandonado donde solían encontrarse de niños. Allí su amiga le explica que escapó porque sabía que Taishaku le enviaría. Solo así podía presentarle la Profecía.

Seis Estrellas descenderán…

Astros de las sombras que se alzarán contra los Cielos.

Antes de que los hilos del Destino se enlacen,

acogerás a una criatura en tu seno, como dicta el linaje ya extinto.

Ignora qué es el bien y qué es el mal,

pero hará girar la Rueda del Destino que aguarda al Reino Celestial.

Creo que señalar que las Estrellas vienen de la sombra es una pista para que vislumbremos el verdadero sentido de esta predicción. La gracia de la profecía es que dice una y otra vez que los protagonistas van a destruir los Cielos, pero estamos tan acostumbrados a historias maniqueístas donde los protagonistas son adalides del Bien que no se nos pasa por la cabeza que puedan ser agentes del Caos, aunque Ashura sea la encarnación del mismo.

Las siguientes líneas se refieren a Ashura y a Yasha, claro. Da la sensación de que la Profecía hubiera sido formulada para los oídos del último, pero claro, no podemos saber si se ha traducido de forma correcta.

El resto de los versos son tan redundantes como el primer tomo de esta historia. Básicamente habla de la Reina Kendappa, que nunca ha apoyado como tal a las Estrellas, del fuego que usará Ashura para destruir el Reino del Cielo y…

Alguien gobernará la órbita de las Estrellas,

oscuras y celestiales,

mas no alcanzo a discernir quién.

Los dos grandes manipuladores de esta historia son Taishaku y Kujaku. La traducción de Norma es dolorosamente confusa, en especial al referirse a las Estrellas, ya que al parecer en inglés se tradujo como: the one from the darkness, who controls the dark stars. Y Kujaku es quien pasó su infancia encerrado en una celda oscura, quien más sabía del futuro y el que entregó la espada que usa Yasha al clan de guerreros para que pudiera controlar a Ashura en el futuro. Así que creo que no queda duda sobre quién es el manipulador de las sombras.

Cuando Kuyoh termina la Profecía, vomita sangre. No alcanzo a distinguir si es una consecuencia de la potencia de la visión o a mala salud. En cualquier caso, le indica a Yasha que debe ir a por un bebé que ha nacido con el destino de matarle (a él y a todas las Estrellas, aunque eso no lo aclara todavía). Sorprendentemente, Yasha adivina de inmediato que todo debe ver con el difunto Rey Ashura. Más adelante averiguaremos que, en efecto, el Rey Ashura habló con Yasha cuando este era joven:

—Si aquello que más te importase fuera a traerte infortunio, ¿qué harías?

—Protegerlo. Le tendería la mano y lo protegería aunque me fuera la vida en ello.

—Entonces deberás hacere fuerte por aquello que más te importe, pues un día lo encontrarás…

El Rey Ashura era un poderoso vidente, sabía de antemano que Yasha protegería a su hijo contra cualquier daño, pero esta conversación sirvió para plantar la semilla en Yasha, que siempre admiró a los Ashura y parece que no olvidó las palabras del monarca.

Al lado del templo hay un bosque que, convenientemente, lleva trescientos años aislado por unas terribles fuerzas oscuras. Es decir, que Ashura se ha protegido desde su nacimiento y abandono sin darse cuenta. Espectro Oscuro, la espada de Yasha, hace que el conjuro retroceda y así el Rey puede llegar hasta el centro del bosque. Allí aguarda el pequeño Ashura, reducido al aspecto de un bebé. De su interior surge una criatura a la que llamaremos Verdadero Ashura, dado que la personalidad del príncipe que conocemos es una suerte de carcasa que contiene a este ser, y que adopta el aspecto que alcanzará Ashura una vez que crezca.

Un aspecto conmpletamente andrógino. Por mucho que Norma haya puesto a Ashura como mujer, el último descendiente de los Ashura carece de sexo. Forma parte de una maldición que acaba con su linaje. En inglés siempre se ha traducido como si fuera un hombre, pero lo correcto sería utilizar el they. Debido a que en el español actual no tenemos equivalente neutro (aceptado, al menos), usaré el neutro masculino… Pero quiero resaltar que Ashura no tiene sexo ni género. Para empezar porque a lo largo de la historia solo es una criaturita de un año y luego porque el Verdadero Ashura es simplemente un espíritu de destrucción.

