Analizando D.Gray-man. Noches 2 y 3: Una noche de luna llena y El Pentáculo

Analizando D.Gray-man. Noches 2 y 3: Una noche de luna llena y El Pentáculo

Acaba conmigo, Allen

El segundo capítulo de D.Gray-man abre con la mascota favorita de todo el mundo y que, además, resulta ser un gólem de mucha importancia: ¡Timcanpy! Además, Allen viaja en un carromato de un circo (ahí, volviendo a los orígenes) con gente poco antropomórfica, entre ellas el conejito favorito de Hoshino. Otra cosa no, pero la narrativa va mejorando porque ahora que seguimos el camino del protagonista y el objetivo queda claro desde el primer momento: se dirige a la sede de los Exorcistas. 

Esto sirve para prometernos que la historia tiene un objetivo claro, a pesar de que todavía debamos enfrentarnos a un par de capítulos más de presentación. De paso conocemos a Marian Cross en un delicioso flashback que establece como comedia el maltratato infantil. Pobre Allen, que jamás deja de tener pesadillas sobre él.

Así que vamos a decirlo: es maltrato infantil. Es una relación horrible y abusiva, donde Allen depende por completo de Cross y Cross se asegura de ser frío, distante, y cruel con él. Visto con distancia, cuando se explica y profundiza la relación, entendemos que Cross no quería encariñarse con un niño que sabía que iba a desaparecer. Se sentía culpable, quería mantenerse aparte. Ser desagradable con Allen era parte de su mecanismo de defensa.

Lo cual no quita que sea enfermo y horrible, y que resulte francamente problemático presentarlo todo bajo un velo de comedia. Claro que, de haber sido realista, ¿cómo íbamos a apreciar a Cross cuando tantísimos niños saben lo que es vivir bajo padres abusivos? Pero ese es el personaje que Hoshino decidió crear, y habría sido mucho más valiente y franco por su parte plantear las cosas como son y no excusarse tras lo cómico que emplean todos los shonen para despreciar el abuso al que someten a sus personajes.

Allen salta del carromato al grito de «Akuma» y conocemos al pequeño Jean, que asegura que ha visto cómo el Conde mata a un hombre y le introduce un Akuma por dentro. Yo, francamente, estaría muerta de miedo, pero bueno. Los hombres, que parecen conocer al niño, no tienen ningún problema en dejarlo en manos de un vagabundo que lo restringe y le cubre la boca. Ajá. Por supuesto se trata de un Akuma y Allen lo destruye casi ipso facto. ¡No hay oración por el alma, muy mal, Allen!

En un principio parece que Jean se va a volver el fan de Allen, feliz de encontrarse al fin con un Exorcista. Es un niño inteligente, inventor, que ha hecho incluso patines para desplazarse más rápido, y parece que ha aprendido todo sobre los Akuma porque su padre trabaja para la Organización todavía me decepciona no haberlo visto nunca. Visto lo que hacen a los científicos que tratan de abandonar la sede, me cuesta mucho creer que permitieran que dejara investigaciones atrás, pero a estas alturas Hoshino todavía no había desarrollado a los Cuervos ni las extremas medidas de seguridad…

Allen, viendo que Jean se comporta como si cazar Akumas fuera algo divertido e interesante, le recomienda que se mantenga alejado. Y Jean, claro, no se lo toma bien. Tras lanzar a Allen una bomba de humo de cebolla, se refugia en su laboratorio-habitación, donde su amigo Leo acude a visitarlo. Jesús, no recordaba que los diálogos fueran tan expositivos al principio.

