Reseña: Blood, Sweat and Pixels de Jason Schreier

Blood, Sweat and Pixels es un libro del periodista Jason Schreier, que escribía frecuentes artículos para Kotaku, y cuya segunda parte ya está en marcha. En pocas palabras, tiene un contenido magnífico para todos aquellos que estén interesados en el mundo de los videojuegos. Bien escrito, con un ritmo firme y adictivo, es un placer poder adentrarse en las bambalinas de algunos de los juegos más queridos de la última década.

Hace años que el dilema del crunch y de la explotación de los trabajadores viene siendo un tema candente. Schreier aborda su existencia con una pregunta: ¿es necesario el crunch? ¿Acaso se puede evitar? Para ello realiza más de cien entrevistas, que luego condensa en diez capítulos donde se abordan distintos procesos para la creación de videojuegos. Asistimos al trabajo de estudios famosos y consolidados, indies que dieron el salto con Kickstarter, o autores solitarios que se dejaron los ojos y los dedos para crear juegos únicos. Vemos triunfos. También fracasos. Titánicos esfuerzos por arreglar un juego que salió hecho un verdadero desastre. Y, gracias a la narrativa de Schreier, se vuelve una aventura inspiradora sobre la creación de obras que marcan.

Cada una de esas obras escogidas tiene un capítulo. Los títulos son: Pillars of Eternity, Uncharted 4, Stardew Valley, Diablo III, Halo Wars, Dragon Age: Inquisition, Shovel Knight, Destiny, The Witcher 3 y Star Wars 1313. Todos son juegos emblemáticos, casi envueltos por un aura gloriosa. Pillar of Eternity arrasó con un Kickstarter, Stardew Valley volvió multimillonario a su creador, Dragon Age: Inquisition creó unas expectativas brutales que más tarde se golpearon de lleno con Anthem (por cierto, deberíais leer el artículo de Schreier sobre el juego. Es fascinante) y muchas historias similares.

El enfoque y, en cierta manera, el mensaje, varían según el capítulo. El libro comienza potente, con un estudio de Pillars of Eternity completo, optimista y que trata la montaña rusa del Kickstarter, el gran detonante que ha cambiado hasta cierto punto algunos sectores de la industria del videojuego. Claro que hablamos de unos trabajadores que contaban con una experiencia y renombre previos, por lo que la imagen puede ser… algo artificial. Pero no deja de ser un placer leer las bondades y los males del viaje para cumplir con las expectativas de quienes pusieron su dinero, además de los deseos propios de crear un buen juego. Y, además, sienta un buen contraste para leer el capítulo de Shovel Knight.

Tras esto, con Uncharted 4, se aborda el problema de continuar una saga ya sobreexplotada y de los dilemas entre creativos. Stardew Valley sirve como testimonio del monumental esfuerzo de una sola persona por crear un juego inspirado, por no decir copiado (como reconoce el propio creador) de otro, Harvest Moon, y que obtiene una maravillosa recompensa. Pero es, sin duda, el escenario que más se centra en cómo afecta a la salud el hecho de someterse a un crunch continuo, a las penalidades de no tener a nadie que controle el perfeccionismo de todo creador. El capítulo dedicado a Shovel Knight sigue un camino semejante, si bien se centra más en la colaboración entre personas que sabían lo que querían crear y que le dieron personalidad a su juego.

Título tras título vemos cómo los triunfos de unos afectan a otros. El famoso error 37 de Diablo III se solventó con mucho sudor y esfuerzo, transformando lo que parecía un fracaso en un éxito. Esta capacidad de resurgir de entre los muertos inspiraría a su vez a Bungie cuando un grupo de Blizzard acudió a dar indicaciones a los creadores de Destiny para ofrecer un producto que no solo resolviera los problemas de su videojuego, sino que dejara satisfechos a los jugadores.

Schreier está muy interesado, como señala en su introducción, en cómo es imposible controlar las fechas, y que los cambios de tecnología suponen una constante carrera contrarreloj para los estudios. Nadie diría la cantidad de problemas a los que se enfrentó Dragon Age: Inquisition con el motor Frostbite, que ningún miembro sabía manejar.

Pero precisamente por ello las entradas más fascinantes son las que se centran en los ejemplos negativos. Halo Wars sufrió por la rivalidad entre estudios, Destiny fue víctima (simplificando mucho, dado que la demonización de una única figura siempre es incorrecta) del poder que tenía una persona para rebootear la historia una y otra vez, mientras que Star Wars 1313 acabó pisoteada por la ignorancia de George Lucas y la posterior indiferencia de Disney. A partir de estos videojuegos aprendemos del problema de fabricar unas inmensas expectativas con demos que están completamente separadas del producto final.

El único título no estadounidense es The Witcher 3, lo cual reduce a mucho la variedad de este libro. Sin embargo, supone una iniciación fascinante a la situación de los videojuegos en una Polonia recién salida del bloque soviético, lo cual permitió el enriquecimiento de una industria que hoy en día es representativa del sector en toda Europa. Y, por supuesto, que sentó ejemplo a seguir en los mundos abiertos.

Dicho esto, hablemos del crunch. El subtítulo del libro, The Triumphant, Turbulent Stories Behind How Video Games Are Made es importante. En especial respecto a triunfante. Solo hay un título, el que cierra el libro, que cuenta la historia de un fracaso. Un fracaso doloroso, injusto, que destaca en medio de todos los videojuegos cancelados. Como bien dice Schreier, por cada videojuego que ve la luz y no se pierde en medio de los cientos de miles que abundan en Steam u otras plataformas, hay innumerables títulos que se abandonaron.

Al final, el libro está enamorado de los videojuegos y quiere presentar la visión más positiva posible. Ese es el mayor «problema» que le puedo encontrar. Por supuesto, es difícil escribir sobre juegos que nunca vieron la luz (quién sabe si un día aprenderemos del FFvsXIII), y no hay que pedir imposibles. Sin embargo, mi sensación es que al final el libro habla de cómo lo que acabamos devorando es el éxito tras el esfuerzo, y no tanto el éxito que se corona una vez de cada miles sobre el sudor, la sangre y la explotación de muchos trabajadores.

