Analizando Berserk. Capítulo 24: El asesino (I)

Habíamos dejado Berserk coqueteando con el shojo. Ahora, en el capítulo 24, nos arrojamos a la intriga política. ¡Comienzan los intentos de asesinato!

Ah, os recuerdo que aquí encontraréis todos los ensayos que hemos hecho sobre esta historia.


Ah, sí, la caza del zorro. Un deporte honorable, lleno de riesgo, que te permite demostrar tu hombría mientras matas de miedo a un pobre animal salvaje, dejas exhausto a tu caballo y tus siervos tratan de evitar que quedes en ridículo porque se te escapa la presa. Por lo menos los perros se lo pasan bien un rato.

Miura sabe lo que está transmitiendo. Los nobles aparecen emperifollados con sus lujosas ropas y plumajes, riendo descosidamente mientras juegan a la guerra, vigilados por soldados con verdadera experiencia. Soldados, debo decir, bastante más jóvenes que ellos. También les contempla el rey, y lo hace con expresión hastiada, yo diría que haciendo una cuenta atrás mental.

Y, por cierto, el rey está en una colina, rodeado de sus hombres. Aislado del resto. Miura siempre se cuida de mostrarlo así. Ni siquiera en este momento comparte espacio con su hija. Cuando le ofrecen participar en la caza, se niega con cortesía. Los motivos son aceptables; por un lado, ya es mayor, por otro no quiere arrebatarle su presa a los nobles y enfadarlos. La verdad sea dicha, hay otro que no se dice en voz alta. Si el rey entra a jugar, todos se verían obligados a cederle al zorro o arriesgarse a que quede humillado. Una vez más, vemos que comprende de política y que usa las tradiciones y el protocolo para mantenerse en una segura y altiva posición de poder, pero que crea un muro invisible entre él y el resto de la humanidad.

Me pregunto si este aislamiento es, también, lo que le impide ver el rencor y la ruindad de su hermano menor, que está a punto de intentar cobrarse la vida de Griffith.

Como a Miura le gusta meter comedia pero tampoco puede permitirse desperdiciar páginas sin añadir caracterización, saltamos a Guts dando un ladrido al zorro para que no escape de los nobles. Está hartísimo. Normal. En contraste, el resto de sus compañeros acepta su papel servil como parte del paquete de ser nobles menores. Es lo que hay. Y, como resalta Judeau, es mejor a estar matando en el campo de batalla, ¿no?

Aquí es cuando vemos una vez más lo «diferente» que es Guts. Su infancia con Gambino y su vínculo con su propia espada, le impiden sentirse cómodo en un mundo falso y nobiliario. Ya no es solo que no le guste estar haciéndole la pelota a los aristócratas. Es que su modo de vida se encuentra íntimamente relacionado con su trauma, que le lleva a la gran contradicción: la espada es lo que da sentido a su existencia, lo que le protege, pero no puede usarla si no se encuentra en una situación de peligro.

Además, estoy segura de que Guts ha desarrollado dependencia hacia la adrenalina. No tengo pruebas, Miura nunca lo desarrolla como tal, pero tampoco dudas.

A su horrible manera, Corkus resalta que algo no está bien en Guts. Todos los demás mercenarios son hábiles en su trabajo, pero aspiran a vivir bien. Es decir, tienen autoconservación. ¿Por qué Guts insiste en ridiculizar lo que les ha costado tanto conseguir? Por supuesto, no es que no tenga razón, pero su explosión provoca que todos se le queden mirando sin unirse a él. Para mí no es solo porque esté siendo un borde de narices, sino que al enfadarse y patalear como un crío demuestra que, en el fondo, Guts no es el único que opina que están perdiendo el tiempo. La victoria que han obtenido sabe un poco, bastante, hueca, porque nadie les ha enseñado a vivir como nobles… Y, reconozcámoslo, los aristócratas nunca les tratarán como si fueran de los suyos. Están en un limbo muy desagradable.

Guts se queda cabizbajo. Casca, por una vez, no le ladra, sino que parece considerar su posición. O quizá no, es cierto que su expresión es bastante fría.

En cualquier caso, y esto va a ser una constante en todo, todo, todo Berserk, su atención se desvía de inmediato de Guts hacia Griffith.

El joven está protegiendo a Charlotte, que no disfruta nada del maltrato animal que está contemplando. Esta escena puede resultar molesta para quienes estén hartos de estereotipos de femenindad, pero lo cierto es que Charlotte tiene razón. Cuando señala que la caza es cruel, ¿acaso miente? Cuando dice que no comprende por qué es necesario verter ríos de sangre en la guerra, ¿no deberíamos hacernos la misma pregunta? El mundo de Berserk va a poner al frente más de una vez que la guerra es salvaje, cruel e innecesaria. El dilema es que se representa como épica, espectacular y, más importante aún, como interesante. Que la viñeta dedicada a Charlotte al manifestar una opinión política sea tan pequeñita es síntoma del problema de todas las historias que pretenden criticar lo bélico pero se alimentan a su vez de su espectacularidad.

Y el hecho de que Griffith no responda es esencial para disminuir aún más la opinión de Charlotte para los lectores. Como mujer, princesa mimada e interés romántico, no está aquí para criticar a los hombres.

Hay que hacer romance.

Es un reflejo del tipo de sociedad en el que vive muy logrado y meta narrativo. Con todo,  no creo que la esté ignorando por ser machista o cruel. Lo que quiere es acercarse a ella, así que opta por distraerla y jugar.

Jugar.

Cosa que solo ha hecho con Guts. Paralelismos. ¡Paralelismos!

