Cloud Strife y la superación del trauma, un acercamiento al personaje

Cloud Strife y la superación del trauma, un acercamiento al personaje

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis leerlo!

Cloud Strife es uno de los personajes más icónicos de Final Fantasy. Esa fama implica que ha sido usado y reusado innumerables veces. La perspectiva que ofrece al estar en tantos sitios provoca que las opiniones sobre él sean extremas en ambos sentidos.

En gran medida, parte del odio deriva de la simplificación que ha sufrido Cloud en entregas ajenas a la obra original. Emo, edgy, inútil son algunos de los muchos calificativos que encuentra cualquiera al leer sobre Cloud. Los fans tienen muchos problemas con él; desde el exceso de negro en Advent Children a que no se decidiera claramente por Tifa o Aeris son de las quejas más sonadas. Pero ninguna es tan importante como el hecho de que nunca parezca ser feliz ni estar satisfecho con su vida.

La palabra «depresión» es un tabú. Al fin y al cabo, un protagonista sirve para proyectarnos en él. Ya tenga una gran personalidad o sea una hoja en blanco, es nuestro avatar. Y un avatar que se rinde, que se cansa, que no está seguro de lo que hace, que está enfermo, pues a muchos no les hace gracia. Podríamos decir que Cloud Strife tiene el mismo problema que Shinji Ikari de Neon Genesis Evangelion pero en menor medida. Al fin y al cabo, Cloud maneja una espada gigante a lo Guts de Berserk —según las teorías, el peso mínimo rondaría los 36 kilos… en una espada hecha con un pedazo delgado de metal y no como se hacen las espadas corrientes, cuando podría rondar los 100 kilos. Menos mal que es fantasía porque los bracitos y el tamaño de Cloud no son muy convincentes— y da toñas importantes. 

Así pues, uno pensaría que simplificar su carácter debería hacer a muchos felices. Pero no, porque gran parte de los juegos lo mantienen en su faceta más «emo», distante y desconfiada. Esto se debe a que su historia con Sephiroth, por un motivo u otro, no se ha terminado —¿qué gracia tendría entonces?—, cosa comprensible: ¡El drama llama al drama y el fanservice al fanservice!

Pero, más allá de justificaciones o de tirarse los pelos cuando se reusa a uno de los personajes más emblemáticos de la saga, es cierto que el personaje de Cloud es problemático. En especial cuando hablamos de un videojuego de los noventa que se tomaba a broma muchas cosas que hoy en día nos parecen serias.

¿Qué habríamos pensado con un personaje traumatizado, quizás con problemas de género y evidentemente psicológicos como Cloud en 2017? Muchas cosas interesantes, sin duda, que ahora solo pueden ser headcanon. A menos que el Remake lo cambie todo. No, no voy a tener esperanzas, pero tampoco se pueden apagar del todo. Al fin y al cabo nadie estará completamente satisfecho con el Remake por un motivo u otro. ¡De modo que centrémonos en el material que sí existe!

Hablemos de la evolución de Cloud como opuesto al héroe clásico. Como una víctima que tiene que hacer frente a sus numerosos traumas durante el fin del mundo y que, en Advent Children, carga con el peso de superar sus propios problemas a la vez que ha sido condenado a morir junto con las esperanzas del Planeta.

Cloud Strife. Su propio nombre nos dice que va a ser un personaje lleno de capas y contradicciones internas. Una nube de contienda. Nos vamos acercando poco a poco pero que prácticamente no lo conocemos hasta el final, cuando se ha librado de todas las máscaras.

Quizás por eso Cloud no tenga theme, por mucho que se le asocie con el principal de FF VII. Porque no existe como Cloud hasta el final.

Aviso de spoilers de toda la historia de FF VII

La muerte de un sueño


Nacido en un pueblo perdido de la mano de dios (o Gaia), Cloud sufrió desde pequeño con la pobre excusa argumental de no tener padre. Nunca consiguió ser parte de la comunidad de Nibelheim y se convirtió en el paria entre los niños del pueblo. Retraído en sí mismo y convencido de que el resto de críos eran infantiles y estúpidos, empezó a soñar con alcanzar la gloria, demostrarle al resto del mundo que era alguien importante. Probablemente también fantaseaba con vencer a sus compañeros, ya que Tifa nos deja caer que se peleaba bastante.