Con todo, es una crítica muy pequeña y que en ningún caso amarga la lectura. ¡Disfrutadlo mucho si decidís comprarlo!

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Reseña: Mo Dao Zu Shi o The Grandmaster of demonic cultivation

Mo Dao Zu Shi (The Grandmaster of demonic cultivation) ha arrasado en Internet. En parte se debe al live action que podéis encontrar en Netflix, llamado The Untamed, pero también es al manhua y al esfuerzo de los fans por traducir la novela. Una que abarca alrededor de 1200 páginas, o 900, según el formato.

¿Y de qué va esta masiva historia con la que Moxiang Tongxiu ha ganado tantísimos corazones?

MDZS es una novela serializada en la web china JJWXC, del género danmei (o BL) y del subgénero xianxia. Muy apreciado en China, se engloba dentro del wuxia, historias con grandes dosis de melodrama, magia, artes marciales voladoras y mucho más, solo que con la característica de un Héroe Inmortal. Y en general eso es lo que se va a encontrar.

La premisa de MDZS es sencilla, casi un poco cliché dentro del género. El protagonista, Wei Wuxian, era el fundador de una cultivación centrada en el control de cadáveres y artes ~oscuras~. Como consecuencia de caminar a contracorriente, todos los clanes de su época se volvieron contra él y Wei Wuxian falleció dramáticamente en un asedio. La historia se convirtió en una vibrante leyenda. Wei Wuxian, en una figura casi mitológica, un Coco con el que aterrorizar a los niños.

El fallecido Wei Wuxian despierta en el cuerpo de un muchacho que ha invocado su espíritu. ¿Para qué? Para que se vengue de la familia que lo maltrata, entre otros motivos, por ser homosexual. ¿A cambio de qué? De ceder su propio cuerpo y sacrificar su alma. Wei Wuxian tiene la oportunidad de vivir de nuevo sin que nadie sepa que ha revivido, pero ha despertado justo en una aldea acosada por espíritus malignos. Wei Wuxian se lanza a investigar un misterio que, aparentemente insignificante, termina por expandirse a lo largo de casi toda la obra y cobrar una relevancia impresionante. En pocas palabras, hay un espíritu que asesina y posee cadáveres sin descanso, y es tan poderoso que hasta los propios cultivadores se encuentran con problemas para ponerlo bajo control. Wei Wuxian se las apaña para que unos novicios de la secta GusuLan sobrevivan a un violento encuentro con esta criatura. Ahora, en el proceso emplea técnicas que solo él sabía usar… Por lo que pronto atrae la atención de sus antiguos enemigos. Entre ellos figura un viejo conocido al que solía chinchar cuando eran niños, Lan Wangji, y que se apresura a acogerlo bajo su ala para protegerlo de los demás.

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 16. Witch Party

¡Hemos terminado el primer Episodio de Umineko! Aquí tenéis todos los artículos. ¡Gracias por leer!

Resumen básico del capítulo


Llegamos al final, por lo que Ryukishi07 decide echarnos una manita con un personaje que para nada es sospechoso (para qué confiar en que una bruja nos ayude a resolver una historia donde debemos demostrar… que no existen las brujas) pero que da pistas muy interesantes. Ninguno imaginábamos que sería la enemiga final de esta historia, ¿eh?

Metacomentario


Al final de esta primera novela entramos al lugar más misterioso del mundo: ???? Quiero decir, ¿no da gusto cómo se piensa los títulos Ryukishi? Deberíamos tomar nota.

En fin, al tema. Beatrice trata de mostrarse digna y majestuosa, pero contenida, mientras hace frente a Bernkastel. Da la sensación de que estén más o menos a la misma altura de importancia. Todavía no sabemos que Beato es muy inferior y que además ha sido «adoptada» por la rival de Bern, Lambdadelta.

Pero, la verdad… La caracterización de Beatrice parece muy superficial a lo largo de este episodio, y estoy casi convencida de que Ryukishi no había pensado nada acerca de Beato estando tan por debajo de Bern, ni tampoco sometida a Lambda. Como bien dice Bernkastel, Beato es agresiva y está en guardia. Supongo que la halaga que contemplen su juego, pero también es su historia y es posesiva con ella. No tiene que hacer mucha gracia tener a brujas del Senado olfateando en busca de carnaza.

Definitivamente, Bernkastel no estaba planeada como personaje importante, ni mucho menos la dinámica real entre estas dos.

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 15. Tea Party

Resumen básico del capítulo


Battler despierta en el Purgatorio y, al contrario que sus compañeros, se niega a creer que muriera a manos de una bruja. Beatrice tiene algunas cosas que decir sobre ello.

 

Metacomentario


La Tea Party se abre con un título claro y directo: Purgatorio.

¿Están los personajes muertos? Bueno, nosotros sabemos que . Ahora, no han muerto por consecuencia de este episodio… Y por ello de aquí pueden surgir muchos enfrenamientos en el fandom, dependiendo de si te sitúas del lado de «esto es el más allá» o del «esto es mundo meta y no tiene nada que ver con espíritus». Debido a que Ryukishi tampoco hace ningún esfuerzo por aclarar estos detalles… Queda a disposición del lector.

Personalmente me inclino porque esto es un Purgatorio en el sentido Meta. Para empezar, es una Tea Party. Una fiesta del té es donde nos reunimos a comentar cosas. Y, casulamente, aquí están todas las ideas, acumuladas y en forma antropomórfica, de los personajes y de las criaturas mágicas que jamás han existido y que no tendría sentido que aparecieran en forma espiritual como ocurrirá con las Estacas del Purgatorio. Son ideas encerradas porque mucha gente no descansará hasta que se haya averiguado la verdad.

Es decir, esto es el conjunto de historias creadas alrededor de la tragedia de Rokkenjima. Por eso todo el tema de mantener la caja y el secreto a salvo en la última novela. Umineko no habla tanto de la muerte como de cómo las vidas, con sus mentiras y verdades, con las historias que se fabrican y transmiten, afectan al resto del mundo.