Resulta que la madre de Leo murió y no se han visto desde entonces. Nosotros, claro, al saber de qué va este manga y ver la sonrisa críptica de Leo… Pues sospechamos. Mucho. Jean no porque es su amigo. Y por eso, aunque estos capítulos de introducción puedan parecer relleno, en realidad están plantando ideas muy importantes sobre cómo funcionan los Exorcistas. Y es que el problema es muy básico. Ya no es solo que unos niños no estén preparados para el cruel mundo del Conde, sino que la información puede ser muy peligrosa si no eres lo suficiente maduro y tienes la mentalidad de un soldado para lidiar con la realidad. Jean va a estar en negación hasta el último segundo, a pesar de todo lo que ha aprendido sobre los Akuma. Y, también, se nos deja caer que la realidad de la gente es muy distinta a la de Allen. Nosotros no sabemos que Allen es excepcional y puede distinguir a los Akuma sin más; asumimos que es una cualidad Exorcista. Sin embargo, no lo es. Y por eso da tantísimo miedo, por eso los Akuma son una tragedia.

Porque no podemos verlos. Porque vamos a preferir engañarnos pensando que paseamos entre gente corriente y no máquinas monstruosas.

Muchos de estos elementos se desarrollarán más tarde. Por ejemplo, con la idea de que nunca se devuelven los cuerpos, para evitar que el dolor de los familiares lleve a que nazcan nuevos Akuma, o con que los Exorcistas ven a la Humanidad como su enemiga, como lobos en piel de cordero.

Y es que esa es la gran arma de Conde. Jugar con el terror, la paranoia y el dolor.

Por supuesto, un elemento muy interesante es que el Conde puede ver y escuchar a partir de sus Akuma, como se ve cuando Jean informa a Leo de que le ha visto la cara (JAJA) al primero. Leo se lleva a Jean al cementerio y Allen los ve por el camino, por suerte para el segundo.

Ahora, ¿el nivel de romper la cuarta pared de Allen? De verdad que no me gusta cuando debe ser él quien exponga la situación porque, entre que la autora no sabía bien cómo iba a ser, y que luego muchas de sus acciones se contradicen con cómo debería ser…

Mierda… Se supone que voy a presentarme en la sede, pero parece que tendré que hacerlo ante ese personaje, Maestro…

El nivel de cosas extrañas que se acumulan en esta página no tienen nombre. Para empezar, Allen se alarma, pero solo un poco, al ver cómo un Akuma persigue a Jean. Y, de acuerdo, envía a Timcanpy detrás, pero se detiene para dar este pedazo de explicación a la nada en vez de ir corriendo para asegurarse de que el maldito Akuma no mate a un niño.

Segundo ¿cómo sabe que va a encontrarse con el Conde? ¡Ha visto a un Akuma nivel 1, por favor! Me duele decirlo, pero esto es mala escritura para crear expectativa. Una expectativa que, literalmente, dura una página porque en cuanto llegan al cementerio, el Conde está ahí aguardando a Jean.

¿Por qué aparece el Conde? ¿Porque se aburría y ha escuchado de un Akuma que alguien ha visto su máscara? ¿Alguien que no es una víctima? ¿O es que tuvo miedo de que alguien hubiera visto la cara de Mana? Lo desconozco, pero según dice parece sentirse insultado y agredido por Jean, al que define como «estorbo» y está francamente enfadado, de modo que quizá sí temiera que le hubieran visto sin máscara.

Ah, por cierto. Notad cómo el Conde señala que Leo lleva muerto desde el entierro de su madre. Es el momento en que suele aparecer, cuando la separación es total entre la persona viva y el ser querido que se ha marchado.

En el siguiente capítulo, El Pentáculo, Hoshino nos desvela sin que nos diéramos cuenta quién es el Conde, así que me reafirmo en que el Conde temía que hubieran descubierto a Mana.

Cuando Allen se presenta a detener a Jean, con el brazo ya predispuesto, el Conde pregunta que quién es. Allen responde que su enemigo. ¿Os dais cuenta de la cantidad de significado que tiene esto si lo leemos desde el punto de vista de Nea y Mana? Porque podríamos explotar. Nea depositó su memoria dentro de Past!Allen para poder convertirse en el Conde, aunque supusiera eliminar a Mana por el camino, pero algo sucedió. Algo que seguramente tenga que ver con el Apócrifo. De modo que no es extraño que el Conde no reconozca a Allen de ninguna forma, porque es muchísimo más joven de lo que debería.