De forma algo más realista, también aspiraba a hacerse amigo de su vecina Tifa, la niña «popular». Probablemente cuando ella perdió a su madre, Cloud consideró que podrían establecer un vínculo. Las cosas no salieron como él esperaba. Tifa, empeñada en que encontraría a su madre en el monte Nibel, se alejó demasiado del pueblo. Sus amigos la abandonaron y solo Cloud fue tras ella, consciente de lo peligroso que era el camino.

Como resultado, ambos cayeron de un puente y Tifa quedó en coma durante siete días. Y ya tenemos el primer trauma de Cloud, acicateado y grabado a fuego gracias a la mezquindad de sus vecinos, que lo acusaron de ser el responsable de lo que le había sucedido a la chica de la que quería ser amigo.

Entonces su ídolo, el jovencísimo Sephiroth, se convirtió en su meta. Sería alguien fuerte, alguien digno como él. Se uniría a lo que todos los chavales de su edad soñaban: SOLDADO.

Dejando atrás lo único que conocía y tras haber prometido a Tifa que la salvaría si lo necesitaba (cuando fuera rico y famoso of course) Cloud se unió a SOLDADO y fue un total fracaso. A pesar de su confianza en el sistema y de desear, con desesperación, formar parte de él, nunca llegó a los altos rangos. De acuerdo a Before Crisis y Crisis Core, participó en unas cuantas misiones, pero en general no era fuerte ni muy útil. No era más que un NPC desechable, como cualquiera de los miembros que encontramos en las primeras horas de FF VII.

Cuando por fin se acercó a su ídolo, resultó que era precisamente para regresar a su hogar. Cloud sentía tal vergüenza por su fracaso que no se quitó el casco excepto cuando entró a la casa de su madre. Rehuyó a Tifa una y otra vez, sin dirigirle la palabra, para que no lo reconociera. Admitir que se había precipitado y que no era un genio militar resultó ser un trago demasiado doloroso para un chaval de quince años.

Poco después, Sephiroth destruyó Nibelheim, apuñaló a Tifa y casi mató a Zack. Cloud venció en un ataque de absoluta desesperación, pero acabó gravemente herido. Allí donde Tifa logró salvarse de la purga de los Turcos gracias a su maestro Zangan, Zack y Cloud fueron capturados por ShinRa y quedaron sometidos a las atentas manos de Hojo. Durante alrededor de cuatro años (pensemos que siempre se dice que «hace cinco años» se destruyó Nibelheim), desde los 15-16 hasta los 20-21, Cloud se convirtió en un conejillo de indias.

Un bello durmiente en apuros


Antes de seguir, hay que resaltar un par de cosas: las infusiones de mako son nocivas y generan rechazo en la gente. Por eso solo algunos llegan a ser SOLDADO.  Cloud no tenía ni de lejos la suficiente fuerza para someterse a un proyecto tan largo, de ahí que estuviera muy, muy bajo en el escalafón militar (además de no poder superar las pruebas básicas).

Hojo, sin embargo, decidió forzar su cuerpo hasta el extremo porque había vencido a su mejor obra, a Sephiroth, y no le debía entrar en la cabeza la posibilidad de que la adrenalina, el odio y desesperación del momento (frente a un extremadamente confiado Sephiroth) lograran darle la fuerza necesaria para un ataque suicida. Siempre cabe la posibilidad de que Cloud fuera especial y supiera sacar todo su potencial cuando las circunstancias le obligaban, claro.

Jamás se nos cuenta qué se les hizo directamente a Cloud y a Zack, aunque dudo que estuvieran de verdad metidos tal cual en un tanque sin más y que mantuvieran sus ropas intactas durante tantos años, pero si el mako no acabó con la salud mental  y física de Cloud, sí que lo hizo aquella tortura, que no se limitó a mako sino que incluyó células de Jenova. Era una reproducción del método de creación de un SOLDADO, que acabó con 12 miembros convertidos en Copias de Sephiroth (y luego Crisis Core vino a hacernos estallar la cabeza) al perder la cabeza y recibieron un número para tenerlos localizados antes de soltarlos. Zack y Cloud, en cambio, fueron catalogados como fallos. Al menos Zack pudo mantener su personalidad, inmune gracias a haber vivido algo similar en el pasado.

