Analizando Sailor Moon: capítulos 16-20

¡Seguimos analizando Sailor Moon, capítulos 16-20! Aquí podéis leer el anterior. Y recordad: spoilers por todos lados.

La trama


El episodio 16 presenta algo que, al parecer, chiiiifla a las chicas jovencitas (me pregunto por qué, no es como si las bombardearan constantemente con el sueño ideal de encontrar un mozo, casarse y asentarse): ¡bodas!

La profesora de economía doméstica, la señorita Akiyama, va a casarse y a cumplir su sueño de hacerlo con su propio vestido. ¡Bien por ella! ¿Problema? Oh, bueno, que Nephrite existe. Inspirado por la vibración casamentera que parece dominar Tokio, organiza un concurso para que las mujeres preparen su vestido de boda y la que gane podrá casarse en cualquier momento, como si es dentro de una década, con una fiesta y recepción completamente gratuita. ¡Y yo que pensaba que Jadeite era el que tenía imaginación! Se ve que Nephrite empieza a desesperar con eso de actuar de forma muy exclusiva para una sola persona y empieza a seguir los pasos de su antecesor… Y ya sabemos cómo acabó este…

Eso o los guionistas se han olvidado de que su modus operandi no suele ser este. Pero yo lo perdono todo por ver a Nephrite cubriéndose con un velo de novia para incitar a la profesora a comprar cierta tela y deseándole que sea feliz con una sonrisa maligna porque, por supuesto, ha maldito la dichosa tela.

Cabe destacar que el youma de este episodio se llama Widow y es una araña. Pobres maridos, no saben lo que les espera. Desde luego el marido de la señorita Akiyama no está preparado para el cambio de personalidad que sufre esta, pobre hombre. Mientras Usagi y Rei son desagradables la una con la otra, compiten para coser un vestido a pesar de no saber coser y quedan horribles las dos, la señorita Akiyama se presenta al concurso vestida como si hubiera salido de… De… ¿De una villana de Sailor Moon? En resumen, que las chicas pelean contra ella, vencen al youma y la señorita termina el vestido que sí quería hacerse.

Un episodio de relleno, en definitiva.

En el siguiente, después de haber probado sus dotes de vendedor, Nephrite empieza a rondar a un adolescente que aspira a ser fotógrafo. El dichoso niño decide ponerse en el lugar más peligroso de la ciudad, al borde de un acantilado, pero Nephrite se las apaña para atraparlo de la mano antes de que caiga y queda como un guapísimo héroe. Luego lo fastidia metiéndole un youma en su cámara. Es glorioso. El trabajo de campo del Reino Oscuro jamás dejará de brillar en esta serie.

Lo que ya no es tan divertido es que le imponga al muchacho la obsesión de fotografiar chicas sexualizadas cuando antes solo hacía fotos de paisajes. Luna, que nunca antes ha visto al chico pero por algún motivo sabe que su personalidad ha dado un giro de ochenta grados, se da cuenta de que está poseído y que su cámara literalmente captura a las personas a las que toma una foto. Es decir, el muchacho está reviviendo básicamente el antiguo miedo a que una cámara capture tu alma, solo que esta vez se lleva también tu cuerpo. Si no fuera por la comedia, Sailor Moon podría tener un tono mucho más siniestro que Madoka Magica con episodios así.

Por otro lado, por una vez los enemigos parecen estar perdiendo la paciencia. Después del fracaso que fue Jadeite, Nephrite no tiene mucho espacio para cometer errores (por mucho que emplee menos recursos que su antecesor), y la tensión chispea en el aire. ¡No solo eso sino que vemos cierta dinámica entre Nephrite y Zoisite! El primero debe recopilar energía, pero al segundo se le ha ordenado que encuentre el Cristal de Plata. Como ninguno está logrando su objetivo, hay un choque de voluntades y un divertido intento de desviar la cólera de la reina Beryl hacia el contrario.

Pero, la verdad, Nephrite no está haciendo un buen trabajo. Se niega a obedecer las órdenes de Beryl y así formar equipo con Zoisite. De verdad, pocas cosas más maravillosas he visto que a Beryl temblando de rabia (¡le han hecho animaciones nuevas!) y Zoisite riendo para sus adentros mientras piensa «todo de acuerdo al keikaku».