Por eso y porque el Conde identifica a Allen con el «niño de Mana» todo el juego de «¿encantado de conocerte?» es fascinante porque puede jugar a varios niveles. En el superficial, sirve para explicar la historia de nuestro Allen.

En el más profundo es maravilloso por la tragedia de todo lo que hay detrás y de lo que no éramos conscientes. Presentar al Conde tan pronto y establecerlo como rival de Allen puede parecer precipitado, pero puesto que el primero es el centro de D.Gray-man, ahora que sabemos gran parte de la historia que hay detrás… No podría ser más apropiado.

Lo más interesante es cómo ha elegido presentarlo Hoshino, mediante un claro paralelismo entre Jean y Allen. No solo Jean va a tener que pedir por la destrucción de un ser querido, sino que están en un cementerio, que fue donde el Conde, Mana y Allen se encontraron por última vez. También, claro, podemos contar con Leo como un posible destino de Allen: se rindió al Conde cuando se quedó a solas junto a la tumba de su madre (en el caso de Allen, cuando se quedó llorando en la tumba de Mana). En definitiva, justifica un flashback que parece presentar un pasado triste, pero firmemente cerrado. ¡Nos engañó por completo!

No solo eso, sino que todo el capítulo sirve para que conozcamos mejor a nuestro protagonista. Así, cuando Allen trata de acabar con Leo, Jean se interpone porque se niega a reconocer la verdad. Allen lo protege en el último instante y vemos (por fin) su tendencia cuasi suicida a sufrir daños por los demás. Por suerte para él, su Inocencia es parasitaria, lo cual lo protege del veneno de los Akuma… ¿Os imagináis, si no, qué anticlimático habría sido que Nea muriera a manos de una de sus propias creaciones? Y eso me lleva a preguntarme si no habría despertado Nea antes en caso de que el veneno hubiera afectado de verdad a Allen.

En fin, que el chico queda, por unos momentos, incapacitado y el Conde aprovecha para empezar a desbrozarse como personaje:

¿Sabes? Me pones de los nervios. Dices defender la justicia, pero careces de fuerza y vas pregonando que soy malvado. ¡Yo, que solo creo!

El Conde es de esos que desprecian a los débiles, lo cual suele crear un argumento no solo antidemocrático, sino muy típico de los que tienen poder (para referencias modernas: Thanos). A su vez, sin embargo, nos permite imaginar el autodesprecio que experimenta Mana por sí mismo para haber permitido que una criatura como el Conde se apodere de todo…

¿A que son feísimos? Son el reflejo de la culpa humana. Sé que crees que los Akuma son simples armas creadas por mí… Pero en realidad los genera el propio espíritu humano. Así que este Akuma es tu amigo Leo, quien lo ha creado a su imagen y semejanza.

Vaya, luz de gas y victimblaming en tan pocas palabras por parte del hombre que no solo se aprovecha de gente desesperada, sino que las asesina de la forma más repugnante posible, con referencias a violación, y que se sacude de encima la culpa. Como quien fabrica un arma nuclear, la entrega, da sus instrucciones, pincha hasta que alguien la detona y hace como si no va consigo. ¿No es encantador? Lo peor es que, en gran medida, parece creérselo. A lo largo del manga, el Conde alza el puño contra Dios, contra la Humanidad corrupta y todo eso, pero hasta donde vemos no es que intente cambiar el sistema. O puede que esté intentándolo a través de gente inocente. Todavía nos falta mucha información. Pero sin duda los métodos son importantes, y me estremece pensar que haya gente que pueda justificar al Conde, igual que hay muchísimos fans de Thanos que aseguran que es un Héroe y hacía lo correcto.

Por suerte, aquí tenemos un discurso claro y directo que se opone al Conde. Uno que habla de la pobre alma de la madre de Leo, que llora y sufre por lo que se ve obligada a hacer. Tenemos a Allen, que no nos permite deshumanizar a los Akuma, como tienden a hacer el resto de Exorcistas, y que siempre nos obliga a reflexionar sobre el punto de vista de las víctimas.

Al Conde no parece hacerle mucha gracia que un humano pueda percibir las almas. ¿Es porque, de alguna forma, reconoce a Nea?

