Reseña: Quiero comerme tu páncreas

Quiero comerme tu páncreas es una de esas historias que llaman la atención inmediatamente por su título (¿Se trata de una historia de caníbales? ¿Zombies? ¿Es algo más metafórico?) y en mi caso no fue una excepción. He tardado su tiempo en vérmela, pero finalmente lo he hecho y hoy traigo esta breve reseña a Mistral.

No he leído el material original en el que se basa, así como tampoco cualquiera de las otras versiones de la historia, por lo que no puedo opinar qué tal funciona como adaptación o compararla con el resto. Es una valoración única y exclusiva de la película de animación.

Atención, esta reseña contiene SPOILERS.

quiero comerme tu páncreas

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Creando el clásico de Walt Disney: Blancanieves

Blancanieves de Walt Disney tuvo unos inicios más que interesantes. Ya no solo porque fuera el primer largometraje animado del mundo, sino porque sufrió sus altibajos y nadie podía imaginar en la clase de referente que se convertiría. Visto con presentismo, parece que el éxito de Blancanieves fuera inevitable. A la hora de la verdad las predicciones de la prensa eran desastrosas para Disney. Así que echemos un vistazo al proceso de producción para crear a la primera princesa Disney.

Un poco de contexto


Blancanieves no fue la primera opción de Walt Disney para crear un largometraje.

No, antes valoró la posibilidad de hacer una película sobre Alicia en el País de las Maravillas, una conclusión natural después del éxito que habían cosechado los cortos de Disney sobre el mismo personaje. La diferencia es que estos cortos mezclaban animación con una pequeña actriz que bailaba y actuaba para los espectadores. Esta vez había que lograr que el público empatizara con un personaje totalmente animado, y pocos creían que nadie fuera a prestar atención durante más de una hora a una película así… Aparentemente, entre otros motivos, porque los colores harían daño a los ojos. Pero, si lo consideramos, Alicia es una gran elección para la animación, donde los dibujantes pueden crear las imágenes más absorbentes y fantásticas del País de las Maravillas.

De este modo, Walt Disney compró en 1931 los derechos de los afamados dibujos de John Tenniel para que sirvieran de base a su película y hasta escogió a Mary Pickford para que interpretara a Alicia. Hay unas cuantas fotos flotando por internet de la actriz vestida como Alicia para efectos publicitarios. Sin embargo, los primeros conceptos rozaban lo grotesco y terrorífico para una película que estaba destinada a los niños. Y puede que también echara atrás a los adultos. Además, resultó que Paramount Pictures estaba preparando una película de acción real sobre Alicia. Walt Disney descartó el proyecto y buscó un cuento que dar vida sin competidores tan inmediatos.

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Villanos Animados (I): el Juez Claude Frollo

¡Bienvenidas a una nueva sección! A lo largo de los próximos meses —o años si seguimos vivas— os traeremos una serie de análisis sobre los villanos más icónicos del mundo de la animación: personajes crueles, egoístas e interesados que nos marcaron en especial durante nuestra infancia. Pero, ¿qué hay detrás de su máscara? ¿Sus actos son justificados? ¿Podemos llegar a empatizar con ellos? Estas y otras preguntas surgen cuando hacemos un revisionado de ciertas películas o series de animación, por lo que intentaremos ir más allá de la superficie en estos personajes tan emblemáticos.

Era inevitable no inaugurar esta sección de villanos con él: el juez Claude Frollo. Recuerdo que vi la película del Jorobado de Notre Dame al poco de salir en VHS gracias a que me la regalaron. Se convirtió en una de mis favoritas al momento gracias a la historia, la ambientación, la música… y el malo malísimo. Con los ojos de una niña, veía a Frollo como un desalmado egoísta que, desde su puesto, decía defender la justicia, pero hacía todo lo contrario. Por ello, me regocijaba con el final en el que recibía su merecido cayendo al vacío agarrado a una de las gárgolas de la catedral. Ya con su primera aparición, en el prólogo donde asesina a la madre de Quasimodo, imponía respeto y cierto temor. Sus rasgos, su ropa, su caballo: todo estaba hecho para gritarnos a la cara que ese hombre era peligroso.