De pronto, Griffith le muestra su cara más infantil, más adorable. Charlotte cae de lleno. Es un inicio de romance que me gusta bastante, alejado de clásicos más violentos donde el hombre es un capullo cuya peste de macho alfa agresivo, aunque por dentro está rotito, atrae a la mujer. Una lástima que todo sea falso. Griffith no valora a Charlotte porque esté enamorado de ella, sino porque la necesita políticamente. Lo que ocurre es que ha sabido leer bien su personalidad, ha notado que es una niña aislada y triste, y le ha tendido la mano ofreciéndole algo que le va a gustar.

Me encanta porque dice mucho de Charlotte, de Griffith y de lo bien que Miura conoce el shojo porque sabe jugar con las dinámicas típicas de esta clase de historias.

En especial cuando pasamos la página y Casca contempla la escena con lo que solo puedo describir como una mezcla de resignación y celos. Guts nota cómo aparta la mirada y, otra constante en Berserk, deja de prestarle atención para fijarse en Griffith.

Y entonces un pobre jabalí perseguido espanta al caballo de Charlotte, que sale al galope. Griffith no vacila en ir tras ella. El asesino también se pone en marcha. Toda esta situación recuerda bastante a un capítulo de La rosa de Versalles, uno de los mangas que más influenció a Miura para la Edad de Oro. En esta historia, María Antonieta también pierde el control sobre su montura y Oscar, la protagonista, debe salvarla. Los paralelos son… bastante evidentes. De hecho, los examiné en el primer artículo largo que hice nunca y que me enredó para acabar haciendo esta clase de análisis a la larga.

En fin, Griffith consigue detener el caballo y Charlotte se le abraza entre lágrimas. Luego rompe a reír, avergonzada, emocionada y sin duda feliz de no haberse partido el cuello. No me extraña que nunca haya galopado rápido, y no porque sea mimada, que también, sino porque montar a la amazona no puede ser la forma más segura de montar. Hablo desde la ignorancia, desde luego, pero creo que hay motivos por los que se suele montar a horcajadas.

Y bueno, es entonces cuando Griffith le dirige una sonrisita pícara, amable y algo devastadora.  Claramente, Charlotte empieza a enamorarse, como se ve no solo por el sonrojo, sino por la forma en que le palpita el corazón.

Berserk tiene mucho de construcción teatral a partir de la Edad de Oro, cuando Miura recoge estereotipos para jugar con ellos. Griffith interpreta al caballero ideal para Charlotte, que a partir de ahora va a identificarle con el príncipe azul de sus sueños. No importa lo que Griffith haga, no permitirá que salga de ese molde porque desea desesperadamente refugiarse en cuentos y canciones. Digamos que Charlotte se adelantó a Sansa de Canción de Hielo y Fuego, solo que ella ha continuado viviendo sus canciones porque NeoGriffith tiene el poder de volverlas reales… Hasta cierto extremo.

Es entonces cuando Guts, siempre preocupado por Griffith, llega al galope al frente del resto de los capitanes de la Banda.

Justito a tiempo para ver cómo una flecha se hunde en el pecho de Griffith.

Lo dicho, teatralidad máxima. Me encanta.

Antes de cerrar, quiero detenerme un momento en el cambio de actitud que sufre Griffith cuando Charlotte se le abraza. Su expresión es, hm. En mi opinión es fría. Podríamos decir que resulta calculadora, y siendo él, no dudo que está pensando: oh, esto puede resultar útil.

¿Y por qué creo esto es importante? Bueno, porque hay una gran parte del fandom que considera a Griffith un psicópata, así que escenas como esta son como una de las semillitas que ayuda a formar esta teoría. Cada vez que abro un nuevo vídeo o análisis me adelanto a buscar esa palabra y me retiro con extrema decepción si la encuentro.

Porque, y lo voy a decir ya, Griffith no es un psicópata. Si lo queréis considerar como tal, adelante, pero tened en cuenta que entonces deberíais considerar que Guts podría encajar como sociópata.

Pero ninguno de los dos es psicópata o sociópata por dos hechos muy simples:

Primero, que Berserk funciona como una tragedia. Y si uno de los dos, o lo dos, estuviera enfermo y matara sin sentir ni pensar, rebajaría a extremos inimaginables lo trágico de las circunstancias. Miura decidió hacer cambios en la trama, como que Casca y Guts acabaran juntos, por shock value. Sin duda el destino de Casca también es como es por hacerlo todo más trágico para Guts. Ya hablaremos de eso algún día. Así que si Griffith fuera una persona sin emociones o capacidad de distinguir el bien del mal, en una obra tan gris, como es Berserk, no funcionaría. No sería dramático.

El otro hecho es que canónicamente los Apóstoles sacrifican la/s persona/s que más aman en el mundo.

Así que no, Griffith no es un psicópata. Escenas como esta no indican que lo sea. Si acaso creo que deberíamos tomar nota de que se muestra rígido y poco receptivo. Sea porque también tiene trauma de su violación o porque no quiere dar un paso en falso con Charlotte, no lo sé.  Me limito a señalar que uno de mis objetivos con estos análisis va a ser defender la humanidad de Griffith, totalmente integral para la historia, así que ¡empieza mi campaña política! Sí, Griffith did wrong.

Y lo hizo porque no es un psicópata.

Nos leemos en el siguiente capítulo, cuando el título asesino que corona esta mini aventura adquiera un nuevo significado.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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Losdog
Losdog
21 days ago

Me encantan tus análisis, se nota que tienes claro entendimiento de Berserk y el personaje de Griffith, algo que rara vez se encuentra 🙂

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