 

Entonces viene la parte más siniestra de este set de episodios, porque Nephrite decide utilizar a una niña pequeña (compañera de Shingo) que talla muñecas. Y ya no es solo que pretenda hacer daño a una niñita, sino que sigue manteniendo su fachada como empresario, y pide que talle varias muñecas para vender. La madre acepta de inmediato. ¡Eso es explotación infantil! Sorprendentemente, se abandona un poco el formato episódico no solo con Nephrite y Zoisite, sino con la idea de que ¡la gente sabe que las Sailor Senshi existen! No solo eso sino que Sailor Moon está ganando renombre por encima de V. También vemos que Rei continúa con sus intentos de ligar con Mamoru, llevándolo a la exposición de muñecas e ignorando que su intento de novio no es que esté disfrutando mucho.

¡Además, Mamoru y Nephrite se cruzan y perciben así como mágicamente algo interesante en el otro! Francamente esta escena me duele por todo lo que podría haber sido, ya que en el manga la verdadera identidad de Nephrite, Zoisite y compañía era la de los guardianes del príncipe Endymion, capturados y manipulados por el Reino Oscuro (en el manga y en Crystal también eran un grupo cohesionado, no enemigos unos de otros). La autora también jugueteó con la idea de que fueran pareja de las Sailor Senshi en su otra vida, creando un evidente paralelismo entre las guardianas de la princesa y los guardianes del príncipe, cosa que con la excepción de Kunzite y Venus, nunca llegó a confirmarse y el canon queda muy en el aire.

Sin embargo, aquí podemos descartar un cruce entre antiquísimos amigos en otra vida, reduciéndolo a destacar que Mamoru es alguien importante de por sí, más allá de Tuxedo Kamen. ¡Se está haciendo un buen trabajo hilando estas ideas!

En el episodio 19, Nephrite aprovecha sus dotes astrológicas para enfrentarse a las Senshi buscando la debilidad de las mismas. ¡A lo mejor sí que tiene un poco de cabeza! Y… y… al parecer las estrellas le dicen que la debilidad de Sailor Moon es el crush que tiene en el señor que SOLO aparece un instante para motivarla o desviar un ataque. No es su falta de concentración, su falta de entrenamiento ni cómo la sobrepasan los enemigos, no. Es Tuxedo Kamen. A lo mejor el problema de Nephrite son sus estrellas y no que sea corto de entendederas…

Por desgracia para él, sus ganas de responder a las quejas de la reina Beryl lo van poniendo entre la espada y la pared, porque se le están acabando las oportunidades y recibe el ultimátum de que acabará como Jadeite si no empieza a mostrar resultados. Zoisite, de paso, se asegura de ponerlo en ridículo frente a todos, de hurgar en las heridas de su desbordante orgullo, de modo que es muy sencillo ver cómo Nephrite lo tiene todo en contra.

Acto seguido, Usagi recibe una carta de Tuxedo Kamen en la que le declara su amor y la cita de noche. Luna se pregunta, gracias, por qué Tuxedo (o Nephrite) no solo sabe quién es Sailor Moon sino la dirección de Usagi. ¿Cómo se resuelve este misterio? Pues resulta que Nephrite ha escrito a todas las chicas posibles de catorce años bajo la identidad de Tuxedo Kamen, para horror de Usagi e hilaridad de los espectadores.

Yo lo siento, pero ya no puedo tomarme en serio a este hombre.

La única que, irónicamente, acierta al imaginar quién está detrás de la carta es Naru, que fantasea con que sea el alter ego de Nephrite. Su repentino enamoramiento sale de la nada, ya que solo la hemos visto fangirlear con Usagi pensando lo guapo que es… una vez. Pero bueno. Se da a entender que el plan de Nephrite es que solo acuda Sailor Moon ya que Tuxedo Kamen no es una figura pública aunque hay muñecos de él, Sailor Mars y Sailor V, pero habría sido divertido ver qué haría con cientos de niñas reuniéndose en el mismo sitio.

Definitivamente no es muy inteligente este señor.

El guion se libra de la intervención de Rei y Ami haciendo que la primera esté enferma y la segunda se queda a cuidarla, ¡y así podemos centrarnos en el drama! En especial cuando Naru se planta ante Nephrite y le pregunta si es Tuxedo Kamen. Lo que, claro, hace que se convierta en la primera sospechosa de ser Sailor Moon, de modo que le deja caer que, en efecto, él es Tuxedo Kamen al prometerle que se verán por la noche. Me encanta que un argumento tan tonto esté derivando hacia consecuencias serias.

