Analizando el anime de Sailor Moon: episodios 36-40

La trama


El episodio 36 abre con una pesadilla de Usagi acerca de la muerte de Endymion (a cámara lenta, lo cual no sienta muy bien al drama del momento. No con la voz chillona de Usagi). A la vez, habla en sueños, se niega a ser la princesa, a continuar peleando. Luna, en vez de mostrarse comprensiva, insiste a una niña dormida acerca de que debe «mantenerse firme».

No sé vosotros, pero yo considero que se merece que Usagi la aplaste sin querer.

Y esa es la tónica de la primera parte. Usagi no puede concentrarse en nada, las demás se preocupan y Artemis y Luna presionan, porque no hay tiempo para sentimientos. Por suerte, Minako no opina igual y se cuela en casa de Usagi con la intención de animarla. En una escena adorable en la que Minako termina peinándole los cabellos, que en mi headcanon es algo que solían hacer Sailor Venus y la Princesa Serenity en el pasado, la protagonista encuentra un poco de paz y una cercanía… extrañísima con una chica a la que apenas conoce de unas horas.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, la sugerencia de que Usagi se cambie de peinado para aportar algo de variedad a su vida acaba invariablemente unida al siguiente plan malvado del Reino Oscuro. Kunzite, tras observar con aire hostil yo diría que con planes de asesinato a Mamoru, decide emplear un cabello de Sailor Moon para encontrar a alguien con el mismo pelo y descubrir así su identidad. ¿La forma? ¡Una peluquería! De verdad espero que sea algo a nivel de todo Tokio o te va a llevar bast-… No, claro que no le llevará bastante, Usagi va justo a la peluquería apropiada, donde unos secadores con super ordenadores capaces de analizar el pelo en instantes se lanzan a analizar su cuero cabelludo.

¿Os imagináis lo feliz que sería la CIA con algo así?

El problema es que, al parecer, como Minako usó su propio cepillo para peinar a Usagi, cuando se mete antes que nadie a probar uno de los secadores, la confunden con Sailor Moon. Vaya asco de ordenador, que atrapa un pelo suelto y no lo distingue del resto.

Así pues, la youma de turno se arroja sobre Minako mientras las peluqueras controladas por ~el mal~ dejan inconsciente al resto de mujeres con un spray. Uno que, al parecer, no se esparce por el aire, ya que Usagi se libra con agacharse y avanzar a gatas (luego dirán que no es espabilada).

La youma intenta sonsacar a Minako su supuesta identidad. Podría torturarla con las tijeras que tiene en la mano, pero algo así no es apto para niñas, demasiada sangre, así que después de sacudirla un poco opta por transformarse… Lo cual ofrece tiempo a Usagi para convertirse en Sailor Moon. Casi de inmediato se encuentra esquivando ataques bastante mortales, pero aun así se las apaña para despistar a su enemiga arrojándole encima polvos.

Sin embargo, justo cuando va a purificar al monstruo, una rosa le arranca su varita.

Evil!Tuxedo Kamen hace su aparición, ni una pizquita de melodratismo perdido tras tu breve estancia en… No, espera, me retracto. Ahora arroja rosas negras, claramente ha entrado en la fase gótica, y se presenta como un Comandante del Reino Oscuro, Endymion. Este nombre deja implícito, casi explícito, que Reina Beryl está obsesionada con la imagen idealizada del príncipe difunto; tanto que no duda en crear su propia versión ahora que tiene a un muñequito con la misma cara y, quizá, algunos recuerdos muy enterrados en el fondo de su alma.

Sin quererlo ni beberlo, Sailor Moon se encuentra acorralada entre dos enemigos y tenemos uno de los más claros y directos enfoques a su maillot, o lo que sea que lleve debajo. Quiero gritar. Abrumada por la situación, Usagi se bate en retirada y Minako pide ayuda al resto de Senshi.

Gracias a Dios, estas han adquirido una momentánea habilidad de teletransporte que les permite alcanzar en segundos a Sailor Moon. Un ataque combinado de las tanques Mars y Jupiter desarma al enemigo, Mercury proporciona cobertura y Sailor Moon por fin puede purificar a la youma, que libera a todas las peluqueras con las que se había fusionado. Sailor Mars reacciona con alegría al ver a Tuxedo Kamen, pero Minako insiste en que es Endymion.

Por desgracia, parece que el lavado de cerebro le ha inducido a decir poemas cutres, si bien entre otras perlas, suelta:

No disfruto de pelear contra mujeres, pero no demostraré piedad para conseguir el Cristal de Plata.

Supongo que se refiere a mujeres humanas. No solo machista sino especista. ¡A por él! Pero no, porque la Reina Beryl le informa de que la Reina Metalia quiere que se retire por el momento. Obediente, Mamoru regresa junto a su captora y, curiosamente, cuando se postra ante su nueva reina, lleva el traje de Endymion. ¿Por qué no lo usa contra las Senshi? ¿Es un recurso psicológico el vestir intencionalmente como Evil!Tuxedo Kamen? En cualquier caso, la escena consigue transmitir lo joven que es, y su peligrosa situación se muestra en toda su perversión mientras la Reina Beryl ríe porque considera que les resultará muy útil.

El episodio cierra con Usagi jurando que salvará a Tuxedo Kamen con el poder de su amor, y Makoto apoyando a Rei, cuyos sentimientos se han ignorado como que bastante porque la que se ha convertido el foco de todos es Usagi.

¿Y cómo mantener la tensión emocional? Desde luego, volviendo al formato episódico, no. ¡Pero eso es lo que ocurre en el episodio 37! ¡Adiós a toda el drama que se había venido construyendo, volvamos a una aventurita semanal!

Al menos vemos que Naru todavía no ha desaparecido, ya que goza de una breve aparición para ponernos al día sobre todos los deberes que no ha hecho Usagi. ¿Os imagináis que la desidia de la protagonista se enfocara como que está tan angustiada por su trabajo como Senshi, lo ocurrido con Tuxedo Kamen y todo eso, que no es capaz de seguir el ritmo de clase cuando ya le costaba antes? ¡Yo sí! ¡Y, por supuesto, la serie no lo hace!