Como consecuencia, Cloud pasó a encontrarse en un estado vegetal. No sabemos qué habría sido de él si Zack no lo hubiera salvado y cuidado durante todo el viaje a Midgar. Y lo cierto es que Cloud tuvo suerte de contar con alguien que se ocupó de él con la paciencia de un amigo y la dedicación de una enfermera. No debió ser solo cargarlo de un lado a otro, sino alimentarlo, mantener su cuerpo en movimiento, limpiarlo cuando los esfínteres no aguantaran por sí solos, y mucho más. Hasta donde sabemos, Cloud no guarda demasiadas o ninguna memoria de este tiempo, si bien empezó a recuperar la cordura con lentitud. Al menos la suficiente para asistir a los últimos momentos de Zack.

Puede que cueste ponerse en su lugar, en especial porque no sabemos bien cuándo perdió la conciencia, pero cuando despertó le costaba pensar, trazar ideas. Puede que ni recordara lo que ocurrió con su pueblo, con su madre, con Tifa, con Sephiroth o el propio laboratorio. O quizá sí, pero en una maraña desordenada. En cualquier caso, tras una larga negrura despertó y Zack le daba una espada como símbolo de su persona como SOLDADO, su herencia y sus sueños. Sé mi legado, le dijo.

Cloud sin duda no tuvo tiempo ni para superar la pérdida de su pueblo, de su amiga, de su héroe, y ahora se encontraba cerca de Midgar, solo, desconcertado, casi como un viajero del tiempo, y con un cadáver a sus pies.

Lo extraño es que no enloqueciera del todo en ese momento.

Una máscara sin autoridad


Porque, hasta cierta parte, perdió un poco la cabeza. No queda muy claro cuál fue la influencia de Jenova (o Sephiroth) a la hora de entremezclar los recuerdos de Cloud, pero la Ultimania Omega señala que las células lo ayudaron a crear una nueva personalidad. A ello se le debió unir un buen deseo de escapismo, de sueños de adolescente y cubrir las heridas sangrantes cuanto antes.

Así surgió una suerte de ideal de Cloud, inspirado en el SOLDADO Zack y también, me parece a mí, en la frialdad y profesionalidad que Sephiroth parecía despedir —parece ser que en las versiones originales la relación entre Cloud y Sephiroth iba a ser mucho más estrecha, con Cloud imitando a Sephiroth como un clon literal y no solo influenciado por las mismas células, y es posible que algo se haya dejado, teniendo en cuenta la rapidez con la que se realizaron algunos cambios en la trama—. Cloud se construyó una torpe personalidad, que empieza a caerse en cuanto te acercas un poco, del perfecto guerrero para protegerse a sí mismo.

En cualquier caso, cuando Cloud llegó arrastrándose a Midgar, con la Buster y un cuerpo casi inservible, tuvo la suerte de que Tifa lo encontrara y acogiera. A lo largo del resto del juego, Cloud se muestra arrogante, confiado y todo lo que se supone que debe ser un SOLDADO. Tifa, incapaz de decir la verdad, guardó silencio.

El profundo trauma que todos estos años le dejaron se manifiesta no solo en jaquecas, oír voces o recuerdos fragmentados. Durante los eventos de la Posada de la Abeja, el humor japonés deja caer que Cloud podría haberse quedado impotente. Dudo mucho que un juego japonés de los noventa tuviera intenciones de hacer una crítica al machismo o inspeccionar el travestismo. Por eso, toda la aventura de Cloud, que puede culminar en una escena bastante incómoda con Don Corneo, no parece ser más que una broma divertida para algunos, si bien deja claro que el físico de Cloud le permite hacerse pasar por una mujer.

Pero este hecho va más allá porque establece la dicotomía de la personalidad de nuestro protagonista. Y quizás dudas de género que podrían explorarse en el Remake. Pero cirniéndonos a su trauma, es en ocasiones como esta cuando vemos que su personalidad no se sostiene. ¿Qué SOLDADO de Primera Clase habría aceptado, en toda su hombría, vestirse de mujer? ¿De prostituta? Pero Cloud lo hizo para salvar a Tifa, su amiga, aquella a la que en dos ocasiones no pudo ayudar, como vagamente recuerda y todavía le tortura por dentro. Alguien como Sephiroth habría podido entrar y hacer lo que quisiera. Alguien con autoridad.

