‘Demokratia’ o la historia de la búsqueda del humano definitivo

Motoro Mase no es un desconocido en España ya que Panini Cómics trajo en su momento los diez volúmenes de Ikigami. En esta ocasión, la editorial ha vuelto a apostar por él con Demokratia, un seinen con toques de ciencia ficción que fue publicado entre el 2013 y el 2015 por la Shogakukan en Japón.

Aunque el título ya es suficiente para darnos una pista, ¿de qué va exactamente Demokratia? La historia empieza con dos hombres que se conocen de forma fortuita en una cena de estudiantes universitarios. Uno de ellos, Taku Maezawa, acaba de recibir un despacho y trabajo a pesar de no haber terminado sus estudios, gracias a la creación de un software de “decisión por mayoría”. El otro, Hisashi Iguma, es un ingeniero robótico de 33 años que ha decidido volver a la universidad para desarrollar su proyecto del “humano definitivo”. A ambos los unirá dicho proyecto: la fabricación durante año y medio de una androide que será controlada mediante el software de Maezawa. Todo ello se lleva en absoluto secreto, por supuesto.

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Blame! de Tsutomu Nihei. El silencio del viaje más largo

Blame! es una de esas obras que no está destinada a ser muy famosa. Su estética cyberpunk, sucia y claustrofóbica (o agorafóbica, dependiendo del momento) con la mezcla de lo orgánico y mecánico a lo Giger (Alien), unido a una impresionante falta de diálogo crean un inicial rechazo en el lector. Sin embargo, Blame! es una obra… diferente. En muchos aspectos. Personalmente creo que para bien.

Cuando Tsutomu Nihei inició el manga en 1998, no pensó en una trama concreta más allá de un personaje inmortal —como todos sus protagonistas masculinos, ya que Nihei ha afirmado tener un profundo terror a la muerte— recorriendo una enorme ciudad. Aparte, su diseño de personajes era… simple y con una capacidad muy torpe para los rostros. Es más, el fandom solía bromear sobre la falta de sentimientos de sus personajes, hecho que se mantuvo más o menos hasta Sidonia no Kishi (Knigts of Sidonia en España), cuando empezó a aparecer alguna sonrisa o expresión de indignación. Esto podría deberse a que Tsutomu Nihei no empezó a dibujar hasta bien entrados los veinte, momento que dejó de trabajar en una empresa de construcción y decidió que quería probar a ser mangaka.  Después de fallar en algunos concursos, en 1997 logró entrar como ayudante de Tsutomu Takahashi, que trabajaba en Jiraishin. Allí aprendió las bases y al año siguiente logró empezar a publicar Blame!

Nihei ha afirmado que, por entonces, consideraba que hacer manga era una forma de expresión, más que un trabajo. Lamenta que sus lectores encontraran su manga difícil de leer y considera que Blame! es una obra extraña y opaca. Es decir, hasta cierto punto, podríamos compararlo con cine de autor. Sidonia no Kishi y Aposizm, sus mangas más recientes, en cambio, tienen un estilo y un tipo de historia que intenta llamar mucho más al lector corriente.

Pero incluso entonces, Nihei siempre tiene algo especial: el ambiente. Ya desde su debut con Blame! sus historias transpiran un trabajo del mundo impresionante. Por supuesto, el aspecto más destacado suele ser la arquitectura y la ciencia ficción porque, como bien comenta el autor, no son habituales. ¡Y en algo tiene que destacar si quiere que lo distingan entre todos los demás mangakas!

Pero ¿de qué va Blame!?

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