Lo que sí hace es introducir la idea de que ha llegado a la ciudad una noblesa británica. Como buena inglesa, decide abrir un seminario para princesas y así educar en altas maneras a las plebeyas tokiotas. Usagi, por supuesto, comienza a soñar con ser una princesa (ignorando todo el bagaje de los episodios anteriores en los que se negaba a ser Serenity) porque así Tuxedo Kamen querrá bailar con ella.

Yo solo pido un poco de coherencia narrativa, de verdad, no creo que sea tan exigente.

 

El susodicho, por cierto, se niega abiertamente a colaborar con Kunzite en la búsqueda del Cristal de Plata y el asesinato de Sailor Moon. Y Kunzite… está de acuerdo. Dios, la sonrisa repleta de condescendencia no tiene palabras. La Reina Beryl, aunque debería enfadarse porque sus lacayos desobedecen abiertamente sus órdenes, se muestra encantada de la vida. Hasta le chispean los ojos. Alguien quiere sangre, es evidente.

Entre tanto, Luna descubre que su enlace a través de las máquinas recreativas era Artemis. ¡Sorpresa! La serie se sacude de encima por qué existía este misterio diciendo que Artemis nunca reveló su identidad porque… Luna no preguntó.

Usagi, a su vez, espía el seminario de princesas. Pillada en el acto, la aristócrata encuentra divertido su humor y acepta incluirla en sus clases si hace un buen lanzamiento de disco (parece que es un requisito para todas las participantes). A mí no me preguntéis, son los japoneses los que creen que esto es la extravagancia inglesa.

Pero… Qué específico, ¿no? Justo lo que a Usagi se le da bien gracias a que arroja su tiara constantemente. Qué digo, no se le da bien, sino requetebien y por una vez disfrutamos de verla haciendo un arrogante uso público de sus habilidades.

Que haya tanto interés en lanzamiento de discos no es casualidad, claro. La aristócrata es una youma y está aliada con Kunzite.

Lo gracioso es que han deducido que Sailor Moon debe ser la mejor tiradora de las Senshi, pero también la más torpe en todo lo demás, y que no sería capaz de evitar presentarse al seminario.

Han dado en el clavo. Claramente, Kunzite ha estudiado bien a Usagi.

En fin, las otras Senshi deciden apuntarse también por gusto, y así tenemos reunido al grupo para cuando la youma ataque.

Usagi, por su lado, demuestra que no tiene modales de señorita y, entre sus muchas meteduras de pata, está que sorbe. Y no sé si esto es una crítica a la forma de comer japonesa o una burla de los ingleses, dado que sorber ramen no es de mala educación… Pero voy a reconocer que no tengo ni idea de si se aplican las mismas reglas a la sopa. Por desgracia, Usagi tampoco sabe cómo recibir invitados, ni mucho menos bailar…  Al contrario que Ami y Makoto. Lo cual es adorable porque en un futuro bailarán juntas en fiestas. Por suerte para Usagi, ni Minako ni Rei tienen tampoco mucha habilidad en la pista de baile.

El grupo de buenas bailarinas se gradúa poco después. Y os preguntaréis, quizá, como yo, a santo de qué se gradúan Ami y Makoto si solo han bailado y no han participado en ninguna de las otras actividades. No tengo ni idea. A lo mejor estaban en otra clase y sí cumplieron con la programación que les tocaba en gracia, quién sabe. El caso es que las llevan a otra sala y la youma las petrifica a todas con… con un líquido que sale de su cuerpo. Entre otros lados, de sus pechos.

Ok.

Las tres suspensas (a saber, Usagi, Rei y Minako) terminan enfrentándose a la youma, pero sus esfuerzos caen en saco roto hasta que interviene Evil!Tuxedo Kamen para alargar la historia. Le pide a Usagi (que no perdía la esperanza de que viniera a ayudar. Es más, le traumatiza que sea su enemigo porque al parecer ha olvidado lo ocurrido durante su anterior encuentro) el Cristal de Plata a cambio de perdonarle la vida. Lo cual no hace nada de gracia a Kunzite, que se permite aparecer en escena flotando justo lo mínimo para parecer más alto que el sombrero de Evil!Tuxedo Kamen.

Cuando ambos se enfrentan entre sí, la pobre youma no sabe a qué hombre debe obedecer, y Sailor Moon aprovecha para matarla purificarla. Por algún motivo porque aún quedan muchos episodios hasta el final, Evil!Tuxedo Kamen y Kunzite se acobardan y deciden huir.

Después asistimos a una breve escena en la que todas las alumnas contemplan a Sailor Moon a través de una ventana, lo cual deriva en fabricar una imagen romántica de esta guerrera que lucha por el amor y la justicia. El espíritu de presentar a las protagonistas como salvadoras de la gente corriente recuerda a los inicios, cuando se coqueteaba con la idea de la protagonista como una heroína conocida a pie. Siempre me dolerá que no se continuara por este camino.

En fin, saltamos al final, donde Usagi decide que será una princesa en sus propios términos. Lo cual estaría bien si hubiera habido alguna clase de desarrollo o aprendizaje, o reconocimiento acerca de que Usagi es una chica que se las apaña genial por su cuenta, más allá de una pequeña broma aceca de cómo distrae a la youma sirviendo mal el café y así logra eliminarla.

El episodio 38 es un mazazo a la estupidez de las Senshi. Veréis, Usagi está emocionada porque ha encontrado el Moon Princess Contest, un concurso de esquí. ¡Es como si estuviera hecho para ella! ¡Porque para qué tomar nota de lo que viene ocurriendo hasta ahora y considerar que puede ser otra trampa! Minako sugiere participar haciéndolo pasar por un entrenamiento para que Luna no les eche la bronca, y allá que van con ayuda de Yuichiro, cuyos padres resulta que son ricos y tienen una casa por la zona.