Dicho esto, continuemos. Ashura le advierte a Yasha que con su despertar sus tierras serán pasto de las llamas, pero Yasha está acostumbrado a ser uno de los Reyes más fuertes del Reino Divino y no duda en llevarse al bebé con una mezcla de arrogancia y respeto. En vez de volver junto a Kuyoh, debe regresar apresuradamente a su reino… Que no debe estar muy lejos, porque un muchacho de su tribu aparece de la nada para pedirle auxilio: unos demonios atacan sus hogares. Yasha vuelve al galope para hacerse cargo de todo. A pesar de las protestas de uno de los ancianos del lugar, que incluyen la clara advertencia de que si actúa contra los deseos de Taishaku entonces el clan entero será eliminado, insiste en quedarse a Ashura. Este crece unos cuantos años de sopetón y pronto aprender a usar sus poderes destructuvos para proteger a Yasha de los demonios.

Resulta interesante que se habla de cómo los Yasha son un clan de guerreros, pero que solo han ascendido a la primera categoría porque los Ashura fueron exterminados por Taishaku… Con la excepción de la Emperatriz Shashi, que era humana y fue la esposa del Rey Ashura. Los Yasha se encargan ahora no solo de proteger el Reino Divino, sino el de los humanos. ¿Dónde figuran las fronteras con los humanos, qué diferencia hay entre unos y otros aparte de la longevidad y dónde se encuentra el Reino Divino? Son elementos que nunca terminarán de explicarse, por desgracia.

Ashura queda, pues, en manos de Yasha y mientras pasean controlando la barrera entra en juego otro personaje: Kujaku. Parece conocer la profecía de Kuyoh, aunque en teoría es más bien suya, y de inmediato se encariña con Ashura. Mucho más adelante se cuenta cómo Kujaku se identificó con Ashura por ser hijos de Reyes cuyas madres intentaron asesinarlos, y que si se entrometió en el Destino fue por el deseo de comprobar si un chiquillo puede ser querido a pesar de que todo esté en su contra.

Curiosamente, los soldados de Yasha le piden que se lleve a Ashura al combate cuando parte de la barrera se viene abajo. Sus argumentos no terminan de ser malos (entre otros, si los árboles que envuelven a Ashura vuelven a crecer… ninguno tiene una espada mágica para hacerlos retroceder) hasta que protestan por si las tropas del Emperador llegan a descubrir que Yasha está cuidando de Ashura. Cosa que, sin duda, va a pasar si Yasha siempre lo lleva encima y no lo deja en la tienda, puesto que sus rasgos son muy característicos de su familia.

La batalla se resuelve con facilidad. ¡Resulta que Ashura es perfectamente capaz de defenderse solo usando fuego! Tras esto, Yasha decide ir al encuentro con Kuyoh. Por desgracia, la mujer ha muerto a manos del general Bishamon, que parece ser el superior inmediato de Yasha al ocuparse de toda la zona norte. Es decir, que Taishaku sabe que Yasha ha desobedecido las órdenes… Lo cual podría ser una sentencia de muerte para todo el clan, independientemente de la existencia de Ashura. Kujaku, que ya se declara casi como el Espectador, informa a Yasha de lo acontecido y el Rey se vuelve contra él, furioso por la pérdida de su amiga, mientras el Verdadero Ashura reacciona a la sangre derramada y la lame con expresión de placer. Es una composición que funciona muy bien como metáfora del caos, la incomprensión y el dolor que se van a avecinar (tanto que CLAMP repitió la idea con Fuuma Monou en X 1999).

A su vez, Bishamon lleva sus tropas contra el clan de los Yasha, que deciden presentar resistencia… muy conscientes de que no recibirán perdón alguno. Y tienen razón, pues Bishamon declara que es un exterminio más, aunque espera que en esta ocasión al menos haya algo de emoción.