Desde luego, puedo entender por qué la gente prefiere interpretarlos como las almas de los difuntos y ya, en especial en los arcos de respuesta donde parece que se haga pagar a los personajes por los pecados que cometieron en vida. Pero asumir que todo esto ocurre porque Sayo no tuvo suficiente con que Battler la apoyara (dentro de lo que podía, ya que dudo que le contara cosas respecto a su género) y arriesgara su vida en Prime… Me parece ir muy lejos. El Meta funciona dentro de una concepción más grande, con Tohya y muchas otras personas luchando por averiguar lo que sucedió. En el mundo de las ideas, de las leyendas que Sayo se esforzó por crear, Beatrice continúa viva. Ella sigue viva debajo de su máscara. Y terminará muriendo y desapareciendo porque nadie es ni fue capaz de encontrarla. Cuando Meta!Battler averigüe más o menos quién estaba debajo de Beatrice, ya será tarde, igual que en la vida real… Porque nadie, jamás, sabrá quién fue.

Todos llegaron demasiado tarde y Sayo desaparece de la narrativa para dejar paso a una reconstrucción de Beatrice hecha por Battler, Tohya y quién sabe quién más.

No es coherente, pero tampoco lo es en el caso de que sean espíritus y puedan intervenir con brujas, mundos de ideas y presentarse en el Senado de las brujas. Es absurdo. Es fantasía.

A Ryukishi no le importaba demasiado frente al sentimiento y el resolver las cosas «dentro» de nosotros mismos. De lo contrario, ¿cómo iba a seguir Ange viva o podríamos coordinar tantas existencias de Meta!Ange y su destino con la realidad?

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 14. Beatrice

¡Que llegamos casi al final! Por aquí tenéis la serie entera.

Resumen básico del capítulo


Llegamos al final del camino. Tras una misteriosa llamada, Battler y compañía deciden abandonar la seguridad del despacho de Kinzo y bajar a la sala de estar. Allí aguarda otra carta de Beatrice para Natsuhi.

Metacomentario


La narración comienza este último capítulo afirmando que «sospechar de otros ser humano es el peor crimen» y, bueno, eh… ¿De acuerdo? Y, por supuesto, deciden resumir lo que acaba de pasar porque… ¿Por qué no? Es Umineko. Yo ya he dejado de intentar buscarle lógica a sus decisiones narrativas.

Se comenta que a Jessica le gustaba Kanon —por eso se lleva el inhalador a la boca, porque él fue el último en dárselo. ¡Se deduce sin que se tenga que se tenga que poner por escrito, maldita sea!—. «Battler» opina que Jessica no se había dado cuenta de que le gustaba Kanon porque era un sentimiento muy «vago». Luego no tiene nada mejor que hacer que reflexionar sobre lo triste que es todo. ¡Ah, no, que cambia inmediatamente al tema de estamos encerrados porque hay un asesino! Por favor, Ryukishi, esto se podía escribir mucho mejor.

¿No es hilarante que Battler se dedique a investigar el círculo de la carta y no a intentar resolver el epitafio, ya que quiere matar tiempo?

Al final comienzan a hablar de Maria, llevados por la culpabilidad, y ya que se están poniendo en modo sincero… George dice que «cree» que Maria se aferra a las brujas por culpa de Rosa. ¡No me digas, muchachote!

Después comentan el tema de que Rosa parece que quería casarse, pero «no podía por culpa de Maria» y que probablemente la odiaba, porque no era capaz de quererla sin más y tenía que forzarse en sentir cariño. Para empezar… No. Rosa es rica y tiene un buen nombre. Muchos hombres estarían dispuestos a casarse con ella incluso con una niña como Maria, que es como es por la falta de educación de Rosa. De modo que todo esto son excusas, bastante sexistas, que se vuelcan para decir que pobre Maria, que es una carga y culpable a la vez de la infelicidad de su madre.

Me pregunto, ya que es George quien sugiere que Maria usa la magia para ser un poco más feliz, si no estará pensando en Shannon. En cualquier caso, es muy evidente que aquí se asoma Sayo como escritora, y que nos está contando una realidad filtrada por las expectativas de los primos.

¡Así que es muy irritante que puedan comprender esto y no se den cuenta de que alguien debía conocer a Maria para presentarse como Beatrice!

Battler da la vuelta al tablero y medita sobre lo extraño que resulta que, si Genji y compañía eran culpables, pusieran la carta ahí para llamar la atención. Es una duda que no lleva a ningún lado y solo pretende exonerar a los que acaban de echar de la sala, puesto que la pregunta original sigue sin responderse: ¿quién puso la carta sino ellos?

Irónicamente, los personajes comprenden al final el movimiento de Beatrice: han caído en su trampa al volverse locos con la carta y expulsar a la gente de la habitación. Si no contamos con el conocimiento de que Genji iba a provocar sí o sí este movimiento, se crea la ilusión de que eran inocentes y todo obra de Beatrice…

¡Hasta que volvemos a preguntarnos quién puso la carta, diantre!

Entonces llega el adorable chantaje emocional: Battler ataca el punto flaco de Natsuhi para decirle que es una gran madre. Y que tiene que actuar así con Maria, también. Jessica llega hasta el extremo de mentir y afirmar que siempre ha adorado a Maria, lo cual revela lo preocupada que está. Jessica insiste en que sospechen de la bruja, no de personas reales. Porque ella conoce a todos, no como Battler, y añadiendo esto a su tendencia a intentar no sospechar de los demás… Es perfectamente razonable que prefiera mantenerse en la ignorancia.

Pero Natsuhi se mantiene en sus trece. La carta la tuvo que poner alguien ahí, y no va a dejar que ningún sospechoso se acerque a su hija.

Así que cuando Battler confirma que el círculo que han encontrado era un instrumento mágico para causar discordia y CAEN EN LA CUENTA de que el asesino irá TRAS LAS ÚNICAS PERSONAS QUE NO ESTÁN EN UN BÚNKER, entran en pánico. Esta gente es cortita, eh…

La llamada del teléfono es perfecta. Siempre me provoca un maldito escalofrío. Y me encanta que Battler de entre todas las personas, menudo Detective, no sigue la pista de Natsuhi: los teléfonos no deberían funcionar.

