Analizando Memorias de Idhún: el doblaje

Para el anónimo que nos preguntó por Curious Cat que si haríamos un comentario sobre el anime de Memorias de Idhún, ¡estás de enhorabuena! Al final decidimos tirarnos a la piscina, y se trata de una piscina tan profunda y llena de monstruos que hemos tenido que repartirnos la tarea. En el artículo que traigo hoy a Mistral hablaré del doblaje, y en el futuro Suzume y Dena darán sus opiniones sobre guion y animación respectivamente~~


Debo decir que, probablemente, he disfrutado de Memorias de Idhún más que el espectador medio. Es la serie con la que más me he reído en un tiempo. Ha sido una experiencia entretenida y no ha supuesto mayor problema tener que volver a ver ciertas partes para escribir esta reseña. Como persona a la que le encanta devorar películas de serie B (con sus efectos especiales risibles y actuaciones que ni los propios actores se toman en serio a veces) ninguna de estas afirmaciones resulta positiva respecto a MdI.

Pero vayamos a lo que nos interesa.

Cuando se publicó el primer tráiler de Memorias de Idhún, la atención de las redes sociales pareció fijarse en solo una cosa. O, mejor dicho, en dos. Primero, que solo un personaje del elenco principal, Victoria, estaba interpretada por una actriz de voz profesional. Segundo, y como consecuencia directa de ello, que las voces del tráiler sonaban… mal. Hubo quejas, peticiones a Netflix para que cambiara el doblaje (aunque algunos se pongan estupendos diciendo que el término es incorrecto porque no hay “voces originales” es el término que usaré en esta reseña), versiones editadas con voces amateur o memes directamente. Yo permanecí ajena a todo ello, porque en el momento en el que leí que la elección del casting había sido pésima preferí reservarme la sorpresa para cuando viera la serie.

Y tanto que sorpresa.

A pesar de los comentarios y advertencias, el resultado final superó todas mis expectativas en el peor de los sentidos.

Memorias de Idhún comienza con un chico que regresa a casa y se encuentra con sus padres muertos, un par de individuos que parecen ser responsables de ello y le atacan, y otro par de individuos que aparecen misteriosamente para protegerlo. Tras unos momentos iniciales de silencio que uno hasta llega a echar de menos después, la actuación en esta escena nos pone en situación para la odisea acústica que nos aguarda.

A estas alturas de la serie no conocemos a nadie. Ni siquiera sabemos el nombre del protagonista, solo el de su perro. ¿Por qué habría de importarnos la muerte de dos personas con las que no estamos familiarizados si su propio hijo no suena como que le importase tanto? ¿Debería resultarnos amenazante el chico castaño por su habilidad con la espada o porque su voz parece pertenecer a alguien infinitamente mayor y fumador compulsivo? Es difícil tomarse en serio una escena de introducción tan tensa si parece que sus actores están más cerca de una especie de lectura dramática del texto que de interpretar el guion y darles vida a sus respectivos personajes. Y ni de lejos este es el único momento en el que daba la sensación de que estuvieran leyendo. Es algo constante, más notorio en los momentos en los que el personaje debía mostrar alguna emoción y no “hablar sin más” (cuando Shail se entusiasma por el descubrimiento del Libro de la Tercera Era o cuando Alsan le grita al conductor que casi le atropella, por ejemplo).

Comprendo la intención detrás de ciertas decisiones interpretativas. Jack es arrojado e impaciente. Kirtash es en apariencia frío y carente de emociones. Alsan es serio y centrado. Es normal que el doblaje intente transmitir todo eso. La ejecución, sin embargo, se queda más que corta al tratarse, una vez más, de actores no profesionales en este campo. Resulta complicado creer que Jack está de verdad triste, o enfadado o lleno de energía si solo una mínima parte de cualquiera de esas cosas se refleja en su voz. Resulta complicado tomarse a Kirtash como una amenaza cuando la imagen de un chaval imitando a Batman en su habitación te viene a la cabeza cada vez que abre la boca.

Y todos estos problemas no hacen sino volverse más obvios cuando comparten escena con personajes como Victoria, a la que sí interpreta una actriz de voz. Es más, en esas situaciones se produce tal disonancia entre alguien que sigue las convenciones del doblaje y alguien que no, que un trabajo en principio mejor hecho también le suena extraño al espectador. No encaja con el resto de voces que la rodean. Solo se consigue esa cohesión en los breves remansos de paz en los que en pantalla solo aparecen personajes secundarios o incluso terciarios, y uno se pregunta que, si alguien que solo dice dos frases es profesional… ¿no deberían serlo con más razón aún los personajes principales de la serie?

Con esto no pretendo negar la posibilidad de que el reparto se haya esforzado al máximo de sus capacidades, o se haya enfrentado al proyecto con ilusión o que puedan mejorar de cara al futuro si pretenden compaginar ser actores con actores de voz. Simplemente el trabajo que se ha realizado en Memorias de Idhún es más que mejorable.

El doblaje de MdI no es solo un mal en sí mismo, sino que al mismo tiempo hace más palpable la pobreza de otros elementos de la serie. La forma en la que la animación de las bocas no termina de coincidir (de forma bastante notoria, a pesar de que el idioma original de la serie sea el español). Diálogos de besugos, como el que mantienen Victoria y Shail sobre si Jack es “uno de los nuestros”. Kirtash llamando “criatura” a Victoria. Son cosas que están ahí, escuchemos las voces o no. Y, en el caso del guion, palabras que en muchos casos están tomadas directamente o con muy poca modificación del libro original. Hay algo al oírlas en voz alta, en vez de solo leerlas, que pone aún más de manifiesto que Memorias de Idhún no se trata de un texto brillante y que muchas cosas deberían haberse pulido antes de pasarle a los actores sus líneas. No se trata únicamente de que los diálogos suenen farragosos en ocasiones (dado que las convenciones cambian en función de si están escritos para ser leídos o para ser interpretados), sino que no son creíbles. Victoria, por ejemplo, cumple trece años durante la serie y no habla como una niña de esa edad; si cerramos los ojos es sencillo creer que es mucho más adulta por cómo se expresa. Kirtash tampoco se expresa como un chico de quince, aunque en su caso puede excusarse con que no se ha criado de manera normal. Todo va acumulándose, las voces discordantes y sin verdadera emoción con frases que incluso en boca de un profesional suenan extrañas, y dificulta que uno pueda meterse en la historia o empatizar con los personajes.

Pero volvamos a algo que comenté al principio de la reseña; la reacción en redes sociales al doblaje de MdI.

La polémica que despertó el tráiler no solo venía por el hecho de que el resultado final estuviera lejos de ser decente, sino también por sus implicaciones: que la producción había optado por actores famosos en otras de sus series y no por actores de voz. Popularidad vs. efectividad. En última instancia, intrusismo laboral. No es algo único a esta obra, por desgracia. No es difícil encontrar a algún famoso en el reparto de alguna película de animación, como si algo por ser “de dibujos” mereciera un trabajo menos profesional y dedicado que si fuese de acción real. Los propios actores de voz han protestado acerca de sus condiciones de trabajo, tanto a nivel de sueldos como a nivel de oportunidades de trabajo. No puedo imaginar lo frustrante que debe ser que alguien no profesional, por muchas ganas que le ponga, se lleve un papel relevante mientras que al gremio le quedan roles mínimos y desagradecidos.

Por mucho que esto sea de por sí problemático, sin embargo, el drama que ha rodeado el doblaje en MdI va mucho más allá.

Laura Gallego ha sido siempre muy cuidadosa con las adaptaciones de sus obras, así que, como es lógico, la atención se volvió hacia ella al escuchar al reparto que iba a interpretar su opus magna. La respuesta fue muy clara; su intención desde el principio era que todo el elenco estuviera formado por actores profesionales y que en su día se había decidido un casting que cumplía esas características. Hasta que la producción realizó un cambio sin su aprobación y dicho casting original se transformó en el que tenemos hoy en día. Una de sus formas de protesta tras esas declaraciones fue compartir contenido promocional de la serie pero con el doblaje inglés (en el que tampoco habría tenido voz ni voto, probablemente, pero al menos no se le había impuesto). La directora de la serie, Maite Ruiz de Austri, por otra parte afirma que, si bien el reparto es lo único en lo que no hubo un acuerdo claro con Gallego, han estado trabajando con el mismo equipo desde el principio. 

En cualquier caso, es más que evidente lo que la gente suponía; en la elección final ha primado el deseo de contar con un puñado de nombres conocidos en los créditos. Ni las opiniones de la autora, ni la intención de ofrecer un producto de calidad en lo que a voces se refiere. Que sea práctica habitual no lo hace menos triste, o menos frustrante.

Y la historia, una vez más, no acaba aquí.

Ya hubo bastante ruido después de la publicación del tráiler. Ruido que, una vez estrenada la serie, se hizo atronador. El resultado final es mucho peor que el que se nos había adelantado, y nos acompaña a lo largo de cinco capítulos. A las palabras de protesta en redes se unieron las quejas del gremio de actores de voz y las opiniones negativas de los críticos. Ante estas palabras, también, reaccionaron actores como Sergio Mur, que le pone voz a Kirtash. Reacciones cuanto menos… cuestionables.  

Encuentro comprensible que las críticas duelan, y más si son unánimes y demoledoras, como ha sido en este caso. Pero la reacción no puede ser a) negarse por completo a aceptarlas y b) aprovechar de paso para criticar de tapadillo y no tan de tapadillo a los profesionales que tendrían que haber ocupado tu puesto. Es decir, poder, se puede. Otra cosa es que haga que la opinión popular se vuelva aún más en tu contra y valore aún más negativamente tu trabajo, si es que eso era posible. En mi caso, no soy consciente de haber visto ninguna serie o película en la que haya participado, pero ahora desde luego no tengo ninguna intención de hacerlo. Porque ya no es solo que su trabajo como Kirtash suene poco profesional, sino que su forma de aceptar una crítica mala pero merecida lo es aún menos.

Al final del día, lo que más pena me da del cast de MdI es la polémica y la normalización del intrusismo laboral. ¿Que las voces en sí son más que mejorables y no favorecen en absoluto a la serie? Por supuesto. Con todo, y a pesar de la flagrante (baja) calidad del doblaje, considero que no es lo peor que Memorias de Idhún nos ofrece. Uno siempre puede recurrir a los otros idiomas disponibles en última instancia. Solo he visto el primer capítulo en inglés, pero ya ha supuesto la diferencia fundamental de que las ganas de reír no eran respuesta al doblaje, sino al resto de elementos en pantalla.

Pretender que lo que “arruina” la historia son las voces es negarse a analizar el guion o la animación, de los cuales, y al contrario de lo que ocurre con el doblaje, no puedes escapar.

PD.- Siempre suelo fijarme en la banda sonora de aquello que veo, pero la de Memorias de Idhún resulta tan poco memorable que hasta Suzume no comentó que nadie estaba hablando de ella la había olvidado por completo. La única melodía que recuerdo es la del ending, y porque me quedé a verlo todas las veces al ser la parte mejor animada de la serie.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

 

  • Sempiterna estudiante de Lingüística. Apasionada de los personajes intensos, la simbología y los paralelismos. Tengo tendencia a consumir contenido mediocre o de calidad mejorable y disfrutarlo (la mayoría de las veces), aunque eso no impide que pueda quejarme de ello y criticarlo cuando toca. A veces hago como que escribo.

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