Analizando Neon Genesis Evangelion #26. La bestia que pedía amor a gritos desde el centro del mundo

¡Bienvenidos al último episodio de Evangelion! ¡Aaaah, la emoción! ¡Por fin vamos a ter-…! Qué diantres, si queda EoE. Os libráis de los agradecimientos y el llanto de mirar hacia atrás. Aunque igualmente, a los que habéis llegado hasta aquí, gracias. ¡Espero que sigamos leyéndonos durante un tiempo todavía!

El capítulo continúa, como no podía ser de otra manera, con la Complementación y un texto no informan no solo de ello, sino que rompe la cuarta pared y reconoce que no hay tiempo para hablar de la de todo el mundo. ¡No queda otro remedio que centrarse en el caso de Shinji Ikari!

Lo primero que vemos es el kanji de miedo, con un fondo rojo agresivo porque es la realidad a la que se enfrenta Shinji. Si no tuviéramos miedo a hacernos daño… probablemente todos estaríamos muertos porque no tendríamos instinto de supervivencia. Pero imaginando que fuéramos capaces de afrontar el miedo, puede que el mundo doliera un poco menos, que las cosas fueran distintas, que no rechazáramos al Otro y fuéramos mejores personas.

La conversación que sigue a continuación se da entre Shinji, Asuka y Rei. Los dos primeros, en general, van contestando preguntas de la última mientras se superponen imágenes dolorosas. Algunas ya las hemos visto en la serie mientras que otras son nuevas o redibujadas. Por ejemplo, sale la ropa doblada de Asuka cuando pretendió suicidarse, pero también Shinji en la oscuridad, solo y pequeño.

Miedo…

—A dejar de existir.

—Pero considerando cómo soy, no creo que necesita existir.

—¿Por qué no?

—Porque no soy necesaria.

—Porque soy un niño no deseado. ¡A nadie le importa lo que me pase!

Hasta aquí Asuka y Shinji están solos, pero entonces entra Misato, la mamá oso, a hablar con Shinji.

—Estás huyendo al pensar que nada importa.

—Tienes miedo del fracaso, ¿no es cierto?

—Tienes miedo de que la gente no te quiera, ¿verdad? Tienes miedo de que vean lo débil que eres, ¿verdad?

—¡Pero así es como eres tú también, Misato!

Me encanta la expresión de desafío de Shinji, que empieza a preguntarse por qué se deja aplastar. Ya ha visto que Misato también tiene miedo, que se esconde de los demás y es débil bajo la fachada de dignidad y frialdad. Así que responde, intenta hacer que ella retroceda y se eche atrás.

Pero esta Misato está pasando también por su Complementación y responde:

—Eso es, todos somos iguales.

Y entra Ritsuko junto a otros personajes a repetir lo que ya sabemos del episodio anterior. Que nos falta algo en el corazón; por eso estamos asustados y nos volvemos inseguros. Es interesante cómo estos personajes parecen confiados, probablemente porque son el reflejo de su verdadero Yo y no ellos en persona.

—Es por eso que todos estamos intentando convertirnos en uno ahora.

Para complementarse (¿lo pilláis? ¿Eh? ¿Eh?) unos a otros y rellenar esos huecos. Mientras se nos muestra un cementerio, se nos explica cómo los seres humanos necesitan vivir en grupo porque no pueden estar solos (lo cual es cierto, al menos de niños) y luego se enfoca en concreto la tumba de Yui. Es una forma poco sutil de decirnos que ni Gendo ni Fuyutsuki quieren vivir sin Yui.

Sin embargo, por mucho que nos necesitemos a otros, no dejamos de ser individuos aislados. Jamás podremos entendernos del todo unos a otros o nos perderíamos a nosotros mismos, dejaríamos de ser la persona que conformamos ahora. Venimos solos al mundo al separarnos de nuestra madre y morimos solos. Es un pensamiento triste y algo terrorífico. Por eso en Evangelion, donde todos los personajes desean regresar al vientre materno en cierta medida, se busca la fusión y crear un ser completo. A la vez se muestran imágenes de cables de teléfono, como si quisieran hacernos creer que solo así conectaremos entre nosotros.

Cuanto más hablan de la necesidad de completar la Complementación, más me convencen de que no son más que reflejos que lanzan un mensaje para tentar a Shinji. Hasta la propia serie plantea unas preguntas: ¿por qué? Y ¿de verdad no podemos seguir viviendo sin la Complementación?