Os ahorraré una descripción minuciosa: sí, es cosa de Kunzite. Sí, sigue peleado con Mamoru (que piensa que Kunzite subestima a las Senshi si cree van a caer en algo así, JA) y los dos posan muy dramáticamente durante todo el episodio. Lo más relevante de esta parte es que Kunzite tiene una FOTO en un marco de oro CON FONDO ROSA donde sale con Zoisite. Se me caen las lágrimas, de verdad. Ni siquiera me importa que sea el único elemento de la guarida de los malvados que tenga color y chirríe tanto como mezclar Kingdom Hearts con Piratas del Caribe.

Por otro lado, resulta que solo a Rei y a Yuichiro se les da bien esquiar. Sin embargo, como Usagi no pretende quedarse sin su premio, se va con ellos a lo alto de la montaña para participar en la competición. Allí les aguarda una youma a la que Kunzite ha concedido un misterioso ~poder~ para descubrir a Sailor Moon. Si algo bueno tiene el capítulo es ver cómo al menos cincuenta mujeres compiten deportivamente entre sí y son guays. Si tiene algo malo es que Yuichiro existe y presiona a Usagi para que compita también, a pesar de haberse quedado congelada de miedo.

Pero si algo tiene mejor es ver a Rei compitiendo con una sonrisa en la cara y protegiendo a Usagi. ¿Qué? ¿Que cómo ocurre esto? Pues resulta que la youma empieza a cambiar la pista, que se llena de obstáculos y, de alguna forma, Usagi logra ponerse en cabeza. Por desgracia, no controla sus esquíes y no es capaz de detenerse. Al principio Rei sonríe, admirando que no sea tan mala en este deporte y se lo toma en serio intentar superarla. De hecho, pronto quedan como las únicas dos chicas que siguen participando… Porque aunque Rei ha percibido un aura maligna, se niega a creer que pueda haber un youma por los alrededores. ¡Es imposible! ¡Es como si no aparecieran en todas las cosas más absurdas y mundanas!

Para llevarles la contraria y castigarlas por lo mal que tratan a las pocas neuronas que les quedan, la youma levanta acantilados de hielo y arroja una gigantesca bola de nieve tras las chicas. Yuichiro, que debe tener propulsores o algo para haberlas alcanzado, se pone delante de esta última para protegerlas. Entonces, cuando de pronto los acantilados empiezan a cerrarse para aplastar a sus víctimas, Rei se lanza sobre Usagi y consigue salvarla. Por algún motivo, la youma las encierra dentro de un cuadradito de acantilados y Rei todavía está valorando si esto podría ser cosa de sus enemigos o un puñetero fenómeno natural. Sin nada mejor que hacer, una deprimida Usagi saca la cajita de música que yo no sé cómo sobrevive a todo este berenjenal. Con todo, es francamente adorable que luego pida perdón a Rei por si ha herido sus sentimientos escuchando la melodía. En respuesta, Rei reconoce que ha renunciado a Mamoru y exige que Usagi sea feliz, momento en el que esta recuerda que con los poderes de fuego de Sailor Mars podrían salir del lugar.

Pero no hace falta, porque Yuichiro ha… ¿excavado? una salida. La intervención del hombre es bastante breve, dado que la youma aparece afirmando que Rei es Sailor Moon (para regocijo de Rei, ya que los motivos son: elegancia, belleza y dignidad, entre otras cosas. Se ve que Kunzite no fue muy explícito en su descripción de Sailor Moon) y él hace de escudo humano ante un ataque de hielo. Justo cuando la youma va a atacar en serio, Evil!Tuxedo Kamen aparece para interrumpir, vaya sorpresa, y las chicas están encantadísimas…

Hasta que, ¡sorpresa!, las ataca. Entonces Sailor Mars se adelanta, intentando apelar al amor que Evil!Tuxedo Kamen sentía por Sailor Moon. Algo debe lograr con su discurso porque, cuando la youma trata de asesinarlas por la espalda, una rosa roja, que no negra, desvía la lanza que iba a alcanzarlas. Una que se torna de color negro cuando, después de que Sailor Moon purifique a la youma, Evil!Tuxedo Kamen se retira afirmando que matarlas ahora no le reportaría ninguna satisfacción.

Ya puestos a lavarle el cerebro, podrían haberle hecho un poco más eficiente, ¿no? Digo yo. Pocas veces ha parecido tan insufriblemente infantil como ahora…

Y hablando de cosas insufribles; Sailor Mars besa a un inconsciente Yuichiro en la mejilla como agradecimiento por intentar ayudar, y ser tanto, para nada indicando que como ha dejado de perseguir a Mamoru ahora va a aceptar otra clase de relación. Muy sano todo. El episodio termina cuando las Senshi se reencuentran y Rei vuelve a comportarse en su modo tsundere de costumbre con Usagi.

El episodio 39 nos aproxima a una de las bases de Sailor Moon: ¡el patinaje sobre hielo! Naoko Takeuchi patinaba en su juventud y la poderosa influencia de este deporte se aprecia en los diseños de las Senshi, cuyos trajes parecen sacados de una pista de patinaje. Así pues, no es raro que todo empiece con Usagi y Minako mirando absortas a dos patinadores profesionales que salen en la televisión. ¡Alcemos las manos al cielo, porque esto nos da un poquito de lore! Según Artemis y Luna, que Usagi se interese en el patinaje puede aproximarla a la princesa Serenity, que era una magnífica patinadora en el reino de la luna… Donde, al parecer, el deporte era extremadamente popular. ¿No es gracioso cómo Serenity es casi una «Mary Sue» y luego la futura princesa Serenity también lo será? La pobre Usagi está aplastada entre ejemplos imposibles.

