Analizando Berserk. Capítulo 4: Guardianes de la codicia (II)

Dejamos los análisis de Berserk con la aparición de un Beherit. En concreto, uno cuyo destinatario final no conocemos y que algún día Miura nos revelará con gran dramatismo. Esperemos.

Edit: qué mal ha envejecido esto.

Guts no guarda buenos recuerdos del huevo, motivo por el cual alza a Vargas por el cuello exigiéndole que le explique de dónde lo ha sacado. Durante un único panel podemos verle sin su sempiterna máscara de frialdad, pero es un visto y no visto. Este pequeño momento pretende dejar claro que ahora mismo Griffith (recordemos; Casca todavía no estaba pensada) es la persona que puede agitar a Guts a tal nivel. Porque el Beherit no está asociado de forma tan personal a ningún otro Apóstol que Femto. Y Femto/Griffith define el pasado, el presente y el futuro de Guts. Considerad esto: lleva meses vagando en busca de la Mano de Dios, derrotando Apóstol tras Apóstol sin hallar ninguna pista que lo guíe hacia su destino final. Ahora, por fin, ha encontrado una referencia directa a Griffith. 

Así que ahora Vargas tiene todo el interés de Guts, aunque no sea de la forma que pretendía. C’est la vie.

Como a estas alturas todavía no conocemos a Griffith y solo tenemos una vaga idea sobre que los Apóstoles son bestias con forma humana, la introducción del Beherit  es magnífica para crear el contexto de los demonios. Los silencios de Guts, enfatizados por Miura, nos obligan a prestar atención porque hay algo importante en lo que se nos está contando, pero también permite que las piezas encajen en nuestra cabeza.

El conde no era así entonces. Es cierto que se trataba de un hombre severo y cruel, pero por lo menos era humano. Hace siete años, sin embargo, nada más hacerse con esto… ¡se volvió un monstruo!

Hora de decir «ajá». Así que todos los Apóstoles a los que se enfrentaba Guts antes eran humanos y adquirieron un huevo similar a este, que fue lo que produjo su transformación.

En pocas palabras, un pacto con el diablo.

Con esto, sin embargo, Miura planta las semillas de la compasión en los lectores. Para Vargas no es importante por qué se convirtieron.  Si el personaje se pusiera a filosofar sobre el origen de este cambio, estaríamos viendo al autor imponiendo su voz. Y sería nefasto. Por suerte, Miura ya tenía dotes de buen narrador. Vargas nos abruma con los detalles de su tortura, de la macabra muerte de su familia, y el impacto es tan visceral que difícilmente vamos a centrarnos en otra cosa. Este tipo de exposición es muy, muy efectivo para atraer a dos tipos de fans. Los que quieren un lore interesante y los que buscan gore puro y duro. Como parte del primer grupo, una vez superada la impresión inicial, terminaremos por preguntarnos… ¿Por qué? ¿Quién les dio el huevo? ¿Qué tuvieron que pagar? ¿Para qué se convirtieron?

Grandes preguntas exigen grandes respuestas. Y Miura no nos las va a dar todavía.

Curiosamente, en toda la tortura solo aparece una mujer de fondo y los hombres tienen anatomía de Ken/Barbie. ¿Estamos ante un Miura pre-fanservice (o fan disservice), ante unas normas ligeramente más estrictas de su revista o quizá es que no se sentía lo suficiente confiado con su anatomía?

Volviendo a la historia… Las palabras de Vargas suscitan silencio en Guts. Y quien calla, otorga. Escuchar sobre las torturas de gente tratada como muñecos que despedazar tiene que abrir viejas heridas. En particular por la afición morbosa de los Apóstoles de quebrar psicológicamente a los hombres atacando a sus seres queridos. Por fuerza, Guts tiene que estar volviendo a ver a sus amigos devorados. Diría que también recuerda la violación de Casca, pero como ya he comentado, ella no existía y todavía no se había convertido en una mujer en la nevera.

Ah, y atención: Miura toma nota de los gustos del conde por vaciar a sus víctimas; Pippin muere de la misma manera. No sé hasta qué punto podemos establecer también una comparación entre el hijo de Guts y Casca con la escena en la que el conde devora al pequeño de Vargas… Pero, eh, ya que Vargas y Guts son paralelos mutilados por sus enemigos, ¿por qué no?

