‘El mundo invisible de Hayao Miyazaki’ de Laura Montero Plata

Hayao Miyazaki se ha convertido en uno de los clásicos en cuanto animación y pocos niños no han crecido con sus películas. Desde luego, sabiendo que el director quiere que su principal público sea este, estará más que feliz de saber que incluso fuera de Japón ha marcado numerosas infancias. Desde hace unos años España ha comenzado a sumarse a vecinos como Francia a la hora de registrar y estudiar el papel de Miyazaki y Ghibli en la industria. En particular Héroes de Papel, Dolmen o Diábolo han publicado distintas obras acerca del primero y de sus obras más famosas.

Entre esos autores que se esfuerzan por investigar y abrirnos las puertas al mundo de Miyazaki está Laura Montero Plata, que publicó varios ensayos antes de lanzarse a trabajar en El mundo invisible de Hayao Miyazaki. La autora dedicó su tesis al tema y, gracias a ello, tenemos un riguroso y ambicioso estudio que abarca desde los primeros pasos de Miyazaki en el anime hasta 2011 y la aparición de Arrietty y el mundo de los diminutos. Porque, sí, Dolmen publicó el libro en 2012. ¿Significa esto que esté desfasado? En absoluto. Simplemente no ha podido incluir en sus páginas las películas que vinieron tras la misma. Dejar de lado una investigación tan buena sería como negarse a leer entrevistas antiguas de Miyazaki solo porque sean viejas y no abarquen la época actual. ¡Que no os eche atrás!

Eso sí, el libro no es un simple y agradable paseo. La letra es pequeña, las imágenes —a veces un poco demasiado metidas en el texto, lo cual puede molestar un poquito durante la lectura—, meras acompañantes del texto y no os permitirán saltaros páginas alegremente para acelerar la lectura. Por otra parte, el vocabulario que escoge la autora es denso y en ocasiones poco fluido porque se nota esfuerzo por resultar académico. Al fin y al cabo, este libro nace de becas del Ministerio de Educación. Es divulgativo pero profesional. Y eso puede no gustarle a algunos. No se puede negar que, en ocasiones, las frases resultan algo farragosas frente a la simplicidad de otros estudios… ¡Pero merece la pena!

Montero ha dedicado un esfuerzo enorme a hacer una investigación profunda no solo de Miyazaki, sino de Ghibli. Así, para los que sientan verdadero interés por el mundo de la animación, el libro detalla la evolución de la misma desde los inicios de la industria. Nombres famosos como Satoshi Kon, Katsuhiro Otomo, Mamoru Oshii, Hideaki Anno y otras tantas figuras claves de la industria revolotean por las páginas y tenemos extractos de entrevistas acerca de su opinión sobre la animación… O el propio Ghibli. Y es que este estudio es una excepción por su organización a la hora de elaborar películas, cosa que puede causar respeto u odio a partes iguales de acuerdo a Oshii:

Creo que para ellos [Miyazaki y Takahata] hacer una película es todavía una extensión del movimiento sindical. Trazar una estrategia, organizar a la gente y purgar traidores, es lo mismo. Encontramos la agitación e intimidación características de cualquier movimiento popular. Básicamente, se trata de una meticulosa organización para cumplir la voluntad de la cúpula.

[…]

¿Qué piensan otros animadores de Ghibli? Hasta donde yo sé, básicamente respetan a Ghibli. Es una mezcla entre amor y odio. Una respuesta generalizada seria: es un lugar formidable, pero no quiero ir allí.

Ghibli es un titán en Japón, uno donde se representan sobre todo las ideas de Miyazaki en vez de permitir una estructura más orgánica como era el sistema de Oshii. Con este libro nos asomaremos al brutal ritmo de trabajo de Ghibli para mantenerse dentro de una industria donde la calidad, en especial hoy en día, no reluce demasiado. Gracias al recorrido por la aparición de los primeros estudios, su caída o desagregación, Montero nos explica los pasos para la simplificación de la animación y el abaratamiento de costes (cosas que Miyazaki odia con pasión).

También, por supuesto, se tocan detalles acerca de la falta de sucesores. Un problema más vivo que nunca, a pesar del nuevo regreso de Miyazaki —al final haremos un bingo sobre cuántas veces irá y volverá—. Una lástima que no se investiguen más películas como Susurros del Corazón o Cuentos de Terramar porque la autora busca centrarse en Miyazaki, por lo que tampoco nos asomamos demasiado a los trabajos de Takahata.