No fui consciente, hasta muchos años después, de la tarea titánica que había hecho Disney con la película del Jorobado de Notre Dame, adaptando una de las obras por antonomasia del Romanticismo: Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo. Sin entrar en muchos detalles, pero para que entendáis el contexto, durante la época de este señor —alrededor del 1820— se estaba produciendo una aniquilación en masa de obras de la época medieval, en concreto de aquellas que eran de arte gótico. A Víctor Hugo esto no le hacía mucha gracia y le provocaba ira y tristeza a partes iguales, por lo que se encerró a escribir durante seis meses seguidos para terminar dando a luz una obra colosal de once tomos. transcurría en el París medieval y que tenía como gran protagonista a la catedral de Notre Dame, donde sucedían las diferentes historias de los personajes principales. Gracias al éxito que tuvo Nuestra señora de París desde su publicación en 1831, la gente tomó conciencia de la importancia de los monumentos de antaño y comenzaron a crearse diferentes formas de conservación y restauración de los mismos.

En la película del Jorobado esto se representa a las mil maravillas: la catedral es el centro de todo lo que ocurre, la auténtica protagonista. En el inicio, el juez Frollo recapacita sobre sus acciones al observar las numerosas estatuas de la fachada del emblemático edificio, quienes parecen juzgarlo en la distancia. En ella oculta a su hijo adoptivo y dedica a la propia Virgen María su emblemática canción, Hellfire —o Fuego Infernal en España—.

Pero volvamos a Claude Frollo. Su simbología, lo que representa y sus actos lo convierten en uno de los mejores villanos de Disney —si no el mejor—. Él cierra el trío masculino formado alrededor de Esmeralda junto a Quasimodo y Febo, donde cada uno representa un tipo de amor diferente: imaginario y puro el de nuestro amigo jorobado; romántico y erótico el del capitán de la guardia y posesivo y carnal el del altivo juez. Desde el momento en que ve a la gitana, Frollo se obsesiona con ella de tal forma que está dispuesto a quemar París por completo con tal de encontrarla, cuando el único delito que comete ella es defender a Quasimodo de una muchedumbre que se dedica a humillarlo bajo el beneplácito de su padre adoptivo, ya que éste considera que el joven necesita una lección por desobedecerlo. Es muy difícil para los niños comprender el trasfondo de lo que busca Frollo: su tema principal, Hellfire, nos lo explica bien claro y de adultos no es difícil entender las palabras reales que encierran sus versos:

[Coro de sacerdotes:]
Confiteor Deo omnipotenti,
beatae Mariae semper Virgini,
beato Michaeli Archangelo,
sanctis apostolis, omnibus Sanctis.
Confieso a Dios omnipotente,
bendita sea María, siempre virgen,
bendito el Arcángel Miguel,
santos apóstoles, todos los Santos.
[Frollo:]
Beata María,
yo siempre fui hombre de bien,
de mi virtud puedo alardear
(Et tibi Pater)
(Y a ti, Padre)
Beata María,
he demostrado ser también
más puro que esa chusma tan vulgar
(Quia peccavi nimis)
(Que he pecado)
Pues dime, María,
¿por qué al verla ahí bailar
por sus ojos pierdo yo el control?
(Cogitatione)
(En pensamiento)
La siento, la veo,
mi alma toda empieza a arder
al ver que en su cabello brilla el sol
(Verbo et opere)
(Palabra y obra)
Es fuego de infierno
Pecado, cruel, mortal
Ardiente deseo
me arrastra hacia el mal
Pero yo no (Mea culpa)
quiero pecar (Mea culpa)
es esa bruja la que se hace desear (Mea maxima culpa)
Mi culpa, ¡no! (Mea culpa)
Dios lo hizo así (Mea culpa)
si el Diablo es demasiado fuerte para mi (Mea maxma culpa)
Protégeme, María, de esa sirena, esa mujer,
que no me lleve a mi perdición
¡Destruye a Esmeralda!
en el infierno debe arder,
si no va a ser jamás mi posesión.
[Bruto:]
Ministro Frollo, la gitana se ha escapado.
[Frollo:]
¿Qué?
[Bruto:]
No está en la Catedral, se ha ido.
[Frollo:]
Pero, ¿cómo?
No importa, ¡vete, idiota!
Yo daré con ella aunque tenga que prender fuego a todo París.
Es fuego oscuro.
Gitana, es tu elección,
ser mía ahora
o tu condenación
(Kyrie Eleison)
(Señor ten piedad)
Dios se apiade de ella,
Dios se apiade de mí,
¡Mía o no habrá condenación!