Después del despliegue de vore y horror, Miura da esas pequeñas pinceladas que demuestran su madera como escritor. Vargas ansía venganza, pero hay un elemento de autodesprecio y castigo en su imposible cruzada. No solo porque no pueda luchar por sí mismo, sino porque:

En aquel instante no sentí ni rabia ni pena, ni tampoco pensé en mi familia. Solo… solo caí presa del terror más absoluto.

Los humanos somos así. Tenemos instinto de preservación. ¿Significa esto que Vargas fuera peor persona, más indigno de compasión? No. El dolor nos aborda de formas distintas. La vergüenza y la pena, también. Y Vargas no estaba en disposición de ayudar a nadie, con las piernas cortadas, colgado del techo y a la espera de ser devorado. Con todo, podríamos apuntar que esta es la diferencia básica entre él y Guts. Nuestro protagonista habría pensado antes en la otra persona. Pero los personajes principales suelen presentar los comportamientos morales más «admirados» por los lectores. En principio se espera que perdonemos a Guts por ser un energúmeno violento siempre y cuando una parte de él sea vulnerable y demuestre «pureza» emocional al anteponer a sus seres queridos.

Sin embargo, poco importa que Guts antepusiera a sus amigos o a Casca en el momento; cuando de verdad estaba en su mano hacer algo por ella, la abandonó. ¿Acaso es tan distinto de Vargas?

La historia continúa. Vargas afirma que tomó una droga que le hizo pasar por muerto y que llevaba escondida… En alguna parte de su desnudo cuerpo. No quiero imaginar cuál, ni cómo se la metió en la boca mientras estaba inmovilizado. Eso sí, fingirte muerto frente a una criatura que se traga cadáveres de un bocado no es… No es muy inteligente.

La suerte acompañó a Vargas, que sobrevivió y dedicó siete años de su vida a investigar, pero no pudo averiguar qué era el Beherit. Este recurso de total misterio obedece a tres elementos:  asegura que solo los verdaderos iniciados lo reciben (por lo que es un objeto muy escaso y limitado a un círculo que guarda total silencio sobre su existencia), otorga una excepcionalidad muy interesante al huevo, y…. permite que Miura no tenga que desvelar información que seguramente no había ideado todavía.

Una llave que abre la puerta de otro mundo que se solapa sobre el nuestro… Una llave que sirve para llamar a unos monstruos de otra dimensión que, desde tiempos inmemoriales, han dominado la historia negra de la humanidad: los cinco Mano de Dios.

Interesante. Guts sabe que el Beherit es una llave. Sabe que sirve para atraer a Sauron, la Mano de Dios, la  historia negra de la humanidad. Preciosa y rimbombante presentación. Muy, uh, Señor de los Anillos. Además, ¿cómo sabe nada sobre controlar nada desde tiempos inmemoriales? A lo mejor la Mano de Dios se dedica a tomarse martinis mientras espera a ser invocada, y se maquillan unos a otros como la gente de la ciudad de Halloween de Pesadilla antes de Navidad. Bromas aparte, no puedo evitar rechinar los dientes ante esta voz tan poco in character. Es un discurso que no termina de encajar, empleado para establecer un tono de grandiosidad, como se ve en la asombrada reacción de Puck y Vargas. Menudo público más devoto, Guts, debes estar contento.

En cualquier caso, encuentro fascinante la posición de Guts. Es la primera, y no la última, vez que actúa como un mentor. Como ser humano marcado por los Mano de Dios, él mismo es un portal entre este mundo y el otro. Es una entidad distinta, sin ningún beneficio como puede tener, por ejemplo, Gandalf. Pero sabe cosas. Está por encima de los lectores y se mantiene como un personaje distante al no tener una narración interior. Por supuesto, esto pretende suscitar nuestra curiosidad, pero también es un enfoque distinto al que suelen tener la mayor parte de protagonistas.