¡Es cosa de los malditos sirvientes!

Pero bueno, se entiende, los niños se sienten muy culpables por lo que ha ocurrido y asumen que les están pidiendo auxilio desesperadamente. Pero bien que se toman su tiempo para contestar. Que Sayo dejara el teléfono puesto para que se oiga cantar a Maria, por cierto, es tannnnn over the top. Maldita dramática, cómo te quiero aunque acabes de asesinar a tres personas más en tu versión novela.

Battler deduce que todo es una trampa para hacerlos salir, porque Beatrice tiene que completar el último sacrificio… Pero, al mismo tiempo, ya está todo perdido. Quedan minutos para las doce. Sayo sabe que nadie va a descubrirla ni a detenerla a tiempo. Me pregunto por qué decidió escribir esta primera novela así, si quería torturarse antes de atreverse a escribir un posible final feliz que nunca hemos visto o encontrado (o que quizá nunca terminó de poner escrito porque no era capaz de creer en él. Si lo fuera, no habría recurrido a la bomba, ¿no?).

¡Hey, que las mujeres se queden atrás! Gracias, Battler, como si esta historia no tuviera suficientes puntos negativos. Pero bueno, al final van todos juntos y Battler es el único que pilla un arma. George decide que es el mejor momento para sugerir que el enemigo va armado con algo además de estacas. Wow. Aplaudamos. Battler pregunta entonces si cree que el enemigo posee una fuerza animal. OH, SÍ, BATTLER, SEGURO QUE ES UN HOMBRE LOBO Y ASÍ SE EXPLICA QUE MATARA A SEIS ADULTOS, TRES DE ELLOS HOMBRES ROBUSTOS, SIN ENCONTRAR APARENTEMENTE RESISTENCIA.

Y entonces asumen que el asesino tiene una suerte de ballesta que lanza las estacas. Entiendo que es situación de histerismo —y que con los tintes de manga que suele tomar Umineko en especial en la tercera novela, es difícil no dejarse arrastrar por teorías locas— pero más tarde creo que no sería tan difícil imaginar un disparo y cubrirlo con una estaca. Más cuando cada capítulo nos indicará muy sutilmente su final con el sonido de un disparo. Claro que como Sayo evita convenientemente detalles variados —que elimine a quienes saben de armas en un primer momento es una buena opción, pero no le valdrá para siempre: si hay un disparo, por fuerza debería quedar algo de pólvora—, y sus disparos nunca atraviesan cabezas y dejan una clara evidencia… Ya sabemos. Ryukishi adora rompernos la cabeza, pero no es lo que se dice «justo» con la escena del crimen.

Una que es muy inquietante, en especial con Maria cantando sin «darse cuenta de nada». Es imposible, claro, ignorar gritos y disparos solo con cantar, así que o Maria está mintiendo, o el trauma es tan fuerte que lo ha borrado de su mente por mucho que no parezca traumatizada, o tiene una capacidad de abstracción de la hostia. En cualquier caso, como se dice aquí, Beatrice quiere que, pase lo que pase, Maria pueda conservar hasta el final la ilusión de las brujas y eso me rompe un poco el corazón…

De nuevo, es George y no Battler quien sabe hablar con Maria y sacarle los datos importantes. Yo ya me río por no llorar, a ver cuándo aprendemos a que las cosas que el texto quiere decirte se correspondan con lo que se muestra.

Esta habitación cerrada es la más absurda de todas. No debería ser difícil imaginar que alguien abrió la muerta, mató a los sirvientes y se marchó cerrando con llave.

Maria resulta muy desagradable y la verdad, no sé cómo tomármelo, porque no es la impresión que debería dar.

No quiero introducirlo en la parte de personajes porque, sinceramente, no sabría cómo examinarlo. Maria está en la gloria porque su sueño se está cumpliendo y el amuleto de Battler —Sayo perfectamente pudo estar escuchando en una habitación y oír cómo se lo daba, pero en cualquier caso es la escritora, de modo que claro que sabe que lo tiene Maria— la ha protegido de la muerte, así que ha llegado al final del juego. Pero su insensibilidad y su crueldad no me parecen creíbles. De nuevo, es más una necesidad del guion para enfatizar que todo es magia y crueldad porque todavía no vemos a Beatrice, como ocurre en la segunda novela, donde el papel de Maria se suaviza bastante.

De verdad, Maria, ¿cómo puedes estar contenta porque «Beatrice no pudo hacerte nada»? Pobre niña…

¡Qué bonita es la voz de Beatrice, por favor!

En algún momento, Sayo deja una carta para Natsuhi y esta encierra a los niños con el… candelabro. ¿Por qué, pudiendo usar la llave? ¡Y si muere, el asesino puede quitarlo y entrar a matarlos!

La historia termina, al fin, entre madrastra e hija, cara a cara. Ryukishi dirá lo que quiera, pero el amor romántico entre Battler y Beatrice nunca se establece tan bien como esta rivalidad entre Natsuhi y Sayo, que a su vez elabora una tragedia al convertirse ambas en víctimas.

Como madre, como representante de los Ushiromiya, Natsuhi acepta el desafío de la carta. ¿Qué pondría? Natsuhi grita a Beatrice que se enfrentarán por ser la cabeza de la familia, así que quizá la cara estaba dedicada a ella en concreto (ahora imaginad a Sayo escribiendo una carta para cada superviviente, a ver cuál le quedaba más cerca de la puerta).

La fantasía nos envuelve. No sabemos cómo transcurrió en realidad esta escena. Pero sabemos que Sayo aparece vestida como Beatrice, que ha terminado por revivir, y que va armada con su propia escopeta.

Me gustaría creer que Sayo acentuó las sospechas de Natsuhi mencionando a Lion, que es el legítimo heredero de acuerdo a Kinzo. En especial porque Natsuhi dice, en plena fantasía, que no puede creer que alguien como ella exista. Si intentamos quitar la fantasía, puede que debajo encontráramos que Natsuhi no podía creerse que hubiera sobrevivido al acantilado.

En cualquier caso, Beatrice ríe, porque sabe que Natsuhi no tiene balas.