Por otro lado, a pesar de llamarse El mundo invisible de Hayao Miyazaki, no hay que ir con la idea de que veremos sobre todo qué hay tras las escenas. No, es un recorrido por el mundo de la animación, por las influencias literarias, extranjeras y japonesas, de manga, mitología y animación de Miyazaki. Todo está perfectamente documentado en la bibliografía y a menudo se cita la opinión de otros autores expertos en Ghibli como buen trabajo de investigación que es. Por supuesto, la escritora elabora sus propias ideas y teorías, en particular en los últimos capítulos acerca del universo compartido de Miyazaki, donde deja caer la posibilidad de un mundo cíclico.

La edición de Dolmen, como ya se ha mencionado, es en general muy buena. Las imágenes son pequeñas, no abarcan demasiado espacio y solo algunas se meten un poco en el texto. Se incluyen bocetos de Miyazaki (si hubiera que poner una pega, sería que no tengamos fuentes a mano de dónde proceden) para acompañar el tema del que se habla y diversos gráficos para ejemplificar temas monetarios. En definitiva, un gusto. Además, la portada de Tomeu Morey puede hipnotizar durante horas para encontrar a prácticamente todos los personajes de la obra de Miyazaki. Una portada así es amor y lo demás tontería.

El mundo invisible de Hayao Miyazaki es básico para cualquiera que quiera datos, recabar una imagen global de la animación japonesa y así poder situar bien el papel del Studio Ghibli en su maquinaria. Es una tesis hecha con amor, respeto y minuciosidad. No será fácil de leer en algunas partes, pero no es algo que pueda detener a un fan o alguien con verdadero interés por este mundo.

Reseña: ‘The Promised Neverland’ #1, que no os engañe su feliz portada

Apenas hace una semana que salió a la venta el primer tomo de The Promised Neverland de Kaiu Shirai (guion) y Posuka Demizu (dibujo) y nos ha faltado tiempo para ponernos a reseñarlo. Este manga fue una de las novedades que Norma Editorial anunció en el Salón del Manga de Barcelona del pasado noviembre y, cinco meses después, ha llegado a las librerías de nuestro país con una promoción que seguro que animará a más de uno a hacerse con un ejemplar: la primera edición del primer tomo cuesta solo 4 euros. Dichos tomos están marcados con una pegatina que, para alivio de todos, se quita sin dejar marcas.

The Promised Neverland nos traslada al orfanato House Field Grace, donde varias decenas de niños viven felices bajo el cuidado de una mujer a la que llaman Madre. Cada día, todos los jóvenes dedican parte de la mañana a hacer una serie de tests y luego tienen el resto de la jornada para jugar con el resto de niños —a los que consideran hermanos— o relajarse. La verdad es que es una vida casi utópica para los habitantes de House Field Grace: tienen casi todo el día libre, su casa está en muy buenas condiciones, viven rodeados de naturaleza a las afueras de un bosquecito, nunca les falta comida y su ropa, de color blanco, siempre está inmaculada. Solo tienen que tener cuidado con no acercarse a la Puerta de salida del recinto (que se encuentra separada de la casa, en una especie de muralla) ni a la valla que lo limita por la zona del bosque. No es un gran problema, tienen espacio por el que corretear e, incluso, jugar al escondite entre los árboles.

Entre esos huerfanitos, se encuentran los protagonistas de esta historia, Emma, Norman y Ray, que son los más mayores (con once años) y los más inteligentes. Y no lo digo yo, lo dicen los resultados de sus exámenes, que son simplemente perfectos. De entre los tres protagonistas, Emma destaca por su fuerza física, Norman por sus capacidades analíticas y Ray por sus conocimientos. Emma y Norman son los más sociables del trío y pasan mucho tiempo juntos mientras que, por otro lado, Ray prefiere sentarse por ahí para leer tranquilamente.

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Reseña: ‘Predestinada’, tres historias y cinco mujeres protagonistas

No es un secreto que, gracias al nuevo panorama editorial español, cada vez contamos con más obras y autores hasta hace poco desconocidos en nuestro territorio. Aunque Internet siempre nos ofrece vías para conocer historias más allá de las publicadas aquí, lo cierto es que se agradece la implicación de grandes y pequeñas editoriales, quienes se esfuerzan por traer licencias novedosas –en muchos casos por petición de los propios lectores–.