Debemos reconocer que, en el doblaje de España, Frollo no tendría el mismo peso sin la maravillosa voz de Constantino Romero, quien hizo una interpretación magnífica en todos los sentidos. En esta canción frente a la chimenea del palacio de Justicia, el juez confiesa y muestra sus más oscuros deseos. Esmeralda es para él una presa a conseguir, sin importar el cómo lo haga. Está hechizado por ella, se victimiza a sí mismo por haber caído en manos de una bruja y ruega a la Virgen María que lo proteja al mismo tiempo que declara que esa mujer será suya o de nadie más. Da miedo, ¿verdad? La obsesión de Frollo es tal que admite en los versos finales que hará lo que sea para atrapar a Esmeralda, rezando que Dios se apiade tanto de ella… como de él, porque sabe que caerá en el pecado de la carne. Los coros acompañan a la perfección la culpabilidad y el sentimiento de pecado del juez, con versos reales de la liturgia cristiana.

Pero aun os podéis preguntar: ¿por qué adaptar Nuestra Señora de París fue tan complicado como dices? Por un sencillo motivo: en la obra original, Claude Frollo no es un juez… sino el Archidiácono de la catedral de Notre Dame. Aparte del problema que suponía remodelar la obra de Víctor Hugo para que fuese apta para niños, se daba la circunstancia de que no podían poner como villano principal a un eclesiástico obsesionado sexualmente con una gitana a la que doblaba en edad. Por ello, el estudio conservó el nombre, pero no la ocupación. En la película, el Archidiácono es un hombre piadoso de Dios que incluso nos inspira pena cuando Frollo lo arroja por las escaleras en su búsqueda frenética de Esmeralda, pero en el libro… él es el auténtico peligro. Los tres amores que se describen unas pocas líneas antes —imaginario, romántico y posesivo— alcanzan su mayor dimensión en la obra de Víctor Hugo, donde Esmeralda es asesinada por el propio Archidiácono tras ser rechazada por Febo —quien solo buscaba robarle su virtud—, mientras que Quasimodo se deja morir de hambre al lado del cadáver de la joven gitana.

En la película, el drama queda reducido a la muerte de Frollo. La propia catedral se rebela contra él y la gárgola sobre la que se erige se precipita al vacío, arrojándolo a ese infierno que él tanto temía.

En conclusión, queda demostrado que Frollo es un villano bastante más complejo de lo que puede parecer a simple vista, en especial si eres un niño que solo sabe dividir entre bueno y malo. Os animo a que volváis a ver la película, con otros ojos, y que le deis una oportunidad a Nuestra Señora de Paríssi os atrevéis.

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Alita, Ángel de combate. Una película aceptable

No es un secreto que James Cameron se enamoró de Alita cuando leyó el manga y que es saber popular que se moría por llevarla a la gran pantalla. Sin embargo, tuvo que esperar hasta que la tecnología fuera aceptable para crear esos enormes ojazos y, básicamente, tener un personaje casi por completo de CGI que no hiciera gritar a los espectadores. Avatar fue una de las primeras pruebas. Por suerte o desgracia, se volvió tan popular que James Cameron sigue inmerso en la segunda parte (que a lo mejor sale antes de que termine Berserk o Hunter x Hunter, ja).

Así pues, Robert Rodríguez ha terminado por ocuparse de la película. Y aunque al principio todos gritamos por los ojos de Alita, lo cierto es que son el menor de los «problemas» de esta historia.

En principio diría que es aceptable, entretenida, pero no brillante. Lo mejor, desde luego, son las peleas. La coreografía es impecable, ágil y muy fácil de seguir. Los movimientos en slow motion están bien implementados y, sinceramente, da muchísimo gusto cada vez que percibes cómo va a iniciarse una nueva escena de acción. El motorball es el sueño hecho realidad de cualquier fan, excepto por cómo dejan de lado a los personajes originales del manga, y es espectacular ver cómo se baten todos los jugadores en batallas brutales y aceleradas sin que te pierdas en un solo momento.

Es decir, si vais con la intención de ver una película de acción, ¡esta es la vuestra! Se trata de un regalo para los ojos y no me importaría nada volver a verla para disfrutar de las batallas una vez más.

