Analizando Neon Genesis Evangelion #3: El teléfono que no suena

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis ir a leerlo!

En el capítulo anterior de Evangelion asistimos al resultado de la batalla contra el Tercer Ángel, así como a los efectos que tuvo en la psique de Shinji. Ahora llega el momento de averiguar qué es lo que le espera al Tercer Niño en su nueva vida como piloto.

Para empeza, la serie nos plantea la situación no solo mediante el empleo de la música, sino un primer plano de los ojos vacíos de Shinji. Estamos ante el típico entrenamiento que todo chico debe pasar para volverse más fuerte, pero Shinji no está emocionado o motivado, ni siquiera asustado. Recibe órdenes de Ritsuko y las obedece de forma automática. Si no fuera contra un Ángel, probablemente nos inquietaría ver a un niño disparando de esta manera. Como un soldado desalmado, o una máquina sin conciencia.

Sin embargo, no sería cierto. Shinji solo está manifestando su forma de afrontar los traumas; en silencio, tragándoselo todo y anteponiendo lo que los demás esperan de él. Shinji obedece para evitar enfrentamientos, sin plantearse dudas o manifestarlas en voz alta. Sabe qué clase de recibimiento tendrían; solo hay que ver qué pensaron los adultos (y el público menos objetivo) cuando se negó a montar en la EVA 01. No merece la pena recibir tanto odio, así que obedece. Es más fácil.

Ritsuko expone bien este modus operandi, uno que no termina de hacer gracia a Misato. Puede que le traiga demasiados recuerdos de su propio período en el que era incapaz de hacer nada, o simplemente que está comenzando a proyectarse en Shinji. Misato desea vengarse de los Ángeles que mataron a su padre y destrozaron el mundo. Por eso está en NERV. Sin embargo, no es una piloto. No puede ejecutar la venganza con sus propias manos. Por ello tiene la tendencia, malsana, a proyectarse en Shinji y a reaccionar mal cuando sus expectativas no se cumplen.

Por otro lado, quizá es tener que convivir con un alma en pena le hace imposible olvidar que está enviando a un niño al campo de batalla.

También es posible que, simplemente, Misato no soporta a quienes obedecen sin más. Es cierto que no muestra esa actitud con Rei, pero dado que Misato usa alegremente los roles de género para imponerse a Shinji, probablemente le influye verlo como un hombre que no consigue estar a la altura de lo que se espera de él.

Como casi todo en Evangelion, el título del episodio es deliciosamente revelador, y advierte que va a tratar el aislamiento con el que se nos presentó a Shinji en el primer episodio, cuando tampoco conseguía contactar con nadie por teléfono. Vamos a ver cómo Shinji no solo es incapaz de hacer amigos, sino de que rehuye la mera posibilidad.

Esta falta de comunicación ya empieza con Misato, que sigue durmiendo mientras Shinji se va al instituto. Dicho de otra forma, no vamos a disfrutar de esas hogareñas escenas donde la madre o cuidadora le da un bento al enérgico protagonista que llega tarde a clase. Al contrario, Shinji marcha con desánimo. Y si Misato, más de una vez, insiste en invadir la intimidad de Shinji entrando en su cuarto sin permiso, ahora lo deja ir tras las clásicas respuestas monosilábicas de adolescente sobre que todo está bien. Es decir, que Misato tiende a inmiscuirse cuando siente que tiene el deber, pero esta responsabilidad se evapora a menudo, porque es más cómodo dejar pasar las cosas.

En su defensa hay que reconocer que está preocupada, como demuestra en la conversación con Ritsuko. Y, por cierto ¿veis lo que has hecho Anno? Ritsuko y Misato son dos amigas que hablan por teléfono sobre que Shinji no recibe llamadas. Aislamientooo.