Taishaku contempla la masacre gracias a su propia profetisa, la hermana menor de Kuyoh, Hanranya, que le muestra todo mediante un espejo de agua. El Emperador desprecia las preocupaciones de la mujer, asegurando que pueden usar a otros clanes como los de Karura o Ryu para proteger el norte incluso si se deshacen de los Yasha. Estos, por cierto, no resultan ser rivales para Bishamon.

No entiendo por qué se los considera los guerreros más fuertes del Reino Divino. ¿Es porque dominan unas artes marciales concretas? ¿Porque se dedican a matar monstruos en vez de a otros dioses? Lo que parece claro es que una tribu que no vigila sus alrededores, que no tiene murallas y vive en cabañas debería ser capaz de poner los pies en polvorosa cuando ven que se les acerca un gigantesco ejército. Desconozco hasta qué punto las CLAMP pensaron en estos detalles, pero lo más probable es que simplemente quisieran cargar un peso kármico sobre los hombros de Yasha y librarlo de la carga de tener que ocuparse de su pueblo para que pudiera emprender su viaje con Ashura.

Más interesante creo que es el discurso de Taishaku, típico de villano pero que, a la vez, esconde detalles sobre el contexto de su ascenso al trono:

—La rueda del Destino ha empezado a girar. No sabemos quiénes son, pero no esperaba que Yasha fuera una de las seis estrellas. ¡Maldición!

Tampoco es que sea muy difícil imaginar quiénes son las Estrellas, ya que todas vienen de familias reales… En cualquier caso, lo relevante es que Taishaku pretendía matar a Yasha no solo por desobedecerle, sino por ser una Estrella. Indirectamente, el despertar de Ashura ha iniciado una secuencia que lleva a que Taishaku destruya un clan entero del que el pequeño no es responsable. Sin embargo, es comprensible que la gente quiera usarlo de excusa: quien carga con todo es Yasha, quien no ha tenido en cuenta sus deberes para su gente. Y, aunque lo hubiera hecho, es probable que cruzarse con Ashura hubiera supuesto que Taishaku quisiera destruirlo de una forma u otra.

Acto seguido, las CLAMP se apresuran a disimular la actitud de Taishaku para cubrirla de egoísmo clásico:

—Las Seis Estrellas se reunirán en torno a Ashura y destruirán los Cielos. Si se reúnen las Seis Estrellas, será el fin de mi reinado. ¡No lo permitiré!

Y si las Estrellas destruyen el Cielo, haber matado al Rey Ashura no tendrá sentido…

Cuando Yasha regresa, se encuentra por el camino a un muchacho de su pueblo que, después de culpar a Ashura de todo, le pide a su Rey que sobreviva, que no busque venganza. Se ve que su gente de verdad lo adoraba y que fue un buen gobernante hasta que se le metió en la cabeza desobedecer a Taishaku, pero no puedo evitar ver mala construcción de un personaje tan importante. Por suerte, CLAMP aprenderá después de X 1999 a llevar un poco mejor a personas que tienen buenas motivaciones pero cometen actos despreciables

Sin un pueblo al que proteger, todo el odio de Yasha se vuelca sobre el responsable de la masacre: Taishaku. Y así el Emperador logra precisamente lo que estaba intentando evitar; que las Estrellas comencen a reunirse.

 

El festival de las Estrellas


El siguiente capítulo introduce a un personaje del pasado del Reino Divino, la princesa Kisshoten, pero tampoco expande mucho la trama… No de momento, claro. En el futuro será un poder pasivo contra el Emperador.

De momento, debemos conformarnos con otras cosas. Como que se establece de forma definitiva el sistema de historias de RG Veda: un personaje inocente decide ayudar a Yasha y a Ashura a pesar de las consecuencias, Yasha opta por dejarse ayudar, y todo deriva solo en la muerte de este personaje si hay suerte. El melodram baña las historias originales de CLAMP y el forzamiento del argumento resulta evidente, pues quiere establecerse un viaje clásico del Héroe, a la vez que se busca hacer reflexionar al lector sobre la existencia de Ashura (¿hay motivos de verdad para odiarlo o todas estas muertes deberían achacarse simplemente a la imprudencia de Yasha?).

