Analizando Neon Genesis Evangelion #7. Construido por los hombres

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis ir a leerlo!

Desde que Shinji puso un pie NERV ha reforzado su odio por su padre, establecido voluntariamente una relación de familiaridad con Misato y, por fin, empezado a acercarse a Rei. Así pues, ¿no es hora de dejar que otros personajes ya presentados se desarrollen?

Con una atractiva panorámica del GeoFront —resulta interesante la simbología con las pirámides, que hacen referencia a los triángulos que representan al hombre y a la mujer. No están juntos, formando una estrella, y el de la mujer se hunde en agua hacia las profundidades pues, abajo del todo, está Lilith— escuchamos a Gendo hablar con alguien a quien debe algo (Kaji) acerca de tráfico de información. NERV, presuntamente, está entregando información falsa o bien al gobierno (no sabemos si japonés) alguien relacionado con el mismo. Resulta fascinante cómo se nos muestra el poder de NERV y SEELE cuando se señala que las acciones legales se pueden bloquear con facilidad. Después, Kaji pregunta si debería hacer algo sobre «ese» proyecto. Acto seguido se nos muestra una suerte de EVA mecánico.

Gendo asegura que todo va a ir bien.

Pero ¿de qué están hablando?

Es sencillo; los gobiernos no se fían de las EVA. Podemos retrotraernos al primer episodio para recordar cómo la facción militar se negó a ceder hasta el último instante. Sobre la información filtrada, quizás se refiera a los Ángeles o es posible que a las propias EVA. No sabemos bien qué sucede, excepto que algo amenaza a las EVA y es esa EVA blanca —¿un déjà vu de las EVA de producción en masa? El hecho de que no tenga cabeza como tal parece también un motivo que se repetirá con Kaworu, así que todo es posible—.

Acto seguido se nos muestra el título: construido por el hombre.  Algo irónico ya que las EVA también son productos de los humanos.

La vida cotidiana de Shinji sigue como siempre —incluyendo reciclar las imágenes de Misato como adalid el emborrachamiento diario—, pero la dinámica  ha dado un ligero cambio. Ahora se nota una cierta cercanía. Shinji ya no se limita a hacer lo que le dice Misato, sino que es capaz de mirarla mal a la vez que le echa en cara, de forma cada vez más directa y menos pasiva agresiva, cómo es él quien se tiene que encargar de todas las tareas del hogar. No es de extrañar que Shinji no esté convencido de que Misato deba atender a su colegio como su tutora —en especial cuando vemos que sigue en pijama y sin hacer nada (aparte de apurar el desayuno que le ha preparado Shinji) mientras él lava los platos—. Y entonces… ay:

—¿No vas a estar ocupada trabajando?
—No te preocupes, esto es parte de mi trabajo también.
—¿Tu trabajo…?

El ambiente se enrarece, el agua del grifo se corta. Por suerte, los interrumpen con el timbre. Todo esto deja caer que, en el fondo, a Shinji le hacía ilusión que Misato fuera a ocuparse de él de una forma más maternal. Claro que este deseo no impide que Shinji lidie con sentimientos enfrentados. Por ejemplo, no le gusta cómo Misato habla de forma… no sugerente, pero desde luego muy encantadora con sus amigos, que han venido a buscarlo (¡ahora tiene amigos con los que ir a clase! ¡Mirad qué salto ha dado nuestro retrotraído protagonista!). Por eso le pide por favor a Misato que no salga tal y como está vestida, que le da vergüenza. ¿Por qué? Probablemente porque Shinji tiene valores tradicionales, pero sobre todo porque se siente incómodo ante la faceta sexual de Misato. Porque una madre, al fin y al cabo, no es sexual. Pero Misato le chincha, se sexualiza encantada, está lejos de ser una «mujer tradicional» y Shinji no parece encajar bien esa clase de rol, si bien se pliega sin problemas al que le ha tocado a él. Se nota que ha crecido con una profesora y poco más.

Con todo, Misato no ha nacido ayer; sabe bien qué buscan los amigos de Shinji al asomarse y respeta los deseos de este de pasar desapercibida. De hecho, está contenta con el sarcasmo agrsisvo de Shinji, con que reaccione de forma más abierta incluso si es para pedirle que no sea ella misma (hasta cierto punto, porque Misato tiende a sexualizarse de forma descarada para relacionarse con los hombres. Y eso no es sano. Mucho menos alrededor de adolescentes). Shinji está feliz. Tiene amigos, ha triunfado en una batalla tras el fracaso de la anterior, ha salvado la ciudad (aunque esto último no creo que tenga tanto peso en él como el hecho de que Rei está viva, sana y salva) y ahora, aunque no lo sepa, Misato se encarga de su seguridad enviando guardaespaldas. ¡Gracias! ¡De verdad empezaba a preocuparme por el poco control que parece haber alrededor de los pilotos!


Por cierto, encuentro maravilloso que los Ángeles dejen cadáveres atrás. No es como en Rebuild, donde Tokio-3 sobrevive mágicamente a impresionantes tsunamis de sangre, sino que cuando vences a un Ángel, este se queda ahí. Pudriéndose. NERV no solo tiene que lidiar con las batallas, sino las consecuencias. En este caso, toca levantar muchas grúas para desmontar al Ángel, que se ve que tiene parte orgánica porque sus bordes están cubiertos de sangre. Y luego, ¡a limpiar la ciudad!

La guerra que siempre deja cicatrices en Tokio-3… ¡aunque parezca que solo a Shinji le importa! Supongo que uno se acostumbra a caminar entre soldados y cadáveres enemigos.