Que sí, es cierto que muchos personajes empiezan así, en particular si el primer capítulo de un manga presenta todo desde la perspectiva de una persona aparte. Pero Berserk se desmarca de lo tradicional al no establecer esta trama con una muchachita que dependa del personaje principal y lo romantice para el espectador. Irónicamente, así era el prototipo de Berserk. Me alegra muchísimo que se alejara de aquel camino.

Por otro lado, Miura no ha acabado con Zondark.

Siempre encontraré fascinante el dilema de la escala de los enemigos. ¿Cómo volver uno más interesante que el anterior? ¡Haciéndolo diferente! Hasta ahora, Miura ha presentado bestias pardas, por lo que decide cambiar la tónica y decide que el conde va a ser sibilino, que va a evitar enfrentarse a Guts directamente y emplea a Zondark como su caballero de roñosa armadura. De esta manera, Miura consigue que el conde se haga desear para el lector. Eso por no decir que, al menos para mí, el conde se diferencia de los demás Apóstoles por este instinto de preservación que supera su deseo de sangre. Como no está seguro de que pueda vencer, prefiere levantar muchas barricadas entre él y Guts… Ya sabéis, por si acaso. Pocos Apóstoles actuarán igual.

Además, está el tema del consentimiento. Zondark no sabe lo que se le viene encima cuando acepta «cualquier cosa» a cambio de vencer al Guerrero Negro, pero sigue dando libertad al conde para que haga lo que quiera con él. La aceptación, la sumisión, la apertura al mal es un elemento definitorio de los Apóstoles. Las grandes ceremonias de transformación exigen que la víctima, antes de ascender (o descender, dependiendo de cómo prefiráis verlo), consienta. Tiene que ser partícipe de su propia condena. Si no acepta la mutilación, tanto suya como de los demás, no hay metamorfosis. Y lo vamos a ver con el conde al final del arco. Sin embargo, y ya que tanto Zondark como el conde resuenan con el oscuro camino que está tomando Guts, diría que Miura nos está empezando a meter a martillazos una idea básica de Berserk: el mal no ocurre porque sí.

Guts, el conde, Zondark, Griffith, todos, llevados por el trauma, por el odio o el sufrimiento, aceptan que su ser se manche para siempre mientras perpetúan atrocidades.

Por otro lado, y me atrevería a decir que es un claro legado de Hellraiser, el aspecto del consentimiento también tiene mucho que ver con el BDSM. Así que no me parece casualidad que lo que siga sea una escena que recuerda a Alien el octavo pasajero. Igual que el Xenomorfo viola a sus víctimas de forma simbólica, el conde hace lo mismo con Zondark. Le restringe los movimientos y le implanta un parásito de sí mismo a través de la boca. Uno que lo irá devorando poco a poco, a la vez que le presta fuerza. Un poco como el hongo que controla a las hormigas zombie.

Los elementos sexuales son innegables. Por un lado, la lengua-falo que se recuperará para Wyald. Por otro está la situación general. El humano no puede defenderse mientras algo se le mete por la boca. Algo que tiene vello y que, además, tiene una abertura practicada en la panza que para nada recuerda a una extraña vagina (¿quizá sirve para succionar órganos? ¡Que vuele la imaginación!).

A pesar de todo el body horror, lo que más me pone los pelos de punta es imaginarme algo con dientes por dentro de mí. Agh.

 

En realidad lo sorprendente es que la mandíbula de Zondark no esté completamente destrozada cuando volvemos a verlo.

Por fortuna volvemos a Guts y, sobre todo, a Puck. El hada juguetea con el Beherit hasta comprobar, para su horror, que el huevo parece estar vivo. Esta escena, por cierto, se recicla en la Edad de Oro con Griffith y Guts. Es muy divertido pensar que Guts una vez fue (será) el representante de los sentimientos del lector. Con todo, más tarde Flora negará que el huevo tenga vida propia al afirmar que el Beherit, por sí solo, no es nada más que una piedra. Parece que estamos ante otro elemento descartado y reelaborado con el tiempo.

Todo esto obedece al objetivo de enfatizar el misterio del Beherit. Con todo, lo más interesante es la idea de predestinación. Un Beherit siempre encuentra a su dueño y aparece casi por «casualidad», dando la sensación de que puede moverse por sí solo manipulando a los demás. Un poco como el anillo de Sauron.