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Los hechos históricos tras El Príncipe de Egipto

Creo que todos los que hemos visto El príncipe de Egipto solemos coincidir en que es una maravilla artística. No solo tiene un arte inolvidable, con escenas que se graban a fuego en la retina del ojo, sino personajes creíbles, música soberbia y hace un gran trabajo adaptando un mito de la Biblia. Es una prueba más de que la animación es un campo de trabajo donde el arte puede florecer tan bien como en cualquier otro sitio.

Sin embargo, suele darse el caso de que la religión nunca ha sido la mejor referencia para crear una Historia objetiva y coherente. Sin ir muy lejos, la Biblia tergiversa muchos hechos para adoptarlos a tradiciones mágicas o mitológicas. El «problema» es que la Biblia es el libro más leído del mundo y las películas que adaptan sus versiones de la Historia terminan por afectar al imaginario colectivo. 

Y como siempre es divertido averiguar qué pasó y qué no, ese ejercicio que tan a menudo realizamos con Disney y sus azucaradas adaptaciones históricas como Pocahontas, vamos a adentrarnos en el mundo de Egipto, los «esclavos» y las cosas que pasaron y las que no.

¿Existió Moisés?


No se sabe. Posiblemente no. Lo más probable es que su imagen se construyera sobre el trasfondo de un líder hebreo que sí fuera histórico. El caso es que es difícil hablar de un hombre cuya historia es pura mitología y cuya gran hazaña, el Éxodo, o la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto, no existió. Moisés, casualmente, tiene una historia muy similar a la de Sargón I de Acad. Atentos, pues, a la historia que narró el propio Sargón en tablillas:

Mi madre fue una gran sacerdotisa, a mi padre no lo conocí […]. Mi madre me concibió, en secreto[….] me dejó en una cesta de junco, sellada con betún […] El río me llevaba y me llevó a Akki […] me tomó como su hijo […] Ishtar me concedió su amor.

¡Y con la ayuda de la diosa más afamada de Mesopotamia se convirtió en nada menos que rey de su pueblo! En su leyenda se incluyen sueños proféticos con ríos de sangre (de qué me sonará esto) entre otra mucha propaganda política. Pero no os soprendáis, porque la Biblia bebe muchísimo de Mesopotamia. Ni siquiera Noé o el Diluvio son originales… Entre muchas otras cosas.

La Biblia da detalles sobre el recorrido del pueblo por distintas localidades, y en ninguna se han encontrado restos de cientos de miles de huidos. Y creedme que alguno tendrían que haber dejado.

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Rebuild of Evangelion. ¿Reboot, continuación o universo paralelo?

Evangelion tiene algo maravilloso, igual que Dark Souls o Bloodborne. Y ese algo son muchos, pero muchos, vacíos en su lore y pasado que permiten todo tipo de especulaciones entre los fans. Que su mitología exegética básicamente sea cristiana facilita toda clase de paralelismos para los fans del globo entero, que pueden intercambiar ideas, estudiar a muerte símbolos, realizar comparaciones con el folklore cristiano y más. Mucho más.

Si alguna vez habéis pensado que los fans occidentales de Evangelion pensamos demasiado, creedme, no habéis visto a los japoneses:

http://qmisato.tumblr.com/post/170961165501/if-you-think-westernenglish-evangelion-analysis

Además, mientras Anno siga trabajando en la última película de Rebuild, que por fin está en producción y se ha dicho que saldrá en 2020 pero seguro que tardará un par de años más, los fans no tienen otra cosa que hacer que especular. Y volver a ver y a ver y a ver las películas para intentar conseguir esa pizquita de información que Akira Ishida, comprensiblemente, se guarda.

El caso es… ¿Por qué tanto interés en unas películas que reducen la historia de Evangelion, presentan personajes mucho más superficiales y tienen mejor animación (pero no tan intensa ni inolvidable) que la de la serie?

Bien, porque a Rebuild llegaron todos los fans hambrientos de más, igual que nuevos y pobres seguidores que jamás podrán escapar de las garras de Anno y la depresión. Y porque desde el primer momento había una pregunta en el aire: ¿tendremos más material con el que crear grandes teorías? End of Evangelion se considera a veces un final infame, o ni siquiera un final. El mismo manga da una versión de reencarnación y final feliz que despoja de toda su crudeza al final de la obra maestra de Anno. Así que todos queríamos más, incluso si no lo necesitáramos.

