Analizando Neon Genesis Evangelion #4. Lluvia, después de la huida.

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis ir a leerlo!

El cuarto capítulo de Evangelion amanece lloviendo, justo como había acabado el anterior. Para no perder la costumbre, Misato se levanta bien tarde y cavila sobre Shinji, preguntándose si el chico se va a saltar otra clase. Que le permita no acudir al instituto podría ser una prueba de confianza, pero no es el caso. Lo que ocurre es que Misato no tiene ni idea de cómo tratar a un adolescente. No sabe (ni, siendo sinceros, quiere) imponer límites claros salvo en lo que a ella le interesa, porque eso significaría implicarse de verdad en la vida del niño que ha adoptado. Una prueba contundente de esta ambigüedad en su relación con Shinji se puede ver en la puerta del dormitorio. Misato ha marcado que este es el cuarto de Shinji. Es ella quien ha marcado territorio, no él.

Y entonces, en una demostración de que esta es la casa de Misato y no de Shinji, abre la puerta. Los límites no están definidos y Misato los cruza a voluntad; mala forma de educar a un chaval.

En su defensa, está intentando actuando con la mejor de las voluntades.

El problema es que es ahora, cuatro días después de que Shinji comenzara a faltar a clase, que reúne el valor para intentar establecer un diálogo, una conexión, con su chiquillo.

Lo repito: cuatro días. Este sería el quinto día de faltar a clase.

Como si esto no fuera suficiente, cuando Misato se dirige a su pupilo, le anuncia que: la Unidad 01 ya está reparada.

Definitivamente, se siente más cómoda con un soldado que con un niño. Por eso su forma de aproximarse es a través un terreno que ella domina: el campo de batalla. Anunciar que la EVA está arreglada equivale a «eh, hay que volver a entrenar». En cierta manera, es un intento de restablecer la «normalidad»; adiestrar a su piloto para que derrote Ángeles. Supongo que hasta sería posible desarrollar un pequeño metacomentario. Estamos en el cuarto episodio de una serie que, aunque inquietante, parece trabajar sobre un patrón similar: el monstruo de la semana. Misato parece estar llamando a Shinji para que se reincorpore a lo que se esperaría de un protagonista de shonen. ¡Hora de entretener a los espectadores con una nueva batalla! Es hora de que Shinji se «comporte» y, con suerte, no haya más problemas para que la trama se desarrolle como cabría esperar.

Sin embargo, cuando Misato entra al dormitorio, se encuentra una habitación pulcra e impersonalmente ordenada. Las cosas de Shinji, incluida su tarjeta de NERV, están en la mesa.

Ha escapado de la EVA que Misato ha traído a su puerta.

A Misato no le sorprende. Claramente se esperaba algo así. Que evada sus responsabilidades no significa que esté ciega. Y es que me resulta fascinante que no corra a advertir de la huida del único piloto que puede proteger el mundo. Igual que no ha actuado por desidia, reticencia a comprometerse e irresponsabilidad, ahora está dejando un espacio a Shinji. Uno que, en mi opinión, es muestra de sus sentimientos encontrados. Aprecia al chiquillo, se siente culpable por lo que le están haciendo, por lo que ella exige de él. Dejarle escapar sería su forma, quizá, de copar con el deseo de ayudarle… Sin implicarse de verdad.

Ay, maldito Dilema del Erizo.

Por otro lado, es posible que Misato no actúe porque más tarde se muestra que Shinji está vigilado. Es muy probable que en ningún momento le hayan perdido de vista y que sepan dónde se encuentra. De ahí que nuestra coprotagonista no sucumba al pánico.

Si necesitan a Shinji, pueden recurrir a él.

Entonces llaman a la puerta. Misato espera, ansiosamente, que se trate de Shinji.