Cae una gota. Volvemos a la mente de Shinji y Asuka. Rei mira y pregunta por qué siguen viviendo. Asuka murmura, envuelta en rojo:

—Puede que viva porque quiero averiguarlo.

—¿Por quién estás viviendo?

—Por mí misma, por supuesto.

Las respuestas de Shinji son más vacilantes:

—Por mí mismo, creo.

—¿Estás feliz de estar vivo?

—No lo sé.

—¿Estás feliz de estar vivo?

Asuka replica:

—¡Por supuesto que estoy feliz!

Misato responde:

—Solo quiero hacer cosas que me hagan disfrutar.

Shinji reconoce poco después la voz de Gendo —por un teléfono, ¡aleluya! Cierta comunicación tras la muerte, aunque solo sea un reflejo— y afirma que no le gusta estar solo. Misato le dice a Kaji que no, no le gusta sufrir y que por eso huye. Hasta usa una frase recurrente de Shinji:

—¡¿Qué hay de malo con huir de las cosas que no te gustan?!

Quién diría que un día te escucharíamos así, Misato. Shinji, a su vez, repite uno de sus grandes traumas de la serie: que no debe huir. Pero ¿por qué no?

—Porque huir siempre es doloroso.

—¿Incluso si estás huyendo de algo más doloroso?

Las chicas le ofrecen huir. Pero Shinji se planta. No quiere. ¡No quiere huir más!  A lo largo de la serie se le ha enseñado que tiene que hacer frente a las decisiones que se le ponen por delante. Así que Shinji se ha cansado de escapar. Como respuesta, la Complementación le echa en cara que solo está escogiendo una elección que duele menos:

—Porque si huyo, nadie me respetará.

Se suceden imágenes de un cubito y una pala abandonados, de su habitación invadida por las cajas de mudanza de Asuka, mientras Shinji suplica que no lo dejen de lado y no lo abandonen. Luego se dice con claridad que Shinji, a pesar de tener miedo y caer muchas veces en la tentación de huir, obedece porque es un mecanismo de supervivencia. En el episodio anterior ya mencioné que Shinji tiene asociada la idea de que, cuando haga algo mal, los demás lo abandonarán.

El resto de la conversación se mezcla un poco con la psique de Rei a medida que van apareciendo imágenes de su cuarto y de su sangre. Se le increpa a Shinji que no es el único que tiene miedo a ser herido, que los demás también tienen problemas y él insiste, una vez más, en que a nadie le importa lo que le pase porque siempre lo abandonan. Misato le echa en cara que tenga tan poca autoestima y Rei responde…

—Porque no tengo nada.

Sorprendentemente, es Asuka quien replica:

—¡Otra vez, convenciéndote de que no tienes valor!

—Porque si crees eso y no haces nada, no te harán daño.

Rei renunciaba a poseer algo, más allá de los lazos, porque se lo habían enseñado, pero también por miedo a perderlo todo. El mismo caso de Shinji.

En definitiva, se nos está diciendo que el protagonista se ha convencido de que no tiene a nada ni nadie, que está en el peldaño más bajo, y que por eso necesita pilotar a la EVA (que era una de las preguntas básicas de la Complementación). Para volverse necesario.

—No tenía nada antes de pilotar la EVA. Se me permite estar aquí porque piloto la EVA.

En el caso de Asuka, se muestra a su madre abrazando a la muñeca. En el de Rei, las gafas de Gendo:

—Porque no tengo otra cosa.

Shinji insiste en que no tiene nada, de modo que la conclusión es…

—Me odio.

Como reacción a esta declaración, tan básica y a la que tanto nos ha costado llegar —toda la serie—, aparece el teléfono verde del principio de Evangelion. A través de él surge la voz de todos los personajes diciéndole, de una forma u otra, a Shinji que lo desprecian y odian. Eso es lo que espera escuchar de ellos porque es lo que piensa de sí mismo. No se atreve a pensar que la gente pueda sentir algo por el excepto odio, a la vez que se aferra al deseo de ser útil y recibir alabanzas mediante la EVA.

Eso, en teoría, debería hacerle feliz. La realidad es más complicada. Cuando, para mantener tu identidad, dependes de una única cosa, caminas siempre al borde del precipicio. La EVA forma parte de la vida de Shinji, sí, pero corre el peligro de que se convierta en lo único que importa.