Y parece que se busca que Evangelion sea una franquicia (como si no lo fuera ya. Hay cientos de manga, de videojuegos, de novelas, de merchandising…). De modo que la posibilidad de una historia que siga, siga y siga está ahí.

Por tanto… ¿Qué es Rebuild?

Desde la primera película estallaron las masas fans al darse cuenta de los elementos de continuidad que había en la historia. ¿Un mar rojo? End of Evangelion. ¿Enormes marcas de gigantes crucificados? End of Evangelion y el final del manga de Sadamoto. ¿Un chorro de sangre en la luna? End of Evangelion. Y muchas más cosas. Sin embargo, la historia era vagamente diferente. El diseño de Lilith es distinto y todo el mundo sabe que es Lilith. Los personajes son menos depresivos, se meten más en los papeles cliché que se espera del género mecha y harén y hasta los nombres son distintos en algunos casos, como los de Yui Ayanami o Asuka Langley Shikinami.

La gente estaba y está confusa, en parte con razón, porque todos tenemos esa venita con la que queremos llenar todos los huecos de una historia sin centrarnos en las metáforas o en el mensaje de la historia. Y Rebuild parecía hecha para ese tipo de fans. Así pues, antes de que empecemos con artículos de teorías o a analizar directamente las películas, hagamos un recuento de ideas básicas que son diferentes entre Evangelion y Rebuild.

Advertencia de spoilers flagrantes de Evangelion y Rebuild

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La Sirenita, la historia del Rey Tritón desde los ojos de su hija

¿Os habéis fijado en cómo empieza La Sirenita? No es hablando como tal de las sirenas, sino del malhumorado y peligroso Rey Tritón. Dudo mucho que sea casual, porque La Sirenita, sin desmerecer todas sus virtudes, entre otras comenzar el Renacimiento de Disney, no es realmente la historia de Ariel… Sino la de su padre. Que no por nada es el personaje más detallado, profundo e interesante. Lo siento, Úrsula, seguirás aun así teniendo un lugar muy grande en nuestras pobres almas en desgracia.

A veces se dan esos casos. Si habéis visto Mad Max Fury Road sabréis a lo que me refiero. El título lleva el nombre de Max, el protagonista es Max, pero la historia… La historia pertenece a Furiosa. En La Sirenita sucede lo mismo, solo que de forma menos evidente y peor elaborada. Los directores, Clements y Musker, se desviaron muchísimo de la historia de Christian Andersen. No solo eliminaron el drama, el papel de las hermanas, el final o… bien, básicamente todo lo que caracteriza a la Sirenita, sino que dieron mayor papel a la bruja (que incluso adquirió un nombre) y, en especial, a Tritón, que ni siquiera era un personaje como tal en la historia original. Y es que Andersen puso como mujer destacada a la abuela de las niñas, y no al padre. Pero bueno, Disney adora eliminar a figuras maternales, ya lo sabemos. Un día puede que incluso hable de ello en la película de Aladdín.

El caso es que todo esto tiene un motivo sencillo. Los escritores eran todos hombres (al menos en La Bella y la Bestia hubo dos mujeres destacadas como Brenda Chapman y una escritora se ocupó del guion: Linda Woolverton. Esta última autora también elaboró el guion de El Rey León y de otras películas menos destacadas como las adaptaciones de MaléficaAlicia en el país de las maravillas. Pobre mujer, siempre le quitan cosas interesantes de sus ideas originales). Así que lo que hicieron, aunque fuera de forma inconsciente, fue lo que todos los hombres: meter a un personaje masculino con el que identificarse. No me cabe duda de que por eso está tan bien elaborado.

Pero vamos a examinar la película, por si no me creéis.

Hemos dicho que la historia comienza con menciones a Tritón. Acto seguido, tras los créditos, asistimos a un concierto organizado para el Rey, que exige a sus hijas que lo adulen frente a su reino. En el momento en que una falla y lo pone en ridículo, por fin conocemos a Ariel. Una muchachita de 16 años, curiosa, desafiante y enamoradiza, como sucede a su edad. Tritón tiene muchos problemas con ella porque es la única rebelde de entre todas sus hijas (¿quizá? Tampoco sabemos mucho de ellas, excepto que se esforzaron por distinguirlas en diseño), pero parece mentira que tras siete todavía no sepa lidiar con adolescentes.

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