Solo escuchamos un disparo cuando Battler logra romper la puerta del comedor. Sayo ha tenido que ser rápida, porque después de volar la cabeza de Natsuhi le ha puesto la dichosa estaca. Luego ha corrido a disimular su presencia para poder hacer una gran entrada triunfal. Llegados a este punto, consciente de que todo va a explotar por los aires, supongo que quiere cumplir su fantasía hasta el último instante y pensar que al menos Beatrice y la leyenda vivirán para siempre.

Battler coge el arma para intentar matar al asesino. Maria corre hacia Beatrice, que acaba de volver al salón y ríen juntas. Me repito, pero qué bonita es la voz de Beatrice, de verdad.

Y suena el dichoso reloj. No solo eso, sino que se nos marca el punto en que llega a marcar las doce…

La novela acaba.

Bueno, no del todo. Tenemos una suerte de epílogo donde se nos dan datos muy importantes acerca de Umineko, lo que se espera de nosotros y que ayudan a la vez a confundir ciertas ideas.

Para empezar, sabemos que la policía llegó al día siguiente, sin duda atraída por la explosión. Investigaron, pero no encontraron nada. En ese caso, dado que la isla ha reventado, no dejo de preguntarme cómo sospechaban que los niños sobrevivieron hasta el final. Quizá Ryukishi planeó explosiones de distinto calado según la novela, quién sabe. En cualquier caso, no tengo ni idea de cómo demonios lograron encontrar un fragmento de la mandíbula de Maria. Eso sí, nos da la sensación de que algo horrible les ha ocurrido. ¿Descuartizados? Casi seguro. Pero es difícil asumir que ha sido una bomba porque se nos habla como si hubiera algún sitio parar encontrar pistas, y no queda más que un maldito agujero.

Por otro lado, lo que nos debe atraer es que se nos cuenta que nadie sabe qué pasó. No solo eso, sino que la leyenda de Beatrice no surgió hasta que se encontró, años después, un relato escrito supuestamente por Maria Ushiromiya donde escribía los hechos de la isla en letrita muy pequeña. E incluso así se asume que todo es cosa de Beatrice:

Maria es una niña y no podría escribir con ese nivel… Al menos en teoría, porque ya vemos el pedazo de vocabulario que le pone Ryukishi cuando quiere. El caso es que supongo que sería tan fácil como contrastar sus escrituras para confirmar si fue ella o no la responsable de este cuentecito.

Se dice que está escrito en un cuaderno, muy apretado y guardado dentro de una botella, de modo que desde luego este Episodio no representa como tal esa historia. Este episodio sería más un producto de las fantasías de todos los frikis que vinieron después y sazonaron todas sus fantasías con la existencia de Beatrice. Eso o asumimos que el Meta está por todos lados.

No puedo dejar de lamentar no haber leído el texto como tal. Habría sido fascinante descubrir a Sayo a partir de la escritura de Maria, darse cuenta de que esto no lo ha podido escribir una niña de nueve años, ver cómo planteaba ciertas escenas, la presentación de Beatrice y de los hermanos… Ay.

No se mencionan más botellas y sabemos que al menos sobrevivió la del siguiente episodio antes de que gente como Tohya y compañía decidiera plagar el mundo de escritos sobre los asesinatos.

El texto afirma que el cuento que se lanza al mar no era necesario. Y es cierto. Sayo se sabotea a sí misma hasta el último segundo. ¿Por qué escribiría nada si de verdad quería que Beatrice triunfara como leyenda? Porque, como dice al final de su relato, su deseo más profundo es que alguien averiguara la verdad.

Quizá, como dice el texto, se arrepintió de no contarla.

Quizá.

Pero Sayo siempre quiso que alguien la rescatara.

Incluso si tenía que ser un desconocido.

Por eso escribió estas últimas palabras, ocultándose bajo Maria hasta el último segundo.

¿Quién soy?

Averiguadlo. Es lo único que quiero.

Personajes destacados


 Natsuhi, por supuesto. En el capítulo anterior ya se comentó que las madres pueden ser muy peligrosas cuando quieren proteger a sus hijos, y esta idea se lleva hasta el extremo cuando se medita sobre su negativa a dejar que Maria, una niña de 9 años, permanezca cerca porque la considera sospechosa. Puede parecer extremadamente cruel, y lo es, pero Ryukishi se asegura de permitir que veamos (mediante su diálogo y sus silencios, ves, Ryukishi, puedes hacerlo cuando quieres) que no se siente cómoda con su decisión… Pero que no está dispuesta a arriesgar al vida de Jessica, a la que indudablemente quiere. De modo que hay que verlo desde la perspectiva de un madre que sabe que cada vez son menos personas, que hay un asesino suelto que la reta en persona…

¿Qué se le debió pasar por la cabeza? ¿La muerte de su marido? ¿La posible muerte de su hija? ¿Fue el sentimiento de responsabilidad por ser la adulta restante que envió a la muerte a los sirvientes? ¿O llevaba planeando desde el principio el acabar ella misma con la amenaza?

No lo sé, pero no me cabe duda de que Natsuhi es épica y el duelo final con Beatrice fue de las cosas que me animó a continuar la historia. Pocas veces he encontrado narraciones que traten a personajes femeninos tan elaborados, contradictorios y profundos como en Umineko.

De verdad que deseo que Battler hubiera llegado a ser tan buen personaje como cualquiera de las mujeres que pisan esta novela.

 

Por otro lado, en este capítulo vemos lo mejor y lo peor de Battler. Cuando tiene tiempo para pensar, cosa que Beatrice no le suele conceder, se sienta a investigar para resolver sus dudas. Así es capaz de encontrar lo del círculo y entender más o menos lo que el culpable buscaba de ellos. Luego su ansiedad lo guía y quiere salvar a toda costa a Maria, que no deja de ser una niña pequeña.

Sin embargo, ante la muerte, ante la locura de la escena, pierde la compostura frente a Maria, gritando, siendo violento y arrojando cosas contra las paredes. Como personaje veleta que es, ahora grita que no cree en las brujas. De nuevo, es algo comprensible, pero no se afirma con la suficiente fiereza en las siguientes historias.