Shinji se intenta convencer de que está bien, porque nunca tuvo nada para empezar. Me encanta cómo el monólogo se da mientras vemos una figura de Shinji por cuyo interior pasan numerosos flash de la serie, como si se nos dijera que, a pesar de todo lo que él piensa, estos hechos han conformado su personalidad. Ha tenido y perdido cosas. Solo se está engañando al convencerse de que no es así.

Resulta irónico que sea Asuka quien le reprocha que, si cree que no tiene nada, es porque tampoco se ha molestado nunca en tener cosas. Y si sigue por ese camino ¿qué pasará el día que no tenga a la EVA? Pues que Shinji acabará…

—Como yo.

Igualmente, cuando se le presenta de nuevo la pregunta de por qué pilota, Shinji responde que es porque la EVA es todo lo que tiene.

Sale entonces el título del episodio. La bestia que gritó amor al corazón del mundo. Es literalmente el título de un relato de ciencia ficción (y, a su vez, una novela que compendia relatos) del escritor Harlan Ellison, como notó Qmisato en este post.  No puede haber título más apropiado, viendo que Ellison quería experimentar con una historia no secuencial, con una estructura difícil de analizar y discernir, que trata sobre una guerra mundial final y distintos elementos bastante crueles.

El subtítulo, por otra parte, no podría ser más precioso:

Take care of yourself.

Ese es el gran mensaje final de Evangelion.

Las siguientes escenas imitan el poema de Rei al reflexionar sobre la naturaleza. Consisten distintos momentos del día (lluvia, atardecer, amanecer) y cómo Shinji, Rei y Asuka pueden convertir algo bonito en la identificación con un período depresivo. La lluvia produce mal humor, el atardecer porque se relaciona con la muerte del día y el amanecer con comenzar un ciclo incómodo y que conllevará decepciones. A Shinji le da miedo un día azul y con sol, porque implica calidez y no está acostumbrado a ella. La calidez le da miedo, porque es desconocida y quiere convencerse de que no le gusta y, vaya por dios, no la necesita.

Que Asuka grite su acostumbrado odio a todo el mundo cierra con un buen resumen de los sentimientos de los niños hacia el porvenir. El miedo a abrirse y a confiar en que algo bueno pueda suceder. Porque todo lo bueno se acaba.

Misato, Asuka y Rei vuelven a aparecer como fantasías sensuales de Shinji: desnudas, amables, completamente out of character. Con una evidente connotación sexual, le preguntan qué desea mientras la Complementación hurga, intentando averiguar si tiene miedo de ser inseguro —lo cual es poco masculino—, si quiere paz o…

¡No me odies!

Shinji teme el rechazo. Rei desea conectar y ser reconocida.

—¿Está bien si me quedo?

—¿Puedo estar aquí?

—¿Me quieres?

Y entonces, la Complementación pregunta: ¿quieres a tu madre?

Parece una pregunta salida de la nada, pero las madres son básicas en Evangelion y definen de una forma u otra a nuestros personajes. Sus Yo infantiles, dependientes de sus madres y recuerdos vivientes de épocas mejores, aparecen ante los protagonistas. Asuka le da la espalda a su alter ego con el rostro ensombrecido, y niega que quiera volver a los brazos de su madre (cosa que sabemos que es mentira; EoE lo deja dolorosamente claro). La versión infantil de Shinji pregunta si no pretende ir con su padre. ¡Por supuesto que no!

Una pequeña Rei se encara a Asuka y Shinji, que no pueden escapar de ella, para preguntarles… ¿Por qué no?

En el caso de Asuka, porque la aterroriza ser rechazada de nuevo y, aun más, dejar de ser ella misma. Si toda la ideología de Asuka se basa en defender con uñas y dientes su individualidad e independencia, ¿qué quedaría de ella si acudiera corriendo a los brazos de su madre?

Y entonces… Yui aparece.  Técnicamente no forma parte de la Complementación, está a un nivel superior. Sin embargo, ha sido parte de Shinji durante mucho tiempo, lo ha acompañado buena parte del camino, le ha ofrecido la muerte y el renacimiento. No es de extrañar que haga acto de presencia, ya sea como reflejo o como ella misma, para confirmar con amabilidad lo que es evidente:

—No eres feliz, ¿verdad?