En este caso, la editorial Tomodomo nos ha obsequiado con Predestinada, un tomo único de la autora Tomoko Yamashita. A pesar de llevar ya diez años de prolífica carrera en Japón, con algunas de sus obras nominadas a los prestigiosos premios Manga Taisho y con una horda de seguidores incondicionales a sus espaldas, Yamashita era una auténtica desconocida en España. Con Predestinada, una colección de tres historias cortas, Tomodomo ha permitido que disfrutemos, por primera vez, de la obra de esta mujer en lengua española.

A lo largo del tomo de Predestinada, se hilvanan historias autoconclusivas que tienen el mismo nexo común: las protagonistas son mujeres, y sólo ellas permiten que las diferentes tramas avancen. Yamashita gusta de dotar a sus relatos de personajes poco definidos, dando lugar a una ambigüedad patente, aunque esto no significa que no estén bien construidos, sino todo lo contrario: la autora pretende mostrar el lado más dubitativo. Ante todo, son figuras humanas que se alejan de clichés y patrones establecidos. Esto ayuda –como no podría ser de otra manera– a elaborar un paralelismo con la sociedad japonesa actual y tener una visión crítica de la misma, aunque en un principio no parezca la intención de la autora, ya que las historias no guardan ningún tipo de relación entre sí y transcurren en escenarios muy diferentes.

Los tres relatos que componen Predestinada se titulan “Invencible”, “Tú eres la Estrella” y “La Princesa sin maleficio y el Prisionero en la atalaya”. En la primera historia, nos encontramos como protagonistas a dos mujeres antagónicas: por un lado, una inspectora de policía y, por otro, una adolescente acusada de cometer múltiples y aterradores crímenes. Aunque la trama transcurre principalmente en la sala de interrogatorios de la comisaría, Yamashita consigue cargar la atmósfera hasta hacerla casi agobiante, recurriendo a recursos como el flashback, a primeros planos de los rostros de los personajes, con un gran hincapié en sus expresiones. Mediante este relato, se nos muestra –y critica– el rol de la mujer en la sociedad japonesa desde vertientes opuestas: el de la inspectora como única mujer del cuerpo de policía –y con problemas de convivencia matrimonial debido a su trabajo– y el de la adolescente psicópata, atribuyéndole características propias del sexo masculino al ser capaz de cometer crímenes atroces. Con esto, la autora da un giro al cliché de la mujer buena e inocente, mostrando que un personaje femenino puede ser también cruel y despiadado.

En el segundo relato, “Tú eres la Estrella”, cambiamos radicalmente de registro para ir a caer a un aula de preparatoria de instituto, donde somos testigos del tópico y típico triángulo amoroso entre dos chicas y un chico. Sin embargo, la autora vuelve a sorprendernos dándole una vuelta de tuerca al cliché amoroso adolescente para visibilizar la homosexualidad en esta etapa vital. Una bonita forma de decir que en los institutos no solo existe la heterosexualidad, tan recurrida en este tipo de historias.

Por último, el tomo se cierra con “La Princesa sin maleficio y el Prisionero en la atalaya”, quizá la más extraña de las tres historias al estar enmarcada en un género que mezcla fantasía y realismo. Esta historia usa la base del cuento de La Bella Durmiente, solo que aquí todos los bebés son maldecidos al nacer por brujos que trabajan desde sus despachos, situados en altos edificios de oficinas. Cuando los niños cumplen los 16 años, se manifiesta el maleficio impuesto. La protagonista, sin embargo, no recibió maldición en ningún momento, por lo que es considerada por sus compañeros como un bicho raro del que solo hay que compadecerse. La premisa es  interesante, ya que Tomoko Yamashita utiliza este repaso al cuento tradicional de la princesa maldecida para hacer un paralelismo social, tocando temas como el aislamiento en la adolescencia, el bullying o incluso la crítica al sistema laboral japonés, conocido por las duras jornadas laborales a las que están sometidos muchos oficinistas y funcionarios.

En general, este tomo deja un buen sabor de boca. A pesar de que ciertos temas –sobre todo en los dos primeros relatos– puedan ser básicos o poco profundos, la autora consigue imprimir un carácter nuevo a clichés que estamos hartos de ver, tanto en literatura como en manga o cómic. Además, Yamashita impregna sus obras de una narrativa que atrapa y desconcierta a partes iguales, con un dibujo que no sobresale en exceso, pero que muestra lo justo y necesario para impactar, centrándose sobre todo en las expresiones de los diferentes personajes. Quizá el único punto negativo de esta obra –aunque para muchos no lo será– es que necesita una segunda lectura para terminar de entender bien todo lo que sucede, ya que el excesivo uso de flashbacks puede hacer que nos perdamos más de una vez.

