Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #8, aprended de la veterana

El capítulo anterior de Mahou Shoujo Ore nos dejó con intriga: ¿quién es el jefe de los demonios? ¿Cómo luchará Ore sin su báculo? ¿Por qué Saki canta tan mal si se supone que es idol? Al menos una de estas preguntas tiene su respuesta en este episodio.

Empezamos con la ya típica escena de Saki despidiéndose de su madre antes de salir de casa por la mañana. La diferencia es que esta vez se va algo preocupada, pues la mujer se encuentra mal. Y cuando digo que se encuentra mal es que se arrastra literalmente por los suelos. Pero, bueno, Saki confía en que podrá arrastrarse hasta un teléfono para llamar al hospital si le pasa algo. Qué buena hija, desde luego.

No pensemos mal. Lo que pasa es que ese día tiene un evento para celebrar las buenas ventas del primer single de los Machos mágicos y eso es lo más importante de su vida en esos momentos. Mucho más que su madre, dónde íbamos a parar.

El evento es un Meet and greet y Ore está nervioso porque la cola de las fans es casi eterna (prácticamente llega a un lugar censurado que es Disneyland) y le tiemblan las piernas como si fueran hojas suavemente mecidas por un huracán de esos de películas americanas del fin del mundo. Por suerte, la mesa está puesta estratégicamente para que solo se le vea de cintura para arriba.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #7, ¡hora del karaoke!

El capítulo anterior de Mahou Shoujo Ore dejó el listón muy alto con los baños termales. No solo tuvimos humor y fanservice, también vimos cómo Sakuyo empezaba a sospechar que Hyoue es quien está detrás de la aparición los machos nya.

Este episodio empieza con Saki llegando tarde, como siempre. Y es que cuando suena la alarma, la chiquilla siempre le dice medio dormida a su madre que le deje dormir media hora más. Cinco minutos no son suficientes para una joven. Así que se va corriendo con su cazuelita de carne de desayuno. Lo normal. Mientras tanto, su madre parece estar al límite: nada más salir la protagonista por la puerta, pierde sus fuerzas y se desmaya. Un anime sin drama no es un anime. Y eso que este es comedia… Pero el drama vende.

¿Será una maldición? ¿Un efecto secundario por haber sido una macho mágica? Qué intriga.

Gracias al cartel del camerino, por fin aprendemos los nombres oficiales de las formas macho de las chicas: Saki es Ore (ya lo sabíamos) y Sakuyo es Sakigasuki (que significa MegustaSaki y le viene que ni pintado para marcar territorio). Son nombres perfectos para las fans. Imaginad al público gritando «¡Me gusta Yo!» o «¡Me gusta Saki, quiero un hijo tuyo!».  Caóticamente maravilloso.

¿Sabéis qué hacen las machos en el camerino? Lamentar su fama. Y es que la fama conlleva trabajo. El trabajo… No sé, ¿cansa, supongo? Además, cuanto más famosas son, más demonios nyas aparecen. Y siempre van a por Mohiro, que parece que les seduce con su expresiva mirada de pez sensual. Entre su trabajo como idols y su deber como chicas mágicas, están un poquitín muertas.

Su manager aparece para decirles que no se quejen, que la fama les da trabajo y trabajar es bueno. De hecho, llega con más trabajo… y con un doujin R18 de ellas en forma macho que despierta el interés (y vete a saber qué más) de Sakigasuki. La portada además es muy bonita y salen más estilizadas que musculosas. ¿Será yaoi o yuri? Qué curiosidad.

Ah, sí, también tiene buenas noticias. ¡Van a grabar un CD!

Y para grabar el CD, deben practicar. Pero el manager es el más rápido del este disparando y no duda en apuntar a Saki y ¡Zas! Le dice que nunca cantó demasiado bien… Y que baila como raro… Pero que lo da todo y eso la hacía brillar. Traducción: es inútil, pero se esfuerza. Cuenta que, cuando las vio cantar en la calle, decidió ser su manager y el entusiasmo, que no el talento, de ambas le hicieron convertirse en un fan número uno aunque las cosas no iban bien. Es tan cuco y tan deprimente que le pega perfectamente a esta serie.

El caso es que se van a practicar al karaoke y el resto de clientes muere. Vale, no mueren, pero alguno llega a desmayarse. Dios, Saki, qué mal cantas. Cuida de tu manager porque, aunque siempre te haga bullying, no duda en animarte con unas maracas mientras los cadáveres clientes inconscientes se apilan por los pasillos. Eso no quita que les diga que cantan de pena… ¡Pero lo ha dado todo con sus maracas!