Más importante para los alumnos del instituto es la llegada de Misato, sexy y adulta, a reunirse con los profesores. Los chicos reaccionan encantados ante una mujer confiada y feliz, mientras que las chicas muestran celos porque… sí, ya sabemos que las mujeres, al parecer no se pueden llevar bien. Personalmente me llama más la atención que Rei haya adoptado la pose de Gendo, pero no nos desviemos. Misato aparece como una fantasía sexual, una forma de comportarse muy diferente a la que muestra de puertas para dentro, y Shinji no puede dejar de notar el contraste en voz alta. Kensuke y Toji lo interpretan como una falta de líbido. Una que sabemos que… existe, más enfocada hacia los que le procuran afecto y, a la vez, que rechaza a las mujeres porque les tiene miedo cuando se imponen a él.

—Te dejaremos a ti proteger la Tierra, ¡así que déjanos a Misato para nosotros!

Toji y Kensuke reducen a Shinji a la categoría de niño porque no ha madurado lo suficiente para interesarse en Misato de forma romántica y sexual. Así que, irónicamente, están presentando la realidad de la serie: que los niños protejan el mundo, mientras los adultos se pierden en sus relaciones románticas y sexuales.

Puede parecer un comentario insulso, pero hay que prestarle atención. No solo porque Evangelion es consciente de cómo se espera que se comporten los hombres, sino porque esta es una historia de adolescentes que van madurando poco a poco. Y Evangelion enlaza madurez con sexo. Por suerte, no se limita a hacer esta conexión, sino que trata de profundizarla y estudiar los problemas sociales que ello conlleva.

Otra cosa es que el mensaje que arroja sea uno que aceptemos en nuestra época.

O que respetemos a Freud.

Cosa que ya no hacemos.

En fin, que las palabras de sus amigos han calado. Así, mientras Shinji hace un test de sincronización, medita sobre que las EVA existen para proteger la Tierra, pero no tiene ni idea de qué son estas. Sabe que son orgánicas, pero también ha empezado a reconocer que el LCL apesta… a sangre —no menstrual, aunque la idea flote por ahí, pero sigue siendo sangre de Lilith—.

—Pero me siento bien aquí. ¿Por qué?

Acabamos de decir que el sexo es una constante en Evangelion porque se relaciona con la madurez. Así, no es raro que regresar al útero materno sea también un leitmotiv. Uno que se enfoca como negativo por contraste con el sexo porque no deja de ser una regresión. Shinji y las pilotos, en general, llevan un cartel gigante sobre sus cabezas que grita «somos niños» no tanto por su edad, sino por su papel simbólico. Para pelear, dependen de sus madres y tienen que meterse, literalmente, dentro de las mismas para ser eficaces dentro de la sociedad. Ellos no tienen ni idea, por supuesto, pero la ignorancia y la falta de autonomía es una de las características de los niños.

Shinji odia pelear, pero estar dentro de la EVA le hace sentir seguro, a salvo. Es como volver a ser un bebé durante un rato. De hecho, esta idea se va a grabar tan fuerte en Shinji que, hacia End of Evangelion, decidirá que quiere dejar de existir y lo hará con la imagen en mente de un bebé mamando de los pechos de una madre.

Sutil, lo que se dice, no es.

Evangelion es una constante lucha para abandonar a las madres y dar unos primeros pasos independientes por el mundo. Ese meme tan habitual de ¡Monta en el robot, Shinji!, es… Bueno. Es exactamente lo que hace nuestro protagonista. Una y otra vez. Para salvar el mundo, debe montar a la EVA. Eso significa entrar en un Entry Plug, evidente símbolo fálico, y penetrar el cuello/cérvix (una metáfora de la vagina) de la EVA para acabar en su interior, protegido por sangre anaranjada, casi como líquido amniótico. Es decir, Shinji retrocede una y otra vez sin darse cuenta.

Shinji, Rei y Asuka abrazan inconscientemente la ignorancia, al seno materno en la sangre de la madre de todos los humanos. Y eso le molesta porque quiere seguir hacia delante, aunque con cada golpe desee regresar atrás.

Mientras Shinji medita, la serie nos suelta detallitos sobre las reparaciones de la EVA 00. Ah, y por primera vez se menciona a la Unidad de Alemania (es decir, a la EVA 02 y a Asuka), a la vez que se habla de lo caro que es deshacerse del cuerpo de Ramiel. Conversaciones de adultos, en las que Shinji no participa, porque su trabajo es despertar a su madre y luchar contra los Ángeles. Nada más. Como detalle, es divertido señalar cómo Gendo hace que sus subordinados se sientan incómodos y que Maya Ibuki está encantada con su ausencia en otra reunión.

Uno pensaría que son datos innecesarios, ¡pero no! Se entrelazan uno tras otro para darnos información que se desarrollará más tarde. Es más, las palabras de Maya hilan con la escena que viene a continuación; Gendo en un avión de las Naciones Unidas rumbo a su reunión, donde tiene más conversaciones de adultos. Dinero por todas partes —curioso que se diga que no se esperaban más Ángeles cuando sabemos que SEELE y NERV estaban bien al tanto. Se ve que filtran información falsa—, uno que permitirá la construcción de la Unidad 06, que está a cargo de EEUU, y la 08, la que en Rebuild llevará Mari y que aquí parece a cargo de China.

Con todo, aunque se puedan construir EVAs, sin pilotos, no se va a ningún lado.

Claro que tampoco van a detener la construcción por tal crucial detalle; nadie quiere un Segundo Impacto. Y, aunque ya se nos había mencionado su existencia, por primera vez vemos sus efectos, ¡porque la escena es redonda, no solo informa, sino que muestra! No desperdicia ni un instante del tiempo del espectador. Una especie de masa gigantesca, roja, como una herida en el Polo Sur.

Y como no podíamos quedarnos sin entender qué ha pasado, se insiste mucho, en la información falsa. Ritsuko le explica a Shinji que el Segundo Impacto no fue cosa de un meteorito, como dicen los libros de historia. Hacía quince años, en el Polo Sur se descubrió un ejemplar humanoide que se denominó Primer Ángel (¡Adán!). Atentos a la expresión de incomodidad de Misato; ahora no lo entendemos, pero después nos contarán que ella vivió el despertar del Primer Ángel y la explosión, que le arrebató a su padre.