Mejor aún: Nephrite hace cosplay de Tuxedo sin molestarse en recogerse el pelo, porque para qué. Y permitidme gritar porque Naru reconoce a Nephrite por su voz, así que no comprendo cómo Mamoru, Usagi y compañía no se reconocen unos a otros, en especial con la voz tan estridente que tiene Usagi. 

Nephrite salta y toca con un dedo a Naru, a la que le explota el corazón, gritándole que se transforme en Sailor Moon. La niña, evidentemente, no lo hace, pero parece que su amor transfiere una incontrolable energía que Nephrite no tiene remilgos en robar.

¡Los acontecimientos se precipitan! Usagi ve que este hombre está haciendo daño a su amiga y se apresura a ayudarla. A la vez, se nos revela que, al parecer Mamoru, no controla sus transformaciones en Tuxedo Kamen. También quiero llorar de risa porque Nephrite quiere saber cómo Usagi no lo confunde con el susodicho y ella en vez de señalar la melenaza rizada y pelirroja o la voz… Pues recurre a la intuición femenina. Pero sí que reconoce a Sanjoin cuando se quita el disfraz de Tuxedo ¡Esto-es-ridículo! Nephrite se presenta, con la clara intención de acabar con Sailor Moon porque ya sabemos que hay que revelar información a tu víctima antes de matarla o entonces no eres un villano decente, e invoca a un león que no se puede destruir con Moon Tiara Action porque es una ilusión. Tanto ella como Tuxedo Kamen, que viene a echar una mano, acaban encerrados en un ascensor que Nephrite pretende hacer caer a lo bestia para matarlos (o, en sus palabras, convertirlos en panquequesNo olvidemos que esta es una serie para todos los públicos) y entre tanto la inconsciente Naru ha desaparecido convenientemente. Por supuesto no funciona porque saben saltar por el techo, pero se quedan colgados de una pared y surge una de las conversaciones más surrealistas de toda la serie.

Usagi no duda e intentar confesarse y averiguar la identidad de Tuxedo (sigue convencida de que es Motoki). Tuxedo no responde directamente, pero sí deja caer algo importante:

Tengo la sensación de que nos conocimos hace mucho, mucho tiempo. Es como tenerlo en la punta de la lengua, pero no consigo recordarlo.

No hablarás de reencarnaciones, ¿verdad, Mamoru?

Por suerte para ellos, Sailor Mars y Sailor Mercury aparecen para salvarlos en el último momento porque de ALGÚN MODO sabían que estaban colgando por el interior del ascensor de la última planta. Asumamos que Luna simplemente podía percibir su presencia y ya.

Y, por una vez, vemos que Tuxedo Kamen no hace super saltos, sino que simplemente se esconde en lugares estratégicos después de hacer una salida dramática. I love it. Después Ami hace que se lleven a la pobre Naru al hospital antes de que se muera, porque todos parecían haberse olvidado de ella, y cerramos el episodio volviendo al Reino Oscuro.

Aunque Nephrite no ha conseguido matar a Sailor Moon, se salva de la muerte porque ha llevado la energía de Naru. Así que, en una escena que grita «inspiración para Madoka Magica», este reflexiona sobre la increíble cantidad de energía que puede producir una niña enamorada y ríe malévolamente porque para nada piensa aprovecharse de esto para explotar las emociones de Naru y obtener lo que busca.

Pero lo bonito no puede durar, así que cerramos este pack de episodios con uno de relleno donde las niñas se van de «vacaciones» a la playa; técnicamente marchan a entrenar en solitario y ni Rei ni Usagi están muy conformes con este deber impuesto con el mar tan cerca. Al menos el esfuerzo por poner ropas diferentes, modas características para cada una, está ahí y se mantiene a lo largo de toda la serie. Una misteriosa niña las lleva a un castillo para nada inquietante y sospechoso (para colmo llamado pensión Adams. Por desgracia, dentro no aguarda Morticia Adams) que resulta ser el hotel que han reservado y que está lleno de gente disfrazada como si fuera Halloween. Es más, el director va de Drácula. ¿Seguro que esto no fue inspiración para Hotel Transylvania? La pobre Usagi sufre y juro que los trabajadores se han aliado para tomarle el pelo. Al parecer, con todo, hay un fantasma rondando por el lugar, lo cual explicaría que fuera tan barato conseguir habitaciones: necesitan como sea atraer clientes. Pero no es tan sencillo como eso; en realidad el fantasma es una manifestación de los poderes físicos de la niña, llamada Sakiko, a la que su padre hipnotiza con la esperanza de que el mundo reconozca que sus habilidades son reales. La presión y la explotación provocan que al final la fuerza de Sakiko se vuelva contra su padre y… Las Senshi no tienen mucho que hacer, excepto intentar protegerlos a todos hasta que la pequeña reúne las fuerzas para detener sus propios poderes. ¿Moraleja? No explotes a tus hijos ni los uses para atacar a tus clientes.