La respuesta de Shinji es reveladora, porque demuestra que no está al nivel de un bebé, como se lo acusa a menudo. Antes de ser feliz, hay otra cosa que desea:

—Quiero merecer la pena. Lo suficiente para que nadie me abandone, para que se preocupen por mí.

Ah, esa maldita mentalidad utilitaria que insiste en que solo podemos tener relaciones sociales si nos aprovechamos los unos de los otros. Shinji visualiza en la espalda de su padre alejándose mientras hace esta declaración por si no nos quedaba claro, ¡habría que estar ciego!, para ver quién es el origen de todos sus traumas.

—Solo tú puedes encontrar tu propio valor.

—No merezco la pena.

Asuka, como reflejando la negatividad de Shinji, aparece tan delgada y consumida como cuando estaba en la bañera y piensa que su vida no vale lo suficiente. Es decir, la serie nos está gritando a la cara que esa mentalidad es cruel, es despiadada y termina en fracaso.

¡Y llegamos a la parte de pura experimentación visual!

Rei le pregunta a Shinji qué es entonces. Una vez te definas a ti mismo, puedes decidir qué hacer con tu vida y encontrar cuánto vales. ¿No? Así que empezamos prácticamente desde cero. Los diferentes bocetos de Shinji, desde el más elaborado al más simple, son una representación de él. Todos son, a su vez, él. Es como se presenta al resto del mundo.

—Ellos son meramente lo que los otros reconocen como Yo. Entonces, ¿qué soy yo?

Rei, en modo boceto también, aparece para frenarlo cuando Shinji empieza a agobiarse y a confundirse.

—Tú eres tú.

La conclusión que alcanza Shinji es que todo influye, desde la habitación a la ropa. Todo forma parte de él, todo lo representa y es uno consigo mismo. La ropa, en particular. No por nada es nuestro Campo A.T. Sin embargo, no todo sirve para comprenderse a sí mismo. El silencioso narrador nos muestra una frase definitiva con un golpe seco:

Por eso deseo que mi alma esté cerrada.

Si te cierras, nadie te hace daño. No tanto como deberían, al menos. Además, impide que pienses demasiado porque al no interaccionar con otras personas estas no pueden juzgarlo ni hacerle reflexionar. Si Shinji no se comprende a sí mismo ni lo ha hecho hasta ahora porque nunca ha pensado en su ambiente, en cómo es todo lo que le constituye, ¿por qué se queja de que los demás tampoco sean capaces?

—Por eso, cuídate a ti mismo.

Rei pide esto a Shinji y, por tanto, al espectador. Si quieres ser feliz, si quieres estar con los demás, no puedes esperar que lo hagan todo por ti. No puedes soñar por un Kaworu que siempre te hará sentir cómodo y a salvo, no. Lo primero es apreciarte, comprenderte. Solo entonces la gente podrá empezar a quedarse a tu lado.

Adoro la cara de Rei cuando murmura, no tanto quejándose como sorprendida, que Shinji es muy inseguro. Es como «vaya por dios, sí que nos ha salido con poca autoestima el niño.» Así pues, las mujeres le lanzan un mensaje esperanzador. El mundo cambia, nada permanece. Es imposible estancarse para siempre (a menos que se recurra a la muerte). La gente crece, sufre, se alegra. Hay mudanzas, hay cambio de estaciones, nos cambian los gustos. No podemos ser siempre la misma persona.

¡Eso es bueno! Si no te gustas a ti mismo tal y como eres ahora, significa que hay espacio para el cambio:

—Puedes cambiar el mundo en cualquier momento.

A continuación se dan una serie de conceptos abstractos con los bocetos para elaborar la teoría de que un mundo vacío es uno de posibilidades, inabarcable y libre. Sin embargo, sigue estando vacío, sin imagen (que es importante para proyectarse y sentirse persona) ni nada a lo que aferrarse.

Las voces de los familiares y amigos interaccionan con Shinji para intentar guiarlo en su camino. Con el sonido de un rotulador, Gendo traza una línea para que podamos distinguir un suelo y, por tanto, un arriba y abajo, entre otras tantas cosas. Una línea puede cambiar el universo desde la perspectiva correcta. A cambio de indicaciones, ha tenido que renunciar a parte de su libertad y aceptar unas reglas. No todas nos gustan, pero sin ellas no podríamos ubicarnos ni tener una vida.