—Entonces, lo que hacemos aquí…
—Evitar un probable Tercer Impacto. Ese es el propósito de NERV y las Evangelion.

Aparte, nos enteramos de que Misato y Ritsuko tienen una reunión. Una íntimamente relacinada con el propósito de NERV: defender el mundo es cosa de las EVA…

Y de nadie más.

El reciclado de escena esta vez sirve a un buen propósito: señalar las diferencias entre una Misato que se aísla en su sexo de su pasado y otra formal, más dolida por el recuerdo de por qué está en NERV, que casi viste de funeral, y se prepara para acudir a una reunión de trabajo. Puntual, formal, digna. Hasta a Pen-Pen se le cae la comida de la boca. Claro que la expresión de Shinji es impagable.

Como no podía ser de otra forma, se expande el lore, que ya se ha traído a colación lo grave que fue el Segundo Impacto. Ya sabíamos del verano eterno y también que Tokio y Tokio-2 fueron destruidos, pero ahora se nos muestran las consecuencias del deshielo con el viejo Tokio abandonado y completamente bajo agua.

Japan Heavy Industries, con las Naciones Unidas apoyándola, está llevando a cabo un proyecto que, ¡dinero otra vez!, pretende humillar y sustituir a NERV. Ritsuko y Misato acaban sentadas en una mesa aislada de las demás, una señal de lo mal que se le da a la gente de NERV lidiar con las relaciones sociales. Cabe destacar también el contraste con una mayoría masculina, con algunas esposas que acompañan a modo florero, frente a NERV que manda a dos de sus altos cargos… femeninos. La cuestión de género se utiliza contra Ritsuko al señalar que las EVA se salen de control y son como mujeres histéricas.

Todo esto se da dentro de una serie de complejos que recuerdan a centrales nucleares; y es que en parte lo son, puesto que la Unidad que han creado tiene un reactor nuclear para funcionar.

Y aquí llega una secuencia que parece destinada a destacar lo poco eficiente que es NERV: sus «máquinas» dependen de niños, tienen una autosuficiencia de menos de 5 minutos y, para colmo, sufren daños psicológicos. La de JHI en cambio tiene 150 días de autonomía, no necesita pilotos y, por supuesto, tampoco sufre daño. No solo eso, sino que la JHI presenta documentos de Alto Secreto sobre cómo las EVA se vuelven berserker —¿recordáis esa información filtrada del principio del capítulo?—.

La única ventaja que parecen tener las EVA son los Campo A.T. y es solo «cuestión de tiempo» que puedan replicarlos.

¿Por qué Ritsuko parece pelear tan poco por su proyecto? ¿Por qué se deja acorralar de esa forma, no saca sus papeles, sus cifras? La discusión se centra entre dos grandes titanes bélicos que gastan una barbaridad de dinero, dejando a gente sin nada para comer, porque quieren llevar la delantera a la hora de luchar contra los Ángeles. No piensan en colaborar ni de lejos. El egoísmo y la hipocresía se palpan. Y que Ritsuko defienda lo humano y la fuerza de los mismos en la lucha contra los Ángeles en un discurso emotivo muy extraño en ella.

Todo una pantomima; Ritsuko se está asegurando de que se ponga en entredicho la eficiencia de NERV.

Misato no es consciente de lo que pretende hacer su amiga, por ello se descarga en cuanto se quedan a solas mientras que Ritsuko está tranquila… más o menos. Es evidente que le ha dolido lo ocurrido. En vez de tirar el programa del JetAlone (la EVA artificial), prefiere quemarlo, lo cual deja muy claro lo que opina y pretende hacer con el proyecto.

Con esto debería quedarnos claro que Ritsuko es más que una científica. Puede que Misato esté al mando de las operaciones militares, pero Ritsuko sabe mucho más que ella y tiene la confianza de los altos cargos de NERV.

Acto seguido pasamos a contemplar el JetAlone,que se presenta con una música que quiere recordarnos a las EVA pero mucho más siniestra y amenazante. La escena recuerda mucho a la primera vez que Shinji pilota a la Unidad 01, con sus pasos torpes, todo muy lento saliendo del ascensor que lo ha llevado a la superficie. Mientras todos los hombres se aproximan a ver como si estuvieran ante un espectáculo, Misato y Ritsuko permanecen aparte. La primera está incómoda pero reconoce que el JetAlone es impresionante. La segunda… Disfruta del espectáculo.

Y es que el JetAlone comienza a calentarse, amenazando con una explosión, y camina directo hacia la sala de control —que destroza al pasar por encima—, sin que nadie pueda hacer nada por detenerlo. No es agresivo, ni tampoco se vuelve berserker. Simplemente camina y camina y dentro tiene una bomba nuclear que estallará en cualquier momento porque el robot entero se está sobrecalentando.

Misato se hace cargo de la situación de inmediato. Tiene más experiencia que cualquiera de los hombres presentes y se niega a quedarse sentada, a la espera. En parte quizá sea una reminiscencia de su infancia y del horror a esperar sin hacer nada mientras un gigante blanco amenaza con destruir todo lo que hay a su alrededor. Para detenerlo se puede usar una contraseña que borre todos sus programas, pero para eso hay que obtener autorización.

Anno debe odiar mucho el papeleo de la burocracia y la incapacidad de tomar decisiones radicales en situaciones extremas, porque se trata de un tema recurrente en Evangelion (y en Shin Godzilla). Misato es todo lo contrario a tal enquilosamiento. No duda en arriesgar su propia vida para solventar los problemas inmediatos a los que se enfrenta, con un aire casi suicida. Aunque, la verdad sea dicha, si el robot se derrite y deja escapar la contaminación nuclear, todos van a morir. Por suerte, el valor de Misato inspira a los demás para colaborar y saltarse las normas del protocolo. Todo sin hacer caso de Ritsuko, aunque esta tampoco le insiste demasiado en que no haga locuras.