Por desgracia para ella, son Kensuke y Toji. (Ah, fijaos en el detalle rojo de las zapatillas de Toji, podríamos decir que es uno de los personajes con los pies más puestos en la tierra si tenemos en cuenta el uso de los colores azul y rojo a lo largo de la serie. Me encanta). Ambos están preocupados por la larga ausencia de Shinji, aunque sus actitudes son bastante distintas. Mientras que Kensuke está tranquilo, a Toji lo corroe la mala conciencia. Debe de llevar días esperando la oportunidad de reencontrarse con Shinji, de pedirle disculpas. Pero, igual que Misato y otros tantos personajes, no se ha atrevido a dar el paso y acercarse a él. Mejor esperar a que el chico regrese a clase y la cercanía propicie un encuentro.

Solo que Shinji no ha vuelto y el malestar de Toji debe haber estallado. No es de extrañar; lo último que vio fue a su compañero llorando de dolor.

Misato decide mentir, afirmando que Shinji está entrenando, ahorrándoles un mal trago. Después, ya a solas, patea la puerta con impotencia y rabia.

¡Por fin alguien se preocupaba por él, por fin Shinji tenía la oportunidad de hacer amigos! ¡Y no está!

Con todo, no ha ido muy lejos. Al fin y al cabo, ¿a dónde iba a ir un chico que quiere huir de una organización internacional a cargo de la defensa de la Tierra?

Con esta premisa no sería absurdo prepararse para un capítulo desbordante de tensión, uno donde Shinji tratara encontrar la mejor forma de abandonar la ciudad sin ser descubierto y, por supuesto, fracasaría en el intento.

En su lugar, Shinji vagabundea sin procurar ocultarse ni tampoco busca un destino concreto. El pobrecito ni siquiera sabe huir con una meta concreta donde pueda sentirse a salvo, solo quiere… evadir.

Aunque hay grandes escenas en este episodio, quiero resaltar la del tren. Este medio de transporte es una constante en Evangelion. En Japón, el silencio impera casi por completo en los trenes. La gente duerme de camino al trabajo o de vuelta a casa y se espera que nadie les moleste. Vemos a la gente ir y venir sin intercambiar una sola palabra con Shinji, algo que él ha buscado. Las normas sociales le aseguran que nadie lo va a incomodar y que puede recorrerse la línea entera sin tener que levantar la cabeza o justificar su silencio. También es totalmente libre de reproducir la misma pista de música, la que lo hace sentir seguro, lo cual demuestra su incapacidad de dar un paso adelante. Esto lo vemos  a la perfección cuando se da cuenta de que debería regresar. Y la música, en un ciclo eterno, vuelve a reproducir la pista 25.

Puede que sea consciente de lo que debería hacer, pero sigue completa y absolutamente estancado.

Por eso continúa en su gran evasión y se refugia en un cine, donde no se interesa en la película —que parece ser un documental dramatizado del Segundo Impacto—. Tras pasar una noche lejos de casa, Shinji camina bajo un amanecer tan rojo, tan real, que es pura agresividad. El chico sufre recorriendo la ciudad que se encuentra bajo su protección. Es una carga demasiado pesada, que le aplasta y asfixia. Y así, reina un absoluto silencio hasta que Shinji comienza a agobiarse y a oír cosas. Después huye de nuevo.

Por su parte, Misato aguarda su regreso. Es consciente de este peso que está apisonando a su protegido de catorce años. Para hacer énfasis en ello, la escena nos muestra que Rei continúa herida. Tanto ella como Shinji son niños pequeños y están sufriendo por lo que les exigen los adultos de su vida. Esto, muy probablemente, le ocurrirá a Shinji. Quizá sufra un destino peor.

A las tribulaciones de Misato, Ritsuko responde que no hay otro remedio. El espectador se queda con la duda del motivo, pero a grandes rasgos podemos señalar como responsable a la necesidad de fusionarse con el espíritu de la madre. Sobre por qué es necesario que el piloto sea menor de edad… Sinceramente, Evangelion va dirigido a cierto público y de ahí que los protagonistas sean adolescentes. Aunque me encantaría tener un motivo concreto, a veces hay que reconocer las constricciones del producto.

En fin, que Misato y Ritsuko conversan y averiguamos, por fin, qué ocurrió tras la batalla contra el Ángel.

Básicamente, Shinji no se retractó de haber desobedecido las órdenes de Misato y se mostró distante, aparentemente satisfecho de haber ganado. Encontramos aquí una semillita de algo que se desarrollará más tarde; una tendencia a buscar la victoria sin respetar las indicaciones de sus superiores que va a tener terribles consecuencias. Con todo, la diferencia entre lo que ha hecho ahora y lo que hará en el futuro es fascinante. Aquí no vemos arrogancia, ni tampoco una obsesión por ser un Hombre Fuerte e Independiente. Lo que hay es frialdad. Racionalización.

Sabe que estuvo a punto de morir, pero insiste en que no importa. Ha ganado. ¿Qué más dan los métodos mientras que haya buenos resultados? Es, sin duda, un cambio brusco de opinión. Quizá ver a sus compañeros en peligro ha hecho que sea más consciente de la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. O puede que el efecto haya sido todo el contrario. Que en vez de sentirse más responsable, la carga sea tan pesada que no es capaz de asimilarla.

En cualquier caso, Shinji insiste que no pasa nada si muere. Que no le importa. Esto es, por supuesto, el trauma hablando por su boca. Está siendo evasivo, limitando la importancia de su propia vida. Si esta no vale nada, no merece la pena sentir pánico por perderla.

Por otro lado, seguramente le resulta desconcertante recibir gritos cuando, desde su punto de vista, solo está haciendo lo que le han ordenado. Dispara, pelea, no huyas, mata al Ángel. ¿Acaso no ha hecho precisamente eso? Y aun así, recibe gritos como recompensa. No es la atención que uno esperaría por haberse comportado como un héroe.

Aquí no hay recompensa por desobedecer órdenes.

—Sería bueno poder decir que has tenido la actitud apropiada, pero si esperas alguna alabanza de mi parte, estás equivocado, Shinji Ikari.

—Eso no importa. En cualquier caso, soy el único que puede pilotar, ¿no es cierto?

Que Shinji no quiera halagos es, evidentemente, mentira. A todos los niños se les enseña que si son buenos recibirán alguna clase de reconocimiento por lo que han hecho. Negar que busca aplausos es solo una forma de intentar protegerse de las palabras de Misato

Ella, por supuesto, ve a través de sus mentiras. Por eso comenta que si pilotar solo le supone dolor, entonces lo mejor que puede hacer es huir… Lo cual, eh, Misato, hace unos episodios le estabas diciendo que hiciera justo lo contrario. Nuestra coprotagonista es mucho más agresiva y ruidosa que Shinji, pero en algunos aspectos es tan evasiva como él. Quiero decir, ni siquiera se plantea salvar al niño o luchar por él. Deja en manos del propio Shinji escapar a la pesadilla en la que le han metido de cabeza.

Porque, al final, Misato tiene una meta. Matar a los Ángeles. Vengar a su padre. Y, a pesar de su mala conciencia, y de que se va encariñando con Shinji… Como veremos en EoE, es incapaz de divorciar a los pilotos de su destino final. Hasta en sus últimos momentos, cuando trata de dar motivos a Shinji para vivir, le empuja hacia la EVA. Y sí, no hay más remedio. Es eso o la destrucción del mundo, tanto en este episodio como en EoE.

Pero resulta muy revelador que, a estas alturas, cuando la trama todavía no está tan embrollada, Misato no arropa a Shinji. No es capaz de apartarse de su propio camino por el bien de otra persona. Si el pequeño quiere ser libre, que se busque la vida solo.

Por desgracia, como señala Ritsuko, no va a ser tan fácil. Al fin y al cabo, NERV solo tiene un piloto operativo.

Cambiamos de escena.

Y es  una escena que, eh, duele. Como fan acérrimo de todo lo militar, Kensuke tiene una pizarra atestada de operaciones bélicas, juega con miniaturas y disfruta interpretando melodramáticas escenas de muerte, dolor y tradicional heroísmo. En otras palabras, lo que vemos es a un niño todavía inocente. Uno que puede jugar a la muerte en agudo contraste con la turbia realidad que vive Shinji.

No creo que sea descabellado afirmar que Kensuke encarna al espectador genérico, que quiere una acción y un drama que le inflamen el corazón.

Con todo, cuando Kensuke se desploma en el suelo, se queda en silencio mientras contempla el cielo. Ahora que ha experimentado la muerte tan de cerca, ¿el juego no le llena? ¿Siente que no es tan real como antes? ¿Que tiene menos sentido?

No es casual, por supuesto, que sea precisamente él quien se cruza con Shinji. Por un lado, ambos se complementan de formas opuestas. Uno adora la guerra, el otro la deplora. Uno es un chico corriente, el otro, un elegido por el sistema. Aislados de otros compañeros, han buscado el campo para rehuir la vida real, pero por razones distintas y en estados anímicos muy diferentes.

Para mí lo más relevante en términos simbólicos es que Kensuke, la persona que está fuera de NERV (aunque desearía desesperadamente estar dentro) le ofrece una hospitalidad y amabilidad de la que el resto de personajes son incapaces. Kensuke es un personaje secundario, a salvo de la trama, y por eso no sufre tanto el Dilema del Erizo. Por eso, por ser una persona sana, un niño corriente sin traumas al contrario que Toji, a cargo de su hermana, es capaz de tender la mano a los demás. De hecho, ofrece su espacio y su comida. Qué digo, hasta le deja a Shinji su chaqueta, mientras él se queda en tirantes.

Aparte de que esto hable de la amabilidad de Kensuke, con muchas, muchas pinzas, diría que el que le ponga la chaqueta sobre los hombros es una forma de señalar que Shinji es un personaje «femenino». No voy a tratar esto aquí específicamente, porque es una idea que revolotea por toda la serie y se desarrolla en particular con Asuka y Toji, así que… paciencia, por favor.

Y hablando de Toji, Kensuke es un buen amigo y le asegura a Shinji que está arrepentido de lo que le ha hecho.

—Me ha contado que su hermana le echó la bronca y le dijo: fue el robot que salvó nuestras vidas.

Ah, de nuevo el peso de la responsabilidad. Shinji no puede escapar ni en medio de la nada.

Antes de continuar, creo que resulta interesante que la conversación nos ofrece algunos detalles interesantes que ayudan a contextualizar el mundo. Concretamente, Kensuke señala que el ecosistema poco a poco se va recuperando del Segundo Impacto. Si esto significa que las temperaturas van bajando, no lo sabemos. Tampoco importa, visto cómo va a acabar el mundo, je.

Volviendo a lo importante… Kensuke suelta, desenfadadamente como solo puede permitírselo alguien que está fuera del sistema, su interpretación de la vida de Shinji:

—Vivir con una mujer preciosa y pilotar el Evangelion. ¡Ah, desearía poder controlarlo solo una vez!

—No deberías. Tu madre se preocuparía.

Ah, dolor. Shinji se está abriendo y echa por tierra todas las ideas romantizadas del héroe. Él no tiene una madre que se preocupe por él y Misato en ningún momento ha demostrado estar dispuesta a ponerse en ese lugar (al menos desde el punto de vista de Shinji). ¡Y dato importante!

—Oh, no te preocupes por eso. No tengo (madre). Soy igual que tú.

Más allá de que esto trace un puente entre ambos, aunque nunca llega a explotarse, lo que Kensuke dice es muy importante. Toji no tiene madre. Kensuke tampoco. Shinji y Rei, lo mismo. Asuka tampoco. Y todos forman parte de la misma clase. Más tarde se nos confirma que no es una casualidad. La clase de Shinji está repleta de candidatos a ser pilotos.

Cruel ironía para Kensuke, que nunca llegará a cumplir sus sueños. Visto el sufrimiento que estos comportan, casi mejor para él.

Por cierto, ¿cómo es que Kensuke sabe que la madre de Shinji está «muerta»? Bueno, si nos adentramos en terrenos de especulación, la serie menciona que los periódicos acusaron a Gendo de asesinato. Podemos imaginar que Kensuke ha recurrido a las conexiones de su padre para averiguar todo lo posible sobre Shinji. Lo cual… dado que ocupa una posición que él desea fervientemente, lo entiendo.

Sigue siendo incómodo.

Llegados a este punto, la escapada de Shinji termina abruptamente. Kensuke no puede hacer nada por evitarlo y, más tarde, Toji mete el dedo en la llaga porque cómo no va a hacerlo. Cada uno demuestra una masculinidad diferente, una más apolínea y basada en la inteligencia y la otra pura sentimiento e impulso.

Son masculinidades muy distintas a las de Shinji.

Con todo, masculino, femenino o simplemente encerrado en sí mismo, nuestro protagonista es capaz de poner las cartas sobre la mesa… Incluso en una situación de desventaja física y psicológica. Porque, sí, lo encierran en una sala oscura. No es de extrañar que sea la gota que colma el vaso y rechace los intentos distantes de Misato de establecer contacto. El chico suelta a bocajarro lo que piensa: no me vas a regañar porque no tienes relación conmigo.

Es decir: se siente abandonado por Misato, de modo que reniega de su rol como mentora.

Con toda la razón del mundo, en mi opinión.

Sigue un doloroso juego psicológico que demuestra lo poco que se valora a sí mismo… y cómo los adultos se aprovechan de su escasa autoestima. Shinji pregunta qué sucedería si no pilotara la EVA 01. Misato carga con la táctica del primer episodio: Rei lo haría en su lugar.

Le está diciendo que es sustituible, cuando no es cierto. Y, a la vez, está usando un argumento que ya ha funcionado para obligarle a sentirse responsable.

Funciona. En opinión de Shinji, encuentra surrealista (porque lo es) que fuercen todo sobre Rei. Así que no tiene que preocuparse. Pilotará él.

Misato, que no puede ocupar su lugar por mucho que lo desee, que solo puede mandar niños a una batalla que para ella es extremadamente personal, no soporta esta respuesta. La actitud de Shinji es una de autosacrificio, pero no uno heroico típico de los shonen. No hay devoción por la causa, sino una claudicación ante circunstancias que superan a Shinji. A todo esto se añade un deseo tan evidente de ser necesario, de ser lo suficientemente especial como para que le necesiten, que debe escocer mucho a Misato.

Así que, encarnando el Dilema del Erizo en toda su gloria, la mujer le espeta.

—Si no te gusta, lárgate.

Si no vas a estar aquí por gusto, ¡no me fuerces a verte con cara larga mientras subes al robot! Si no vas a poner buena cara al mal tiempo, ¡no me obligues a lidiar con la cruda realidad de que estoy entrenando a un niño-soldado! ¡Si no vas a comportarte como un protagonista, si vas a hacernos encarar nuestros errores, lárgate de aquí!

Quiero que quede claro que me gusta Misato. La quiero mucho. Es un personaje maravilloso. Por eso puedo decir que es una persona tremendamente retorcida, miserable y bastante cobarde. Es la gracia del personaje.

Por su puesto, sus palabras destrozan a Shinji y no debería sorprender a nadie que decida marcharse.

En cuestión de un par de minutos, la historia nos ha llevado de un ideal infantil proyectado por una mente calenturienta —el joven piloto de uno de los ingenios más caros del mundo vive con una mujer hermosa que bebe los vientos por él— a una realidad miserable, sucia y muy humana. A veces Evangelion es sutil. Otras te da martillazos en la cabeza, a ver si pillas de una vez el mensaje.

Curiosamente, a Gendo no parece importarle que su hijo se retire. Rei tampoco tiene nada que opinar. Todavía es una muñeca, herida, que sigue las órdenes de su creador.

Pero ¿por qué Gendo se muestra tan ridículamente tranquilo? Digan lo que digan los personajes, Rei no puede defender sola una ciudad. Incluso cuando se empareja con Shinji más tarde, la catástrofe siempre está a un milímetro de superarlos. Es evidente que necesitan a Shinji. De hecho, a cuantos más pilotos, mejor.

El problema es que ya menciona el Informe Marduk y sabemos que no tienen un Cuarto Niño preparado. Pero ¿no acabamos de decir que toooda la clase está llena de reemplazos? Sí, por supuesto. Sin embargo, no hay que olvidar que la EVA 03 se termina de construir meses después en Estados Unidos. El dilema no es tanto que no haya niños, como que no hay EVAs… ni núcleos. Y sí, la EVA 01 se queda en NERV, pero no es solo que se considere inestable y menos segura (al menos de acuerdo a Asuka), sino que Rei es la única que puede llegar a intentar pilotarla por asuntos biológicos. No sirve para pilotos como Toji, Kensuke o Hikari, a los que además habría que entrenar apresuradamente para afrontar al siguiente Ángel.

Y sí, existe Asuka, pero, como acabo de decir, de nada sirve una piloto sin su EVA. Y esta necesita transporte hasta Japón.

En definitiva, no. Nadie puede sustituir a Shinji a corto plazo.

Así que ¿por qué le dejan irse?

Para explicar esto tendríamos que hacerle el trabajo al estudio que empieza por G. No me cansaré de repetir que Evangelion no es perfecto, que tiene agujeros de guion y que, a menudo, prioriza el drama porque resulta efectivo para descolocar a los espectadores. Sobre todo al principio, cuando los personajes no estaban tan definidos, vamos a ver elementos que no terminan de encajar.

Este momento es uno de ellos. Es muy efectivo en términos emocionales, pero no tiene tanto sentido dentro de la historia.

Dejan irse a Shinji porque así es más dramático. Porque así Misato puede recapacitar y porque, muy importante, de esta manera Shinji puede cambiar de opinión por su propio pie y querer quedarse.

Ni cortos ni perezosos, se llevan a Shinji a la estación de tren donde empezó todo. Los hombres que lo escoltan se niegan a darle información sobre Misato. Es un rechazo total y absoluto. Misato ni siquiera se ha despedido porque, como digo, es débil y cobarde. Le resulta más fácil enfrentarse a Ángeles que a un niño pequeño.

Y la quiero mucho mucho por ello.

En cambio, Toji y Kensuke SÍ se presentan para decir adiós.

La escena es hilarante, aunque también un poco triste. Y es que el objetivo de todo esto es ver cómo la hiper masculinidad de Toji le entorpece, le impide expresarse.

Disculparse es, como ya dijimos, desnudar tu alma. Toji teme resultar herido, así que se resiste, se escuda bajo una masculinidad machista propia de su sociedad. ¡Los tíos no hacen esas cosas de sentimientos! ¡Hablan con los puños! ¡Jarjar!

La idea es reírse de la situación, pero no perdáis de vista que la comedia siempre comporta cierto elemento de crítica, incluso si no es intencional.

Y es que Evangelion siente fascinación por el género. Por supuesto, no lo entiende tal y como lo hacemos los espectadores occidentales de 2023, pero no por ello deja de tener cosas que decir. Es un caleidoscopio de ideas retrógradas, de reflexiones fascinantes y de ideas bastante progresistas que acaban por ofrecer muy pocas respuestas. Al final, cada uno tiene que sacar una conclusión personal.

Pero lo que resulta evidente es que Evangelion retrata el machismo tradicional como dañino. Shinji no solo se pondrá en ridículo al adoptar las ideas que el resto de los personajes le intentan meter en la cabeza, sino que arriesgará su propia vida y la de sus compañeras. Kaji, que se fuerza a ocupar un rol tradicionalmente masculino, es miserable y solo encuentra placer en una actividad amable como es cultivar melones (un hobbie que oculta al resto del mundo). Asuka sufre horriblemente por tratar de jugar dentro de los estándares sexuales que se esperan de una mujer. También lo hacen Ritsuko y Naoko, como ya hemos explorado en un vídeo.

Incluso ahora, Toji se vuelve víctima. Antes que «humillarse», antes que exponer su corazón, prefiere recibir un daño físico porque lo encuentra mucho más llevadero. Por eso quiere que Shinji le encaje un puñetazo. Con ello impone un lenguaje de violencia, le fuerza a que, si quieren establecer una conexión, sea mediante puños en vez de palabras.

No solo se hace daño a sí mismo, sino que le hace daño indirecto a Shinji.

Y, aun así, ¿no resulta fascinante que Evangelion considere que las heridas físicas son preferibles a las psicológicas? Porque, sí, a partir del dolor, Shinji y Toji crean una relación entre sí. Una que lleva a la amistad.

También, a la violencia. Cuando Toji se convierta en piloto, ambos se verán controlados por fuerzas que escapan a su poder y que les obligarán a reinterpretar este rol de agresor y agredido.

Solo que, entonces, correrá la sangre.

¡Y así se relacionan los hombres! O, más bien, los niños. En cualquier caso, hasta las peleas son una forma de intercambio y el gesto de Toji constituye un pequeño regalo para Shinji. Uno torpe, mal escogido, pero un regalo igualmente. Por primera vez Shinji puede comprenderse de verdad con alguien en Tokyo-3.

Con todo, no se nos debería escapar que si ha conseguido establecer una semblanza de relación con alguien es porque Shinji ha forzado la situación. Con la amenaza de no volver a ver a Shinji, Toji ha tenido que decidirse. Es bonito, pero también un deprimente recordatorio de lo poco que estamos dispuestos a arriesgar por los demás.

En términos de guion, eso sí, es una buena decisión. Ahora que los «proto amigos» de Shinji han dado el primer paso, informar a Shinji de que no es el único que se está marchando y que ellos también tendrán que evacuar la ciudad más pronto que tarde no es manipulación, sino directamente consuelo.

—No podemos culparte por ello. Vimos cómo sufriste en la EVA. Si alguien intenta echarte la culpa, le voy  dar un buen puñetazo.

Esto es comprensión. Aceptación. Protección. Lo que ningún adulto ha podido darle, se lo ofrece el chico que tiene una hermana en el hospital y que le dio una tunda nada más cruzarse en su camino.

Y eso es suficiente para que Shinji haga algo que NO le veremos hacer… hasta prácticamente la Complementación: sincerarse, reconocer sus errores en voz alta y desear ser diferente. Por primera vez reconoce la frustración que siente por su debilidad, por no ser un héroe. Es ridículo, por supuesto, y un peligroso ejemplo de su destrozada autoestima. A pesar de haberse enfrentado a dos malditos Ángeles, Misato y compañía se han ocupado de erosionar hasta este extremo la psique del único niño capaz de proteger el planeta.

Y hablando de Misato… Igual que le ocurrió a Toji, tiene que tomar una decisión. A crecer como personaje. Ahora que todo pende de un hilo, se ve obligada a contextualizar lo que sabe del Dilema del Erizo. A comprender a Shinji.

Es una escena que también nos permite reconocer los propios fallos de Misato, que ha acudido (como siempre) a refugiarse en el trabajo para escapar de sus problemas.

Por lo menos, recapacita. Corre tras Shinji, no sabemos si para detenerle o para disculparse, pero llega demasiado tarde…

O eso parece.

Se da entonces una de esas infames escenas en las que Evangelion ahorra dinero, congelando la animación durante un largo minuto (o más). Es una decisión técnica que, sin embargo, también encarna un propósito narrativo. La quietud permite construir tensión, esperanza. No sabemos qué se les pasa a los personajes por la cabeza, pero cuando se dan cuenta respectivamente de que Shinji no se ha marchado y de que Misato ha ido a buscarle, resulta evidente que el alivio y la emoción se apoderan de ellos. Se han escogido mutuamente antes que retrotraerse dentro de sus caparazones. Se han dado una nueva oportunidad.

No es la más sana, desde luego, pero sí la apropiada para la trama.

Al fin y al cabo, ambos han dado un primer paso para intentar superar el Dilema del Erizo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El sexador de gárgolas
El sexador de gárgolas
6 years ago

Hace tiempo que no veo este capítulo en concreto pero mi recuerdo es que, mientras Shinji está en la estación esperando su tren, los altavoces avisan de que va a salir un tren especial al que sólo el personal autorizado puede subir, de manera que quienes quieran tomar un tren tendrán que esperar al siguiente. Eso es algo que pongo en conexión con lo que Kaji dice muchos capítulos más adelante acerca de las limitaciones que Shinji tendrá para encontrar trabajo si abandona NERV. La organización dispone de muchos medios de transporte más seguros que un tren, sobre todo si tenemos en cuenta todo lo que Shinji sabe acerca de ella. Si ese tren especial está puesto expresamente para él las implicaciones, incluso aun no habiendo visto capítulos posteriores, me parecen siniestras.

Suzume
Reply to  El sexador de gárgolas
6 years ago

¡Hola y bienvenido! La verdad es que nunca me había detenido a pensarlo con un contexto así. Personalmente creo que no le habrían hecho daño a Shinji porque sabemos que nadie más puede pilotar a largo plazo una EVA (y los Dummy todavía no estaban preparados) que el hijo X. Diría que habría empezado alguna clase de manipulación emocional, porque forzar a un piloto puede hacer que baje su nivel de sincronización con la EVA. Pero la posibilidad de que fueran a hacerle algo están ahí. En Rebuild se habla de lavados de cerebro, por ejemplo, y Gendo siempre ha estado dispuesto a intentar encontrar herramientas que no le den muchos problemas, por lo que por ser posible… Ahora me dejas muy mal cuerpo, ay xDDDDD ¡Muchas gracias por comentar y un saludo!

Chris2241
Chris2241
Reply to  Suzume
9 months ago

Si al decir que en Rebuild hablan de lavados de cerebro te refieres a la escena de Kozo y Shinji en la tercera película, Kozo le dice que a Shinji se le borró de la memoria la desaparición de su madre, se están refiriendo a que Shinji olvidó dicho acontecimiento.

Last edited 9 months ago by Chris2241
Ernest
Ernest
5 years ago

Creo que hay simbolismos destacables que no comentaste… por ejemplo, en el cine, Shinji tiene los ojos perdidos ante la película, pero una pareja que estaba haciendo uso de la «privacidad» del cine para sus demostraciones de afecto sexuales le devuelven un poco la vida. Recordemos que tiene 14 años, flor de la pubertad sumado al deseo de afecto del muchacho…

Suzume
Reply to  Ernest
5 years ago

¡Buenas, Ernest! Creo que cualquier espectador puede entender la escena sin necesidad de hablar de «simbolismos» así que, dado que no tiene ningún pay off (como no sea el beso con Kaworu que se había planeado y se terminó por descartar. Evidentemente con Asuka no vale porque se asfixia durante el mismo y hay un claro rechazo), no me ha parecido ni interesante ni que mereciera comentario. Como mucho que Shinji parece incómodo, dado que siempre tiene miedo al sexo con mujeres. ¿Algo más, ya que comentas que me he saltado simbolismos destacables? ¡Un saludo!

Misato
Misato
2 years ago

Este capitulo es muy interesante.

Me llama la atencion cuando Shinji casi se va en el tren, pero escucha o menciona a Misato.

Tambien ese lugar donde encierran a Shiji esta muy raro en la pared, como si ha habido antes masacres o algo raro.

Hugo2003DBZ
Hugo2003DBZ
2 years ago

Estupendo análisis, como siempre! La verdad no tengo mucho que decir sobre este capítulo. Creo que los episodios 3 y 4 funcionan casi como uno sólo. No sé por qué, siempre tuve esa sensación.

Un saludo 🙂

Mistral Chronicles