Cloud no la tiene. Es uno de esos detalles que nos están gritando sobre su construcción como personaje. Cloud no deja de ser un chaval, poco más que un adolescente en términos mentales, que jamás logró sus objetivos ni sus sueños y que solo tiene la idea de lo que es el poder. Actúa imaginando lo que es ser un SOLDADO, un Sephiroth o un Zack, pero al final predomina la verdadera naturaleza, más tímida y retraída. Puede que no quisiera deshacerse de Barret, de Tifa o Aeris, con quienes había formado un vínculo al esquivar muchas veces la muerte. Nanaki no dejaba de ser alguien capturado, apartado, usado como experimento y que pelea de maravilla. La empatía y la posibilidad de ganar un compañero fuerte podrían haber inclinado la balanza en su favor. Sin embargo, es una especie de perro-león gigante con una cola resplandeciente. No es muy inteligente llevárselo consigo.

Después de eso permitió que se les uniera una ninja menor de edad y con una evidente tendencia a tener y dar problemas (y luego permitirá que siga con ellos incluso después de haberles robado). También dejó que un pseudo vampiro antiguo agente de los Turcos los acompañara porque fue maltratado y usado por Hojo, además de tener cuentas pendientes con Sephiroth. Eso por no hablar del piloto con sueños frustrados que decidió unirse a ellos después de que… bueno, hicieran un poco imposible para él regresar a su hogar sin que tenga verdaderos problemas —a la pobre chica que cuida de él que le den, supongo—, o del peluche parlante.

Cloud pertenece a una banda de desterrados, de gente que no termina de pertenecer a ningún lugar por culpa de Shin-Ra. Sus motivaciones aparte, demuestran que no es ese lobo solitario que tanto quiere demostrar que es. Es incapaz de decirle que no a casi nadie, por favor.

Para colmo, la falta de autoridad se demuestra en su persecución de Sephiroth. Ciertamente, buscaba vengarse, pero de forma inconsciente estaba obedeciendo a las células de Jenova para ejecutar la Reunión y entregarle a Sephiroth la Materia Negra.

El viaje de un muñeco con la máscara de un SOLDADO.

Un muñeco sin cuerdas


Cloud y Zack consiguieron conservar, en distintos grados, su personalidad. Hasta donde veremos, Cloud tiene voluntad propia siempre y cuando Sephiroth no influya de forma directa sobre él. Resulta interesante entender que tanto Sephiroth como Cloud son muñecos que luchan por el control. La primera vez que, durante el juego, Cloud y Sephiroth se encontraron, este último (el cuerpo de Jenova) no reconoció a Cloud. Poco después, sin embargo, vemos más y más la personalidad de Sephiroth hasta que llega a ser dominante. Sephiroth y Cloud recorrieron el mismo camino y Cloud fue deshechado en dos ocasiones. Vamos a ver la segunda en breves:

En el Templo de los Ancianos, la influencia de Sephiroth sobre Cloud quedó más que clara. Vemos a Cloud reír histéricamente, repetir palabras que salen de boca de Sephiroth y, además, luchar consigo mismo por recordar quién es. ¿Hasta qué punto fue su propia decisión y no las palabras susurradas de Sephiroth o Jenova las que lo impulsaron a tomar la Materia Negra, capaz de invocar a Meteorito, y sacarla del único lugar donde Sephiroth no podía alcanzarla? No es que fuera una decisión estúpida, ya que Sephiroth podría haber usado a cualquier clon para obtenerla, perosiempre quedará la duda. Siempre. Y eso es escalofriante cuando lo pensamos desde la perspectiva de Cloud.

Una vez obtenida la Materia Negra, Sephiroth lo controló abiertamente y Cloud se la entregó. En un arranque de desesperación, llegó a hacer daño a Aeris, que solo intentaba consolarlo.

Aeris decidió partir por su cuenta para arreglar el problema que, hasta cierto punto, él había causado. Así que Cloud corrió detrás de ella, después de que sus amigos le obligaran a hacer frente a sus propios temores. Cloud y Tifa eran muy conscientes de lo que hacía Sephiroth con quien se interpone en su camino. Y, además, este nuevo Sephiroth había demostrado un odio visceral por los Cetra, a los que un día creyó pertenecer.