La conversación entre las dos amigas sirve para plantear el tema central de Evangelion, que es el Dilema del Erizo. Se trata de un dilema intrínseco en todo ser humano, que busca el contacto social con otras personas, pero teme resultar herido en el proceso. Shinji es un gran exponente que ha tomado la medida de cerrarse al mundo para evitar que le hagan daño. Misato no puede evitar comentar, desbordando hipocresía, que es algo que se te pasa cuando te haces adulto y aprendes de relaciones humanas.

Porque, claro, no es como si los adultos de Evangelion no fueran el mayor ejemplo de Dilema del Erizo en su vertiente más ácida y dañina, ni como si todas sus acciones repercutieran en la generación más joven.

Pero Shinji no es el único que se aísla, en su caso con auriculares y música. Rei también lo hace. Y si él no tiene amigos, Rei ni siquiera cuenta con alguien que se preocupe por ella a pesar de casi ser una momia andante con todas esas vendas.

Sin embargo, una historia sin interacciones es inviable, y este capítulo introduce a ciertos personajes secundarios, pero de gran importancia: Kensuke, Hikari y Toji. A partir de ellos nos asomamos al mundo corriente de Evangelion, y averiguamos que las noticias mienten, que Kensuke tiene ciertas conexiones para conseguir buena información y que no ha habido víctimas mortales en el enfrentamiento contra el Ángel. A pesar de ello, y como es normal, la gente está abandonando la ciudad. Y cómo no. Que no haya muertos no significa que los ciudadanos quieran soportar más ataques similares, o que no haya habido heridos como la hermana pequeña de Toji, Sakura, que se encuentra ingresada.

Oh, y quizá no os hayáis fijado, pero Toji solo menciona a su padre y a su abuelo como parte de su familia. Ambos están demasiado ocupados trabajando, motivo por el cual no ha podido venir a clase hasta ahora, ya que ha tenido que quedarse cuidando de su hermana para que no esté sola. ¿Y su madre…? Guardad este detalle para más adelante,

Va a tener relevancia.

Así pues, ahora sabemos que las acciones de Shinji han causado daños.

¡Y toca exposición de lore! Usar las clases como excusa para explicar hechos de los que los personajes ya deberían ser conscientes es un recurso habitual y Evangelion no es una excepción. Un profesor que repasa la lección sirve perfectamente para sintetizar los acontecimientos que los espectadores deberíamos conocer. En este caso, se presenta la versión pública del Segundo Impacto. Al parecer, la historia es que hubo un meteorito que impactó contra el continente antártico, lo que hizo subir el nivel del mar y alteró el eje de la Tierra, con sus consecuencias terribles, entre otras que la población mundial se haya reducido a la mitad.

 

Los alumnos, aburridos, centran su atención en Shinji. No voy a mentir; me sorprende que se imaginen que él es el piloto de la EVA. Hasta donde se muestra, nunca se hace público como tal que sean niños quienes pilotan. Quizá Rei lo ha contado antes, pero lo veo probable. Así pues, imaginar que alumno transferido es piloto parece muy, muy forzado. ¿Por qué no iba a ser el hijo de un militar o del propio piloto? ¿Cómo asumen que un crío de 14 años iba a pilotar?

Misterios que hacen avanzar la trama, supongo.

Porque, de pronto, Shinji recibe la pregunta de si el piloto y, tras pensárselo, decide ser sincero. No parece que haya respondido así por orgullo o por búsqueda de reconocimiento. Al contrario, le sorprende que le presten atención. Diría que, en su cabeza, no hay nada de glorioso en pilotar a un monstruo, y no ha terminado de creerse las palabras de Misato acerca de que es un héroe, motivo por el que no esperaba una reacción tan positiva.

Toji, por su lado, acaba de encontrar al responsable de que su hermana esté ingresada, y no duda en descargarse con él. Al menos Kensuke tiene el detalle de explicarle a Shinji por qué le están dando una paliza.

¿El problema? Que Shinji, este chico tan sumiso, tan dispuesto a tragar con lo que se le arroja encima, no quiere aceptar la responsabilidad de lo que le ha ocurrido a la hermana de Toji. Al fin y al cabo prácticamente lo montaron a la fuerza en el robot. Sin embargo, y como es de esperar, tal descargo de responsabilidad no hace nada de gracia a una víctima, que le encaja otro puñetazo.