Por supuesto, el Reino Oscuro también debe sintonizar la cadena de Tokio a la que Usagi es aficionada, y así Kunzite decide con aprobación de la Reina Beryl usar el patinaje para atraer a Sailor Moon. Al menos se justifica con que la princesa era muy fan del deporte, pero ¡por el amor de Dios! ¡Sailor Moon podría llevar patinando toda la vida y solo se os ocurre ahora! Y lo peor es que las chicas caerán, porque por supuesto lo harán.

Evil!Tuxedo Kamen se burla de Kunzite por no luchar con honor a pesar de que él siempre anda interrumpiendo el trabajo de los demás y perdonando la vida de sus enemigas, si fuera otro personaje ya estaría muerto, pero a la reina Beryl le gusta así que…, pero la reina impide que haya un enfrentamiento y anima a su general a continuar con el plan.  Así que Kunzite decide intervenir cuando la pareja de patinadores del momento, Misha y Janelyn, está a punto de separarse.

¡El Reino Oscuro te necesita en esta guerra!

Acto seguido vemos que Usagi y Minako arrastran a las chicas a un evento especial de los patinadores. Parece que abren las puertas de su gimnasio para conmemorar su medalla de oro en las Olimpiadas… ¡Entrenando a grupos de cinco chicas! ¡Para nada sospechoso! ¡Y sexista! ¡Entrenad también a chicos!

En cuanto los medallistas salen a patinar, Makoto sufre un violento flechazo por el rubio Misha, que tiene un parecido con un senpai que le rompió el corazón. Sí, otra vez. Su senpai debía ser un metamorfo. Y cuando sale a patinar, resulta que Makoto es muy buena. Según Artemis, Sailor Jupiter solía rivalizar con Serenity, lo cual explicaría su natural destreza… Sin embargo, dado que a Usagi no se le da bien patinar, tenga en los genes del alma la capacidad de una princesa lunar o no, creo que no deberíamos restarle mérito a la habilidad de Makoto. Está claro que ser algo en otra vida no influencia mucho en esta, como no sea a partir de sueños o poderes mágicos.

Con todo, me siento indignada porque no se nos dé ninguna imagen de Serenity y Sailor Jupiter patinando juntas.

Entre tanto, Janelyn se dedica a cotejar imágenes de las Sailor con quienes que patinan por el lugar y… Y cuando ve a Usagi la pasa por alto porque a Sailor Moon se la conoce por ser una super soldado y tiene un lado torpe, pero esta es demasiado parte.

¿Guionistas? ¿A dónde ha ido lo de que Kunzite era perfectamente consciente de esta torpeza extrema de Sailor Moon?

Para horror de Janelyn, que mantiene su enemistad con Misha a pesar de haber empezado a servir a los enemigos de la Tierra, su compañero saca a bailar a Makoto porque sospecha que es Sailor Moon. El hombre intenta levantarla para hacer un paso de baile, pero Makoto pesa demasiado… ¡Así que le levanta ella a él! Y en vez de ridiculizarla por romper los cánones de lo femenino, todas sus amigas la admiran por algo que nadie más ha conseguido hacer y el resto de espectadoras rompen a aplaudir. A veces Sailor Moon sabe hacer las cosas bien.

Atacada por la posesividad, Janelyn decide acabar con la sesión de patinaje; Makoto va a irse cuando Misha la coge de una muñeca porque quiere que sea su nueva compañera. Y suena música romántica de fondo.

Creo que es una indicación de que deberíamos encontrarlo dramático, no creepy. Creo.

Al final Makoto permanece con Misha para realizar unas «lecciones privadas» y, en cuanto las otras Senshi ponen un pie fuera del edificio, las entradas se cierran a cal y canto. Por suerte, Usagi, para sorpresa de nadie, ha permanecido dentro porque también quiere recibir un trato especial y se asoma a la sala de cámaras para encontrar que Janelyn ha identificado a Makoto con Sailor Jupiter.

Janelyn, furiosa, interrumpe el pseudo interrogatorio de Misha a Makoto del que solo obtiene murmullos ininteligibles porque Makoto está muy absorta en la belleza del entrenador y se da una escena no solo francamente desconcertante sino muy, muy inquietante.

Siempre se ha dejado claro que, cuando una youma posee a un humano, altera su personalidad. Aquí Janelyn parece más bien afectada por magia oscura, que exacerba su personalidad. En su determinación a no ceder a Misha, declara a voz en grito que prefiere matarlo. Lo cual es, claro, muy sano. Y como es una mujer no se tendrá en cuenta porque dobles estándares y romance. Este insiste en que solo intentaba averiguar si Makoto es Sailor Moon, así que, en vez de matarle, Janelyn logra que… no sé. ¿Le toque la mano y por ciencia infusa acepte convertirse en youma? O más bien en el Team Rocket, porque empiezan a reír malévolamente mientras hacen una presentación dramática de sus nuevas personalidades y trajes, que pasan por un claro desnudo de Janelyn.

Sus ataques, por cierto, son los más fetichizados de toda la temporada, pues provocan cortes a Makoto que, aunque no derraman sangre, sí dejan al descubierto uno de sus pechos y, en fin. Son muy específicos en la forma de tratar de dejarla herida y despojada de parte de la ropa.

Por suerte para Mako, la pareja es estúpida y se dedica a reír mientras patina, lo que da tiempo a Usagi para transformarse en Sailor Moon. Luego… mágicamente… le aparecen… patines al caer sobre la pista de hielo.

Vamos a dejarlo estar.

En fin, que Janelyn va a matarla cuando Evil!Tuxedo Kamen (también con patines porque why not) la rescata.

No me malinterpretes. Es solo que no me gustan estos métodos, que han afectado a una inocente que no tenía nada que ver.

Quiero declarar que el lavado de cerebro del Reino Oscuro es una bazofia que roza la estafa, pero lo dejaré ahí. No voy a discutir lo poco comprometidos que están los guionistas con sacar algo provechoso al cambio de bando de Mamoru, ¿de acuerdo?