Con todo, Shinji va a desaparecer porque en ese mundo con un único suelo no hay nada más excepto él. Y eso significa que su personalidad no puede sobrevivir. Si es confuso, pensad en que la Complementación está fusionando a los humanos y deshaciendo sus personalidades. Al no haber nada en las Cámaras del Guf excepto almas, estas son el último refugio para reconocerse como seres humanos. Si todas van olvidando y se pierden a sí mismas, ¿cómo no va a pasarle a Shinji?  Cuando hablamos de un mundo vacío no estamos diciendo que Lilith haya arrojado a Shinji a una playa desierta donde no hay más humanos (todavía). No es una historia de vivir en lo salvaje, no. Es literalmente un mundo dentro de un vientre, oscuro, sin referencias, sin personas, cada vez con menos pensamientos.

—Si estoy solo, siempre estaré solo, ¡no importa lo lejos que vaya!

Gracias Shinji, nunca lo habría imaginado. Este episodio tiene tantas líneas memorables como esta que me extraña que no se hayan convertido en memes al nivel de Fate Stay Night o Death Note. Por otro lado, he de reconocer que las repeticiones están siendo bastante cansinas. No es solo la elaboración de los diálogos, que en muchas ocasiones se organizan en una afirmación y Shinji repitiéndola como si no la comprendiera, sino que todas las ideas dan vueltas y vueltas con las mismas palabras. Creo que lo han llamado inseguro como cinco veces —para que nos quede claro—. Supongo que es inevitable, pero no puedo evitar pensar que el episodio 25 podría haber sido algo más largo y que el 26 no era tan necesario.

—Todo el mundo sería solo… yo.

Y Shinji no es un psicópata, así que no es una perspectiva halagüeña.

—Reconociendo tus diferencias con las de los demás, defines lo que eres.

Shinji acepta, al fin, la idea de Rei acerca de los demás nos definen. ¿No es bonito pensar que ella siempre fue la que estuvo bien encaminada a superar la Complementación? A pesar de que probablemente le faltaba la mitad del alma, de que no tenía casi gente con la que hablar o que la quisiera, pronto comprendió lo importantes que eran los demás para ella. Qué orgullosa estoy de la niña.

Y como ejemplo de qué es lo que nos hace ser lo que somos y cómo unas relaciones diferentes pueden crear mundos distintos, se sucede una de las partes más absurdas y divertidas de Evangelion. Una que, además, debe escocer a los fans japoneses capaces de sumar dos más dos, porque es una burla directa a las series de romance-harén fetichistas. Es más, es una parodia de lo que los fans querían de Evangelion.

Un mundo feliz, con Shinji sano y pervertidillo sin que la serie le echase en cara su actitud, con sus padres vivos —Gendo leyendo el periódico y haciendo que su seiyuu trabaje menos que en toda la serie es, con todo, una de mis escenas favoritas—, Asuka como amiga de la infancia claramente enamorada de él (porque ya sabemos que todas las chicas deben suspirar por el protagonista) y hasta una Rei chillona cuya ropa interior no es motivo de preocupación, sino que es el clásico gag de anime japonés. Ya sabemos, la calidad viene con bromas de erecciones por todas partes —creo que Anno cogió después esta idea a propósito para traumatizarnos con la infame escena del hospital—, situaciones incómodas y conversaciones que hemos leído y escuchado mil veces para satisfacer al espectador medio.

Para qué tener personajes traumatizados cuando puedes tener a una madre ama de casa —esta Yui… ¿es profesora? ¿Científica? En cualquier caso parece mantener una relación cercana con Alter!Fuyutsuki y que trabaja junto a Gendo— que lava platos y se queja de su hijo, un padre callado pero presente y un protagonista asertivo, que grita y está muchísimo más seguro de sí mismo.

En esta versión alternativa de Evangelion no parece haber Segundo Impacto porque el Polo Sur está abierto a las visitas. ¡No solo eso, sino que Evangelion se adelanta a las películas estadounidenses poniendo no un presidente negro en la Casa Blanca, sino una MUJER! ¡Y Tokio-3 va a ser capital! ¡Qué mundo más ideal! Hasta los cables de comunicación están rectos y perfectos, porque en series así los problemas son ridículos y nunca se profundizan ni se toman muy en serio. Es más, son necesarios para crear situaciones cómicas.

