‘Berserk’: Guts y la forja del Guerrero Negro

Este artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis leerlo!

¿Quién es Guts? Se lo conoce como el Guerrero Negro, incansable destructor de Apóstoles, fue uno de los grandes capitanes de la banda del Halcón, marcado posteriormente por un miembro de la Mano de Dios, enemigo de la divinidad misma representada en Neo Griffith y condenado al peor de los destinos tras la muerte.

Guts es un hombre que se enfrenta al Destino, que rompe expectativas, que lucha hasta su último aliento para ganar en una carrera muy, muy destructiva. Es, a su vez, una laboriosa deconstrucción del macho hipermasculino, hecho que solo se acentúa una vez conocemos las influencias queer de Miura. Guts es una persona destrozada, todavía joven, que elige proteger antes que destruir cuando está a punto de perderlo todo una última vez —dicen que a la tercera va la vencida— y que ahora cuida y aprecia a un grupo que se ha hecho un hueco en su corazón.

Pero va mucho más allá en su compleja caracterización e historia. De modo que tendremos que empezar… Bien. Desde el principio. Esta serie de artículos llevarán su tiempo y la dedicaremos a examinar a Guts por arcos más o menos cerrados para ver cómo evoluciona su personalidad e historia. Puede que haya alguna que otra elucubración sobre su posible destino final pero, de momento, nos centraremos en el material que tenemos entre manos. Para ello quiero resaltar que la historia de Berserk es un ciclo. Se plantan muchas ideas y situaciones que, en el futuro, se repiten una y otra vez. Por eso hemos de atender a los inicios de Guts, tan maltratados en las adaptaciones animadas,  y tomar nota de cómo Guts se esforzará en romper ese ciclo infinito.

Aviso de flagrantes spoilers de Berserk y menciones e imágenes de violencia sexual

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Las influencias queer de ‘Berserk’

En este artículo encontraréis spoilers de Devilman, La rosa de Versalles y, por supuesto, Berserk, junto a menciones a otros trabajos. El artículo se publicó originalmente en Deculture.es, ¡donde todavía podéis ir a leerlo!

Berserk. Como buen título, nos adelanta temas oscuros y violentos antes incluso de leer la primera página. No hay tomo en el que no tengamos un encantador atisbo del cerebro —o el ojo fuera de la cuenca— de un desgraciado, víctima de la enorme espada de Guts. Un constante baño de sangre, vamos. Es una historia, como dijo Miura en una entrevista, que versa sobre la rabia, la furia. La injusticia, la muerte y la traición son temas recurrentes. También lo fueron, hasta hace relativamente poco, las violaciones indiscriminadas de mujeres.

Y, sin embargo, Berserk es mucho más que un personaje que elimina repugnantes Apóstoles. Trata —cada vez con más acierto— temas que el autor ha admitido querer desarrollar desde que comenzó a idear la historia. Si nos fijamos, descubrimos que este clásico manga contiene muchos elementos que se alejan de lo que uno esperaría encontrar en un seinen tan oscuro y violento. No es todo masculinidad y testosterona, aunque nadie niegue que sean elementos —cada vez menos— importantes en la serie.

Sin ir muy lejos, a menudo la gente cierra los ojos ante la ambigua relación que sostuvieron Guts y Griffith. No es raro que los fans pasen por encima de los temas homoeróticos, en general representados como agresiones. Por supuesto, que Guts sea una deconstrucción del macho dominante es algo que muchos tampoco quieren ver. Todo esto, junto a la evolución cada vez menos sexista del guión de Miura, daría para varios artículos.

Lo bueno es que, en ocasiones, sólo hay que ir a las obras que inspiraron Berserk para ver la historia bajo una nueva luz… Tanto para los que aceptan que no es una narración típica como para los que se niegan a verla como algo más.

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