En este caso, Yasha y Ashura acaban bajo la protección del grupo de danza de una joven llamada Gigei. Asumo que es humana ya que nos cuenta que, hace seis años, se enamoró de Yasha al verlo en el anterior Festival de las Estrellas y por entonces no era más que una niña pequeña. Es una lástima que las CLAMP no intenten desarrollar la diferencia entre seres humanos y dioses, la verdad.

Su grupo ha sido invitado a bailar en el nuevo Festival, que Taishaku celebra en honor a Kisshoten porque considera que debe agasajarla para que sirva a sus propósitos (me pregunto por qué no intenta la misma técnica con otros dioses. Quizá se deba a que ella es esposa de uno de sus generales, pero lo dudo). Francamente, el mensaje de Gigei es tan siniestro como el de Sorata en X 1999, con la diferencia de que Sorata al menos se dedica a conocer a Arashi y a enamorarse de verdad. En el caso de Gigei, como bien señala Yasha, se ha enamorado de la imagen de él a pesar de que no se conocen de nada y está dispuesta a todo porque tiene el ejemplo de su madre, que fue infeliz porque no pudo seguir al hombre al que amaba. ¡Viva la independencia de las mujeres!

—Lo siento. Si no queréis morir, alejaos de nosotros.

—¡Eso sería perfecto! Estoy dispuesta a morir por el hombre al que amo. Eso me haría feliz.

Me alegra que CLAMP haya superado esta etapa.

En cualquier caso, Gigei es un personaje simpático y que marca muchísimo a Ashura porque no le mima demasiado, pero sí le demuestra cariño, le da ropas y le enseña a socializar con la gente. También se presenta como una mujer fuerte, férrea en sus ideales, aunque exageradamente infantil. Al final Yasha tiene el buen juicio de escapar cuando unos soldados imperiales los alcanzan y están a punto de matar a Gige, si bien Ashura se defiende sin probelmas. Sorprendentemente, las Profetisas y Videntes tienen un papel más o menos útil en este capítulo y cuando la hermana de Kuyoh vio a Yasha y a Ashura, supo decirle su localización a Taishaku, por lo que tiene sentido que fueran tras ellos.

Por otro lado, Kisshoten tiene un papel diminuto más allá de establecerse como una mujer opuesta a Taishaku. No es capaz ni de intervenir cuando Gigei resulta muerta a manos de los soldados imperiales. Está más para guardar el gran espejo, que no vuelve a tener ningún papel que no sea reforzar otra vez las profecías ya establecidas, y para decirnos que Taishaku es malo.

Un capítulo superficial y que aporta poco, por desgracia.

Más interesante resulta el siguiente:

La llama profana y el trueno divino


Este capítulo presenta al difunto Rey Ashura cuando el Reino Divino todavía estaba en paz. Siempre protegido por doce generales de su clan, todos convenientemente cubiertos por máscaras para no tener que hacer diseños particulares, el Rey era admirado y reverenciado por los súbditos del Emperador. Tanto es así que el clan Ashura tenía un curioso honor; vivía debajo del Palacio Imperial, en una suerte de ilusión dentro del reflejo de las aguas. Una bella imagen que explica, sin necesidad de palabras, el papel de los Ashura como protectores del reino.

Con un detalle curioso, aunque tampoco tenga ningún pay off en la historia más allá de explicar el papel de Shashi en la caída del clan, se nos cuenta que la ilusión solo puede ser manipulada por la gente del clan y por las dos humanas que fueron elegidas como sacerdotisas: Shashi y su hermana, que todavía carece de nombre. Es decir, que Shashi, que ya era ambiciosa por esta época, seguramente fue quien abrió las puertas a Taishaku.