Misato hace que traigan a Shinji y la Unidad 01, capaz de resistir la radiación y una explosión nuclear, con la intención de que la ayude a trasladarse al JetAlone. Por primera vez, Shinji va a tener que esperar mientras otra persona hace el trabajo y se preocupa. Muchísimo. Quiere a Misato y la idea de meterla en un robot nuclear, lógicamente, no le hace la más mínima gracia. Como respuesta, Misato hace algo un poco sucio: le asegura a Shinji que dentro de la EVA no le pasará nada. Como es normal, Shinji se enfada. No estaba preocupado por su propia seguridad, sino por la de Misato.

Y entonces ella dice:

—Si no lo hago, no me lo perdonaré jamás.

Ya hemos comentado que Misato tiene un trauma. Uno que canaliza a través de Shinji porque ella no puede pilotar EVAs. En esta ocasión, sin embargo, sí que puede actuar. No es evitar un Segundo Impacto, sino salvar a una población de una bomba nuclear, pero sigue siendo una forma de ser activa y de evitar una catástrofe. Una como la que vivió cuando era pequeña.

Es esta pequeña confesión personal la que convence a Shinji de comportarse de forma profesional. Eso y que se les acaba el tiempo, pues tienen menos de cuatro minutos antes de que sea tarde. ¿He dicho ya que a Anno le encanta reciclar imágenes pero para darles significado y evolución? Una vez Shinji detiene al JetAlone y Misato está a punto de caerse, cuando ella se agarra a las escaleras se sonríen el uno al otro y ella hace el signo de la victoria con los dedos. Su sonrisa es mucho más personal, no es falsa, no es exhibición de su persona frente a niños. Es el contraste, una vez más, entre la Misato que conoce Shinji y la que se presenta ante el mundo.

Misato entra a un infierno casi literal y consigue llegar a la sala de control del JetAlone. Sin embargo, una vez introduce la contraseña (Esperanza) el resultado es «error». Misato entiende entonces que el programa ha sido manipulado. En vez de retroceder, decide hacerlo todo de forma manual. Pero no hay forma, no es lo suficiente fuerte. Shinji aúlla porque sabe que Misato va a morir ahí dentro. El JetAlone está a punto de explotar cuando, de pronto, el programa vuelve a funcionar. Todos lo celebran, excepto Ritsuko, que parece aliviada y enfadada al mismo tiempo.

Como bien dice Shinji, es un milagro. Y Misato le da la razón. Es un milagro que ha provocado otra persona.

Veréis, es que Ritsuko y un desconocido aparecen ante Gendo y afirman que el plan ha salido a la perfección, excepto por la intervención de Misato. Gendo, todo siniestro y jefe en la sombra, murmura «buen trabajo». Siempre quedará en el aire qué pasó exactamente, quién salvó a Misato —¿Kaji? Nunca se menciona. Me inclino a pensar que fue Ritsuko, que no iba a dejar morir a su amiga—, pero resulta evidente que el JetAlone no se salió de control por casualidad. NERV sabía que le estaba saliendo la competencia y no iba a permitir que nadie se interpusiera en su camino. De no haber estado Misato dentro del JetAlone, habrían dejado que explotara.

Así pues, NERV protege al mundo.

Sí, pero solo porque NERV tiene un objetivo concreto. Uno que necesita de las EVA para poder provocar la Complementación. Ni SEELE ni Gendo permitirían, jamás, que otras organizaciones (malintencionadas o bienintencionadas, tanto da), se interpusieran su camino de acabar con la propia Humanidad.

Y volvemos, por tercera vez, al ciclo mañanero de Shinji. Este se muestra molesto, gruñón, porque Misato no es ya la persona guay, responsable y digna con la que luchó el día anterior. ¿Cómo puede cambiar tanto, cómo puede ser tan diferente, cómo se supone que tiene que comportarse él? Refunfuña sobre esto con sus amigos, que  ponen los ojos en blanco y resaltan que no es más que un mocoso y que debería estar contento porque le muestra una faceta que al resto del mundo… no.

—Eso significa que sois familia, ¿no?

Esta hermosa revelación es como ver el cielo abierto para Shinji. Sí. No sabía bien cómo definir a su tutora y desde luego no encaja como madre. pero… ¿familia? Para un niño como Shinji que siempre ha estado solo, la mera idea le da un verdadero lugar donde estar, una casa a la que volver. Da igual que Misato diga que es cosa de su trabajo si, a la hora de la verdad, se tratan con sinceridad, con enfados y con confianza.

Son un intento de familia, pero al menos ya es más de lo que Shinji ha recibido en sus catorce años de existencia.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis ir a leerlo!

Desde que Shinji puso un pie NERV ha reforzado su odio por su padre, establecido voluntariamente una relación de familiaridad con Misato y, por fin, empezado a acercarse a Rei. Así pues, ¿no es hora de dejar que otros personajes ya presentados se desarrollen?

Con una atractiva panorámica del GeoFront —resulta interesante la simbología con las pirámides, que hacen referencia a los triángulos que representan al hombre y a la mujer. No están juntos, formando una estrella, y el de la mujer se hunde en agua hacia las profundidades pues, abajo del todo, está Lilith— escuchamos a Gendo hablar con alguien a quien debe algo (Kaji) acerca de tráfico de información. NERV, presuntamente, está entregando información falsa o bien al gobierno (no sabemos si japonés) alguien relacionado con el mismo. Resulta fascinante cómo se nos muestra el poder de NERV y SEELE cuando se señala que las acciones legales se pueden bloquear con facilidad. Después, Kaji pregunta si debería hacer algo sobre «ese» proyecto. Acto seguido se nos muestra una suerte de EVA mecánico.

Gendo asegura que todo va a ir bien.

Pero ¿de qué están hablando?