 

Personajes destacados

Usagi, Rei y un poquito de Ami

Usagi, por supuesto, chupa muchísima cámara en el episodio 16 ya que las bodas son su sueño. No quiere casarse porque ame a una persona, sino por lo romántico de la idea. Y, además, parece estar bastante a favor del poliamor porque en sus fantasías contrae matrimonio con Tuxedo Kamen y Motoki al mismo tiempo. En fin, que lo que le importa es el prestigio de casarse, el romanticismo del momento, la convicción de que es el momento más álgido de la vida de cualquier mujer. Ejem. Rei también se deja arrastrar, si bien sus sueños se apoyan aún más en el prestigio social de casarse antes que nadie.

Podría dejar esta sección para «temas», pero creo que es interesante mencionar que Rei es bastante similar a Usagi a la hora de sacar provecho de los demás. Si Usagi quería ser amiga de Ami con la esperanza de subir las notas, Rei se acerca a Usagi para hablar con la madre de esta, Ikuko. Como es ama de casa, asume que tiene las habilidades ideales: cocinar, coser, etc.  Cuando resulta que no, se marcha con clara indignación y por una vez se gana una bronca por parte de Luna (a la que ni Rei ni Usagi hacen caso). Claro que tener un abuelo que incita a niñas de 14 años a casarse en su templo para competir con este concurso imagino que explica por qué Rei sea como es…

Sin embargo, Rei tiene una madurez que Usagi todavía no. En el episodio 17, por ejemplo, se molesta cuando esta última trata de obtener el autógrafo de un joven fotógrafo simplemente porque es famoso y literalmente se acaba de enterar de su existencia hace un par de horas. Usagi al final es mucho de apariencias y de glamour, mientras que Rei demuestra más tacto… Al menos si esa persona es un conocido.

Claro que ¿cómo no va a ser Usagi superficial si su hermano la llama estúpida, imbécil y deficiente a la cara y su madre le da la razón? Desde luego la idea es verlo con una pátina de comedia, pero me empieza a preocupar la familia en la que se ha criado Usagi… Y además, Luna y Mamoru no ayudan a que mantenga su autoestima. ¿En serio, Luna, es necesario que seas tan desagradable? Pero bueno, también se encarga de salvar a una cabezona Usagi que quiere demostrar al mundo que es lo suficiente atractiva y merecedora de ser modelo, al alejarla de la peligrosa cámara del fotógrafo cuando Usagi no quiere escuchar.

¡Y entonces se desarrolla momentáneamente como personaje! No solo toma nota de las lecciones de Rei respecto a entender y respetar el arte, sino que hace demostración de habilidad gimnástica cuando le arranca la cámara de una patada. Por desgracia, su enemigo es más espabilado y está a punto de atraparla cuando Luna se interpone. Justo cuando parecía que Ami y Rei salvarían la situación, también son atrapadas por la dichosa camarita. Y Sailor Moon, a pesar de todo, tiene la suficiente entereza para usar el reflejo de unos cristales para que el youma acabe fotografiándose a sí misma. ¡Luego dicen que Usagi no es lista!

Por desgracia el episodio termina diciéndote que sí, que Usagi ha madurado, pero sigue habiendo desdén por parte de su familia. Los méritos de la pobre continuarán siempre a oscuras.

Pero no todo es terrible en su vida cotidiana. La serie se molesta en demostrar que puede tener una relación adorable con su hermano Shingo y que puede ser una chica responsable.  Así, cuando unas niñas se quejan a Usagi sobre lo mal que Shingo ha tratado a una de sus amigas, Usagi no lo excusa ni protege, porque evidentemente se ha comportado mal, y su intención es hacerle entrar en razón. Shingo no es mal chico y ha estado intentando disculparse, pero siempre se ha echado atrás porque le da vergüenza, así que necesitaba este empujón (y las nada sutiles amenazas de Usagi de chivarse a los padres) para animarse e ir a disculparse en persona y no a través de una carta. Por desgracia, su amiga ha sido poseída y Shingo se retira a su habitación sintiéndose muy miserable, y allí está Usagi para llevarle zumo y sentarse a escuchar lo que le ha pasado. Se vuelca de forma enternecedora para ayudarlo, incitándole a hacer una figurita para su amiga. Incluso cuando se encuentra con que Shingo ha intentado hacer a Sailor Moon y le ha salido un cerdito, Usagi logra aplaudirle por la intención.