Lo cual debería hacer que nos preocupemos, y mucho, por Guts y su grupo…

Bueno, entonces Vargas entrega un mapa del castillo y no puede evitar que el ansia de venganza se apodere de él. Si nos fijamos, Guts no retrocede ni pone mala cara ante sus súplicas… Hasta que Vargas lo toca. Después de todo lo que le costó superar su revulsión por el contacto y la intimidad con la Banda del, Guts ha recaído. Y lo ha hecho bien fuerte. Esta vez no lo han violado, pero sí torturado, desfigurado por fuera y destruido por dentro. Está totalmente brutalizado.

Siempre, siempre he encontrado fascinante esta «debilidad» de Guts. Es la viva prueba de que es más que un Macho Alfa incluso cuando trata de comportarse como uno. Miura presenta un matiz importante al mostrar el dolor, el pánico que sufre al entrar en contacto con otra persona. Desde niño, Guts ha aprendido que los demás le harán daño (Dilema del Erizooooo), y Griffith no hizo más que confirmarlo. No es que desprecie al resto de la humanidad, sea un capacitista ni nada similar. Es que se está protegiendo. Quizá el término apropiado sería que sufre de afenfosfobia (término que Death Stranding va a poner de moda) mezclada con agrafobia.

Por ello empuja lejos a Vargas y rápidamente disimula su miedo con el mecanismo defensivo que los hombres emplean en particular: insultos, desprecio, atacar el ego de la otra persona. Pero Vargas es un reflejo de Guts, uno que muestra cómo habría sido su vida si no se hubieran limitado a arrancarle un brazo, además de no ser una bestia parda del combate. Así pues, parte de esta ristra de insultos van dirigidas contra sí mismo… Incluso si Guts no se percata de ello.

¿¡Por qué siempre tienes que humillar a los demás!?

Gracias, Puck, por indicarnos que Guts no es un ejemplo a seguir. Cosa que muchos lectores no suelen pillar. Lo importante, sin embargo, viene con la aseveración de Vargas:

N-no pasa nada… Mientras mate a ese hombre inmundo… puede decirme lo que quiera…

Y Guts escupe a un lado, llamándolo para sus adentros «lameculos». Esta reacción es un resultado de su infancia, durante la cual tuvo que apañárselas por sí solo y decidió no depender de nadie para sus objetivos.

Puede que Guts no sea un lameculos, pero sí está escupiendo sobre sí mismo al hacerlo sobre Vargas. Porque, como ya he dicho, son muy parecidos. Vargas no puede vencer por sí solo a una criatura sobrehumana. Guts, tampoco puede destruir por sí mismo a Femto. Aun así, a ninguno le importa que les hagan daño, les insulten y maltraten con tal de obtener su objetivo. En otras palabras, ¿no está Guts pisoteando su propia integridad,  arrastrándose, haciendo daño, ignorando su dignidad como ser humano con tal de alcanzar a Griffith y matarlo? ¿En qué se diferencia de Vargas si lo enfocamos de esta manera?

Os lo diré: en que Guts es protagonista y Vargas no.

Entonces llega el plot reventando puertas en forma de Zondark. En cuanto su estigma comienza a sangrar y comprende que Zondark es uno de ellos, la furia consume a Guts. Totalmente desatado, corta, armadura incluida, un brazo a su enemigo. Pero Zondark tiene al conde para hacerle subir de nivel proveyéndole de tentáculos, así que el combate continúa. Puck se convierte en comentarista para destacar que Guts sabe pelear y no se limita a sacudir su espada de un lado a otro. La verdad, habría sido interesante que tuviera problemas por no poder medir bien la profundidad, al fin y al cabo le falta un ojo, pero no vamos a quejarnos. Una pena que Miura necesite decirnos a la cara que Guts es hábil, en vez de mostrárnoslo, pero sirve para tantear una idea que permea Berserk en todas sus facetas, y es que las apariencias juegan malas pasadas. No por nada el protagonista empático y amable es Guts y parece una bestia parda, mientras que el elegante príncipe de blanco es el verdadero monstruo.