Es sencillo; los gobiernos no se fían de las EVA. Podemos retrotraernos al primer episodio para recordar cómo la facción militar se negó a ceder hasta el último instante. Sobre la información filtrada, quizás se refiera a los Ángeles o es posible que a las propias EVA. No sabemos bien qué sucede, excepto que algo amenaza a las EVA y es esa EVA blanca —¿un déjà vu de las EVA de producción en masa? El hecho de que no tenga cabeza como tal parece también un motivo que se repetirá con Kaworu, así que todo es posible—.

Acto seguido se nos muestra el título: construido por el hombre.  Algo irónico ya que las EVA también son productos de los humanos.

La vida cotidiana de Shinji sigue como siempre —incluyendo reciclar las imágenes de Misato como adalid el emborrachamiento diario—, pero la dinámica  ha dado un ligero cambio. Ahora se nota una cierta cercanía. Shinji ya no se limita a hacer lo que le dice Misato, sino que es capaz de mirarla mal a la vez que le echa en cara, de forma cada vez más directa y menos pasiva agresiva, cómo es él quien se tiene que encargar de todas las tareas del hogar. No es de extrañar que Shinji no esté convencido de que Misato deba atender a su colegio como su tutora —en especial cuando vemos que sigue en pijama y sin hacer nada (aparte de apurar el desayuno que le ha preparado Shinji) mientras él lava los platos—. Y entonces… ay:

—¿No vas a estar ocupada trabajando?
—No te preocupes, esto es parte de mi trabajo también.
—¿Tu trabajo…?

El ambiente se enrarece, el agua del grifo se corta. Por suerte, los interrumpen con el timbre. Todo esto deja caer que, en el fondo, a Shinji le hacía ilusión que Misato fuera a ocuparse de él de una forma más maternal. Claro que este deseo no impide que Shinji lidie con sentimientos enfrentados. Por ejemplo, no le gusta cómo Misato habla de forma… no sugerente, pero desde luego muy encantadora con sus amigos, que han venido a buscarlo (¡ahora tiene amigos con los que ir a clase! ¡Mirad qué salto ha dado nuestro retrotraído protagonista!). Por eso le pide por favor a Misato que no salga tal y como está vestida, que le da vergüenza. ¿Por qué? Probablemente porque Shinji tiene valores tradicionales, pero sobre todo porque se siente incómodo ante la faceta sexual de Misato. Porque una madre, al fin y al cabo, no es sexual. Pero Misato le chincha, se sexualiza encantada, está lejos de ser una «mujer tradicional» y Shinji no parece encajar bien esa clase de rol, si bien se pliega sin problemas al que le ha tocado a él. Se nota que ha crecido con una profesora y poco más.

Con todo, Misato no ha nacido ayer; sabe bien qué buscan los amigos de Shinji al asomarse y respeta los deseos de este de pasar desapercibida. De hecho, está contenta con el sarcasmo agrsisvo de Shinji, con que reaccione de forma más abierta incluso si es para pedirle que no sea ella misma (hasta cierto punto, porque Misato tiende a sexualizarse de forma descarada para relacionarse con los hombres. Y eso no es sano. Mucho menos alrededor de adolescentes). Shinji está feliz. Tiene amigos, ha triunfado en una batalla tras el fracaso de la anterior, ha salvado la ciudad (aunque esto último no creo que tenga tanto peso en él como el hecho de que Rei está viva, sana y salva) y ahora, aunque no lo sepa, Misato se encarga de su seguridad enviando guardaespaldas. ¡Gracias! ¡De verdad empezaba a preocuparme por el poco control que parece haber alrededor de los pilotos!


Por cierto, encuentro maravilloso que los Ángeles dejen cadáveres atrás. No es como en Rebuild, donde Tokio-3 sobrevive mágicamente a impresionantes tsunamis de sangre, sino que cuando vences a un Ángel, este se queda ahí. Pudriéndose. NERV no solo tiene que lidiar con las batallas, sino las consecuencias. En este caso, toca levantar muchas grúas para desmontar al Ángel, que se ve que tiene parte orgánica porque sus bordes están cubiertos de sangre. Y luego, ¡a limpiar la ciudad!

La guerra que siempre deja cicatrices en Tokio-3… ¡aunque parezca que solo a Shinji le importa! Supongo que uno se acostumbra a caminar entre soldados y cadáveres enemigos.

Más importante para los alumnos del instituto es la llegada de Misato, sexy y adulta, a reunirse con los profesores. Los chicos reaccionan encantados ante una mujer confiada y feliz, mientras que las chicas muestran celos porque… sí, ya sabemos que las mujeres, al parecer no se pueden llevar bien. Personalmente me llama más la atención que Rei haya adoptado la pose de Gendo, pero no nos desviemos. Misato aparece como una fantasía sexual, una forma de comportarse muy diferente a la que muestra de puertas para dentro, y Shinji no puede dejar de notar el contraste en voz alta. Kensuke y Toji lo interpretan como una falta de líbido. Una que sabemos que… existe, más enfocada hacia los que le procuran afecto y, a la vez, que rechaza a las mujeres porque les tiene miedo cuando se imponen a él.

—Te dejaremos a ti proteger la Tierra, ¡así que déjanos a Misato para nosotros!

Toji y Kensuke reducen a Shinji a la categoría de niño porque no ha madurado lo suficiente para interesarse en Misato de forma romántica y sexual. Así que, irónicamente, están presentando la realidad de la serie: que los niños protejan el mundo, mientras los adultos se pierden en sus relaciones románticas y sexuales.

Puede parecer un comentario insulso, pero hay que prestarle atención. No solo porque Evangelion es consciente de cómo se espera que se comporten los hombres, sino porque esta es una historia de adolescentes que van madurando poco a poco. Y Evangelion enlaza madurez con sexo. Por suerte, no se limita a hacer esta conexión, sino que trata de profundizarla y estudiar los problemas sociales que ello conlleva.