Hay detalles por todas partes que nos dejan claro, con todo, que Evangelion sigue siendo consciente de sí mismo. Por ejemplo, al ver la habitación de Shinji encontramos el chelo (que es evidente que toca más a menudo) y que su mini disk está en el suelo porque tiene un radiocasete para escuchar música sin auriculares. Eso no lo haría nuestro Shinji. Entre los libros, por ejemplo, hay una foto de una chica en bikini que se parece muchísimo a la primera imagen que obtuvimos de Misato a través de otra foto.

Es decir, este es un mundo clásico, heterosexual y sin Kaworu, sin problemas morales, sin personajes traumatizados y donde cada uno cumple su rol sin tener dobleces. Shinji no vive con Misato ni la conoce, por lo que puede demostrar su pasión juvenil por ella; Shinji no se pierde en las conversaciones de chicos y habla de bragas y fantasea abiertamente con mujeres y, además, la escena termina con las dos chicas más importantes de su vida peleándose por él.

Todo es falso, artificial. No desafía, ni hace pensar, ni crea nada nuevo. Es una obra más que olvidaríamos a los pocos meses. Podemos ver cómo se nos muestran los diálogos anotados con explicaciones en un libreto que sostiene Shinji. Es, en parte, lo que este soñaría con tener, una fantasía muy personal donde hasta las bofetadas de Asuka implican intimidad y confianza. Apesta un poquito a lo que harán en la segunda película de Rebuild y, por suerte, solucionarán en la tercera. Habrá que ver qué pasa con la cuarta.

Quizá todo habría sido así si Evangelion hubiera sido menos ambicioso, si Anno no hubiera estado al frente, si no hubiera sufrido una depresión, si no hubieran tenido que construir la serie sobre la marcha… Quién sabe. Demos gracias porque no fue el caso.

Con todo, esta visión ha tenido algo maravilloso como consecuencia. Shinji puede ser persona sin necesidad de pilotar. Shinji podría ser un contable, un músico, un cocinero, un guionista. Y seguiría siendo Shinji. Es lo bueno de la adolescencia y, en general, la vida. Aunque nos comamos infinitas posibilidades cuando tomamos una decisión, todavía hay otras que se nos abren como un abanico por delante. Sobre todo si tenemos la suerte de vivir en buenas circunstancias.

—El mundo de la realidad podría no ser tan malo. Pero me odio a mí mismo.

Pero eres tú quien percibe la realidad como mala e incómoda —esto es relativo en algunos casos. Hay momentos desagradables, los percibas como los percibas, y situaciones peores que otras. El mensaje de Evangelion es para los estudiantes corrientes, no para supervivientes del Fin del Mundo, personas que vivan en situaciones económicas terribles o incluso en una guerra. Es para gente como Anno, porque está lanzando un mensaje de esperanza para personas que, como él, sufrieron depresión y no veían salida alguna a su vida—, eres tú quien asume que la realidad es la Verdad con mayúsculas y nada más. Que todo es de acuerdo a lo que tú, pequeña persona, percibes. Puede que suene superficial, pero un pequeño cambio de mentalidad a veces supone un mundo de diferencia. Y esto es lo que se le pide a Shinji. Que no se rinda, que no se encierre. Que se dé oportunidades y trate de no hundirse en un pozo sin salida.

Lo cual es precioso pero algo incompleto. Por eso quiero aclarar que en Japón no se atiende de forma muy habitual la depresión ni otros problemas que necesitan cuidados psicológicos o pisquiátricos. Es una pena que no haya algún mensajito a favor de la medicación, que debería normalizarse. En ocasiones la gente simplemente, por mucho que lo intente, no puede superar una situación que exige de ayuda médica.

¡Pero de todas formas poner de tu parte cuenta! ¡Es tu vida! ¡La única! Tú tienes tu propia Verdad, tú decides, pues, cómo va a ser tu vida y cómo contemplarás el mundo. Las convenciones nos afectan y por eso es importante valorarlas, aprender hasta qué punto debemos dejarnos influenciar por ellas. Shinji cree que es odiado, que es innecesario y tiene numerosos prejuicios sexistas, machistas y sociales debido a lo que ha aprendido. Le hacen daño y también hieren a los demás. Pero si no reconocemos esa enseñanza, es imposible librarse de ella.