Evil!Tuxedo Kamen arroja a Usagi por los aires. Esto, unido al miedo de acabar muerta, le da fuerzas para hacer saltos y pasos de patinaje sobre hielo. Al menos se muestra encantada con el resultado y hasta Evil!Tuxedo Kamen la alaba. Por desgracia para ambos, la pareja medallista es mucho mejor y los ponen contra la espada y la pared hasta que Jupiter llega al rescate (pidiendo solo a Misha que vuelva a ser normal. A la otra que le den). No mucho más tarde se unen el resto de las Senshi.

Entonces Kunzite, para nada, nada, decepcionado por la nueva intervención de Evil!Tuxedo Kamen, pone en marcha un… ¿un aire acondicionado gigantesco? Sea lo que sea, empieza a congelarles a todos, youma incluidos. Al parecer el aire está al cero absoluto, lo cual es un poco imposible porque ya se habrían convertido todos en estatuas de hielo, pero bueno pero Evil!Tuxedo Kamen logra romper la magia, Sailor Moon reconvierte a la pareja y esta empieza a bailar de inmediato. ¿Para qué preocuparse porque han intentado asesinar a gente y hayan estado a punto de morir? Evil!Tuxedo Kamen desaparece sin más, y Makoto suspira un ratito por Misha hasta que ve a un nuevo chico que le recuerda a su senpai.

¡Y así terminamos otro capítulo que no aporta nada a la trama a pesar de estar a 7 episodios del final! ¡Ni siquiera ha desarrollado a Makoto, por favor!

En el episodio 40 los guionistas recuerdan por ciencia infusa que la Usagi tiene una familia y que debería haber cierta interacción con la misma si queremos llorar por el destino de la protagonista al final de la serie. Puestos a ellos, nos encontramos a un clásico episodio de acudir a unas termas… ¡Pero sin chicos de por medio! Lo que tenemos es un viaje familiar, que si se enfocara con cierto realismo implicaría peligro para el mundo porque la única Senshi que puede purificar a los youma está fuera de contacto. En la serie se trata como mero elemento cómico cuando Luna despierta, dispuesta a que Usagi aproveche dos días de vacaciones para «entrenar como princesa» (sea lo que sea eso) y se encuentra con una nota donde la la chica le advierte que se han ido a unas termas. Al parecer, Usagi exigió que no hicieran nada de ruido para no despertar a Luna y poder escaquearse. Me pregunto qué opinó la familia de Usagi al ver que le dejaba una nota a la gata…

Durante el alborotado viaje, Usagi casi deja caer la cajita de música de Mamoru, lo cual por poco provoca la muerte de todos los Tsukino cuando su padre se burla preguntándose si se lo ha dado un chico. Y es que Usagi, un poco orgullosa, dice «algo por el estilo»… Y Papá Tsukino deja de conducir para exigir, a grito pelao, saber si su niña está saliendo con un chico sin haberle dicho nada. Aunque pueda ser una escena entrañable hasta cierto extremo (sí, señor Tsukino, preocúpese porque un puñetero adulto está ligando con su hija de 14 años. Tiene usted todos los motivos del mundo para gritar) el hecho de que se lleve al extremo de casi provocar un accidente de tráfico dice mucho de lo problemática que es esta clase de reacción paterna.

¡A proteger la pureza de las niñas hasta la muerte!

Las termas están en un lago alejado de la mano de Dios, donde al parecer Mamá y Papá se conocieron. Por desgracia para Usagi, su escapada no ha podido ir a parar a un lugar más peligroso. En el fondo del lago hay algo que preocupa incluso a Kunzite, y la reina Beryl terminando a Evil!Tuxedo Kamen a investigar. Kunzite recibe la orden de seguirle los pasos para asegurarse de que el chico no está recuperando sus recuerdos. En palabras de Beryl, Endymion es suyo, de modo que no debería pasar, pero claro…

Usagi apenas ha disfrutado un ratito del baño cuando ve a Mamoru en el lago. Sin perder un segundo, se lanza detrás de él (sin transformarse, porque para qué) y acaba encontrándolo frente a una estatua de una pareja, donde la caja de música empieza a sonar por arte de magia. A pesar de que todas las anteriores veces Usagi reaccionaba como una fangirl ante Mamoru, ahora rompe a llorar de alivio como si hiciera mucho que no le viera. La coherencia de esta serie es magnífica.

Pero Mamoru no reconoce su nombre, cosa normal porque la ha olvidado. Lo gracioso es que no parece encontrar sospechoso que una chica random lo trate con semejante familiaridad. No en su lugar se centra en preguntarle por qué la música le está afectando y, negando reconocer a Usagi, se desvanece cuando Mamá Tsukino viene detrás de su hija. Es ella quien nos explica el origen de las estatuas, de la Leyenda de los Amantes, nombre poco genérico donde los haya. Dicha leyenda toma elementos de las doncellas celestiales y los mezcla con la historia del Milenio de Plata: un hombre se enamoró de una joven de la luna, y una mujer que amaba al hombre se tornó en monstruo por los celos quién será, será. Por suerte, cuando el monstruo atacó a la aldea, el Poder del Amor de la pareja pudo sellar a la bestia en el lago y luego ascendieron al cielo.

Por supuesto, también es una profecía del final de la temporada, muerte de los implicados incluida, solo que Usagi vencerá a Beryl con el poder del amor de sus amigas, lo cual es mil veces más satisfactorio.

Contada la leyenda, Mamá Tsukino le pide a Usagi que, si un día tiene novio, se lo presente y Usagi le promete con tristeza que «un día. Seguro que un día lo traeré a casa.» Todo mientras Mamoru las espía a cierta distancia.

Y entonces pasa algo que no comprendo. El tiempo parece detenerse y Kunzite aparece para decir, como si estuviera imprimiendo una orden, que Endymion libere al monstruo del lago para poder ver su verdadera forma. Y Mamoru lo hace. Gritando. También da la sensación de que emplea alguna clase de poder que no se explica.