Y hablando de Taishaku; después de que el Rey Ashura se encuentre con Kuyoh y escuchemos la profecía otra vez mientras se pregunta si el destino no se puede cambiar, Taishaku llega al palacio imperial Zenmi. Se está ganando una buena reputación como guerrero, pero nadie imagina que un día usurpará el trono. No cuando hay tantísimos grandes y famosos generales que lo superan con creces. El punto de mostrarnos a un Taishaku más joven es confirmar que siempre ha sido cruel y psicópata. Los cortesanos lo temen con razón, ya que es un hombre violento y ambicioso, pero se nos dice que tiene unos orígenes cuestionables… Y nunca se profundiza este tema. No solo eso, sino que el Emperador apoya su ascenso y hasta se plantea que un día pueda suceder al Rey Ashura. Ojalá explicara si se refiere a cederle el puesto de protector del Reino o… qué.

Cómo me alegro de que por una vez no sea queerbaiting, incluso si es algo tóxico.

El caso es que Taishaku pide enfrentarse a Ashura para medir fuerzas. Muy gallito y confiado, como solo puede ser un hombre que se sabe un genio, sonríe al Rey y le dice que se alegra de que haya aceptado el desafío. Eso es que lo reconoce como alguien más fuerte. No solo eso, sino que el Rey decide usar la Espada Shura para enfrentarse a Taishaku y hasta parece que intente hacerle daño en un momento. Pero allá donde Ashura no logra ponerle un dedo encima a Taishaku, este alcanza las ropas del soberano y se despide con estas palabras:

—Yo consigo todo lo que me propongo. Acordaos bien de lo que os digo, Majestad.

Y todos pensamos que se refiere a su muerte, pero no. Buena jugada, CLAMP.

La luz en el camino


El último capítulo del primer tomo es uno bastante inconsistente y repetitivo. Por ejemplo, insiste exageradamente en la bondad de Ashura para justificar que Yasha lo proteja a cualquier precio. Mirad, Ashura es un niño. ¿No es suficiente motivo? Con todo, la función de este pequeño alto en el camino es presentar los orígines de la espada del Rey. Es una de las ocasiones en las que la narrativa visual juega contra CLAMP, ya que nos ponen una figura alada de fondo que podría ser genérica pero que casualmente tiene el mismo tipo de peinado que Kujaku, vaya, vaya.

Establece un buen misterio que apenas tiene pay off más tarde, cuando se revela que Kujaku forjó la espada contra Ashura en concreto, pero diría que el problema se debe a que el final de la serie es dolorosamente precipitado y no hay espacio para respirar, mucho menos para apreciar detalles como este.

¿Por qué solo esa espada pudo hacer estallar la burbuja del bosque de los espectros? ¿Y por qué pudo detener a Ashura? El que nos entregó la espada Yama, ¿sabía hasta dónde llegaba su poder?

Lo que sí me parece bien introducido (más o menos; habría estado bien verlo en el capítulo anterior) es la obsesión de Ashura con las madres. Yasha no se ha molestado en enseñarle ese concepto, pero los niños del campamento de Gigei sí. Le han metido en la cabeza una idea completamente patriarcal y romantizada del papel de la madre que perseguirá a Ashura durante toda la historia. Y aunque Shashi es un monstruo por lo general, no puedo dejar de sentir reticencia y rechazo con cómo trataba CLAMP el papel femenino, casi exigiendo que una madre deba ser buena, amable y… ¿Qué pasa si tiene un hijo que no desea, como es el caso de Ashura? Es un conflicto fascinante, en especial en el papel de una reina atada por una profecía, pero los blancos y negros resultan ser demasiado extremos en la primera obra de CLAMP.

Y así llegamos al final del primer tomo. Se nota muchísimo que es un trabajo de novatas, pero el esfuerzo puesto en cada dibujo, en la intensidad y el drama, es más que notable. Se puede sentir la fuerza de unas grandes creadoras que dan zancadas hacia el mundo de las series a lo grande y de los hiatus eternos.

Por cierto, nunca dejaré de llorar porque Norma decidió no incluir los extras de CLAMP, donde se burlan de su propio dramatismo o establecen a Yasha y a Kujaku como padres de Ashura.

 

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.
También escribo literatura (cuando puedo) y he publicado algunos relatos que podéis encontrar en Goodreads.

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