Los personajes se van sucediendo, hablando de verdades propias como si nos gusta la lluvia o el sol —fijaos en quién dice cada cosa— o por qué buscamos verdades más profundas. Que Gendo diga esto:

—Simplemente no estás acostumbrado a que otras personas te amen.

Gendo y Shinji son dos caras de la misma moneda. Es fácil imaginar a Shinji acabando igual que su padre, obsesionado, aislado y solo. Creo que dice bastante de su personaje, más allá de lo que podamos sentir sobre él, que sea Gendo quien hable de no estar acostumbrado a que otras personas lo quieren. Nos podría llevar a reflexionar, en otro artículo, sobre que este puede ser el núcleo de su obsesión con Yui.

—No necesitas preocuparte por lo que los demás piensen de ti.

Misato tiene que ser quien diga esto porque toda su vida ha estado condicionada por la necesidad de aparentar frente a los demás. Que sea ella quien libere de esa carga a Shinji significa que, con suerte, también alcanzará su propia iluminación llegado el momento.

Shinji aparece sentado en medio de la niebla y las espinas —como se dijo en los comentarios del episodio anterior, una representación física del Dilema del Erizo— y pregunta:

—¿Pero no me odia todo el mundo?

—¿Es que eres estúpido? ¡Eres el único que cree eso!

Asuka, la persona que odia y desprecia porque no se permite confiar en los demás, es quien quita el velo del temor, de la creencia de que Shinji molesta a los demás solo por respirar o existir —o ser forzado a dar besos—.

Y entonces, Rei da el último empujoncito que necesita Shinji.

—Pero me odio a mí mismo.

—Quien se odia no puede amar y confiar en los demás.

Shinji se insulta, se llama de todo. Parece haber leído los foros de internet para recoger todas las quejas contra su persona. Pero conocer esos fallos es lo que significa comprenderse a sí mismo. Lo que hay que evitar es azotarse, hundirse en la mierda. Solo si somos conscientes y humildes de nuestros fallos comprenderemos que nadie es perfecto, que hay espacio para cambiar… Y podemos ser amables con los demás.

—Me odio a mí mismo… Pero… Quizá puedo aprender a quererme. ¡Quizá está bien que exista aquí! ¡Eso es! Soy yo, nada más, nada menos. Soy yo. ¡Quiero ser yo mismo! ¡Quiero estar aquí! ¡Y está bien que esté aquí!

Comprender esto es liberador. Permite que Shinji derribe el escenario en el que ha estado contemplándolo todo, que su alrededor sombrío, cerrado y sin salidas. En su lugar aparece sobre un mar primigenio y limpio.  El comienzo, el inicio de una nueva oportunidad.

¡Shinji ha superado la Complementación! A pesar de haber visto lo peor de sí mismo, de saber que nadie es perfecto, que sus ilusiones son eso, ilusiones… Shinji quiere vivir. Quiere aprender a quererse.

Quiere seguir adelante.

Y por eso se merece un inmenso aplauso —inspirado por Ana de las Tejas Verdes, por cierto—. Por mucho que tenga fallos, por mucho que se le acuse de todo un poco, es la primera persona en superar la Complementación. El valor para reconocer sin tapujos lo peor de ti mismo e intentar, aun así, quererte, es muy escaso.

Pero Shinji lo ha conseguido.

El reflejo de todas las personas importantes para él aparece para felicitarlo. Y digo reflejo porque sabemos que Gendo no entra en la Complementación y porque Pen-Pen no debería estar ahí. Os fijaréis en que Kaworu, por cierto, no está. Esto podría achacarse a que fue después del final de la serie cuando se decidió que sería Adán y no un simple Ángel que no tiene lugar en la Complementación. Sin embargo, hay un motivo más evidente: lo último que necesitas es que la persona a la que idealizas, el Ángel salvador que hace que lo demás no importe porque su mera presencia significa que siempre tendrás a una persona que jamás te fallará, esté ahí. Kaworu cumplió su papel y se demostró que no podría seguir junto a Shinji. En EoE aparecerá porque hay un elemento más profundo —y porque es Adán— que discutir y discernir frente al odio de los fans. Además, nadie me convencerá de que Anno no lo metió a propósito para hacerles rabiar en parte.

Sin embargo, aquí Shinji necesitaba aprender que merece la pena por sí solo. Kaworu ya dijo que lo amaba y apreciaba sin importar cómo era. Lo que necesitaba era la felicitación de la gente que es como él, que puede odiarlo o quererlo dependiendo del momento y que no vive por y para Shinji.