Acto seguido, en medio de una explosión de luz, se libera una lamia pelirroja curiosamente como la reina Beryl, vaya, qué casualidad. La criatura ataca a Mamoru exigiendo que «se lo devuelva», pero en el último momento se detiene, asciende a lo alto y decide lanzarse contra Usagi. Esta debe proteger a su familia mientras su padre insiste, a su vez, en interponerse en medio de ataques capaz de disolver árboles. Hay que quererle porque está completamente muerto de miedo (como es natural) y retrocede, pero no huye ni se deja controlar del todo por el terror.

Viendo que su padre va a morir, Usagi decide transformarse delante de su familia, pero Evil?Tuxedo Kamen (o, como lo llama el hermano de Usagi: otro tipo raro) viene al rescate… durante unos segundos, porque la lamia lo derrota con facilidad. Todo parece perdido cuando se da un ¡Deus ex Machina! ¡Las Senshi aparecen al rescate! En cuanto Sailor Mercury expande su niebla, Usagi se separa de su familia y aprovecha para transformarse.

Hora de pelear.

Entonces las Senshi se arrojan a matar. No a purificar, a matar. Usagi hasta usa su tiara después de siglos. Solo una vez queda claro que se están enfrentando a un espíritu y Sailor Mars lo inmoviliza, Usagi emplea el Cristal de Plata para acabar con la envidia que consume a la criatura, dejando libre a una bonita chica que asciende al cielo… Después de despedirse y que Evil?Tuxedo Kamen responda siendo muy cool con un gesto de mano.

Y estoy tan enfadada porque un puñetero espíritu en vías de desaparecer es capaz de ver a Tuxedo Kamen y decir oh, es el chico guapo (al que aparentemente no ataqué porque era, eso, un chico. Y guapo) de antes. ¡Así que los personajes, dentro del universo, sí que se parecen a sus versiones alternativas!

Por suerte no hay tiempo de desarrollar otra escena de lagrimones y súplicas para que Mamoru regrese a la normalidad (no sé, Usagi, USA EL CRISTAL); tras darles las gracias se marcha sin más, y volvemos a la familia Tsukino, horrorizada porque no encuentran a Usagi por ninguna parte. El episodio finaliza con Makoto animando a Usagi, que se dice que adora a su familia y tiene buenas amigas así que está todo bien. Intuyo que la idea es transmitir que Usagi es fuerte porque está rodeada de buenas personas y mantiene lazos fuertes con ellas, cosa que funcionaría mejor temáticamente si hubiera habido alguna forma lógica de que Luna pudiera enviar a las Senshi a la dirección concreta donde se encontraba Usagi. Habría hablado bien de la preocupación de sus amigas y su mentora por su seguridad, y también establecido cierta presión sobre Usagi y su deber como Senshi.

Así que aquí termina un episodio muy embrollado, que no sabe si quiere hablar de familia, amistad o amores reencarnados.

Personajes destacados


Usagi

Por mucho que la serie intente presentar a Usagi como alguien está lidiando con la pérdida de un ser querido, lo que se muestra es que sufre constantes pesadillas fruto de la culpabilidad… Y porque no puede evitar reconciliar los sentimientos de su yo pasado por Endymion con Mamoru. Diría que es una forma un poco tramposa, pero hábil, para darle un impulso a la relación inexistente de la pareja principal. También es un alivio saber que Usagi no ha aceptado de golpe la herencia de esta princesa, que reniega de la misma porque solo quiere ser normal. Y, sin embargo, hay veces en que la serie brilla porque es lo suficiente hábil para mostrar cómo el theme de la escuela, la presencia de cotilleos y de rutina no ejercen ningún efecto sobre Usagi. No puede volver a la normalidad. Se ha separado demasiado de su anterior vida como para poder encajar en su anterior molde.

A ello se le une el impacto de saber que Tuxedo Kamen (nunca Mamoru, al contrario que Rei, quien murmura su nombre al verlo vivo entre lágrimas de alegría) es su enemigo. De súbito, el alivio de saber que está vivo se tronca en una huida por su propia supervivencia. Por supuesto, Usagi termina por racionalizar lo que está ocurriendo con una negativa a rendirse a la oscuridad. Entre sonrisas tontorronas y chillidos que recuerdan a su yo de siempre, insiste en que es feliz porque Tuxedo Kamen está vivo y que lo curará con el poder de su amor. ¡Profecía que se cumplirá!

Y ese ánimo se mantiene torpemente durante el episodio 37, mezclado con una incómoda regresión de personaje debido a que estamos en un capítulo de relleno que pretende ser más ligero. Enamorada de la idea de ser una princesa, pero no una real sino una que se dedique a bailar, tener cosas bonitas y ser muy mágica (sin presencia de enemigos que quieran matarla, muchas gracias), fantasea y hasta sueña con presentarse a bailes a lo Anastasia.

Lo que chirría es que se identifica como la Princesa Serenity. Sí. Ese título del que renegaba con pasión en el episodio anterior.

En sus sueños baila feliz con Tuxedo Kamen y, en vez de hacer que todo se torne en una pesadilla, el episodio decide utilizar el humor y hacer que la profesora (ya sabéis, esa celosa que quiere tener marido a toda costa y de la que la serie se burla constantemente) interrumpa un beso entre ambos. Si todo no fuera media comedia, me atrevería a insinuar que el giro de que, en el sueño, Usagi sea capaz de responder a su profesora y exigirle respeto como princesa, es una forma de ir aceptando o deseando un papel con autoridad… O incluso de aspirar a ser una princesa porque espera reciprocidad por parte de Tuxedo Kamen.

Pero no. Esto es Sailor Moon y estamos en un episodio de relleno.