¿El resultado? No solo Cloud cayó una vez más bajo la influencia de Sephiroth; por muy, muy poco mató a Aeris con su propia espada —¡la espada de Zack! Cuán irónico habría sido todo— y solo se salvó gracias a los gritos de Barret y Tifa. Acto seguido fue incapaz de reaccionar, ya sea por lo agotado que lo había dejado librarse del control mental o por lo inesperado del momento, cuando Sephiroth atravesó de parte en parte a su amiga.

Había vuelto a fallar. Había vuelto a llegar tarde. La pesadilla de lo que le hizo a su pueblo, lo que le hizo a Tifa, se repetía, agravada por el peligro de que suponía para el Planeta. A todo ello se sumaba un profundo miedo por sí mismo, expresado en «hay alguien dentro de mí». Una persona a la que no conocía y que le obligaba a hacer cosas terribles. Y aun así, Cloud intentó ir a por Sephiroth una vez más.

¿Eran las cuerdas tan fuertes que no podía resistirlas?

En el Cráter del Norte, el grupo logró recuperar la Materia Negra. Con buen criterio, Cloud decidió no llevarla él y que quedara en manos de uno de sus amigos. Pero cuando portas a tu enemigo dentro, es difícil engañarlo. Mientras Sephiroth empleaba las habilidades de Jenova para confundir al portador y hacerle creer que Cloud reclamaba la Materia, a la vez jugaba con la frágil cordura que le quedaba a nuestro protagonista. Reprodujo sus recuerdos de Nibelheim, haciéndole recordar a Zack… y borrando al propio Cloud de la ecuación, como si nunca hubiera sido parte del mundo real. Le hizo creer que era un simple clon creado a partir de Sephiroth de la forma más literal posible. No una persona con sus células, sino una réplica total de Sephiroth (el parecido es tan evidente…) Uno fallido que ni siquiera mereció recibir un número, como todos los otros desgraciados que se arrastraban hacia el Cráter del Norte para efectuar la Reunión.

Cloud no se dejó engañar. No hasta que vio que Tifa no podía negar nada de lo que había presentado Sephiroth. Solo entonces empezó a darse cuenta de que no recordaba haber entrado a SOLDADO. Muchos de sus recuerdos eran, en realidad, lagunas. Porque quizá nunca habían existido. La importancia de la memoria para Cloud se vuelve clave —de ahí que sea tan importante el nunca seré un recuerdo final—, tanto que llegó al final a creerse las palabras de Sephiroth.

Finalmente, Cloud entregó la Materia Negra, una vez más, a Sephiroth. Esta vez, a su verdadero cuerpo. Como consecuencia del despertar de Sephiroth y de las Armas de Gaia, Cloud se precipitó a la mismísima Corriente Vital.

Ya no era necesario para nada más.

Un héroe roto


Ese debería haber sido su final. Solo que la Corriente lo expulsó y la historia se volvió a repetir en Mideel. Cloud quedó catatónico, vegeta. La diferencia radicó, sin embargo, en que en esta ocasión Tifa se quedó con él. Cuando la tierra se abrió, esta vez ambos se precipitaron a la Corriente. Allí se abrió una conexión mental entre ellos, y Tifa ayudó a Cloud a reconciliarse con sus propias y verdaderas memorias.

Una vez enfrentado con la realidad de que el último año su vida había sido una mentira, Cloud decidió seguir adelante y acabar con Sephiroth, con el apoyo de sus amigos.

El resto es historia. Sabemos que vencieron por poquísimo. Cloud tuvo una batalla mental con Sephiroth para librarse de él y su influencia —algunas teorías indican que las luces rojas en las que Sephiroth se deshace y que luego se mezclan con las verdes de la Corriente no vuelven a salir de Cloud. Podría interpretarse que se han purificado… o que fue ese momento cuando Sephiroth poseyó a Cloud— y después sobrevivieron al Apocalipsis con un poco de ayuda de Aeris.

Y… tras eso, la vida siguió.

Era el momento de descansar, de intentar recuperar esa vida corriente que habían olvidado. Hasta entonces, Cloud no había tenido ni un momento para respirar, para reflexionar. ¡Cinco años de negrura y mentiras! Ni siquiera pudo guardar un luto por Aeris y, mucho menos, por Zack o la madre de Cloud. Pero claro, cuando va a acabarse el mundo no hay tiempo para detenerse a pensar.