No solo eso sino que, después de derrotar al youma de turno, Sailor Moon aparece frente a los niños como una heroína y Shingo no la reconoce por la voz, vaya y anima a ambos a hacer las paces, cimentando así su papel como buena amiga y vecina. Sigue sin haber trauma ni dramas por haber visto a youmas, pero para qué seguir quejándose de eso cuando el resto se hace bien.

A ver, de qué hay que hablar ahora…

Ah, sí. De Mamoru. Sé que en anteriores episodios han intentado mejorar su imagen, pero que en este, mientras investiga el tema de las cartas de alguien que se hace pasar por Tuxedo Kamen, aproveche la situación para intentar burlarse de Usagi al imaginar que no ha recibido ninguna es… Es… ¿Tan egocéntrico? ¿Mezquino? He protestado varias veces por cómo han aumentado la diferencia de edad entre ambos, pero diría que quizá me estaba pasando. Es evidente que Mamoru tiene la mentalidad de un niño de catorce años.

Y ahora… ¡Oh, sí, Ami!

A pesar de que la pobre no tiene mucho peso en la trama, ya que su papel como Sailor es el de crear pantallas de humo para distraer a los enemigos y ser la balanza moral de Rei y Ami, en el episodio 20 gana un poco de protagonismo. En principio este se da mediante su conexión con Sakiko, la hija del director-Drácula, y también porque por una vez cede y deja los estudios de lado para pasárselo bien. Ciertamente necesita que Usagi la convenza después de un vehemente acoso sobre que irse a la playa y estudiar al mismo tiempo es pecado (en realidad se suponía que iban a entrenar, pero bueno), pero Ami rompe a reír y cede. ¡Cede! ¡De verdad creo que no entendéis lo importante que es este acontecimiento! ¡Y tenía que pasar en un episodio de relleno!

Después, hablando con Sakiko, Ami revela que se siente identificada con ella porque antes también estaba sola y sabe lo que es aislarse de los demás. Y lo más adorable (y triste) del mundo es que Ami no le ofrece su amistad a Sakiko, sino que le recomienda que se haga amiga de Usagi.

Por un lado, Ami todavía no se considera digna, y por otro, está demostrando lo arropada y agradecida que se encuentra junto a Usagi, la primera en permitirle tener una conexión cálida y real con otra persona. Usagi es su ejemplo para ser «normal» y por eso quiere que Sakiko siga sus pasos. Al final acaba jugando con las tres, de modo que me quedo conforme, pero me alegra que un capítulo de relleno haya permitido acecarnos un poquito a la psique de Ami.

Como comentario extra, es encantador ver a las tres juntas y asistir a su dinámica de grupo, que se va desarrollando de forma sutil y no muy lineal. Por ejemplo, las tres demuestran tener aprendidas sus líneas y están motivadas para derrotar youmas. A eso hay que sumar que se combinan bien para superar las deficiencias de las compañeras y derrotan enemigos cada vez más rápido. No solo eso sino que Usagi es capaz de reaccionar de inmediato en el episodio 19 cuando Tuxedo Kamen se enfrenta a un león mágico y ataca sin necesidad de que nadie le dé una indicación. ¡Las heroínas empiezan a coger experiencia!

Para cerrar, una curiosidad: en el episodio 20 averiguamos que Usagi tiene miedo de los truenos/relámpagos. Me indigna en lo más profundo que luego no se asuste cuando Sailor Jupiter desvela sus ataques.

Naru

Naru siempre ha estado presente en la serie, pero de una forma discreta, reducida al papel de esa buena amiga que Usagi protege. Es el recordatorio de una vida sana y corriente. Y no se merece lo que le va a pasar.