Otra cosa es que el mensaje que arroja sea uno que aceptemos en nuestra época.

O que respetemos a Freud.

Cosa que ya no hacemos.

En fin, que las palabras de sus amigos han calado. Así, mientras Shinji hace un test de sincronización, medita sobre que las EVA existen para proteger la Tierra, pero no tiene ni idea de qué son estas. Sabe que son orgánicas, pero también ha empezado a reconocer que el LCL apesta… a sangre —no menstrual, aunque la idea flote por ahí, pero sigue siendo sangre de Lilith—.

—Pero me siento bien aquí. ¿Por qué?

Acabamos de decir que el sexo es una constante en Evangelion porque se relaciona con la madurez. Así, no es raro que regresar al útero materno sea también un leitmotiv. Uno que se enfoca como negativo por contraste con el sexo porque no deja de ser una regresión. Shinji y las pilotos, en general, llevan un cartel gigante sobre sus cabezas que grita «somos niños» no tanto por su edad, sino por su papel simbólico. Para pelear, dependen de sus madres y tienen que meterse, literalmente, dentro de las mismas para ser eficaces dentro de la sociedad. Ellos no tienen ni idea, por supuesto, pero la ignorancia y la falta de autonomía es una de las características de los niños.

Shinji odia pelear, pero estar dentro de la EVA le hace sentir seguro, a salvo. Es como volver a ser un bebé durante un rato. De hecho, esta idea se va a grabar tan fuerte en Shinji que, hacia End of Evangelion, decidirá que quiere dejar de existir y lo hará con la imagen en mente de un bebé mamando de los pechos de una madre.

Sutil, lo que se dice, no es.

Evangelion es una constante lucha para abandonar a las madres y dar unos primeros pasos independientes por el mundo. Ese meme tan habitual de ¡Monta en el robot, Shinji!, es… Bueno. Es exactamente lo que hace nuestro protagonista. Una y otra vez. Para salvar el mundo, debe montar a la EVA. Eso significa entrar en un Entry Plug, evidente símbolo fálico, y penetrar el cuello/cérvix (una metáfora de la vagina) de la EVA para acabar en su interior, protegido por sangre anaranjada, casi como líquido amniótico. Es decir, Shinji retrocede una y otra vez sin darse cuenta.

Shinji, Rei y Asuka abrazan inconscientemente la ignorancia, al seno materno en la sangre de la madre de todos los humanos. Y eso le molesta porque quiere seguir hacia delante, aunque con cada golpe desee regresar atrás.

Mientras Shinji medita, la serie nos suelta detallitos sobre las reparaciones de la EVA 00. Ah, y por primera vez se menciona a la Unidad de Alemania (es decir, a la EVA 02 y a Asuka), a la vez que se habla de lo caro que es deshacerse del cuerpo de Ramiel. Conversaciones de adultos, en las que Shinji no participa, porque su trabajo es despertar a su madre y luchar contra los Ángeles. Nada más. Como detalle, es divertido señalar cómo Gendo hace que sus subordinados se sientan incómodos y que Maya Ibuki está encantada con su ausencia en otra reunión.

Uno pensaría que son datos innecesarios, ¡pero no! Se entrelazan uno tras otro para darnos información que se desarrollará más tarde. Es más, las palabras de Maya hilan con la escena que viene a continuación; Gendo en un avión de las Naciones Unidas rumbo a su reunión, donde tiene más conversaciones de adultos. Dinero por todas partes —curioso que se diga que no se esperaban más Ángeles cuando sabemos que SEELE y NERV estaban bien al tanto. Se ve que filtran información falsa—, uno que permitirá la construcción de la Unidad 06, que está a cargo de EEUU, y la 08, la que en Rebuild llevará Mari y que aquí parece a cargo de China.

Con todo, aunque se puedan construir EVAs, sin pilotos, no se va a ningún lado.

Claro que tampoco van a detener la construcción por tal crucial detalle; nadie quiere un Segundo Impacto. Y, aunque ya se nos había mencionado su existencia, por primera vez vemos sus efectos, ¡porque la escena es redonda, no solo informa, sino que muestra! No desperdicia ni un instante del tiempo del espectador. Una especie de masa gigantesca, roja, como una herida en el Polo Sur.

Y como no podíamos quedarnos sin entender qué ha pasado, se insiste mucho, en la información falsa. Ritsuko le explica a Shinji que el Segundo Impacto no fue cosa de un meteorito, como dicen los libros de historia. Hacía quince años, en el Polo Sur se descubrió un ejemplar humanoide que se denominó Primer Ángel (¡Adán!). Atentos a la expresión de incomodidad de Misato; ahora no lo entendemos, pero después nos contarán que ella vivió el despertar del Primer Ángel y la explosión, que le arrebató a su padre.

—Entonces, lo que hacemos aquí…
—Evitar un probable Tercer Impacto. Ese es el propósito de NERV y las Evangelion.

Aparte, nos enteramos de que Misato y Ritsuko tienen una reunión. Una íntimamente relacinada con el propósito de NERV: defender el mundo es cosa de las EVA…

Y de nadie más.

El reciclado de escena esta vez sirve a un buen propósito: señalar las diferencias entre una Misato que se aísla en su sexo de su pasado y otra formal, más dolida por el recuerdo de por qué está en NERV, que casi viste de funeral, y se prepara para acudir a una reunión de trabajo. Puntual, formal, digna. Hasta a Pen-Pen se le cae la comida de la boca. Claro que la expresión de Shinji es impagable.

Como no podía ser de otra forma, se expande el lore, que ya se ha traído a colación lo grave que fue el Segundo Impacto. Ya sabíamos del verano eterno y también que Tokio y Tokio-2 fueron destruidos, pero ahora se nos muestran las consecuencias del deshielo con el viejo Tokio abandonado y completamente bajo agua.