Esto es un discurso completamente normal que para nada son palabras de «arco» y de «personaje» para establecer artificialmente la rivalidad entre los protagonistas.

Y después, cuando se hace con el arma, Battler se rebela contra las felicitaciones de Maria a Beatrice —a pesar de que la narración está lo suficiente calmada como para examinar el punto de vista de esta— entre gritos de frustración. ¡Vivirá, vivirá, no piensa morir! Me pregunto si Tohya ya estaría pensado desde el principio al menos como concepto…

Pistas de las que no nos damos cuenta


Primero, ¿creéis que es el momento? ¡Se ha descrito que el grupito se pasaba un buen rato sin hacer nada en la habitación de Kinzo y ahora vais a lo loco a salvar a Maria! ¡Es muy anticlimático!

Segundo, ¿por qué es George quien siempre nos va guiando con estas cosas?

Como ya se ha dicho, es bastante sencillo. Maria no ha visto a Beatrice entrar como mariposas por la puerta en ningún momento. Simplemente es lo que ella cree. Genji cerró con llave, pero alguien que tuviera otras llaves —como se ha sugerido, ya que el asesino pudo pasar por la zona de los sirvientes— no tendría problema para abrir la puerta. Mata a todos y luego abandona la habitación, cerrándola con sus llaves.

Alguien dispara y clava una estaca para ocultar la herida —o destroza las caras—. Aparte, aunque es comprensible que Battler esté histérico, lo que nos desconcierta es que hemos oído un disparo y que el arma de Natsuhi todavía desprende humillo (¡y huele a pólvora! ¡Así que aquí sí, eh, Ryukishi!). ¡Pero antes ya se estableció que el enemigo puede tener otra arma! Incluso si no se nos ocurre que el asesino tenga una escopeta o no podamos reconciliarlo con el hecho de que Natsuhi haya disparado, podemos imaginar que le pusieran el arma asesina en las manos para asemejar un suicidio.

 

Función del capítulo


Cerrar (más o menos) esta primera historia, por supuesto. Diría que el único arco de personaje que llega a su clímax es el de Natsuhi, que ha tenido una clara evolución desde que apareció hasta ahora, plantada con un arma frente a un asesino que ha destrozado a su familia. El resto se mantienen más o menos como al principio, más resentidos y asustados, pero sin cambios profundos.

Lo más importante son los datos que se nos proporcionan al final y el claro e inequívoco mensaje: que alguien descubra la verdad. Por desgracia, con la Tea Party todo se vuelve extraordinariamente confuso y es difícil sentarse a discernir qué clase de «realidad» debemos destapar. Pero eso ya se comentará en su respectivo análisis.

Ya se ha comentado arriba cuáles son los datos importantes, de modo que no los reiteraré. Solo quiero destacar que Umineko se sitúa de forma clara en el campo de la tragedia y trata de removernos con las horribles muertes para intentar entender qué clase de asesino escribiría en nombre de Maria una historia que podría (o no) ser verdad. ¿Quién fue? ¿Cuándo la escribió? ¿Por qué oculta su identidad? ¿Se arrepiente de sus actos? ¿Está loco/a?

Sin duda, saber que Maria está definitivamente muerta gracias a su mandíbula y que alguien usurpó su identidad y arrojó al mar una historia donde la familia Ushiromiya moría poco a poco es desconcertante y confuso. Es la intención. No tenemos que mirar a Ryukishi con suspicacia, sino preguntarnos qué clase de persona sería la que haría algo así. Desde luego, parece estar implicada en los asesinatos y en el misterioso final de los primos, pero ¿de qué forma? ¿Y por qué arrojaría una mentira al mar para luego suplicar que alguien investigue y desvele la verdad?

Preguntas, preguntas y más preguntas que resolver mientras se esperaba a que saliera la siguiente novela. Preguntas que debemos llevar escritas en negrita para asegurarnos de no perderlas de vista cuando afrontemos la continuación de Umineko.

 

Manga


Kei Natsumi no sabe dibujar cosas kawaii. No dejaré de repetirlo. Por favor, señora, deje de intentarlo, me da miedo. Quitando eso, las expresiones han mejorado una barbaridad y el ritmo es muy, muy fluido y está llevado de maravilla. Puedes notar la frustración y la culpabilidad que experimentan los personajes en cada panel, en particular Battler y Natsuhi, o lo tocada que se siente Jessica cuando su madre se niega a abrir las puertas porque quiere protegerla. Sin duda, emocionalmente funciona mil veces mejor que la VN.

Hay otros cambios pequeños pero muy valiosos: Natsuhi es la única que quiere que Jessica se quede atrás y Battler, que sabe cómo está utilizándolos Beatrice, se niega e insiste en que todos marchen juntos. También nos ahorramos estúpidas reflexiones acerca del enemigo y si tendrá una fuerza monstruosa. Aun así, se deja para el final la idea de que el enemigo debe estar usando un arma distinta a una «lanza estacas», pero supongo que funciona mejor con la escena porque George advierte de ello antes de abrir la puerta del comedor.

Yay, gore con todos los cuerpos, completamente innecesario.

Y entonces tenemos una portada con Maria sobre Battler en una pose completamente sugerente mientras le tira del lazo de la corbata con… la boca. No tiro el manga por la ventana porque es versión inglesa y es caro, pero las ganas que tengo no me las quitará nadie. Y más Maria riendo como si fuera un demonio porque nunca tenemos suficiente. ¿A alguien le extraña que el lector casual termine por cogerle manía?

En fin, gracias al formato manga, podemos ver la escena de fantasía de una fantasmal Beatrice entrando en el salón. Y se me rompe el corazón porque te muestran a Kumasawa sollozando, horrorizada. ¿Qué debió sentir cuando su niña le dijo que iba a matar a tres presentes? No quiero imaginarlo. Tampoco puedo imaginar a Sayo escribiendo esto porque se me revuelve todo.

Natsuhi es pura majestuosidad cuando acepta el duelo con Beatrice y amo cada panel. No soy especialmente fan de que veamos a Beatrice aparecer en su forma de mariposas (por mucho que el uso de la luz me robe el aliento). Si eso, me encanta que veamos cómo usa su pipa para apuntar a Natsuhi porque podríamos superponerla con la imagen de Sayo alzando su propia pistola.