Shinji está tirado en el suelo cuando saltan las alarmas; se acerca otro Ángel. Rei se acerca al chico a comunicarle que tienen que acudir a NERV, sin que parezca que experimenta una pizca de miedo o ansiedad ante la posibilidad de pelear.

La ciudad se prepara pata el ataque, resguardando sus rascacielos mientras la gente corriente se dirige a los refugios… Pero, la verdad, no parece que la multitud esté especialmente nerviosa. Quizá se deba a que salieron más o menos bien parados tras el ataque de Sachiel. Por eso los adolescentes charlan animadamente, y Kensuke hasta considera que todo es un «gran evento», como si no les acechara un peligro jmortal. De forma personal, encuentro que es un ambiente forzado y poco realista. Es cierto que la gente está desinformada, pero han visto los efectos de la batalla y Tokio-3 se está vaciando a toda velocidad. Enfocar como que se van de camping en vez de buscando un refugio ante un enfrentamiento titánico es, cuanto menos, extraño.

Pero bueno, vayamos a hacer frente al Cuarto Ángel, Shamsel.

 

Gendo no se encuentra en Tokio-3, así que Misato debe hacerse cargo de la operación. Tal falta de coordinación se comprende cuando consideramos que han transcurrido quince años desde el Segundo Impacto, y nadie podía esperar qeu los Ángeles se fueran a manifestar en un lapso inferior a tres semanas. La Humanidad y NERV no están preparadas. Pero, al menos, esta vez Shinji ya sabe manejara  su EVA.

Una vez más se resalta que Shinji no es un héroe. No está peleando por proteger a la ciudad, sigue traumatizado por la lucha contra Sachiel y saber que van a recompensarle sus esfuerzos con puñetazos como el de Toji no es, que se diga, un aliciente para pelear. Menos aún si su padre, el responsable de todo, no se encuentra presente.

Como contraste ante su actitud de pasiva resignación tenemos a los temerarios Toji y Kensuke. Este quiere ser testigo de la batalla, inmortalizarla con su cámara, y le quita hierro al hecho de que puede morir gracias a su ignorancia. ¡Va a ser emocionante, qué más da que haya un poco de peligro! Y Toji acepta acompañarlo, imagino, porque quiere ver qué es lo responsable de dejar la ciudad hecha un desastre.

Ahora, menudo asco de sistema que tienen para proteger a la gente que dos adolescentes pueden escapar sin problemas.

Una vez en la superficie, Shinji intenta actuar de forma automática porque Misato le pide que actúe como en los entrenamientos. Pero resulta, ¡sorpresa!, que la vida real nunca se adapta a las prácticas y que NERV no le ha enseñado a Shinji lo que es una pantalla de humo. Para colmo, solo le han preparado para ganar de forma rápida, sin obstáculos ni inconvenientes. Shinji sabe poco más que disparar, de modo que solo puede confiar en que sus balas vayan a acertar y acabar de inmediato con un enemigo como Samshel.

Nadie lo ha preparado para reaccionar ante un monstruo gigante, combinación de elementos fálicos y vaginescos, y armado con látigos-láser. Es normal que sucumba al pánico, en especial después de ver cómo Shamsel destruye un edificio con un solo golpe. Si no hubiera tenido cuidado, Shinji habría acabado partido como una tarta.

Y por supuesto, todo lo que puede salir mal, sale mal.

Después de perder su arma, Shinji no puede hacerse con el repuesto que le envía Misato y, para colmo de males, pierde su cordón umbilical. De pronto se encuentra casi desarmado y con cinco minutos de tiempo antes de que se quede sin energía. Es una pesadilla. Una que se torna aún peor cuando solo la suerte evita que la EVA 01 aplaste a Kensuke y Toji.