No es raro que las niñas tengan un crush con adultos, de modo que verla enamorada de Sanjoin (el alter ego de Nephrite), que despide un aura de madurez, dinero, dignidad, y va haciendo esporádicas apariciones en las que demuestra saber de tenis y muchas más cosas… Bien, no es raro. Naru no está cayendo a los pies de Nephrite, sino la fachada que este ha creado. Una de la que este tampoco vacila en aprovecharse.

Si la serie fuera valiente, exploraría esta horrible dinámica para que los críos que ven esta historia tuvieran cuidado con abusadores como Nephrite. Como no lo es, vamos a tener que soportar una especie de romance entre ambos. Y digo especie porque… Bueno, ya lo veréis. Al menos los guionistas sí que saben representar que Naru no está enamorada de una persona, sino de alguien que ha idealizado. Así, cuando se encuentra con Nephrite, le pregunta si no es él Tuxedo Kamen.

Solo lo decía porque… me gustaría que fuera así.

Naru ansía que Tuxedo Kamen sea la persona que le resulta atractiva. Es una idea interesante, peligrosa, y que de inmediato arriesga la vida de Naru. Nephrite, al fin y al cabo, casi la deja seca de energía, lo cual tiene… Connotaciones preocupantes. No al nivel de Sailor Moon Super S, pero sí increíblemente desagradables.

Es evidente que Nephrite no puede volverse buena persona de repente. Que, si se le pone la oportunidad delante, va a aprovecharla porque es un villano. Sin embargo, que su «relación» con Naru comience a base de engaños y culmine con ella en el hospital debería ser suficiente para que rechazáramos esta dinámica tan, tan, tan profundamente horrible y descompensada. Pero no, la serie va a intentar presentar esto como una suerte de La bella y la bestia. Y, como casi todas las historias que emprenden este camino, lo hace mal. Plantará la idea de que el amor puro y la paciencia de una mujer pueden salvar o cambiar a un hombre que es cruel (porque aaah está herido. Nephrite no está herido, es un cabrón que pretende matar a gente para cumplir sus propósitos) a pesar de los sacrificios que esta tenga que hacer.

La de Naru y Nephrite no se salva de ninguno de estos problemas, y añade el tema de la pederastia.

¿No estáis emocionados?

¿No?

Bien, yo tampoco. Me alegra no estar sola.

 

Temas


Uy, no hay cosas que tratar ni nada. Vamos a ver, el principio del episodio 16 ya es molesto de por sí. ¿Y por qué? Bueno, porque al parecer hay una clase exclusivamente dedicada a economía doméstica donde solo se nos muestra a alumnas aprendiendo patrones. No es que esté mal aprender a coser, seguro que un día gritaré cuando mi madre se niegue a seguir arreglándome las cosas y yo todavía no tenga ni idea de qué se hace después de pasar el hilo por el ojo de la aguja, pero que solo aparezcan mujeres tiene su cosa

Por supuesto también está el tema de que la idea romántica de casarse se enfoca como femenina. Y no podemos olvidar que Umino se burla del pretendiente de su profesora porque es bajito y gordito, si bien al menos dice que mientras haya amor… En cambio, Usagi representa la faceta más superficial del mundo donde si no te casas con el bishonen de turno eres una desgraciada. Tampoco podemos culparla, tiene 14 años y prefiere un amor fogoso y de fuego antes que un amor más tranquilo y amable que se desarrolle mediante la convivencia y el tiempo. Es decir, que Umino jamás tendrá una oportunidad. Pero no vamos a negar que el objetivo de Usagi, casarse antes de los 25 años, es preocupante en grado máximo. No porque esté mal contraer matrimonio, sino porque es la idea que se inculca a las mujeres. En especial en las japonesas. Y si ser esposa y madre en muchos países básicamente se trata de un contrato sin igualdad, Japón es el representante por excelencia entre los países primermundistas de esta diferencia entre hombre y mujer. Ser esposa y madre en Japón significa renunciar prácticamente a tu carrera y tener muchísimas dificultades para encontrar empleo que te permita independencia. Es, en definitiva, depender de tu marido en términos económicos, tal y como se trata en muchísimos artículos como este. Si la situación es así en 2019, imaginad en los 90.