El discurso de Battler se reduce mucho y así resulta mucho más doloroso y emocional. ¡Gracias! Y me encanta que Beatrice aparece con su cuerpo como tal delante del retrato para que podamos imaginar su cara… Pero el manga se la ensombrece para que no podamos verla tal cual. ¡Hola, Sayo, ese vestido te queda precioso! Me pregunto si el hecho de que no veamos jamás el valle de sus pechos es intencional por parte de Natsumi Kei, ya que en la tercera historia se mira cuando Battler la reconoce y parece muy afectada, como si dijera «ahora tengo de verdad». Ojalá. También desconozco si era la intención, pero todas las veces que vemos reír a Beatrice en su cuerpo físico (al menos antes de la Tea Party) da la sensación de que lleve una máscara.

Y adoro el final del capítulo. Como no tenemos ningún sonido como en la VN, hay que recurrir a evocar un sentimiento mediante un dibujo. Podríamos poner a Battler gritando, sin más. O podríamos poner una escena grandiosa.

Y no. Lo único que vemos es un fundido en negro que se traga a Beatrice. Una Beatrice que nos da la espalda y sonríe maquiavélicamente, pero no le vemos la cara como tal. Y es una sonrisa que podría ser completamente forzada y monstruosa, mientras la leyenda que ha creado… la devora.

Como siempre, aquí tenéis un análisis más extenso que el mío.

Detalles a mencionar


Sayo, ¿de verdad aspiras a que me crea que Battler reflexiona sobre esto en la situación en la que está? Que se te ve el plumeroooo.

Ya aparte, me encantan ciertos detalles del epílogo. Por ejemplo, mientras llegamos al final de la descripción se nos grita: nadie resolvió el misterio del oro. Y «descansa en paz, Beatrice», con el mar de fondo.

 

Contador de risas creepy

8

Contador de «Beatoriche»

0

Contador de «muebles»

0

It’s all useless

2

 

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 13. Santuario

¡Recordad echar un vistazo al resto de capítulos!

Resumen básico del capítulo


La familia decide introducirse en el despacho de Kinzo, donde se supone que todos estarán a salvo. Sin embargo, una ominosa carta aparece en una mesa y desata el caos.

Metacomentario


¡Kanon ha muerto, que viva Beatrice!

Por cierto que Battler no parece sentir en absoluto su muerte. Parece, si eso, decepcionado porque Kanon había visto al culpable y no pudo confesárselo a nadie. Qué bonito. Nunca vemos como tal el cuerpo, simplemente se nos cuenta que la camisa de Nanjo estaba manchada por muchísima sangre y me pregunto si Sayo cree que la gente que se desangra es como en Sleepy Hollow, donde la sangre sale a chorros.

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The Legend of Zelda: Creando un héroe

Todos sabemos cómo mima Nintendo a sus títulos first party, y más si éstos forman parte de sus franquicias más queridas y conocidas, como pueda ser Mario, o en este caso, The legend of Zelda. Cientos de personas se dedican al desarrollo de estos videojuegos, pero la mejor forma de ver el esfuerzo y el cariño derrochado es The Legend of Zelda: Breath of the Wild – Creating a Champion, una oda a la última entrega de una de las licencias más conocidas y queridas de la historia.

Aunque no es la primera vez que traemos una reseña de un libro, aquí estamos ante una enciclopedia de arte gigantesca y con una cantidad de detalle asombrosa. Curiosamente, en vez de acompañar al lanzamiento del juego, el 3 de marzo de 2017, salió varios meses más tarde. Esto conlleva que el contenido esté actualizado al máximo, ya que incorpora incluso arte conceptual de los dos packs de expansión. Por otra parte, debido a que esta edición se produjo a finales de 2018 —a diferencia de la versión original del libro en japonés, titulado Master Works, que salió en diciembre de 2017—, trae unas cuantas ilustraciones exclusivas.

Creating a Champion no solo contiene lo habitual en un libro de su clase, como concept arts, la evolución artística del juego desde su más temprano prototipo; ilustraciones detalladas de ciertos personajes u objetos y comentarios de los desarrolladores y directores; también trae, para mi sorpresa, feedback. Estos comentarios —no se especifica de quién son, pero imagino que se trata del director artístico hacia el creador del dibujo, o apuntes para sí mismo—, añaden una capa de profundidad al artbook.

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 12. Kanon vs Beatrice

¡Como siempre, no olvidéis echar un vistazo al resto de análisis!

Resumen básico del capítulo


Inesperadamente, Eva y Hideyoshi son las siguientes víctimas. ¿Quién iba a imaginarlo? Después, Kanon hace frente al culpable y fallece en el intento de detenerlo. Se descubre, además, que Kinzo lleva unas cuantas horas cociéndose en el horno y la familia decide retirarse a su despacho para intentar protegerse, porque solo existen dos llaves y prácticamente es una habitación blindada.

Metacomentario


El ambiente se ha tornado bastante incómodo en la sala de estar, donde la narración se ha estancado, por lo que vamos a centrarnos en la cocina, donde Kumasawa prepara algo para comer. Kanon aparece para ayudarla y se nos cuenta que casi nunca ostenta ese «rol». Se trata, pues, de una de las extrañas escenas donde Kanon no está emparejado con Genji, y visto con retrospectiva es una forma de hablarnos de que quien está aquí no es tanto Kanon, como Sayo. Al fin y al cabo, ha estado ayudando a Kumasawa desde pequeña bajo el aspecto de Shannon. ¡No iba a dejar de hacerlo porque su persona haya muerto! Eso sí, sabemos que Sayo solía ser torpe, pero me imagino que años de trabajo han corregido sus manierismos, así que… ¿De verdad se siente incómoda en la cocina o simplemente se pone en la piel de Kanon y hace como que este no es su lugar porque un chico NO TRABAJA EN LA COCINA?

Esto me recuerda a que luego Lion adora cocinar y considera que cualquiera debería poder hacerlo, sea hombre o mujer. Cute.