Una lástima que la tragedia romántica, penosamente escrita, la persiga en forma de la cajita de música, que lleva consigo a todas partes. Aparte de casi provocar su muerte, cuando llegan al lago donde se conocieron los padres de Usagi, comienza a sonar mágicamente. Usagi, con expresión melancólica, contempla la caja y murmura:

La caja de Mamoru-san…

No Tuxedo Kamen, sino Mamoru. ¿En qué momento se ha dado este salto emocional? Por favor, hasta imagina a Mamoru sonriendo (como nunca lo ha hecho).

Decididamente, Sailor Moon no es una serie que se tome en serio el trauma que insiste en imponer a sus personajes, por lo que resulta difícil conceder el beneficio de la duda y pensar que Usagi ha conseguido humanizar a Tuxedo Kamen cuando hasta hace diez minutos aún le llamaba por este nombre y soñaba con bailar con él. De hecho, hasta ahora nadie (salvo Rei) se ha preocupado por Mamoru. La serie ha eliminado su existencia, evitando describir escenarios que hagan referencia a su vida cotidiana (por ejemplo, su amigo de los recreativos. Habría estado bien que saliera y se le viera preocupado porque su amigo ha desaparecido. Que algún policía interrogara a Usagi, yo qué sé) y que obligara a reconciliar las dos figuras como ocurre en Madoka Magica cuando Madoka se ve obligada a afrontar la tragedia de la desaparición de cierto personaje: nadie preguntará nunca por el mismo y su recuerdo se borrará sin más.

Al menos hay fragmentos bien insertados que vuelven entrañable su sufrimiento; Usagi sigue siendo una niña, como se ve al escaparse de Luna, que busca refugio en videojuegos y su familia. Y se esfuerza visiblemente por sonreír. Una y otra vez distrae a sus padres de sus sentimientos, bien redirigiéndolos a otro tema, bien fingiendo que llora por «ñoñerías». Sí, está intentando escapar y vivir como de costumbre, pero también se asegura de que nadie se tenga que preocupar por ella. Y en alguien como Usagi, para quien llorar y quejarse es como respirar, no puede haber mejor forma de mostrar su maduración.

También es increíblemente adorable cómo quiere a su madre y aprecia sus mimos. A pesar de que la mayor parte de las veces que hemos visto a Mamá Tsukino es para que regañe a Usagi, en el episodio 40 se la muestra como una madre devota, cariñosa y, sobre todo, comprensiva. Es el ejemplo a seguir en cuanto a madre, porque en vez de reaccionar con exagerada posesividad cuando existe la posibilidad de que Usagi tenga novio (como ocurre con Papá Tsukino) le dice con amabilidad que se lo presente.

Lo cual es lógico porque todo padre quiere lo mejor para sus criaturas y evitar, en la medida de lo posible, que un adulto se aproveche de una niña pequeña.

Ejem.

Por desgracia, debido a la situación de Usagi, no puede confiarle la verdad a sus padres. También se esfuerza en contener sus sentimientos porque «si Mamoru me viera, se reiría». Sanísima relación, oiga.

Minako

Desde su introducción, Minako no ha tenido tiempo de ser un personaje. Es más, su papel ha sido casi nulo porque Zoisite, Kunzite, Evil!Tuxedo Kamen, Rei y Usagi se han comido el protagonismo de la recién llegada, y bien fuerte.

En el manga, Minako adopta el papel de líder, mientras que el anime se lo reserva a Usagi. Puede que por eso sea tan difícil incluirla en el equipo de forma orgánica. Aun así, se ha mostrado lo suficiente para que quede claro que es una chica con más experiencia y preparación que el resto de sus compañeras; puede que esto influencie en que se le haya impuesto un aire más maternal y dirigente cuando toma la iniciativa de ir a ayudar a Usagi. De hecho, el paso final de la Usagi hacia lo no-mundano, diría yo, se asienta con Minako porque sustituye por completo a sus amigas de toda la vida. Y es que ellas también querían ir a la peluquería, y podrían habérselo sugerido para animarla, pero el papel se deja a Minako para que tenga un rol que ejercer en la historia.

Y así, Minako se mantiene como firme aliada de Usagi. En el episodio 37, cuando el grupo se entera de que Usagi se ha apuntado al seminario de princesas, Ami encuentra inspirador que quiera aprender por su cuenta, mientras que Rei se burla diciendo que no lo soportará. Minako es la única que pregunta por qué Usagi tiene que cambiar. Por qué no puede quedarse como está.

Artemis responde que porque no. Luego parece improvisar que, si no demuestra que es una princesa, el Cristal de Plata no responderá a sus deseos. Lo cual es una mentira como una casa. Así que al menos parece que los escritores están planteando un poco que al imposición de ser una princesa no es justa para Usagi.

Por lo demás, no hay mucho que decir de Minako. Es una introducción sorprendentemente tardía al grupo y todo juega en su contra para impedir que brille un poquito por su cuenta.

Kunzite

Como último bastión antes de que las protagonistas tengan que afrontar a la Reina Beryl, Kunzite debe ser un enemigo a la altura. Pero ¿cómo lograrlo sin que mate a las Senshi y no quede ridiculizado en los momentos episódicos? Pues permitiendo que deje el trabajo en manos de otros mientras adopta un rol de estratega elaborando planes aparentemente estúpidos que luego demuestran que ha hecho sus deberes. Para mí, Kunzite casi se convierte en una metarreferencia hacia los propios guionistas cuando resaltaron cómo las protagonistas siempre parecen estar en el lugar apropiado. Al menos diría que esta comparación casi es intencional.

Por otro lado, Kunzite empieza a recibir cierto desarrollo a través de la muerte de Zoisite. Su rencor le lleva a negarse a tratar a Mamoru como compañero, casi sin duda porque le hace responsable de la muerte de Zoisite, pero también porque Kunzite solo trabajaba bien con su amado, por el único que parece sentir emociones positivas.