Japan Heavy Industries, con las Naciones Unidas apoyándola, está llevando a cabo un proyecto que, ¡dinero otra vez!, pretende humillar y sustituir a NERV. Ritsuko y Misato acaban sentadas en una mesa aislada de las demás, una señal de lo mal que se le da a la gente de NERV lidiar con las relaciones sociales. Cabe destacar también el contraste con una mayoría masculina, con algunas esposas que acompañan a modo florero, frente a NERV que manda a dos de sus altos cargos… femeninos. La cuestión de género se utiliza contra Ritsuko al señalar que las EVA se salen de control y son como mujeres histéricas.

Todo esto se da dentro de una serie de complejos que recuerdan a centrales nucleares; y es que en parte lo son, puesto que la Unidad que han creado tiene un reactor nuclear para funcionar.

Y aquí llega una secuencia que parece destinada a destacar lo poco eficiente que es NERV: sus «máquinas» dependen de niños, tienen una autosuficiencia de menos de 5 minutos y, para colmo, sufren daños psicológicos. La de JHI en cambio tiene 150 días de autonomía, no necesita pilotos y, por supuesto, tampoco sufre daño. No solo eso, sino que la JHI presenta documentos de Alto Secreto sobre cómo las EVA se vuelven berserker —¿recordáis esa información filtrada del principio del capítulo?—.

La única ventaja que parecen tener las EVA son los Campo A.T. y es solo «cuestión de tiempo» que puedan replicarlos.

¿Por qué Ritsuko parece pelear tan poco por su proyecto? ¿Por qué se deja acorralar de esa forma, no saca sus papeles, sus cifras? La discusión se centra entre dos grandes titanes bélicos que gastan una barbaridad de dinero, dejando a gente sin nada para comer, porque quieren llevar la delantera a la hora de luchar contra los Ángeles. No piensan en colaborar ni de lejos. El egoísmo y la hipocresía se palpan. Y que Ritsuko defienda lo humano y la fuerza de los mismos en la lucha contra los Ángeles en un discurso emotivo muy extraño en ella.

Todo una pantomima; Ritsuko se está asegurando de que se ponga en entredicho la eficiencia de NERV.

Misato no es consciente de lo que pretende hacer su amiga, por ello se descarga en cuanto se quedan a solas mientras que Ritsuko está tranquila… más o menos. Es evidente que le ha dolido lo ocurrido. En vez de tirar el programa del JetAlone (la EVA artificial), prefiere quemarlo, lo cual deja muy claro lo que opina y pretende hacer con el proyecto.

Con esto debería quedarnos claro que Ritsuko es más que una científica. Puede que Misato esté al mando de las operaciones militares, pero Ritsuko sabe mucho más que ella y tiene la confianza de los altos cargos de NERV.

Acto seguido pasamos a contemplar el JetAlone,que se presenta con una música que quiere recordarnos a las EVA pero mucho más siniestra y amenazante. La escena recuerda mucho a la primera vez que Shinji pilota a la Unidad 01, con sus pasos torpes, todo muy lento saliendo del ascensor que lo ha llevado a la superficie. Mientras todos los hombres se aproximan a ver como si estuvieran ante un espectáculo, Misato y Ritsuko permanecen aparte. La primera está incómoda pero reconoce que el JetAlone es impresionante. La segunda… Disfruta del espectáculo.

Y es que el JetAlone comienza a calentarse, amenazando con una explosión, y camina directo hacia la sala de control —que destroza al pasar por encima—, sin que nadie pueda hacer nada por detenerlo. No es agresivo, ni tampoco se vuelve berserker. Simplemente camina y camina y dentro tiene una bomba nuclear que estallará en cualquier momento porque el robot entero se está sobrecalentando.

Misato se hace cargo de la situación de inmediato. Tiene más experiencia que cualquiera de los hombres presentes y se niega a quedarse sentada, a la espera. En parte quizá sea una reminiscencia de su infancia y del horror a esperar sin hacer nada mientras un gigante blanco amenaza con destruir todo lo que hay a su alrededor. Para detenerlo se puede usar una contraseña que borre todos sus programas, pero para eso hay que obtener autorización.

Anno debe odiar mucho el papeleo de la burocracia y la incapacidad de tomar decisiones radicales en situaciones extremas, porque se trata de un tema recurrente en Evangelion (y en Shin Godzilla). Misato es todo lo contrario a tal enquilosamiento. No duda en arriesgar su propia vida para solventar los problemas inmediatos a los que se enfrenta, con un aire casi suicida. Aunque, la verdad sea dicha, si el robot se derrite y deja escapar la contaminación nuclear, todos van a morir. Por suerte, el valor de Misato inspira a los demás para colaborar y saltarse las normas del protocolo. Todo sin hacer caso de Ritsuko, aunque esta tampoco le insiste demasiado en que no haga locuras.

Misato hace que traigan a Shinji y la Unidad 01, capaz de resistir la radiación y una explosión nuclear, con la intención de que la ayude a trasladarse al JetAlone. Por primera vez, Shinji va a tener que esperar mientras otra persona hace el trabajo y se preocupa. Muchísimo. Quiere a Misato y la idea de meterla en un robot nuclear, lógicamente, no le hace la más mínima gracia. Como respuesta, Misato hace algo un poco sucio: le asegura a Shinji que dentro de la EVA no le pasará nada. Como es normal, Shinji se enfada. No estaba preocupado por su propia seguridad, sino por la de Misato.

Y entonces ella dice:

—Si no lo hago, no me lo perdonaré jamás.

Ya hemos comentado que Misato tiene un trauma. Uno que canaliza a través de Shinji porque ella no puede pilotar EVAs. En esta ocasión, sin embargo, sí que puede actuar. No es evitar un Segundo Impacto, sino salvar a una población de una bomba nuclear, pero sigue siendo una forma de ser activa y de evitar una catástrofe. Una como la que vivió cuando era pequeña.