Misato decide ordenar que ambos se suban al Entry Plug, a pesar de que su presencia pueda suponer problemas graves de sincronización. Ritsuko le espeta que está tomando decisiones que exceden su rango, y a Misato no podría importarle menos. Es uno de los primeros ejemplos en los que demuestra su valía como líder, gracias a su capacidad de ignorar normas rígidas y adaptarse a las situaciones según le vienen para intentar sacar el mejor partido posible.

Por desgracia, y como ya he comentado, que Misato tenga muy claro cómo acabar con los Ángeles no significa que Shinji se haya coordinado con ella. Así, cuando le ordena que se retire, Shinji no reacciona. Recordemos que el daño a las EVA se transfiere a sus pilotos, por lo que podemos decir sin problemas que está herido y que le deben doler mucho las manos.

En Rebuild, la EVA 01 pasa a tener piel blanca, cosa que siempre me desconcertará.

Hasta qué punto la influencia de Kensuke y Toji afectan a Shinji es difícil de decir, pero no hacen falta dos dedos de frente para comprender que Shinji se encuentra sometido a una tensión horrible.  No solo es cuestión de que no sabe si podrá retroceder a tiempo, sino que siempre se ha considerado un fracaso y esta batalla va camino de ser uno más que sumar a la lista. Misato le ha acusado de no ser un hombre, se le critica por limitarse a obedecer mecánciamente órdenes, de no hacer lo suficiente. Sumad a este cóctel el miedo, la frustración y el saber que tiene dos personas a su cargo, y creo que no es muy difícil comprender por qué decide no retroceder. Protagoniza, pues, no una carga heroica, sino temeraria e histérica. Un ataque suicida, casi.

Y es que a Shinji se le ha quedado grabado el «no debo huir» desde el primer episodio, cuando la gente esperaba de él que se matara peleando contra un Ángel.

Eso es lo que hace ahora.

A pesar de que Shamsel le atraviesa dos veces, Shinji sigue atacando y lo arriesga todo en un golpe final contra su núcleo. Imaginad el dolor con esos tentáculos revolviéndose dentro de él, porque no solo desgarran, queman. Pero si no lo hace, está muerto, así que persevera y se salva de nuevo de puro milagro.

Se hace el silencio dentro del Entry Plug. Kensuke y Toji ya no pueden seguir fingiendo que estaban participando en una especie de juego emocionante. No solo han estado a punto de morir, sino que han vivido en persnoa lo que es pelear contra un Ángel. Han sido testigos de la tortura psicológica y física que es para Shinji, que sigue empujando los mandos incluso tras desactivarse la EVA. Es una imagen devastadora y las expresiones de los chicos hablan por sí solas.

Ya no es tan fácil usar a Shinji como cabeza de turco y culparle por la destrucción de Tokio-3.

Tres días más tarde, Shinji no ha regresado a clase.

Toji, llevado por la mala conciencia de no haber sido capaz de disculparse, da la lata a Kensuke y este termina por ofrecerle el teléfono (¡al fin volvemos al título!) de Shiji. Toji intenta llamar, pero no termina de marcar. ¿Cobardía o Dilema del Erizo? Al fin y al cabo, tiene que renunciar a su orgullo, reconocer que hizo mal golpeándole y abrirse a Shinji… Y, evidentemente, resulta demasiado para él. No se atreve.

Y Shinji sigue solo, destruido psicológica y físicamente tras una nueva lucha.

Ni siquiera salvar a gente lo saca de soledad. El teléfono no suena.

 

¡Que el viento sople a vuestro favor!

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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Stephanie Solarte
Stephanie Solarte
2 years ago

Escribes de una manera genial. Qué forma de captar los matices de una serie tan compleja! Saludos desde Colombia.

Suzume Mizuno
Reply to  Stephanie Solarte
2 years ago

¡Hola, Stephanie! ¡Muchísimas gracias, de verdad! Me hace mucha ilusión que me digas esto y que (espero) te estén gustando los artículos. ¡Un saludo desde España! <3

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