Me gustaría poder elaborar algo más y decir que el guion lo vuelve un villano trágico sólido, pero la verdad es que el resto de sus episodios no dan para mucho comentario. Simplemente cabe decir que sufre por las tramas episódicas. Su deseo de venganza queda bastante diluido cuando se niega a atacar en persona a las Senshi porque, al parecer,  posee un poderoso instinto de preservación para nada justificado, no son tan peligrosas. Si bien su inteligencia le permite establecer trampa tras trampa (a pesar de que los guiones se contradigan acerca de lo bien o mal que conoce a las chicas); ninguna es efectiva porque no puede serlo. Tampoco se profundiza su enemistad con Evil!Tuxedo Kamen. El paso más significativo que da es en el episodio 40, cuando señala (por fin) a la Reina Beryl que el chico está teniendo un comportamiento «extraño» porque insiste en autosabotear sus propios planes ye reconoce que le preocupa una cosa: que Mamoru se haya percatado de que han jugado con su Memoria.

Rei

En el episodio 38, después de varios capítulos en los que se ha mostrado a Rei incómoda e insegura respecto al nuevo Tuxedo Kamen (Evil!), por fin se presta atención a sus sentimientos de forma explícita. Eso sí, no negaré que no se la ha ignorado por completo: Makoto ha estado haciéndole las veces de apoyo moral hasta ahora. En fin, que tenemos una conversación un poco fuera de lugar en la que Rei afirma haber renunciado a Tuxedo Kamen porque el hombre arriesgó la vida por Usagi.

Sí, dice eso justo ahora cuando está intentando matarlas.

Pero, supongo que en algún momento debía pasar y no podían retrasarlo más.

Pero recuerda esto, Usagi Tsukino. Si no eres feliz con Mamoru, te castigaré.

¿Hay frase más tsundere y adorable? Además, notad cómo se refiere a la felicidad de Usagi, no a la de Mamoru. Al fin se ha dejado de lado la absurda competición y se deja claro que, aunque Rei ha sido dura con Usagi y no ha hablado directamente del trauma que supone para ella que Mamoru casi muriera protegiéndola (ni tampoco haga mención a vidas pasadas, gracias), sí que piensa en ella y su posición. Y quiere que su amiga sea feliz.

Así que, cuando Evil!Tuxedo Kamen las ataca, Rei no solo se adelanta para recriminarle su cambio de bando después de todas las veces que han luchado juntas, sino que señala a Sailor Moon y exclama que está haciendo daño a la persona que más amaba.

De nuevo, los personajes son niñas y la trama es la que es, por lo que no resulta raro que exageren o utilicen términos que desde luego no encajan con el crush que tenían o el anhelo que sentía Tuxedo Kamen por Serenity (recalco: Serenity, nunca Usagi)… Pero yo me quedo con que Rei sufre e intenta quedar de lado mientras busca restaurar la relación de su amiga.

Porque ha crecido mucho como persona.

Y el romance tiene que centrarse de una vez en Usagi y Mamoru así que se deshacen de ella de forma bastante poco elegante.

Temas


Francamente, esta sección va a ser muy corta porque solo me repetiría con temas que ya he tratado en anteriores análisis y, como habéis visto, este grupo de episodios ha sido básicamente de relleno… Así que vamos allá y cerramos de una vez.

Deber frente a sentimiento

El tema del deber es algo que ha revoloteado a lo largo de toda la serie sobre los personajes, pero solo ahora empieza a tomarse en serio y de forma muy desigual. Minako, que debería ser la guía en este sentido, se ve desplazada por la trama amorosa y episódica… Así que solo tenemos a Luna persiguiendo a Usagi, conversaciones acerca de lo mal que se encuentra la protagonista y Rei.

Aunque ya hemos visto que va a renunciar a Mamoru, durante estos episodios afirma rotundamente que lo ama. Y ya sabemos que amor es una palabra muy fuerte, empleada con mucha libertad por adolescentes. Seguramente, si Rei hubiera sido correspondida de alguna forma por Mamoru se habría permitido explorar mejor su personaje y el tema del deber. No es el caso. Aun así, la culpabilidad que siente por haber perdido a Mamoru no la incapacita como a Usagi. Y, como bien dice Artemis una y otra vez, no tienen tiempo para ser buenas personas. Así que Rei insiste en mantener su papel como Senshi antes que como adolescente crusheada y se la ilumina con un foco especialmente admirable por ello. ¿Para qué hacer al menos un poco de terapia, reconocer los sentimientos ajenos y trabajar en ellos? ¡Mejor esperar en tensión, con una niña de 14 años viniéndose abajo, a que se convierta una princesa porque sí!

En fin, que por necesidades de la trama, por querer individualizar a Usagi en su sentimiento, por adelantar el trágico romance y porque el tema del deber va a ser importante en los últimos episodios, los sentimientos de Rei quedan apartados, pero la serie se asegura de que nos fijemos en cómo se sacrifica a sí misma por la causa.

Sin embargo, la serie es capaz de decir: los sentimientos son importantes. Esto es una serie magical girl, después de todo, orientada hacia adolescentes que sufren por amores y por deberes en el día a día. Por eso, de forma muy torpe y efímera para que el drama (sí, es que quieren promover) no se coma la comedia, se reconoce que hay que atender las heridas. Por eso Minako se acerca a ayudar a Usagi y tenemos momentos tiernos, de un breve respiro, antes de reincorporarnos al ritmo frenético de Sailor Moon.

En definitiva, se están poniendo las semillas pero se podría haber hecho un trabajo más equilibrado y con matices.

Apariciones de Tuxedo Kamen

4

Apariciones de Mamoru

4

Uso del extraño deus ex machina bolígrafo para convertirse en cualquier persona

0

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Never forget

Autor

  • Suzume

    Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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Anne-Marie
Anne-Marie
10 months ago

Un análisis impecable, como siempre. Concuerdo con tantas cosas, es como si me huebieras sacado las palabras de la boca para darles una forma que yo no sabría…
¿Lo mejor de todo?, pues saber que se viene el análisis del final de la temporada, ¡Qué ansias tengo de leeros!

Mistral Chronicles