Y Evangelion termina no solo con una versión preciosa del opening a piano, sino con un gracias de la boca del Shinji más alegre, más relajado y feliz que hemos visto nunca. Acepta con los brazos abiertos la felicitación que tanto, tanto anhelaba. Solo que esta vez no hay prepotencia, no hay alivio, no hay una actitud desagradable. Porque se lo ha ganado.

Ha conseguido llegar allí por sí mismo y solo tras comprender que puede quererse ha recibido un aplauso. Precisamente porque no era necesario, ni cumple más función que felicitarlo, es tan importante. No lo necesita para sentise mejor, pero su presencia es preciosa. No ha hecho nada por los demás y, aun así, están dándole la enhorabuena. Esa es la gran lección. Esa es la merecida recompensa. Pero primero, tienes que quererte a ti mismo para poder apreciar a los demás.

A mi padre, gracias.

Una aceptación (inmerecida) de que, a pesar de todo, su padre le enseñó cosas. Nunca lo intentó entenderlo, perdió la oportunidad de hacerlo y, siendo sinceros, Gendo también se aseguró de que Shinji no pudiera acercarse. Sin embargo, no quita que Gendo en ocasiones le proporcionara algún momento de felicidad. Así que gracias.

Pero no se lo merece, lo siento.

A mi madre, adiós.

Ha estado todo el camino con él, pero es la hora de la despedida. A partir de ese momento, Shinji vivirá sin la EVA y recorrerá su propio camino porque todos debemos abandonar las entrañas y el nido de nuestra madre en algún momento. Es la persona más importante para nosotros al nacer y también la que marca nuestra vida. Pero no podemos depender para siempre de ella. Shinji siempre deseó estar a su lado y lo estuvo, de la forma más cruel y regresiva posible. Así que adiós, Yui. Ha sido un increíble viaje, pero hemos llegado al final.

Y a todos los niños… ¡Felicidades!

Aquí estáis. Si Shinji ha podido aprender a quererse a sí mismo, a sonreír, y ha logrado recabar el valor para empezar a caminar por su cuenta, ¡todos podéis! El camino es duro, pero por suerte no hay Ángeles, ni tampoco organizaciones malvadas ni Fines del Mundo —aunque esperemos a ver qué tal nos va con la siguiente Guerra Mundial—. Eso no quita que haya que hacer un inmenso esfuerzo. Pero merece la pena aprender a apreciarse a uno mismo.

Anno nos ha regalado un mundo íntimo, junto a todo su equipo, lleno de dolor, sufrimiento y desesperación. A pesar de todo, hay esperanza.

Puedes aprender a quererte.

¡Felicidades por llegar hasta aquí, por estar vivo y seguir intentándolo todos los días!

Nos veremos dentro de un mes en End of Evangelion.

P.D.: ¡Ahora tenemos un apartado de preguntas por si os da cosa hablarnos por Twitter o el Curius Cat! ¡Podéis preguntarnos cualquier cosa en anónimo o con cuenta!

¡Que el viento sople a vuestro favor!

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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Pernad
Pernad
9 months ago

Este final siempre me saca una lágrima.

Pedro
Pedro
3 months ago

Decidí hacer un repaso de la serie antes de ver la última entrega de Rebuild y terminé aquí. Y, aunque he visto la serié varías veces desde que tenia la edad de los personajes, nunca llegué al nivel de detalle mostrado en cada uno de tus análisis.

Sin dejar de mencionar la calidad de redacción que incluso en varios momentos me ha hecho reír.

Mis felicitaciones por tan brillante trabajo.

Hugo2003DBZ
Hugo2003DBZ
2 months ago

A mucha gente el final de la serie no le convencen. Acabo de ver por decimoséptima vez el episodio 26 y me sigue pareciendo un final perfecto para Evangelion.
Como siempre, estupendo análisis, Suzume!

Hugo2003DBZ
Hugo2003DBZ
Reply to  Suzume
2 months ago

Es que la serie al final trata sobre un chico de 14 años con problemas de depresión. Creo que al final ver cómo supera eso y empieza a quererse a sí mismo es un muy buen final para la serie.
Gracias a ti, Suzume, por tus fantásticos artículos 🙂

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