Cuando le toca hacer un solo a Sakuyo, esta anuncia su amor por Saki, se transforma en macho, saca un radiocassette y anuncia que se tiró la noche escribiendo una canción. Una obra maestra que haría llorar de envidia a grandes de la música como Mozart, Beethoven o Leticia Sabater. Se titula «I love Saki». Consiste en Sakigasuki pegándose a Saki sutilmente, repitiendo su nombre así cual acosador, pidiéndole un beso y diciéndole que si le confunde con su hermano, pues que está abierta a todo tipo de posibilidades.

Aunque Sakigasuki canta con pasión, parece no convencer al manager, que termina por cantar él mismo para enseñarles cómo deben hacerlo. Aquí es donde se nos cae el mito de que los hombres no saben hacer varias cosas a la vez: el señor canta y se anima a sí mismo moviéndose a la velocidad de la luz para crear un efecto óptico y que parezca que son tres personas (el cantante en forma kawaii chibi y los dos animadores al fondo). Es un todo en uno.

Mientras tanto, la madre de Saki y Kokoro hacen cosas en su habitación. Si bien los gemidos y lo que dicen es sugerente… Kokoro le está dando un masaje y punto. Como siempre que se lanza este cebo. Y fijo que alguien ha picado. Es uno de los clichés más usados de la industria. Es tan cliché que hasta ellos mismos lo comentan.

Acto seguido, Kokoro le ofrece finalizar su contrato como chica mágica. Argumenta que la madre de la protagonista ha trabajado lo suficiente y que su espalda ya no está para tanto. Además, tiene a Saki como indigna sucesora. La mujer le pide una semana más para disfrutar de su vida como chica mágica. Podemos ver su báculo y el frasquito de cristal es completamente rojo, lleno hasta los topes de la sangre de sus enemigos.

De vuelta con Saki, abre la puerta del baño sin preguntar y se encuentra con un macho nya haciendo sus cosas, teléfono en mano. Tarda unos segundos en reaccionar, tras los cuales cierra la puerta y sale del baño. Es bueno saber que los nya también hacen sus necesidades curioseando cosas en el móvil. Son más humanos que algunos personajes de manganime que directamente no conocen el concepto de ir al baño.

Al regresar a su sala de karaoke, abre la puerta que no es y se encuentra a Mohiro (con Hyoue y rodeado de animalicos en modo princesa Disney) cantando la canción que antes mató a medio local. La diferencia es que él canta bien y Saki no. Las cosas como son.

Saki cierra la puerta y fangirlea. Fangirlea. Fangirlea más. Y sigue fangirleando. Sakigasuki le dice que da mal rollito (ojo cuidado, que si lo dice ella es que el nivel de mal rollo ha alcanzado niveles bien altos) y Saki sigue fangirleando. Acaba por rendirse cuando Hyoue abre la puerta para echarla y se tira al suelo con la mala suerte de que se le ven las bragas. Por suerte, Sakigasuki se lo advierte como buena samaritana para que rectifique la posición.

Lo que realmente pasó: A Saki se le veían las bragas si te agachabas e inclinabas el cuello cual contorsionista con la clara intención de verle la ropa interior, como era el caso de Sakigasuki.

Podríais pensar que entonces las machos volvieron a su sala de karaoke. ¡Incorrecto! Saki acaba de atar cabos: había un macho nya en el baño y Mohiro estaba cantando por ahí así que era posible que en la sala contigua hubiera una reunión de nyas. ¡Bingo! Allí están, picando en la pared para abrir un boquete y capturar al idol. Porque entrar por la puerta está sobrevalorado. Seguro que en el infierno no hay puertas, solo paredes, paredes y más paredes sin salida. Casi casi como un Ikea.

Las machos acaban con los nyas al ritmo de la canción infantil que estaba cantando Mohiro. Ore golpea con tanto ímpetu que termina por romper su báculo. Madre mía la que se va a liar cuando le toque volver a luchar y no tenga arma. Kokoro ha dicho que le costará encontrar un reemplazo y se ve a la legua que algo así va a ocurrir. Si fuera un pelín más ludópata de lo que ya soy me jugaría algo.

Para poner punto y final al capítulo, tenemos la sospecha de Sakigasuki: los nyas siempre saben dónde está Mohiro. Eso significa que su jefe es alguien cercano.

Parece que el cerco se estrecha y cada vez queda más claro quién es el culpable. El final se acerca… Pero sin prisas, que quedan 5 episodios y no queremos más relleno pesado como el de los sixtillizos.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo de Mahou Shoujo Ore!

Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #6, baños termales

Después del capítulo de relleno puro y duro, Mahou Shoujo Ore nos trae el típico innovador episodio de baños termales. Es el primer anime que jamás ha hecho algo parecido (de los que he visto durante la última hora, al menos). Bueno, vale, no es nada nuevo, pero… ¿No os morís de ganas de ver qué topicazos parodia esta vez?

Nuestro querido manager amante de las chicas mágicas lleva a Saki y Sakuyo a un complejo de baños termales para que actúen en una competición de karaoke. Lo interesante del trabajo es que la solicitud es de antes de que se convirtieran en machos mágicos así que no necesitan transformarse para actuar porque están contratadas como ellas mismas. Las chicas están encantadas.

Es solo cuestión de tiempo de que algo les salga mal.

Justo lo digo y aparecen Mohiro y Hyoue, que acaban de grabar un videoclip por esos lares. A priori no es nada malo, pero fijo que se lía en un rato… O eso espero. Mohiro saluda a Saki y ésta entra en pánico. Por alguna extraña razón, empieza a explicar así como quien no quiere la cosa que se encontraron por casualidad y que no es una stalker y acaba asustando al chaval. Otra vez. Por suerte, Saki recupera su sentido común y se disculpa. Mohiro la mata, digo, ciega con su sonrisa mientras le patpatea la cabeza. D.E.P. Saki.

Hablando de muertos, la chica se pone a espantar a los malos espíritus porque sí, porque puede. No hay explicación alguna. No parece funcionarle porque el fantasma de Hyoue interrumpe su (para nada unidireccional) conversación con Mohiro. Hyoue y Saki empiezan a picarse y a ver quien lo tiene más grande. El talento, claro. Hyoue se lleva a Mohiro —que se deja porque tiene la personalidad de una patatita hervida— y Sakuyo se muere un poco de celos porque su amor está colada por su hermano. Nada que no hayamos visto antes.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #5, ¿ya empezamos con el relleno?

Mahou Shoujo Ore llega a su episodio 5 con una sorpresa: los machos (Saki y Sakuyo) se han ido de vacaciones. ¿Qué será de este capítulo sin ellos? Básicamente: caos, cíborgs, animadores y relleno. Lo normal en estos casos, vamos.

Este episodio va a ser protagonizado por Ichigo Fujimoto y sus cinco hermanos. Al final del capítulo anterior pensábamos que eran mangakas pero han resultado ser animadores. Nada más empezar podemos ver una reunión donde un tal C-Mizu presenta el proyecto de un episodio de anime y es rechazado por presentar similitudes con otro anime protagonizado por sextillizos cuyo nombre no voy a decir pero es Osomatsu. Hay que decir que la escena es directamente cruel: C-Mizu no tiene oportunidad de explicarse y el jefe reacciona con violencia: le lanza los folios a la cara con tanta fuerza que le hace sangre.

Como habréis podido imaginar este episodio es una gran crítica a la industria japonesa de la animación y a la precariedad laboral en la que se encuentran sus trabajadores. No es una situación excepcional. No hay más que ver la resignación con la que C-Mizu acepta el trato que recibe. Si bien el plagio (aunque solo sea en el diseño) debe ser rechazado, esas no son maneras de tratar a un subordinado o, más allá de las relaciones laborales, a un ser humano.

El caso es que C-Mizu llama a los Fujimoto para dar la noticia y arde Troya. Después de tanto trabajo se lo han echado por tierra justo antes de que viera la luz. No tienen recursos para hacer el capítulo con tan poco tiempo, así que la compañía ha prescindido de ellos y ha contratado a otros cuatro que, por mucho dinero, lo pueden tener para emitirlo sin retrasos. Cuatro personas trabajando para el mismo capítulo por separado es una chapuza. Todos hemos visto memes de lo que pasa cuando varias personas hacen las cosas cada una por su cuenta y luego lo juntan al acabar. El resultado es terrible. Apocalíptico. Algo así como la Madriguera de los Weasley. Los Fujimoto son conscientes de ello y por eso piensan hacer ellos mismos el capítulo buscando recursos de debajo de las piedras. Todo para salvar al mundo de… ¿un monstruo raro que hay en la calle?

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #4, aparece un cutre-cíborg

Este cuarto episodio de Mahou Shoujo Ore empieza con la figura del rostro cubierto (no tengo muy claro con qué, aunque parece un cubo de esos de palomitas que se compran en el cine) del final del capítulo anterior luchando contra un pelotón de nyas baras que se disponen a cortar la luz de la ciudad para secuestrar a alguien —mi intuición femenina dice que se trata de Mohiro— en medio del caos. El desconocido vence de una forma mucho más elegante que las protagonistas de la serie (con una pistola eléctrica) y de la nada encuentra un periódico donde hablan del debut como idol de las chicas mágicas. No parece gustarle mucho la noticia porque grita al viento «¡Chicas mágicas!» un total de tres veces y cada vez con más odio que la anterior. Es una escenita tan típica del anime que no sé cómo se han esperado tanto para meterla.

Volvemos con las heroínas, que tienen que ir al baño del estudio de televisión a transformarse. Qué no daría yo por ser una de las señoras que presencian cómo dos chicas se meten en unos cubículos, confiesan su amor por un tal Mohiro-chan y por una tal Saki y salen transformadas en armarios tras una luz cegadora. Es que tiene que ser brutal. Como Ore y ¿el otro tiene nombre? son unos profesionales, se dirigen a sus camerinos ignorando a las miradas indiscretas de la gente, que no se corta en preguntarse en voz alta si son hombres, están haciendo cosplay o cómo va la cosa. Seguramente habrá un montón de chicas con esas pintas por esos mismos pasillos, pero ver a dos tíos en falda es el acabose. Por otro lado, llaman la atención de dos idols veteranas que, a juzgar por el opening, serán importantes más adelante.

Saki sigue dándole vueltas el hecho de que Sakuyo se le haya confesado. Y es que es difícil de ignorar ese detalle cuando lo grita cada vez que se transforma y se dedica a pegársele cual lapa en su forma macho. Por si no lo creéis, tenéis más abajo una captura bella bella que sirve de prueba. Por otra parte, Saki está frustrada porque, si bien su sueño siempre fue el de convertirse en idol (y triunfar), jamás pensó que lo haría como Ore. Lo bueno es que Mohiro comentó que ese día estaría en el estudio, así que tiene las esperanzas puestas en verle. Es justo pensar en ello y aparece… con el personaje enmascarado —¿se le puede llamar así?— pegado del brazo.

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Impresiones: ‘Persona 5: The Animation’ #3, todos callan y Mishima habla

En el episodio anterior de Persona 5: The Animation, Ryuuji logró invocar a su propia Persona, Captain Kidd. Además, gracias al extraño ser llamado Morgana —que se enfada si le llaman gato demoníaco—, aprendimos que el grotesco castillo que se alzaba donde el instituto Shujin debería estar era un Palacio, es decir, otra realidad que refleja los deseos del corazón de alguien (en este caso, Kamoshida).

Esto es lo que Igor y sus dos ayudantes de la Velvet Room nos recuerdan al empezar este capítulo. Además, añaden que el Palacio de Kamoshida cobra forma de castillo porque eso es lo que el instituto representa en su distorsionado corazón. Sus habitantes no son reales: solo se trata de sombras a semejanza de los estudiantes de Shujin. Igor se pregunta cómo logrará Ren acabar con ese lugar… Y es que Igor tiene cierta tendencia a hacer preguntas pero lo que es responderlas no es su punto fuerte. Porque, como ya comenté, todo esto lo sabíamos ya gracias a Morgana. Igualmente, se aprecia este resumen por si alguien no hubiera logrado asimilar de las revelaciones del anterior capítulo de una semana para otra.

Por lo visto, el discurso de Igor no es un mero recordatorio que hacen por nuestro bien, sino un sueño que tiene Ren acerca de la Velvet Room. Maldito seas, Igor. No dejas al pobre dormir en paz y, además, nunca nos das información nueva.

Ren aprovecha para contarle su sueño a Ryuuji mientras esperan al tren que les lleva al instituto. El andén está lleno de gente y hay bastante ruido, así que sus palabras no deberían llegar a oídos ajenos… Si no fuera por el hecho de que Ryuuji grita como si le fuera la vida en ello y tiene la sutileza de una ballena varada en una playa. ¿Sabéis quién llega al andén justo para oír al chaval confirmando que los rumores sobre los abusos al equipo de voleibol son ciertos? Sí, el famoso detective Goro Akechi. Resulta evidente que esa parte de la conversación ha llamado su atención. Aún tendrán suerte de que no alcance a coger el mismo metro y de que no les haya oído hablando de Palacios, sombras o un gato demoníaco Morgana, a quien Ryuuji ha bautizado como Monamona. Renren, Monamona… ¿Ryuuji podría ser más mono original? Imposible.

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Reseña: ‘The Promised Neverland’ #1, que no os engañe su feliz portada

Apenas hace una semana que salió a la venta el primer tomo de The Promised Neverland de Kaiu Shirai (guion) y Posuka Demizu (dibujo) y nos ha faltado tiempo para ponernos a reseñarlo. Este manga fue una de las novedades que Norma Editorial anunció en el Salón del Manga de Barcelona del pasado noviembre y, cinco meses después, ha llegado a las librerías de nuestro país con una promoción que seguro que animará a más de uno a hacerse con un ejemplar: la primera edición del primer tomo cuesta solo 4 euros. Dichos tomos están marcados con una pegatina que, para alivio de todos, se quita sin dejar marcas.

The Promised Neverland nos traslada al orfanato House Field Grace, donde varias decenas de niños viven felices bajo el cuidado de una mujer a la que llaman Madre. Cada día, todos los jóvenes dedican parte de la mañana a hacer una serie de tests y luego tienen el resto de la jornada para jugar con el resto de niños —a los que consideran hermanos— o relajarse. La verdad es que es una vida casi utópica para los habitantes de House Field Grace: tienen casi todo el día libre, su casa está en muy buenas condiciones, viven rodeados de naturaleza a las afueras de un bosquecito, nunca les falta comida y su ropa, de color blanco, siempre está inmaculada. Solo tienen que tener cuidado con no acercarse a la Puerta de salida del recinto (que se encuentra separada de la casa, en una especie de muralla) ni a la valla que lo limita por la zona del bosque. No es un gran problema, tienen espacio por el que corretear e, incluso, jugar al escondite entre los árboles.

Entre esos huerfanitos, se encuentran los protagonistas de esta historia, Emma, Norman y Ray, que son los más mayores (con once años) y los más inteligentes. Y no lo digo yo, lo dicen los resultados de sus exámenes, que son simplemente perfectos. De entre los tres protagonistas, Emma destaca por su fuerza física, Norman por sus capacidades analíticas y Ray por sus conocimientos. Emma y Norman son los más sociables del trío y pasan mucho tiempo juntos mientras que, por otro lado, Ray prefiere sentarse por ahí para leer tranquilamente.

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Impresiones: ‘Mahou Shoujo Ore’ #3, ¡el yuri es canon!

Han pasado un par de semanas desde la emisión anticipada del episodio anterior de Mahou Shoujo Ore, pero no creo que nadie haya olvidado cómo quedó la cosa. El final o, más bien, el capítulo entero fue tan intenso que seguramente se os quedó grabado en la memoria. Saki, en su forma Ore, estaba atrapada por los tentáculos del macho nya enemigo—sigo sin saber cómo explicarle esto al psiquiatra— y todo parecía perdido cuando hizo acto de presencia su salvadora: Sakuyo, que había logrado transformarse en Macho Shoujo gritando a los cuatro vientos su amor por Saki.

Algunos malpensados —y la propia Saki— dirán que lo dice de una forma amistosa, o que le gusta la forma Macho de la protagonista (como parece ser el caso de Mohiro). Como el primer armario mágico no quiere quedarse con la duda, se lo pregunta y la respuesta que recibe es clara como el agua. Sakuyo quiere a Saki de forma sexual. De hecho, quiere a cualquier forma de Saki, no específicamente a Ore. ¿Sabéis ese topicazo de la mejor amiga que todo el fandom shippea con la protagonista porque es evidente que está hasta los huesos por ella pero nunca llega a confirmarse que es canon? Pues Mahou Shoujo Ore lo adapta con una mejora evidente: es canon. ES CANON. A Sakuyo le gusta Saki. Tenemos yuri, señores. Y-U-R-I.

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Impresiones: ‘Persona 5: The Animation’ #2, por fin hay respuestas

La aparición de Arsene al final del episodio anterior es un golpe de efecto breve pero eficaz que sirve para llamar la atención de Kamoshida, ocasión que Ryuuji aprovecha para coger las llaves de la celda. Con ellas, los dos estudiantes huyen dejando al excéntrico rey encerrado en su propia mazmorra. Una vez fuera del castillo, la misteriosa aplicación que tantas veces intentó borrar el protagonista les informa de que han regresado de su viaje. Vamos, que es como un GPS solo que, en lugar de pedirte que atravieses un callejón sin salida, te mete en líos en ¿otro mundo? El caso es que han regresado (no tenemos muy claro de dónde) y, ¡sorpresa! ¡Están en la entrada del instituto!  Pero me refiero al instituto de verdad, no al castillo ese de los horrores.

Ryuuji, en su estado de estupor, hace un comentario interesante. ¿Qué ha pasado con la ropa de Ren? Al arrancarse su máscara e invocar a Arsene, su ropa fue cambiando… Pero al salir del castillo, volvía a llevar su uniforme. Admito que es una buena observación, Ryuuji, pero ese detalle no es tan llamativo como otros. Podrías preguntar sobre el castillo, la aplicación, el propio Arsene… Pero lo que más ha calado en ti es la ropa de Ren. Ordena tus prioridades, amigo.

Volviendo a la situación de los dos ¿supervivientes? ¿Prófugos de la justicia? ¿Futuros internos de un centro psiquiátrico? Jamás adivinaréis quién les espera en la entrada de Shujin. ¡Sí, el mismísimo Kamoshida! Solo que esta vez viste como una persona normal con su habitual chándal. Tras una breve intervención de Sae, que pide más información —no olvidemos que todo esto es el interrogatorio del protagonista tras su detención—, Ren relata su primer tercer encuentro con el hombre, que le recrimina el llegar tarde a clase, llama perdedor a Ryuuji, le deja caer una pullita al prota sobre su situación en libertad condicional y le da la bienvenida al Instituto Shujin con todo el cinismo del mundo y con sus huevos toreros. Todo esto sin dar muestras de recordar nada acerca de lo que acababa de suceder. Que alguien vaya llamando a Iker Jiménez, que hay algo raro en todo esto.

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Impresiones: ‘Persona 5: The Animation’ #1, empieza la aventura

Los amantes del que sin duda fue uno de los videojuegos más exitosos del año pasado están de enhorabuena: la animación de Persona 5 por fin ha llegado. El sábado se estrenó el primer episodio de Persona 5: The Animation, titulado «I am thou, thou art I» o «Yo soy vos, vos soy yo», una de las frases más características de la franquicia. Esta adaptación ha despertado emoción e inquietud por igual entre los fans: ¿será fiel al juego o se tomarán tantas licencias que será un producto completamente nuevo? El primer capítulo ya nos deja ver por dónde irán los tiros.

Como ya pasaba en el juego, la acción empieza en un casino. Un grupo de ladrones se ha hecho con un botín y podemos ver cómo Joker, el líder, se dispone a escapar. No parece una misión complicada a priori, ya que se oye constantemente a sus compañeros haciendo comentarios como si se tratara de una aventura más y no de la comisión de un delito. Hacen que robar parezca tan fácil y tan divertido que dan ganas de probar, así que si el siguiente capítulo lo comenta alguna compañera ya sabéis que aceptaré encantada que me paguéis la fianza.

Desgraciadamente para la banda, la policía les está esperando y capturan al líder. En el calabozo de comisaría, el protagonista de Persona 5 se enfrenta a un cruel interrogatorio en el que le acusan de diversos delitos: amenazas, difamaciones, posesión de armas e, incluso, asesinato. Con tales cargos, no se cortan un pelo para sacarle una declaración; le dan una paliza, lo drogan para atontarlo y le amenazan con darle un trato similar —o peor— a sus compañeros. No queda claro si quieren obligarle a confesar sus crímenes (¿lo del asesinato iba en serio?) o mandarlo al otro mundo por la vía rápida. En su estado, al protagonista no le queda otra que firmar la declaración. Así es como conocemos su nombre: Ren Amamiya. Se me antoja llamativo el hecho de que el chaval no haya abierto el pico más que para revelar su identidad y ya tengan el documento listo. Vaya con la eficiencia nipona. Por suerte, aparece la fiscal encargada del caso, Sae Niijima, y se libra de los matones. Gracias a ella, Ren descubre que sus compañeros están a salvo. Él es el único prisionero… así que diría que los matones de antes tienen reservada una vacante en el infierno por marcarse semejante farol.

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