Lo mismo digo con Vargas.  Puede ser un hombre egoísta (después de todo, está pidiendo a otra persona que arriesgue su vida por él, aunque Guts ya hubiera decidido matar al conde de antemano) y dedicado a la venganza, pero lo primero que hace, a pesar de que se le caigan vigas encima, es proteger a Puck.

Dado el rápido apego que le toma a Puck, sospecho que Vargas no mató a la hadita que vimos en el capítulo anterior. Quizá se la encontró, quién sabe.

En cuanto el conde emerge de la cabeza medio cortada de Zondark (no te echaremos de menos, tío) se permite alabar las habilidades de Guts. Cómo no, el capullo no las ha sufrido él en persona. Entonces localiza a Vargas y le jura que van a divertirse y a seguir sus jueguecitos Y lo asegura a partir de una extensión de sí mismo que recuerda a un falo y una vagina al mismo tiempo. HMMM. Aun así, no creo que haya implicación de que piensa violar sexualmente a Vargas. Igual que Femto no penetrará a Guts, Vargas tampoco sufrirá esa humillación porque esta historia sigue teniendo un público objetivo masculino y hay que proteger su sensibilidad. Con todo, la intención de violar un cuerpo y una mente está ahí. Y es repugnante.

Por otro lado, tenemos el leit motiv que subyace en Berserk:

Excelente de verdad… Has entrenado tu fuerza y tu técnica hasta el límite. No habrá muchos capaces de vencerte, desde luego… Seres humanos, me refiero. Porque el hecho de ser humano ¡¡determina tu límite!!

Y es que cuando se repite una idea tan machaconamente es porque tiene importancia. Guts es la única persona que parece capaz de vencer a los Apóstoles. Insiste en marchar contracorriente, no rendirse al destino ni aceptar las reglas de los demás. Todo lo contrario que Griffith, cuya política era la de aprovechar el mundo pre-existente y escalar hasta la cúspide del mismo. Cosa que consigue de la forma más gloriosa posible al alzarse como un Mano de Dios.Een cambio, Guts continúa donde empezó; es un plebeyo traumatizado, que vive para la guerra que promueven otros más poderosos que él. Da igual que sea en el mundo de los humanos o el astral, Guts solo puede recibir y actuar en consecuencia.

Sin embargo, Guts vence. A un inmenso coste.

La pregunta final que posiblemente habría abordado el manga en la lucha final contra Griffith, más allá de si iba a haber una gran batalla o no, es la de si Guts podría superar todos los límites manteniéndose como un ser humano. Si podría convertirse en el avatar de la fuerza y la capacidad de cambiar que tenemos como personas y especie.

Terminado el sermón, sigamos con la trama. Como Guts básicamente ha destruido todos los soportes del lugar, la casa se les cae encima y deben batirse en retirada. Por las alcantarillas. ¿Debemos poner música de Una nueva esperanza de fondo?

Una vez a salvo, Guts se hace con el Beherit, pues no va a renunciar al único enlace que tiene con Griffith, y decide separarse de Vargas. En definitiva, deja al hombre a su suerte. Y sigue un tristísimo tearjerker. Dado que Puck es la voz del lector, así como quien pone un punto de racionalidad en nuestras cabezas, nos lanza el mensaje más importante de Berserk. Uno que Guts acaba siguiendo… Después de tocar fondo:

—Espero… que consigas huir.

—Gracias. Tú ten cuidado, pequeñín.

(sniffs)

Eres buena persona, señor. Aunque al principio me has dado miedo.

(Veis, las apariencias engañan).

U-una cosa. ¡Creo que las personas deberíais luchar por la vida! Siempre… N-no sé… No entiendo mucho sobre cómo viven los humanos. Pero… ¿No… es más importante el futuro que obsesionarse con la venganza?

Por si a alguno le quedaba duda de que Vargas es un claro foil de Guts.

Lo más desgarrador es que logra hacer sonreír a Vargas con su bondad. Su mensaje le alcanza, al contrario que a Guts. Y entonces Vargas busca ponerse a salvo. Pero, ah, el conde no va a permitírselo.