En On the way to a smile (ya llegaremos a eso de sonreír), Kazushige Nojima nos habla de las historias de los personajes, cada uno por su cuenta en la búsqueda de recuperar sus vidas y enfrentarse a sus demonios particulares. Nada de esto termina de aparecer en Advent Children pero sí es el camino hasta la película y el motivo por el que los personajes estén cambiados.

Cloud dejó de lado su característico y falso atuendo de SOLDADO, Primera Clase, que nunca fue suyo y solo significaba ser una sombra de Zack. Su legado viviente. Pero para ser un legado no hay que olvidar… ni tampoco dejarse aplastar por una memoria. Por eso también dejó la espada de Zack, cerca de donde murió su compañero y de cuyo cuerpo ya no queda rastro.

Tanto él como Tifa decidieron formar una familia. Encontraron una nueva ropa (curiosamente a juego) y buscaron reconstruir el Séptimo Cielo. Se trasladaron a una misma habitación, pero en camas separadas. Aun así, es una intimidad que nos recuerda a lo que jamás se nos permitió ver en FF VII, antes de la batalla final. En Case of Tifa, esta cuenta que presentaba a Marlene —Barret la dejó en sus manos— como su hija para ahorrar explicaciones. Cloud a veces sonreía y parecía esperanzado. Rieron y trabajaron duro. Podemos ver que Cloud físicamente ha mejorado mucho para Advent Children (sí, estar cuatro años en un tanque de mako no deja mucho lugar para la musculatura, por mucho que algunos se lleven las manos a la cabeza. Y no es como si Cloud alguna vez hubiera sido algo más que delgado). No olvidemos que ni Cloud ni Tifa han cumplido los 25 y los dos tenían importantes traumas que superar. ¿Cómo se les puede exigir que inicien una relación? Tifa todavía sufría pensando en todos sus pecados al formar parte de Avalancha, pero la conciencia es algo de lo que solo podemos ocuparnos nosotros mismos. Cloud… Bien, ahora veremos algo más de él.

Porque surgió un problema. Tifa no sabía cuál era; lo único que tenía claro es que Cloud cada vez se volvía más distante. Por el camino, llegó a adoptar a un niño de ocho años, Denzel, marcado por el Geostigma. Básicamente llevó a un chico que se podría comparar con un cáncer terminal a casa y dejó más tarde que Tifa se ocupara de él cuando abandonó el hogar y dejó de responder al teléfono.

La búsqueda del perdón


Cloud sufría, torturado por la culpa de haber dejado morir a tanta gente importante para él. Buscaba el perdón que nadie podía concederle. Así que, durante dos años, intentó salir adelante, buscando un trabajo con el que mantenerse a él y al resto de su nueva familia como repartidor. Se acabó la etapa de los sueños y las heroicidades (aunque le dio para una espada maravillosa y una moto muy icónica).

Pero el Geostigma se extendió por la población y Cloud, ¡del que la gente tanto se queja por no ser capaz de superar casi seis años de constante tortura y trauma!, se puso a buscar una forma de curar a la gente. El Geostigma es básicamente una enfermedad terminal, que acaba contigo en relativamente poco tiempo. Es como un cáncer. Cloud, que albergaba las células de Jenova, por supuesto estaba infectado.

Salvas el mundo y la Corriente Vital te dice: ahora muere.

Para colmo es una enfermedad que duele, que supura pus negro, consume lentamente el cuerpo y provoca alucinaciones. Temeroso de que fuera contagiosa, Cloud se alejó para no poner a nadie en peligro y viajó solo. A la culpabilidad por todo lo sucedido se sumó una condena de muerte.  Casi parecía un castigo divino.

Por supuesto, tuvo  enfrentamientos con sus compañeros, a los que se negaba a contestar por teléfono, y los subsiguientes problemas de no contar con ellos. El típico mensaje —no vamos a mentirnos, Advent Children no es una gran película por sí misma ni tampoco especialmente original— que podemos encontrar en casi cualquier producto japonés que enaltece la amistad y la confianza con mucho aire cheesy. ¡Y eso está bien! Es lo que el público quiere.

Y a la vez no, porque el problema es que Cloud todavía no se haya vuelto la imagen de Zack que pretendía ser, solo que sin comportarse como un tontorrón. Y no lo será, porque ese nunca fue Cloud.