De nuevo, no pretendo atacar los sueños de una niña, ni implicar que ser ama de casa suponga una deshonra. El problema es ver cómo siempre se ha idealizado una situación que, a la hora de la verdad, crea una terrible dependencia que destroza la vida de innumerables mujeres. Además, ya sabemos que los cuentos siempre acaban tras la boda de la muchacha protagonista, tras la cual comen y «son felices». De acuerdo a la sociedad, es que no hay nada más que contar. Tristemente, Usagi tiene esa mentalidad y jamás llega a desarrollar interés por hacer algo excepto ser ama de casa y madre: y digo tristemente porque la serie nunca tiene en cuenta la doble vida que llevan las protagonistas para enfatizar el deseo de Usagi como la necesidad de tener algo de tranquilidad después de salvar cada maldito día el mundo.

Aparte de esto, no puedo dejar de criticar que se presente a las profesoras de las protagonistas como personas un poco tristes porque ¡a los treinta todavía no están casadas! Para colmo una extraña condescendencia cómica permea toda esta obsesión por casarse. Se considera algo infantil, propio de «mujeres» y, por tanto, pura diversión y poca cosa seria. No por nada se presenta como una competición como puede ser el equivalente estadounidense de ser coronada la reina del baile estudiantil. ¡Parte de las mujeres que quieren ganar el concurso ni siquiera tienen pareja! A ello hay que añadir que, aunque es tendencia que los personajes poseídos se vuelven la antítesis de lo que suelen ser normalmente, la profesora Akiyama se convierte en un esperpento repleto de arrogancia y confianza en sí misma, lo que claramente es una crítica porque no se encuadra dentro del ideal de mujer bonita, sumisa y tímida.

Aunque es maravilloso que se presente que Ami no tiene ninguna intención actual de casarse, habrá que ver también cómo se trata en el futuro.

En brusco contraste con el episodio de ponte delgada aunque ya lo estés, en el 17 se trata el tema de que una mujer no debería ser juzgada por su apariencia. Es irónico que Mamoru sea quien nos exprese que ser bonito no depende solo de la parte superficial, porque si la forma de comportarse y de ser cuenta, me temo que falla estrepitosamente en algunos puntos como burlarte de una niña de 14 años y recordándole que se va a poner gorda o cosas así. No sé, la caracterización de Sailor Moon es divertida y absurda al mismo tiempo. Creo, de todas formas, que lo más estremecedor es que Motoki le recuerda a Mamoru que Usagi es una niña y debería tratarla como tal, y Mamoru le da la razón. Gracias por establecer otra vez la enorme diferencia de edad. Voy a llorar. En fin, también se le hace un primer plano donde comenta que nunca se van a llevar bien. Para nada foreshadowing de que son amantes reencarnados destinados a estar juntos, qué va.

Sorprendentemente, Sailor Moon puede lanzar mensajes buenos sin necesidad de caer en ideas irritantes. En el episodio 18, Shingo recibe una muñeca que le da su amiga. ¡Una muñeca que había hecho ella misma! ¿Consecuencia? Burlas, silbidos, bromas. Shingo, como le pasa a muchos chicos, no es capaz de soportar la presión y su reacción es rechazo y alejarse de su amiga, rompiendo sin querer la muñeca (que había ganado un concurso) en el proceso y sin pedir perdón. Así pues, todo el capítulo gira alrededor de que Shingo ha cometido un error. Es una pena que no se enfoque que el problema lo tienen los demás críos y cómo se castigan las amistades entre chicos y chicas, pero aun así es tan positivo ver cómo a Shingo le gustan las muñecas y aprende de sus errores que no me apetece quejarme. Además, su amiga acaba haciéndole una muñeca de Sailor Moon posando con expresión badass y no podríamos pedir nada mejor, la verdad. Bueno, sí, que se hubiesen ahorrado que se pusiera celosa porque a Shingo le mole Sailor Moon cuando los dos son igual de fans. Pero lo dicho, es un buen episodio.

Y, bueno, al menos se advierte contra las cartas de desconocidos que te citan en lugares nocturnos, aunque sea bajo la exigencia de que una mujer debe ser modesta. Ejem. Todo sin evitar la oportunidad para convertir a la profesora de Usagi en una broma porque está celosa de que niñas de catorce años reciban la invitación de un desconocido pervertido y con intenciones ominosas. Ahí, Sailor Moon, ahí siendo respetuoso.

Podríamos hablar de la pederastia, claro, pero me reservo este tema para próximos capítulos. Por desgracia, vamos a tener que lidiar bastante con ello.

Apariciones de Tuxedo Kamen

2

Apariciones de Mamoru

3

Uso del extraño deus ex machina bolígrafo para convertirse en cualquier persona

1

¡Que el viento sople a vuestro favor!

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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