Es esta pequeña confesión personal la que convence a Shinji de comportarse de forma profesional. Eso y que se les acaba el tiempo, pues tienen menos de cuatro minutos antes de que sea tarde. ¿He dicho ya que a Anno le encanta reciclar imágenes pero para darles significado y evolución? Una vez Shinji detiene al JetAlone y Misato está a punto de caerse, cuando ella se agarra a las escaleras se sonríen el uno al otro y ella hace el signo de la victoria con los dedos. Su sonrisa es mucho más personal, no es falsa, no es exhibición de su persona frente a niños. Es el contraste, una vez más, entre la Misato que conoce Shinji y la que se presenta ante el mundo.

Misato entra a un infierno casi literal y consigue llegar a la sala de control del JetAlone. Sin embargo, una vez introduce la contraseña (Esperanza) el resultado es «error». Misato entiende entonces que el programa ha sido manipulado. En vez de retroceder, decide hacerlo todo de forma manual. Pero no hay forma, no es lo suficiente fuerte. Shinji aúlla porque sabe que Misato va a morir ahí dentro. El JetAlone está a punto de explotar cuando, de pronto, el programa vuelve a funcionar. Todos lo celebran, excepto Ritsuko, que parece aliviada y enfadada al mismo tiempo.

Como bien dice Shinji, es un milagro. Y Misato le da la razón. Es un milagro que ha provocado otra persona.

Veréis, es que Ritsuko y un desconocido aparecen ante Gendo y afirman que el plan ha salido a la perfección, excepto por la intervención de Misato. Gendo, todo siniestro y jefe en la sombra, murmura «buen trabajo». Siempre quedará en el aire qué pasó exactamente, quién salvó a Misato —¿Kaji? Nunca se menciona. Me inclino a pensar que fue Ritsuko, que no iba a dejar morir a su amiga—, pero resulta evidente que el JetAlone no se salió de control por casualidad. NERV sabía que le estaba saliendo la competencia y no iba a permitir que nadie se interpusiera en su camino. De no haber estado Misato dentro del JetAlone, habrían dejado que explotara.

Así pues, NERV protege al mundo.

Sí, pero solo porque NERV tiene un objetivo concreto. Uno que necesita de las EVA para poder provocar la Complementación. Ni SEELE ni Gendo permitirían, jamás, que otras organizaciones (malintencionadas o bienintencionadas, tanto da), se interpusieran su camino de acabar con la propia Humanidad.

Y volvemos, por tercera vez, al ciclo mañanero de Shinji. Este se muestra molesto, gruñón, porque Misato no es ya la persona guay, responsable y digna con la que luchó el día anterior. ¿Cómo puede cambiar tanto, cómo puede ser tan diferente, cómo se supone que tiene que comportarse él? Refunfuña sobre esto con sus amigos, que  ponen los ojos en blanco y resaltan que no es más que un mocoso y que debería estar contento porque le muestra una faceta que al resto del mundo… no.

—Eso significa que sois familia, ¿no?

Esta hermosa revelación es como ver el cielo abierto para Shinji. Sí. No sabía bien cómo definir a su tutora y desde luego no encaja como madre. pero… ¿familia? Para un niño como Shinji que siempre ha estado solo, la mera idea le da un verdadero lugar donde estar, una casa a la que volver. Da igual que Misato diga que es cosa de su trabajo si, a la hora de la verdad, se tratan con sinceridad, con enfados y con confianza.

Son un intento de familia, pero al menos ya es más de lo que Shinji ha recibido en sus catorce años de existencia.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

  • Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture. También escribo relatos (cuando puedo) y he publicado algunos que podéis encontrar en Goodreads.

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Tom
Tom
1 year ago

¿Qué te hace pensar que hubieran dejado que explote? Para mi el plan de Nerv era ridiculizar al JetAlone y a sus creadores manipulando el software y hacerlo llegar a un limite que realmente aterorizara para después apagarlo a ultimo momento. La intervención de Misato solo es un detalle, ya que saben que no va a morir( al menos por la explosión) y que al final se apagara. Con eso consiguen que tengan que seguir utilizando al Eva y que se desconfíe de otro para encargarse. Hacerlo explotar me parece que hubiera sido excesivo, ya que no tenían gran incentivo para hacerlo e iban a causar mucho daño. ¡Un saludo!

Suzume Mizuno
Suzume Mizuno
Reply to  Tom
1 year ago

¡Hola, Tom! Básicamente porque Ritsuko está angustiada. Si hubiera sabido desde el principio que Misato no iba a morir en una explosión, no habríamos tenido planos de ella estando enfadada/preocupada. También porque NERV es NERV y no duda en asesinar a gente que no juegue con sus reglas. Sin ir muy lejos, en el primer capítulo se quedaron sentados mientras el ejército era diezmado. Sí, se supone que no les habían dado permiso, pero tampoco demostraron ningún remordimiento por la muerte de todos esos soldados.Simplemente actuaron con desprecio, a la espera de que les suplicaran ayuda. NERV y SEELE son organizaciones extremas. Permitir que haya un arma alternativa que no hayan fabricado ellos es un peligro que no se pueden permitir. Porque si el JetAlone se salva «solo» en el último segundo, implica que se necesitan unos pocos arreglos y ya, como ocurre con cualquier control de energía nuclear. Mira Chernóbil, que continuó en funcionamiento durante la crisis y que hasta hace pocos años no se le instaló una cobertura esencial por si ocurría un incidente similar. Tener un robot que no depende de adolescentes no entrenados para la guerra traería tranquilidad a muchas personas que continuarían presionando, creando modelos superiores al JetAlone. En cambio, si explota y causa una catástrofe y no queda modelo alguno que examinar para encontrar una posible interferencia externa/humana que haya vuelto, vaya, loco al JetAlone… No quedan pruebas de sabotaje~ Pero cualquiera de las dos opiniones es válida al final :3. ¡Un saludo!

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