Puck revolotea detrás de Guts, echándole en cara que no haya escoltado a Vargas. ¡Al fin y al cabo, la primera acción de este fue salvarlos! Guts lo ha dejado a su suerte. Si hubiera estado a su lado, lo más probable es que hubiera podido sobrevivir.

Puck insiste en que Vargas y Guts son aliados porque ambos persiguen el mismo objetivo. Guts… Se ríe.

¿Compañero de ese gusano inmundo? ¡Jamás! No me jodas. ¿Cómo osas sugerir que ese inútil puede ser mi aliado? Acabaría poniéndome trabas. Salta a la vista. Y lo mismo digo de ti, renacuajo.

Lo cual es divertido dado que los dos le han salvado el pellejo y Vargas le ha proporcionado los medios para alcanzar al conde, pero este es Guts. Aterrorizado del contacto o de la idea de que debe depender de otras personas. Acto seguido se enteran de que un compañero del que la lió en el patíbulo ha sido capturado. Y van a darle un escarmiento.

Por supuesto, el conde pretende matar a Vargas por placer, no por ser compañero de Guts. Pero esto no hace más que enfatizar la convicción del protagonista de que quienes se acercan a él acaban mal. Después de que Puck le abandone porque no parece hacer amago de ir a salvar a Vargas, sigue una escena magnífica que no necesita de todas las palabras que yo he tenido que exponer para establecer el paralelismo de Guts y Vargas.

La separación entre el hada y Guts es, vaya, muy breve. Guts acude a la ejecución, Puck lo localiza rápidamente, aliviado porque cree que va a salvar a Vargas. Y hay que detenerse un momento a estudiar la fría, rígida, sonrisa de Guts y cómo la iluminación cambia. Es como si le hubieran volcado encima una jarra de agua fría. Debe ser la primera vez que alguien piensa que él puede hacer algo bueno. Salvar, no matar. Debe… doler.

He venido a verle morir.

Y, en su defensa, tampoco es que pueda salvarlo. Como bien menciona, hay cien hombres esperando para abalanzarse sobre él. Es una trampa en la que no piensa caer. No contento con ello, Guts suelta un discurso acerca de cómo Vargas se merece la muerte por haberse enfrentado al conde. Los que no pueden defenderse, deberían, no sé, morirse sin protestar, supongo. Por supuesto, Guts habla de sí mismo. Se está flagelando al contemplar la ejecución, previendo su posible futuro. Y no lo digo yo, lo dice Puck:

¡Qué calor! ¡Sensaciones intensas y oscuras chocan contra mí! ¡Autoflagelación… derrotismo! ¡Como si fuera negro magma! ¿Esta es la fuente del poder de Guts?

Negro magma. Qué imagen tan genial.

Y, en efecto, la autodestrucción es la fuente del poder de Guts. Pero tiene un límite, como veremos dentro de muchos, muchos, muuuuuuuuuuuuuuchos tomos.

Puck se dedica a poner en palabras mi análisis sobre los paralelismos de Vargas y Guts, y cómo este debe sentir miedo porque está en una cruzada muy similar. Nos está gritando a la cara la realidad, convirtiendo en texto el subtexto, pero creo que es necesario. Porque Guts lo niega, frío, furioso, y trata de deshumanizar a Puck negándole el que pueda expresarse «como un humano».

Y, entonces, por un instante, Puck rompe a llorar. No por sí mismo, sino por Guts. Llora de compasión, lamentando lo bajo que ha caído su compañero. Como le dice tras morderle y escapar,  no es más que un niño asustado que escapa del dolor.

Lástima que Guts no pueda soportar la compasión, porque hace que su máscara de fortaleza y orgullo se venga abajo.

Entre tanto, Puck encarna las virtudes que se supone que son propias de Guts. Se expone al dolor de una multitud aterrorizada y que le aplasta con innumerables sensaciones de derrota y miedo, pero aun así se arroja en ayuda de Vargas. Porque no va a ser menos. Lo cual también dice mucho de cómo le inspira Guts en su lucha contra el orden establecido.

Por desgracia, Puck no puede hacer nada.