Para concluir, cabe destacar la gran labor de Tomodomo al traer esta obra, con una edición cuidada y un formato A5 de gran tamaño que ayuda a apreciar más el dibujo y la narrativa del mismo. Esperemos que, poco a poco, vayan llegando más historias de esta prolífica y versátil autora.

Reseña: ‘I Don’t Want This Kind of Hero’, de samchon

De un tiempo a esta parte se han popularizado en occidente los webtoon, pero en su país de origen, Corea del Sur, estos webcómics estructurados en vertical son tan populares como el manhwa tradicional. Muchos son adaptados a otros medios, ya sean doramas coreanos como el caso de Dr. Frost o a anime como Noblesse, que primero tuvo una OVA-precuela realizada por un estudio coreano, y luego una animación japonesa que adapta la primera temporada del webcómic.

No es el caso de I Don’t Want This Kind of Hero, webtoon del que hablaremos hoy.

Primera obra de samchon y serializada por Naver Webtoon, esta es una historia de superhéroes, como podemos ver por el título. Al igual que otras obras del género, el protagonista, Naga, tiene poderes con los que podría destruir el mundo si así lo quisiera, y el webcómic cuenta con gran número de capítulos (301 en total, de los que están traducidos al momento de escribir esta reseña 196). Así que, ¿qué nos encontramos al leer I Don’t Want This Kind of Hero y qué lo hace destacable?

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Reseña: ‘El león de marzo’, de Chica Umino (tomo #1)

El león de marzo, de Chica Umino, fue una de las novedades de ECC ediciones para el salón de Barcelona del pasado mes de noviembre. Esta obra, que en Japón cuenta ya con 13 volúmenes recopilados, se publica en España con periodicidad mensual. A día de hoy, ya han salido cuatro tomos a la venta en nuestro país. Además, esta serie cuenta con una adaptación animada.

El león de marzo cuenta el día a día de Rei Kiriyama, un kishi (jugador profesional de shogi) de sólo 17 años. El protagonista es un joven solitario y bastante taciturno, que apenas se relaciona con nadie más allá de su profesor en el instituto (que insiste en comer con él para que no esté solo) y sus rivales. Rei tiene dificultades para compatibilizar sus estudios, el shogi y, además, cuidar de sí mismo, ya que hace tiempo que dejó el hogar de su familia adoptiva. Por suerte, cuenta con el apoyo de Akari, Hinata y Momo, una pequeña familia compuesta por tres hermanas que se preocupan por el joven constantemente y le invitan a menudo a su hogar para darle algo de calor humano. Estas tres huérfanas son posiblemente sus únicas amigas, junto a Harunobu Nikaido (otro kishi de su edad), aunque Rei no suela admitir que este último es su mejor amigo.

Si bien Rei juega al shogi, y esto está presente en la historia, la trama no se centra de forma exclusiva en ello. El manga no está hecho para leer partida tras partida ni para aprender a jugar. No, el foco se dirige hacia las experiencias vitales del protagonista que, por su juventud y por determinadas situaciones personales (como la muerte de sus padres en un accidente cuando era pequeño, su relación con su familia adoptiva o su dificultad para hacer amigos), tiene mucho que descubrir sobre su entorno y sobre sí mismo. Como consecuencia, se puede afirmar que esta historia no destaca por la acción. Francamente, en el primer tomo apenas ocurren cosas y, desde luego, nada de ello es muy emocionante o destacable.  El león de marzo no pretende contar una gran historia de aventuras, de drama o de amor. El objetivo de Umino es hacernos sentir, descubrir cuán fascinante es el mero día a día de un chaval y sus interacciones con aquellas personas con las que entra en contacto. Se podría decir que Rei se lanza a una aventura que todos conocemos como «la vida».

Los sentimientos que trasmite este manga sin duda llegan al lector y dejan una retahíla de sensaciones, entre las cuales destacan, inesperadamente, el sosiego y la calma. Digo «inesperadamente» porque la vida de Rei no es un jardín de rosas y tampoco lo es la de sus conocidos, pero el estilo de dibujo, el ritmo e incluso la composición de las viñetas hacen que haya cierta calma que se sobrepone a la pena o a la angustia que el personaje siente. El león de marzo no está hecho para hundirse cuando las cosas van mal. Sí, cuando algo triste sucede, evidentemente se siente tristeza, pero no abruma, no deja mal sabor de boca.

En cuanto al dibujo, nos encontramos con un estilo muy particular. Los diseños son sencillos y, en ocasiones, parece que tengan los rostros algo redondos. Aunque parezca simple, el dibujo está muy cuidado y no se encuentran escenas con personajes en posiciones antinaturales o formas imposibles. Las viñetas no están sobrecargadas ni llegan a resultar minimalistas. Como ya comenté, hay cierto equilibrio en la composición que, unido al ritmo de la historia, inspira tranquilidad.

El león de marzo de Chica Umino es un manga muy recomendable para aquellos que busquen dejar de lado la adrenalina para disfrutar de un relato lleno de sentimiento. Los primeros cuatro tomos ya están a a la venta en España gracias a ECC ediciones.

‘Solanin’ de Inio Asano y el trágico fin de la adolescencia

Entramos en el mundo de Inio Asano desde una de sus obras más representativas: Solanin. ¿Por qué precisamente ésta? Hay varios motivos, pero el principal es que es una obra que hace reflexionar bastante sobre el fin de la adolescencia, la juventud y la llamada vida adulta. Inio Asano es un autor que ha aterrizado en el panorama español para quedarse definitivamente desde que la editorial asturiana, Milky Way, decidiese apostar por él en 2013 con la obra La chica a la orilla del mar. Los más avispados ya se habrán dado cuenta de que, en cambio, Solanin está licenciada por Norma Editorial, pero la batalla de licencias y las competencias entre editoriales es algo que podemos dejar perfectamente para otro artículo.

Nacido en 1980, Inio Asano empezó a publicar en el 2000 y un año después ganaba el premio GX de jóvenes mangakas. Asano se consolidó rápidamente en un mercado que se rindió a sus emotivas obras, llenas de un realismo dramático. La gran habilidad de este hombre ha sido la capacidad para conectar con toda una generación, al empatizar y desgranar punto por punto los problemas a los que nos enfrentamos en la juventud, especialmente aquellos que están entre esa línea intermedia que conecta la adolescencia tardía con la recién estrenada vida adulta.

Anteriores a Solanin fueron mangas como La chica a la orilla del marNijigahara Holograph, ambas de Milky Way, aunque ésta última obra ya había sido editada en el 2009 por Ponent Mon, sin mucha repercusión. Tras el inesperado éxito cosechado -los tomos agotados en todas partes daban fe de ello-, Norma también decidió apostar por Asano y así apareció, a finales del 2014, la obra que vemos hoy. Otras que quizá os suenen son la laureada Buenas noches, Punpún; el tomo de relatos cortos El fin del mundo y antes del amanecer o El barrio de la luz.

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‘Mi experiencia lesbiana con la soledad’ o cómo afrontar la autodestrucción

Desde la editorial Fandogamia, nos llega esta fantástica licencia que ya estaba anunciada desde el 2017. Sin embargo, por problemas con el envío de originales, Mi experiencia lesbiana con la soledad, de Kabi Nagata, vio retrasada su publicación, prevista para el Salón del Manga de Barcelona, hasta febrero. Con la secuela anunciada para septiembre de este año, Mi experiencia lésbica con la soledad es el primer trabajo de Kabi Nagata en ser publicado en España. La autora decidió publicarlo como webcómic en la plataforma online Pixiv y, gracias al éxito cosechado, la editorial East Press sacó la edición en físico en junio de 2016. Apenas un año después, la editorial Seven Seas Entertainment sacaba el tomo en inglés, con una muy buena recepción por parte del público.

Pero… ¿qué es Mi experiencia lesbiana con la soledad? Decir que es una obra autobiográfica de corte yuri se queda muy corto para todo lo que Nagata desenvuelve en este tomo, donde explora temas como su crecimiento, su salud mental y la exploración de la sexualidad en el Japón actual.

Durante los 10 años posteriores a mi graduación en el bachiller superior, sufrí cada día de mi vida. La forma que elegí para librarme de esa yo que sufría fue acostarme con una escort lesbiana. En este manga narro con la franqueza más desnuda y desgarrada el modo en que contemplé mis límites más absolutos para luego abrir la puerta que me llevó a poder superarlos.Kabi Nagata

 

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Reseña: ‘Mi amigo capricornio’, crítica a una sociedad que se limita a mirar

Hay historias que enamoran por sus elementos fantásticos y que nos transportan a universos inimaginables.  Hay otras que nos llegan al alma por su forma tan realista de abordar un tema en particular. Mi amigo capricornio de Otsuichi (historia original) y Masaru Miyokawa (manga) es de las segundas, pero con unas pinceladas de fantasía que no eclipsan en absoluto el mensaje que se pretende trasmitir al público. Este tomo único llegó a España hace año y medio, en julio de 2016, de manos de Milky Way Ediciones.

Mi amigo capricornio narra una historia marcada por el acoso escolar. Yûya Matsuda, el protagonista, es un estudiante que puede respirar aliviado por no ser víctima de los acosadores de su instituto. No, él es uno más de los muchos que se limitan a observar. Todos saben lo que pasa en los pasillos de ese centro de estudio (y en los baños, aulas, seguramente hasta en el gimnasio, vamos), pero nadie se atreve a hablar por miedo a convertirse en los acosados. Todos hacen como que el bullying no existe. Nadie habla de él. Solo observan, sin valor para actuar.

Los gamberros y el acoso escolar son cosas de un mundo al que no pertenecemos. Porque no poseemos ningún superpoder ni dispositivo secreto al que enfrentarnos a eso. No debemos meternos en esos asuntos. Al menos si queremos conservar la tranquilidad en el instituto.Yûya Matsuda

Por otro lado, tenemos a Naoto Wakatsuki. Él es la otra cara de la moneda. Es la víctima preferida de los acosadores del instituto donde estudia, alienado del resto de sus compañeros. Día tras día, soporta las vejaciones de un grupo de matones, hasta que una noche como otra cualquiera, decide acabar con el líder de la pandilla con un bate de béisbol. Cuando se decide a huir, todavía con el bate en la mano, se cruza con Yûya, que comprende que no puede seguir mirando hacia otro lado y se ofrece a ayudarle.

Hasta aquí, la historia es evidentemente una crítica a un sistema que, como tantos, ignora —o se esfuerza en ignorar—la situación por la que pasan tantos y tantos adolescentes. Esto no es algo que se limite a Japón; está también presente en nuestra sociedad. ¿Cuánto tiene que soportar alguien para decidir acabar con su situación sin importar la manera? Porque, claro, Naoto Wakatsuki no se plantea rehacer su vida en algún lugar remoto. Solo quiere viajar un poco antes de entregarse a la policía. Y suicidarse. Esto último es lo que Yûya pretende evitar a toda costa a pesar de que Naoto nunca lo manifiesta en voz alta.

¿Cómo sabe Yûya acerca de las intenciones de su compañero? Aquí es donde la historia adquiere sutiles tintes de fantasía que harán que el lector no pierda el interés hasta la última página. Resulta que el balcón de la habitación del joven está en medio de una corriente de aire que arrastra de todo (incluso animales) a su terraza. Una mañana de septiembre, encuentra unos recortes de periódico del próximo mes de octubre donde se narra el caso de Naoto, que acaba con el culpable quitándose la vida al ser detenido. Desesperado por evitar ese desenlace, Yûya arrastra consigo a su compañero de clase, pero a lo largo del viaje todo lo que los recortes anunciaban se iba cumpliendo. ¿Será capaz de burlar al destino?

Mi amigo capricornio usa ese elemento fantástico para hacer su historia más atractiva y añadir un toque de intriga a la lectura. No nos hallamos ante un manga que pretende hablar abiertamente del acoso escolar, también busca entretener, atrapar al lector en sus páginas y hacer de la lectura una experiencia inolvidable.

En cuanto al dibujo, estamos ante un estilo muy correcto que aprovecha unos diseños creíbles para ayudar a transmitir el mensaje de que lo que se lee es una situación muy real —obviando, eso sí, los elementos fantásticos que hallamos con los recortes de periódico del futuro—. Los personajes son gente normal. No tienen unos rasgos especialmente llamativos; son estudiantes del montón, como los que sufren o podrían sufrir bullying fuera de la ficción.

Milky Way ha hecho un gran trabajo con la edición, como viene siendo costumbre, y en la elección de la licencia. Como ya comenté, la acción se sitúa en Japón, pero el acoso escolar no es un problema endémico del país del sol naciente. Los japoneses no son los únicos que deben aplicarse el cuento y dejar de mirar a otro lado.

Estamos ante una obra con un mensaje muy claro de rechazo hacia el bullying. No es una historia más de denuncia, es Mi amigo capricornio, de Otsuichi y Masaru Miyokawa.