Mejor piensa en tus víctimas, cariño.

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 11. Susurros en la cocina

¡No olvidéis leer los capítulos anteriores!

Resumen básico del capítulo


Battler escucha conversaciones a escondidas, intenta un interrogatorio que no tiene mucho éxito y sale escarmentado de la cocina cuando los sirvientes y Maria tratan de convencerlo de que Beatrice ha estado ahí todo el rato. Por otro lado, Eva decide jugar todas sus cartas contra Natsuhi con la intención de obligarla a cantar sobre qué ha pasado con Kinzo. Y si para eso tiene que hacerla parecer una asesina… Uy, todos conocemos a Eva. Es más que capaz.

Metacomentario


Siempre me resultó extraño que los sirvientes, aunque fuera en grupo, se desplazaran libremente por la casa sin que nadie los vigilara/protegiera. ¡Ahora es evidente el motivo: no están preocupados porque los asesinos están entre ellos!

La narración insiste en lo cansados que están Kanon y Genji, cosa normal después de haber matado a seis personas y fingir que aquí no ha pasado nada. El colmo de la hipocresía es cuando Kanon se pregunta en voz alta por qué Shannon ha tenido que morir de forma tan horrible (los muertos de verdad supongo que dan un poco de igual). Pero claro, tenemos que interpretarlo como que se pregunta si era necesario matarla, seguir el juego con las normas concretas que se ha marcado y tal. Genji le dice que olvide la forma en que murió, porque lo importante es que ha tenido mala suerte. Por supuesto, como esto es una novela, se trata de Sayo diciéndonos que es muy posible que la mala suerte se interponga en su camino cuando intente asesinar a la familia, de modo que debe estar preparada. Además, para tener mayor libertad de movimientos va a tener que matar a Shannon o a Kanon llegados a cierto punto…

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Analizando Umineko: Legend of the Golden Witch. Capítulo 9. Primer Crepúsculo

¡Aquí tenéis el resto de capítulos analizados!

Resumen básico del capítulo


Llega el amanecer y seis personas han desaparecido. Cuando se encuentra una extraña «pintada» en el almacén, los familiares van acudiendo a ver qué demonios pasa. Y encontramos cinco bonitos cadáveres con las caras destrozadas, más un posible muñeco mal apañado de Sayo. Cabe preguntarse cómo los cómplices de Sayo siguen pensando que esto es un juego, pero Umineko no es tan intelectual como uno debería esperar. ¡Aprovechemos los agujeros argumentales y refocilémonos en el gore!

Metacomentario


Sayo desplaza a Shannon a la casa principal, porque necesita que esté ahí para negociar con los adultos y provocar las muertes, por supuesto. Gohda se aprovecha de la situación, como debe hacer siempre, para cargarla de trabajo. «Un poco asqueada» es una forma suave de decir lo que experimenta Sayo contra Gohda, pero es encantador que podamos ver su desdén incluso a través de la perfecta y comprensiva Shannon.

En esta escena por primera vez las mariposas. El ambiente es tranquilo, un poco inquietante, pero efectivo. Por supuesto, si quitamos la magia, simplemente es Sayo dejándose controlar más y más por Beatrice. Y, detalle, se nos recuerda que Kanon fue quien vio con anterioridad a estas maripositas. No Shannon. Porque Kanon es Beatrice.

Esta será la última vez que veamos con vida a Shannon, puesto que Sayo la ha elegido como víctima. Claro que antes aprovechará su ruta para fastidiar un poco a Natsuhi.

Acto seguido se nos ofrece un recorrido por todos los personajes, menos Maria que está durmiendo, y me parece que Natsuhi también, para que podamos situarlos. Como si Sayo estuviera haciendo un repaso de sus víctimas. Por último, sentimos el peso de la mirada de Beatrice desde su retrato, cuya sombra empieza a apoderarse de todo. La verdad es que funciona muy bien y me alegra que no hayan incluido discursitos, que romperían la atmósfera.

Todo lo que viene después antecediendo al descubrimiento de los cadáveres también tiene un buen ritmo. Crea una sensación de angustia, de saber que ha pasado algo malo, pero hay que agonizar esperando a ver qué es. Sayo se toma la molestia de llevar a Kanon por todos los lugares posibles para que nos imbuyamos en el ambiente mágico y de asesinato. En la realidad me imagino que no perdería tiempo con esto, para qué, sabe bien quién ha cortado los cables telefónicos y dónde están los cuerpos. Quizá aprovecharía ese tiempo para ultimar detalles con Kumasawa y Genji. Pero sigue siendo una buena forma de presentar el misterio.

Me fascina lo comprensiva que es Sayo con Natsuhi y sus dolores de cabeza (y su vida en general) en sus novelas mientras que en las de Tohya la crueldad contra la mujer es descarada. Sayo presenta su situación con compasión, mientras que la de Tohya solo se presenta después de hacer sufrir a Natsuhi de formas inenarrables. Dice mucho de la perspectiva de género.

En cualquier caso, la comprensión de Sayo no impide que le haga una importante trastada a su madrastra. Primero nos recuerda la función del amuleto, para que entendamos por qué no ha podido matarla, y luego nos muestra las manos desesperadas, casi rabiosas, pintarrajeadas en la pared. Es un buen efecto. Me pregunto si Sayo, mientras escribía, decidió dejar a Natsuhi viva porque es su mayor obsesión y frustración en Rokkenjima después de Kinzo, y quería ver hasta dónde podría llevarla un posible enfrentamiento…

También se nos habla del espejito que tendrá un papel más importante en el segundo Episodio. ¿Cuántas veces lo habrá visto Sayo mientras limpiaba las habitaciones? Y cómo debió odiarlo, porque Sayo tiene problemas con los espejos. Por eso se establecen como principales formas de rechazar a Beatrice, y nos cuenta detalles sobre sus poderes para enfrentarse a la malicia. ¡Worldbuilding!

Sobre los teléfonos, parece evidente que se trata de una simple mentira, ya que después funcionan sin problemas cuando Sayo los necesita. Claro que podría ser que Genji simplemente los desconectara, por si acaso.

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