Lo más fascinante y complejo de este capítulo es que el Conde reconoce a Allen al ver el pentáculo que el mismo Mana le puso. No solo eso, sino que grita:

¡Claro! ¡Ya lo recuerdo! Con razón me sonabas, ya nos conocemos… ¡Eres Allen Walker! ¡El crío que convirtió aquella vez a su padre en Akuma!

Primero. ¿Cómo sabes que se apellida Walker si Allen adoptó el apellido después de la muerte de Mana, cuando ya estaba bajo el cuidado de Cross? De acuerdo a Lost fragments of snow, Mana ni siquiera conocía a Allen por ese nombre, sino que lo confundía con un perro (o con Past!Allen si es que mantenían el mismo nombre), y el niño solía autodenominarse Red debido a su mano. Esto apesta a retcon. Segundo: parece bastante claro que el «Conde» es una entidad (no voy a arriesgarme a decir personalidad) aparte de Mana y que se ha mostrado que puede moverse por su propia cuenta. Así que, a pesar de que es extraño cuanto menos que vaya corriendo a por Allen para ofrecerle revivir a su perdido padre, no podemos hacer más que especular porque… Hay muchos detalles extraños. ¿Había alguien en esa tumba? ¿Quién la pagó? ¿Cómo fue que el Conde no reconoció al niño que siempre fue paseando y cuidando de Mana?

No lo sabemos. Habrá que esperar y confiar en Hoshino.

En cualquier caso, hay una sucesión clara de hechos en el flashback: el Conde apareció junto a Allen, y no lo reconoció como Exorcista porque se cubría la manita con un guante enorme. Después, en el momento en el que el alma de Mana es invocada, si os fijáis, el Conde no vuelve a intervenir. Se queda de fondo, en su faceta de Muñeco, como en modo automático, tarareando y nada más. Como si hubiera dejado de funcionar… Porque probablemente eso es lo que sucedió cuando su propia alma fue arrancada y atada dentro de un Akuma, del que no fue capaz de escapar sin la ayuda de una Inocencia.

¿No es irónico que el mismísimo Conde se haya convertido en víctima de su propio y horrible sistema? Ojalá tenga alguna consecuencia, más allá de su relación con Allen. Por otro lado, imaginad las posibilidades e ironías. Si Mana se hubiera introducido en Allen, se habría reunido de una forma muy desagradable con su hermano, por no hablar de las implicaciones de meterte por la boca de tu hijo adoptado. Que es lo que le pasó a la madre de Leo. Lloremos con ella, por no gritar de asco.

El tema de la Inocencia es interesante. El primer momento en que actuó por su cuenta, demostrando que es especial, fue al percibir la presencia de un Akuma… igualmente especial: el propio Conde. Qué cerca estuvo de destruirlo y acabar con todo. Irónicamente, parece que a la vez fue esta Inocencia la que permitió que el Conde siguiera existiendo, ya que no da la sensación de que Mana pudiera liberarse del cuerpo de Akuma… Me pregunto hasta qué punto influenció este hecho, que fuera destruido por una Inocencia, en la sumisión de Mana durante años y el predominio del Conde.

Luego está el tema de la maldición. Una maldición que todavía no entendemos bien. Vamos a asumir que el Conde puede ver las almas y, por tanto, Mana también (¿y Nea? Quién sabe). Cuando Mana se da cuenta de su destino, se comporta igual que cualquier otra alma atrapada. Grita de horror, de furia. La diferencia radica en que a él nadie le obliga a matar o hacer daño a Allen, no. Se abalanza sobre él, le destroza un ojo y le planta una maldición que, en el futuro, le permite ver almas atrapadas… Como la suya. Cuesta imaginar que en un par de segundos decidió que su hijastro tendría que aprender una lección moral tan fuerte como la de ver siempre las almas de los Akuma (ni siquiera sabía que era Exorcista, por Dios) para, quién sabe, se diera cuenta de lo mal que está invocar a muertos desde el Más Allá.

Es extraño, desde luego, en términos de trama mayor y de guion.

Pero en el aspecto emocional y el punto clave que supone para Allen y su personaje resulta perfecto. Un niño pequeño invoca a su padre, que lo maldice, hiere y estrangula. Rendido, Allen parece que iba a dejarse matar… Y lo habría hecho de no ser porque esa mano, que lo volvió un paria social, de pronto cobró vida y atacó por sí sola al ser que más quería en el mundo. Uno que le dedicó estas últimas palabras:

Allen… Yo te quiero… Acaba conmigo.

«Destrúyeme» sería la traducción más literal.

Allen pensaba que estaba matando a su padre una segunda vez. Mana quizá de verdad ansiara morir, visto que Adam… uh… ¿Trató de desaparecer mediante… partenogénesis…? Y no vamos a hablar de la obsesión de Hoshino con que los hermanos o familiares se maten entre sí, con Mana asesinando a Nea, Nea buscando asesinar a Mana, etc.

La forma que tuvo Allen de sobrevivir a toda esta mierda fue dar significado a lo que había hecho. Cross le dijo que, para salvar a las almas, hay que destruirlas. Justificar esto, no convertirlo en un asesinato sino en una salvación, se convirtió en su misión, liberando almas como las de su padre…

Es decir, el Conde fabricó a su principal enemigo, más allá de que Nea lo habitara.

Después de esto, Cross (que estaba, recordemos, aliado con Nea y seguía a Mana) encontró a Allen y murmuró estas palabras:

Así que eres un humano que alberga de forma innata un arma contra Akuma… Qué curioso es el destino. Tú también pareces ser un enviado divino.

 

Lo cual es una traducción muy libre que pierde el peso negativo que se instaura sobre los Exorcistas desde el primer momento. Una forma más apropiada sería esta:

Un humano nacido con un arma contra Akuma, ¿eh? Qué destino más desventurado. Parece que tú también eres un apóstol poseído/habitado por Dios.

Allen decidió convertirse en Exorcista. Pero hay un matiz importante en lo que dice, y que da esperanza a su lucha, por no decir que lo vuelve especial entre los de su clase: para él, las almas no lloran solo de dolor, sino que son lágrimas causadas porque aman a los seres a los que hacen daño. No son llantos egoístas, sino de compasión, repletas de tortura por lo que se ven obligados a hacer. Un matiz muy importante respecto a la versión cínica de lo que nos cuenta el Conde.

Allen… Creo que debí matarte aquella vez.

Te habrías ahorrado muchos problemas y habrías acabado con Nea, así que sí, Conde, no vamos a negar que cometiste un error.

Por último, hablemos de las curiosidades del Conde que nos ofrece Hoshino:

Este personaje lo he creado a partir de cierta persona que existió en la realidad. No puedo deciros su nombre, pero fue uno de los monstruos más impresionantes de los que aparecieron en el siglo XVIII: Hablaba todos los idiomas, dominaba todas las ciencias y tenía talento para desarrollar cualquier arte. También era profeta y, a pesar de que pasaban décadas, su apariencia seguía siendo la misma: Parecía que para él se había detenido el tiempo a los cincuenta, por lo que se decía que no envejecía y era inmortal. Impresionante. Hay rumores que dicen que aún sigue vivo…

Por algún motivo, en nuestra versión no se ha traducido esta frase: «Impresionante. Se refería a sí mismo como el alquimista que viajaba en el tiempo».

No termino de entender por qué no puede decir su nombre cuando es evidente que habla del conde de Saint Germain, pero ahí os dejo la página de Wikipedia, y aquí una recopilación de detalles que parecen haber influenciado directamente a Hoshino para crear al Conde. Sin duda, una verdadera personalidad para el payaso que tanto adoramos y que tiene una historia desgarradora y profunda como solo puede ocurrirle a alguien que vive tantísimo tiempo. Creo que el resto de comentarios sobre el Conde los dejaré para dentro de mucho, cuando podamos hablar de su pasado con propiedad.

¡Nos leemos en el siguiente capítulo!

¡Que el viento sople a vuestro favor!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man. Houseki no Kuni y un largo etc.) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros. Fui redactora de Deculture.

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