Pero lo que cuenta, lo importante, es que lo intentó. Hasta Guts se sorprende porque, eh, Puck no ha sido hipócrita

El mensaje es que, si nos quedamos sentados, nada cambia. Puck pudo arriesgarse porque nadie lo ve. Guts habría muerto. Probablemente. Sin embargo, debería ser capaz de reconocer que quería salvar a Vargas. Al fin y al cabo, ese es su viaje, ¿no? Oponerse al sistema.

Pero claro, fingir que no te importa lo hace un poco más fácil. Sobre todo cuando el sistema hace que te des cuenta de lo poco que puedes cambiar.

Vargas se aferra, desesperado, al convencimiento de que Guts ejecutará su voluntad… Por ello lamenta morir sin poder ver al conde retorcerse en su propia sangre. Y entonces, ah, entonces llegan la deliciosa profecía:

¡¡No tardará en llegar tu hora!! ¡Tu dios de la muerte aparecerá junto a cientos de almas perdidas para arrastrarte al Infierno! ¡¡Guerrero Negro, todo tuyo!! ¡Danos en ofrenda la cabeza de este demonio! ¡Tienes que hacerlo…!

Guts no quiere soportar otra muerte más sobre sus hombros. Las súplicas de Vargas le producen náuseas, porque van directas a su conciencia. Además, está el crucial detalle de que este podría ser también su final. Uno bajo la mirada de un enemigo que ni siquiera se molesta en acabar con él con sus propias manos.

La caracterización está gritando que Guts tiene capas, como los ogros. Si fuera un monstruo, ¿qué más le daría Vargas? ¿Por qué su vida le pesaría? Al fin y al cabo, Vargas se ha limitado a profetizar lo evidente: Guts no se va a detener hasta alcanzar al conde, y si tiene que morir por el camino…

Diría así sea, pero Guts es un superviviente. Uno increíblemente autodestructivo, sí, pero el caso es que se niega a morir. La misma historia nos mostrará que no se lo puede permitir porque a las víctimas de los Apóstoles les espera lo indecible tras la muerte.

Lo más interesante, sin embargo, radica en otro punto. Vargas está manifestando la intención de Guts, pero a quien profetiza no es a este. El dios de la muerte no es nada menos que Femto. Femto se aparecerá ante el conde mientras se retuerce entre su propia sangre, y le ofrecerá la salvación. Y cuando el conde la rechace, cientos de almas, la de Vargas incluida, vendrán a por él.

Así pues, si Vargas es un paralelo de Guts, y Griffith del conde… ¿Habríamos podido encontrar un patrón semejante al final del manga? ¿Uno donde NeoGriffith rechazara un último sacrificio?

¿O habría sido demasiado tarde?

El feto se aparece de nuevo haciendo las veces de la conciencia de Guts. Como este no puede con la culpa, va a recuperar la cabeza de Vargas antes de que la arrojen a la fosa con todas las demás víctimas del conde. Francamente no sé decir si mata a los hombres. Supongo que no porque entonces los habríamos visto salir volando partidos en dos, en vez de inertes en el suelo…

Cuando Guts se enfrenta a la mirada de Vargas, encuentra odio y rencor. Tras un silencio, murmura:

Espero… hacerlo mejor.

O, en la versión inglesa que tengo a mano, «no fallaré como tú». Me encantaría saber lo que dice el texto japonés.

Es aquí, sin testigos, que reconoce su parecido con Vargas. Pero ah, este momento de vulnerabilidad se vuelve de inmediato contra él cuando los espíritus de todos los decapitados, las víctimas injustamente asesinadas por el conde, se alzan e intentan poseerlo, aprovecharse de su rencor.

El mundo mismo impulsa a Guts a no permitirse empatizar con los demás. Rabioso, se libra de los espíritus, los reduce a la ignominia. ¡Él es fuerte, no está muerto, no es un gusano como ellos! Una actitud que luego Femto desplegará contra él, para que recordemos de dónde vienen los traumas de Guts.

Fuera de sí, se arroja directo al peligro.

 

Ojos destrozados

0 (!!)

Gente partida por la mitad

2

Niños muertos

2

¡Que el viento sople a vuestro favor!

 

 

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

5 1 vote
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
¡Volver arriba!
Mistral Chronicles