Cloud se quedó alrededor de los 16 años y después solo pudo tropezarse con lo que le lanzó la vida a la cara. A pesar de sus dudas, a pesar de sus pérdidas, luchó y se convirtió en uno de los hombres más fuertes del planeta. Después logró curarse del Geostigma e hizo las paces consigo mismo porque, como bien dejó caer Aeris, solo él mismo podía perdonarse. Venció entonces a Sephiroth e hizo algo que no hemos visto casi nunca.

Sonreír.

El camino hacia la sonrisa

Cloud es un personaje complejo, con un profundo sentimiento de inseguridad, de inferioridad y con problemas que nunca llegó a solucionar. No tuvo tiempo ni lugar para ello. ¿Saber que casi provocaste el fin del mundo? ¿Haber estado a punto de matar a Aeris? ¿Cinco años de encierro y experimentación? ¿Un año de mentiras y de no saber quién eres? ¿Caer víctima de una enfermedad terminal? Hacer un repaso por su historia jamás parecerá suficiente, porque Cloud no deja de ser un personaje y a la gente no le gusta que no se recupere de inmediato. Que aprenda la lección y diga pues ya está, ahora queda vivir feliz. Las cosas no funcionan así. No con los buenos personajes, no cuando quedaron tantas heridas abiertas, si queremos una trama satisfactoria.

Los traumas en los personajes están para que guíen su historia. No todos pueden ser machotes y esconderlo sin derramar una sola lágrima, como podría pasar con Auron, o ser alegres y forzarse a tirar adelante como Snow. No todos están predispuestos a soltar risas ridículas y forzadas como Yuna o Tidus. No todos pueden morir con una sonrisa en los labios como Zack.

¡Pero es que un personaje con trauma que no sale adelante, dónde se ha visto eso! Resulta sorprendente que Cloud no despierte más admiración por todos los pasos que ha dado, a pesar de todo lo que le sucede. Pero no nos llevemos a engaño, el problema es su evolución hacia Advent Children, incluso aunque sea una secuencia completamente lógicaLa depresión y el trauma golpearon en el momento en que Cloud no estaba luchando por sobrevivir.

Y a pesar de eso, allá donde la gente se queja de que llora o es emo, Cloud se dedicaba a salvar niños y buscar una cura para el Geostigma. Ahí donde se le exigía tener pareja (llevarse a la chica, para que nos entendamos), Cloud tenía una relación platónica con una mujer que tampoco estaba por la labor de buscar nada más, como bien deja claro Case of Tifa. Ninguno de los dos estaba curado, ni en la situación para iniciar una relación amorosa cuando no podían ni apreciarse a sí mismos.  Allí donde se acusa a Cloud de débil (no físicamente, nos entendemos) por dar un paso atrás la gente no se sienta a pensar que nunca hubo un paso adelante. Que vendarte una herida no es igual a coserla y dejar que cicatrice.

Cloud tiene una historia muy bien pensada y llevada, con todas sus lógicas consecuencias. Si hubiera sido simplemente débil y pasivo, no habría llegado a donde está. Y, de todas formas, la gente débil puede crecer, hacerse fuerte. Cloud lo hizo, con la tenacidad del superviviente. No era Zack, no era Sephiroth, no era un gran guerrero hasta que las circunstancias lo obligaron.

Y aun así, fue quien sobrevivió y prevaleció, porque era una persona corriente y contó con la ayuda de amigos. Porque, al final, se impuso a Sephiroth en varias ocasiones y no dejó de ser amable, ni atender a la gente que lo necesitaba (aunque tuviera que aprender a coger el maldito teléfono) ni luchar cuando era necesario. Al final lo que importa es que hizo todo eso, le costara… o no.

Fue lo suficiente fuerte para volver a sonreír tras las palabras de Aeris. Todo ha salido bien. Esta evolución culmina simbólicamente por fin con un theme propio, exclusivo. No olvidemos que, por mucho que se le relacione con el tema principal de Final Fantasy VII, Cloud como tal no tuvo un Aeris’s theme ni nada similar. Es ahora cuando se nos dice que se ha convertido en un personaje cerrado. Lo escuchamos al final de Advent Children: Cloud smiles.

El camino hacia superar el trauma por fin se ha cumplido.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: